Grabadores de video digital

Sanyo DVR-500, Especie en extinción

  • Grabador de DVD+R/RW
  • Precio: 399 €
  • Valoración de los especialistas: 3
  • Texto: Ramon Sendra

Los grabadores de DVD se están convirtiendo en éxito de ventas, seguramente por su abaratamiento constante, pero también por la popularización de sus formatos, que independientemente sean +R o -R (incluyendo sus versiones reescribibles), empiezan a ser conocidos, aceptados, y lo que es más importante, compatibles con la inmensa mayoría de reproductores de DVD-Video.

Podemos distinguir dos grandes grupos de grabadores: los que tienen disco duro y los que no. El DVR-500 de Sanyo que traemos a estas páginas es de los que no tienen disco duro, ni tampoco sintonizador digital (de hecho, no hay ningún grabador de DVD que equipe este sintonizador).

Este Sanyo, se presenta como un producto muy sencillo, asequible y aparentemente fácil de utilizar, en cuanto el formato DVD+R presentado y liderado por Philips utilizó esto como eslógan.



Lo más sencillo



Si su aspecto parece más o menos moderno (sobre todo por el frontal de espejo inclinado hacia arriba), lo que en realidad ofrece este Sanyo es simplemente lo básico.

Como reproductor de DVD-Video puro y duro no hay nada especial a mencionar (amén de la obligada compatibilidad con todo soporte grabable y regrabable y que incluye JPEG y MP3 como estándares añadidos). Una salida SCART complementada por ambas salidas de audio digital completan cualquier comentario posterior.

Como grabador, la no inclusión del disco duro y su única compatibilidad con DVD+R y DVD+RW también hacen de él un dispositivo justo, aunque competente. Quizá por ello, lo único importante a valorar es su relación calidad/precio. Pero hay agradables excepciones. Fíjense en su conectividad, que aparenta ser uno de los estándares más habituales (con la omisión, otra vez, de cualquier entrada de audio digital), pero incluye, en su panel frontal, una entrada DV (vídeo digital).

La puesta a punto de este Sanyo es casi idéntica a todos los otros grabadores estandarizados. Vía SCART lo conecté a un televisor Philips panorámico de 32 pulgadas, mientras que utilicé el cable RF suministrado para puentear la señal de antena de televisión del grabador de vuelta al televisor.

A diferencia de otros grabadores, cuando encendí este Sanyo no se me activó ningún menú de inicialización, aunque quizá ya había sido utilizado por alguien más y puesto a punto en otro momento. Por lo tanto, la primera tarea fue buscar por su sencillísimo menú (disponible en español) la opción de “búsqueda de canales”. Pequeña decepción al comprobar que por muy sencillo que sea el menú en pantalla (con errores en su traducción y partes sin traducir) no es que además sea muy intuitivo. Las tareas de ordenación y anulación de canales son igual de tediosas pero como mínimo existen. También deja algo que desear la calidad del sintonizador, que aunque encuentra los canales generales, le cuesta ser más preciso con la mayoría de locales.



Trabajando con él



Sí que en cierta manera sigue los patrones en cuanto a configuración y sobre todo grabación más o menos iguales en otros modelos, pero no resulta tan intuitivo como debiera, y tampoco añade alguna prestación interesante como la elección voluntaria de la imagen índice. Otro inconveniente es que cuando apretamos el botón de grabar (y más tarde el de parar), la imagen se congela momentáneamente, lo que disturba la visión “continua” del programa. Son algunos segundos los que pasan igualmente cuando apretamos el botón de parar.

El mando a distancia tampoco es que ayude mucho a facilitar la tarea. Muchas teclas, muy apretadas entre sí y una colocación poco ergonómica. Ni el sencillísimo visualizador LCD monocolor del panel frontal sirve de ayuda en casos de “emergencia”. En cambio, me sorprendió la calidad de grabación que se consigue.

Grabando directamente de un canal de televisión cualquiera, probé varias relaciones de compresión, que permiten asimismo aumentar o disminuir el tiempo en disco. Así, las diferencias entre la mejor calidad (HQ) y la más baja (EP+) son casi mínimas (con matices, claro), lo que podemos traducir como la capacidad de poder meter más contenido televisivo en un disco sin aparentemente perder demasiada calidad. Esto sin duda otorga muchos puntos a este DVR-500, afianzando la posición de su fabricante como líder indiscutible en ciertas aplicaciones electrónicas (por ejemplo, lo es en la fabricación y diseño de cabezas de lectura láser). Al recurrir al formato DVD+R y DVD+RW (que como ventaja los tiempos de finalización son casi nulos, a excepción de lo comentado), no hay varias opciones extras más: ni grabación y reproducción simultáneas, reproducción a mayor tiempo real, etc.

Como reproductor de DVD-Video, su rendimiento se coloca justo donde esperábamos. De hecho se comporta como cualquier otro reproductor de escala básica (y así debe ser), con la adición de unos menús en pantalla muy básicos aunque mal traducidos (pero el fabricante nos ha informado de un mejor firmware para los productos que llegaran al mercado).

Serían demasiadas las carencias de este Sanyo si aspirase a ser un producto de referencia. Por ello, su precio de venta recomendado se convierte en su mejor ventaja asociada, amén de la calidad de vídeo que se consigue en sus diferentes modos de grabación (que por supuesto no podemos obviar).

Buen aparato para quien quiera jubilar ese VHS (o adquirir su primer grabador), manteniendo esa facilidad de manejo y uso esporádico. Cumple con los requisitos mínimos y sus leves problemas pueden olvidarse con su precio.


Sanyo DVR-500, Especie en extinción

Ficha técnica

DVD+RW/+R, DVD-Video, DVD-R/-RW (modo vídeo), CD-Audio, MP3, JPEG, Picture CD de Kodak.

DVD+R y DVD+RW.

Cinco modos: HQ (60 min.), SP, LP, EP y EP+ (360 minutos).

2xSCART, vídeo compuesto, S-Video, DV, audio analógico estéreo sin balancear, audio digital en S/PDIF y EIAJ-TosLink. Entrada de S-Video auxiliar. Entrada y salida en bucle para RF.

28 W (menos de 4 W en espera).

430x59x355 mm.

3,9 kg.

Precio: 399 €