Marantz VP-11S1, El cielo puede esperar
RGB Y COMPONENTES EN HD Y SD
- El mejor proyector mono DLP que jamás haya tenido ocasión de analizar.
- Precio: 14000 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Javier Guerra
A pesar de que tanto Texas Instruments, creador de la tecnología DLP, como los fabricantes que utilizan estos chips para equipar sus proyectores guarden un profundo silencio al respecto, es innegable que el fabuloso éxito cosechado por Sony en todo el mundo, gracias a su proyector SXRD, de precio abordable, de resolución nativa Full HD, ha convulsionado al mercado de una forma imprevista, y ha obligado a los primeros a poner a disposición de los usuarios finales los novedosos proyectores basados en la tecnología DLP con paneles DMD de resolución nativa 1.920 x 1.080 píxeles.
También conocidos como Full HD, estos paneles se adaptan píxel a píxel tanto a la televisión de alta definición, que ya empieza a verse en el resto de países europeos, y que no tardará en llegar al nuestro, como a los nuevos formatos de HD pregrabados (Blu-ray y HD DVD), que están a puntito de desembarcar en Europa con resoluciones nativas 1.080i y 1.080p.
Parece, por tanto, que, sin ningún otro formato de superior calidad claramente destacado en el horizonte del corto o medio plazo, la resolución Full HD va a convertirse durante una larga temporada en el estándar de la máxima calidad disponible en todo tipo de dispositivos de visualización, lo que congratulará a buen seguro a los aficionados, cansados ya de comprar aparatos que quedan obsoletos al poco tiempo de hacerse con ellos.
En estas coordenadas, tenemos la suerte de comenzar nuestras pruebas de proyectores DLP de resolución nativa 1.080p, analizando el nuevo buque insignia de Marantz, que responde al nombre de VP-11S1, y que presenta como credenciales para este nuevo modelo las cuatro anteriores versiones de su hermano VP-12, de las que podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que llegaron a convertirse en la referencia entre los proyectores de resolución 720p.
Toma de contacto
El Marantz VP-11S1 utiliza el nuevo chip DMD de Texas Instruments de 0,95” Dark Chip3 de resolución nativa 1.920 x 1.080, combinado con una óptica de la más alta calidad, firmada por Konica-Minolta.
El aspecto exterior del nuevo Marantz es idéntico al de sus antecesores, con los que comparte chasis, al que se le han añadido algunas utilidades, como el movimiento vertical de la lente (lens shift), que en este caso viene acompañado de un útil patrón de enfoque que cambia de color cuando el rango de desplazamiento de la posición del aparato sobre el punto adecuado dentro del eje vertical es mayor que el deseable. Lamentablemente, ha sido desprovisto del útil sensor de calibración que equipaba su predecesor.
Aunque está prevista su comercialización en un futuro cercano con una óptica de distancia focal mayor, actualmente viene equipado con un objetivo de tiro corto que se adapta perfectamente a la mayoría de salones domésticos, y que permite obtener una pantalla en formato panorámico 16:9 de 100” de diagonal con un retraso de entre 3,2 y 4,6 m. La lente está provista de un zoom manual de 1,45x y de un ajuste de enfoque igualmente manual, pero de una precisión extrema. Siendo muy importante la calidad de la lente en proyectores de resolución inferior, es realmente crítica cuando hablamos de proyectores 1.080p, en los que los finos detalles y la definición de los contornos que proporcionan las imágenes en alta definición han de ser resueltos sin rastro de aberración cromática, y con una nitidez del máximo nivel. Es quizás en este aspecto donde se concentran las principales diferencias entre proyectores de la misma resolución, y sin duda, uno de los elementos responsables de la suprema calidad de imagen que obtiene el nuevo Marantz. En el apartado de conexiones cuenta, además de con las habituales, con dos entradas analógicas por componentes con conectores RCA, capaces de manejar señales hasta 1.080p a 24, 25, 30, 50 y 60 fps y otras dos entradas HDMI que soportan las mismas resoluciones, y que pueden configurarse manualmente para aceptar señales digitales 4:4:4, tanto en RGB como en componentes digitales, o en YCbCr 4:2:2. Dentro de los modos YCbCr, se puede seleccionar igualmente entre dos tipos distintos de codificación de color, en función de que la resolución de entrada sea definición estándar o alta definición. Anímense a leer la sencilla explicación sobre este asunto en el recuadro adjunto. De igual forma, acepta señales digitales con niveles de RGB-Video (modo normal) o niveles de RGB-PC (modo expandido). Otros detalles que facilitan el uso del Marantz, y que lo diferencian de sus competidores más cercanos son, por ejemplo, la inclusión de un interruptor que permite iluminar la placa de conexiones, que facilita enormemente el conexionado en condiciones de luz ambiente escasa, o la doble señal de disparo de 12 V que permite por una parte, activar una pantalla eléctrica; por otra, un sistema de máscaras de relación de aspecto de dicha pantalla, en el caso de estar equipada con ella.
El mando a distancia retroiluminado es muy completo y tiene acceso directo a varias de las funciones importantes del proyector. La navegación por el impresionante menú de usuario es una delicia por lo sencilla, completa e intuitiva que es y puede satisfacer al más exigente de los cinéfilos con dos modos de potencia de lámpara, dos posiciones de iris, tres modos de imagen, cinco valores de gama y seis temperaturas
de color distintas, además de nueve posibles modos
de usuario por cada entrada.
La vida máxima estimada de la lámpara se establece en 2.000 h, aunque el manual de usuario advierte sobre las ventajas de reemplazarla después de 1.000 h de uso.
La uniformidad de la luminosidad es destacable sin diferencias visibles en la pantalla, y del mismo modo, la uniformidad cromática es del máximo nivel. Este último aspecto resultará de vital importancia para aquellos que no puedan soportar el artefacto conocido como shading, que provoca distintas tonalidades a ambos lados de la pantalla, más claramente perceptibles con tonos de blanco puro o de gris medio, y que se produce en los proyectores equipados con tres paneles, por la dificultad de alinearlos perfectamente.
En el apartado de procesado de vídeo, Marantz ha confiado la labor al aclamado chip GF9351 VXP de Gennum, encargado de los procesos de desentrelazado, escalado de la imagen, reducción de ruido, conversión de la tasa de refresco y filtro de nitidez, entre otros. El desentrelazado de las señales de alta definición 1.080i utiliza la técnica del telecineado inverso para las señales de origen fílmico, al igual que la mayoría de sus competidores, pero como novedad destacable utiliza la técnica de adaptación del movimiento para las imágenes 1.080i en formato vídeo. Los procesadores de vídeo más comunes incluyen un desentrelazado de las señales 1.080i basado en la interpolación vertical de cada campo, que los convierte en un cuadro completo en formato progresivo, pero que suaviza en exceso la imagen, además de reducir la resolución vertical hasta 540 líneas. El procesador Gennum VXP, por el contrario, interpola solamente, e incluso de forma mejorada, las áreas en movimiento fusionándolas más tarde con las áreas estáticas que mantienen su resolución de 1.080 líneas, y obteniendo un resultado excepcional con total ausencia de artefactos visibles.
Pruebas
En esta ocasión, se utilizaron para las pruebas un lector de DVD-Video Denon AVC-A1XV como fuente de definición estándar y las emisiones de Euro 1080 y BBC a través de distintos receptores de alta definición, además de un Media Server que suministraba señales en 1.080i provenientes de tráileres de demostración. Para dejar que el Marantz VP-11 S1 hiciera el trabajo por completo, se escogió la salida 576i del lector, sin permitir que trabajara el procesador HQV del Denon en las tareas de desentrelazado, ni en las de escalado. De entre las curvas de gama prefijadas decidimos quedarnos con el modo cine, que se mantiene constante sobre un valor de 1,9, porque, a pesar de que la gamma estándar situada en un valor de 2,2 ofrecía un mejor nivel de negros, desaparecían muchos detalles en las sombras, y la luminosidad general de la imagen se resentía en exceso. El modo de lámpara escogido fue el eco, y la posición del iris la de totalmente cerrado.
Si bien esperábamos un resultado de primer nivel con las imágenes de un DVD-Video, el resultado obtenido ha superado con creces todas las expectativas, llevando al límite las posibilidades de cualquier película por mal grabada que estuviera. A pesar de que la luminosidad no sea su fuerte, al controlar totalmente la luz ambiente, las imágenes exhiben un poderío innegable, lo que unido a un extraordinario nivel de negro, provoca unas imágenes con un contraste impresionante. No solamente ofrece un negro del máximo nivel, sino que, además, gracias al procesado de gamma de 12 bits, y a la inclusión de una nueva rueda de color de siete segmentos y que gira a velocidad 6x, no se ve contaminado por ningún tipo de artefacto común como el dithering que se presenta habitualmente en las zonas más oscuras de la imagen, y reduce por completo el efecto arco iris inherente a los proyectores de un solo panel, que necesitan una rueda de color giratoria para representar los colores en la pantalla.
Pero cuando el Marantz ofrece realmente todo su potencial es con las imágenes en alta definición. El resultado es de tal nivel, y la diferencia respecto a las películas en DVD-Video tan grande, que sólo podemos pensar en que alimentar este proyector con cualquier cosa que no sea alta definición es casi una herejía. Los detalles en la ropa de los personajes, la nitidez de las caras y de los contornos de
los actores, las texturas de los segundos planos que rozan el realismo, la perfecta colorimetría o la profundidad de campo casi tridimensional convierten el visionado de este aparato en una experiencia difícil de igualar.
En cualquier caso, de todas las características sobresalientes de este aparato, hay una que resalta por encima de las demás sea cual sea la naturaleza de la señal que se le envíe. La suavidad en la reproducción, la fluidez de las imágenes, el realismo en los movimientos es, sin duda, el encanto que destaca de forma más notoria, y el que convence incluso al más exigente aficionado de que está frente a una máquina realmente fuera de serie.
Colorfacts
A la vista de las gráficas adjuntas, los lectores que nos sigan desde hace tiempo comprobarán con agrado que el resultado obtenido está muy por encima del habitual. En esta ocasión el triángulo de colorimetría sobre el diagrama CIE supera incluso la referencia de la definición estándar, yendo aún más lejos de los puntos establecidos para cada uno de los tres colores básicos: rojo, verde y azul. Igualmente importante es la precisión alcanzada en los puntos que marcan los colores secundarios: amarillo, cian y magenta, responsables todos ellos de la extraordinaria fidelidad cromática que exhibe el Marantz VP-11S1.
Las mediciones de luminosidad y contraste arrojan de igual forma un resultado realmente destacable, con un nivel de negro de tan sólo 0,021 cd/m2 mejorando incluso las cifras de su antecesor con resolución 720p, el magnífico VP12S4. La luminosidad con un patrón blanco de 100 IRE alcanza de sobra el estándar recomendado, y entre ambos arrojan una sensacional cifra de contraste de prácticamente 3.400:1 después de haber sido adecuadamente calibrado al punto de blanco D65. Para lograr ese punto de la calibración, la verdad es que no hemos tenido que emplearnos a fondo, porque tan sólo moviendo con sutileza los valores de ganancia del color verde, el resultado ha sido suficiente para conseguir los histogramas de temperatura y niveles de RGB, que pueden observar en sus respectivas gráficas. La curva de gamma es igualmente plana y regular, pero en vez de quedarnos con el ideal teórico de 2,2, hemos preferido utilizar el valor de 1,9, por el mayor detalle apreciable en zonas oscuras, y por la mejora perceptible en luminosidad global de la imagen.
Afortunadamente, la agónica espera para la llegada de lectores y películas en HD DVD y BD al viejo continente está tocando a su fin. Sólo con imágenes en esos formatos se entiende la necesidad de proyectores como el Marantz VP-11S1, capaces de exprimir al límite las posibilidades de tan ansiados formatos que harán, sin duda, sentirse plenamente satisfechos a los afortunados que puedan permitirse entrar en el mundo de la alta definición por la puerta grande. Mi recomendación más absoluta, para el que sin duda es el mejor proyector DLP mono DMD que jamás haya tenido el placer de probar.
RGB Y COMPONENTES EN HD Y SD
Igual que en el mundo analógico, debido al excesivo ancho de banda que ocupan las señales originales en formato RGB digital, hemos de convertirlas en señales por componentes de diferencia de color, conocidas comúnmente como “componentes” y representadas como YCbCr. En este formato, son extraídas del disco y procesadas por el lector. A la hora de enviarlas al proyector, podemos escoger entre descodificarlas de nuevo en RGB 4:4:4 y transportarla hasta el proyector mediante la salida HDMI, o bien enviarlas en formato por componentes, y dejar que el proyector haga ese trabajo. La Unión Internacional de Comunicaciones (ITU) es el organismo encargado de establecer y coordinar los servicios y redes globales de telecomunicación, y, en el caso que nos ocupa, el encargado de establecer las normas de configuración de las señales de color por componentes. La elección de los colores primarios y la manera en que han de combinarse dentro de una señal en blanco y negro (la Y de la formula YCbCr), están basadas en la forma en que los humanos vemos la luz; y la fórmula que se propuso para la definición estándar estaba limitada por los conocimientos científicos del momento en que se estableció, a mediados del pasado siglo. A la hora de redactar la fórmula para formar las señales de vídeo en alta definición, se tuvieron en cuenta los avances que se habían hecho en ese campo durante más de cuatro décadas, con lo que la fórmula quedó ligeramente modificada, dando una mayor importancia al color verde, y restándosela al rojo y al azul. La ITU, por tanto, estableció dos fórmulas de conversión diferentes, de RGB a componentes, en función de que las imágenes fueran en definición estándar (ITU-R BT.601), o fueran imágenes en alta definición (ITU-R BT.709). Lamentablemente, los fabricantes aún no han debido captar el mensaje, y son muy pocos los que se toman la molestia de implementar los distintos tipos de decodificación de color en función de la naturaleza de la señal de vídeo, aplicando sin rubor la fórmula de definición estándar para señales en alta definición, y reproduciendo, por tanto, de forma equivocada dicha señal.
A los afortunados poseedores del Marantz VP-11S1 ni qué decir tiene, que han de dejar que esta descodificación la realice adecuadamente el propio proyector, extrayendo la señal desde la fuente en formato YCbCr. Se asegura de esta forma una correcta visualización de la señal sea cual sea su naturaleza.
Marantz VP-11S1, El cielo puede esperar
Ficha técnica
Paneles: 1 panel DLP/DMD de 0,95” DarkChip 3 de 1.920 x 1.080 píxeles en 16:9. Brillo: 700 lm ANSI. Relación de contraste: 4.000:1 (on/off). Zoom y foco: Manuales. Lámpara: 200 W, 2.000 h. Compatibilidad en vídeo: NTSC, NTSC 4.43, PAL, PAL-N, PAL-M, SECAM, PAL-60, 480i/p, 576i/p, 720p, 1.080i/p. Conectividad: RGB, 2x HDMI, vídeo compuesto, S-Video y 2x vídeo por componentes. Trigger. Peso: 13 kg. Dimensiones: 404 x 158 x 481 mm.
Distribuye: Marantz
(902888784, 0,15 €/min).
Precio: 14000 €
