Samsung BD-P1000, Y aquí viene el segundo (Blu-ray)
¿ESPERAMOS AL HDMI v1.3?
- Samsung nos propone un lector Blu-ray con cierta distinción estética y funcional.
- Precio: 1299 €
- Valoración de los especialistas: 4
- Texto: Ramon Sendra
Aunque probamos primero el Panasonic DMP-BD10 en nuestro anterior número, debo reconocer que este Samsung fue el primer reproductor Blu-ray que llegó al mercado. Algo que, si en un principio debía demostrar el liderazgo de esta atrevida coreana, pagó caro debido a algunos pequeños errores que presentaban las primeras unidades. Sí, es verdad que, en un principio, este reproductor Blu-ray no conseguía lo mismo que sus competidores, pero se solucionó después de una actualización de su firmware. Por lo tanto, muchas de las críticas de hace algunas semanas o meses que pululan por la red y en otras publicaciones deberían no tenerse en cuenta o, como mínimo, tendríamos que verificar con qué versión de firmware se realizaron dichos análisis.
Es evidente que, durante todo este artículo, compararé nuestro invitado con el Panasonic, una especie de comparativa necesaria sobre todo ante la falta de competidores. Amén de los dos modelos de Toshiba (que son para el formato HD DVD), estamos a la espera de que fabricantes como Sony, Pioneer o LG, entre otros, presenten sus propuestas. Por cierto, debo señalar mi enorme interés por la de LG, ya que anunció en el CES de Las Vegas un aparato híbrido: lee Blu-ray y HD DVD. Centrémosnos, primero, en nuestro invitado.
El BD-P1000 de Samsung es bonito. Mientras que el Panasonic me parecía un lector grande y acabado con poca gracia, los de Samsung han cuidado muchísimo más los acabados. Así, el panel superior del aparato es de color negro brillante, mientras que su altura, todavía poco slim, es menor en comparación con la del Panasonic. Sí que comparten casi misma conectividad, aunque con las salidas de vídeo por componentes y, sobre todo, HDMI tenemos más que suficiente. Debido a la celeridad de la presentación del producto, éste tampoco lleva la salida HDMI v1.3 (que, de hecho, es el motivo por el cual otros fabricantes todavía no presentan sus reproductores), sino la v1.1. El usuario podrá elegir qué salida de vídeo de alta definición quiere utilizar (si vídeo por componentes, SCART, compuesto S-Video o HDMI) mediante un botón situado en el panel frontal, aunque las resoluciones deben configurarse en el menú correspondiente. Podemos configurar este Samsung para resoluciones de 720p, 1.080i y 1.080p.
EXTRAS
Este Samsung cuenta con un zócalo frontal que nos permite insertar varias tarjetas de memoria, ideal para ver nuestras fotografías sin necesidad de dispositivos externos. Un extra que siempre resulta interesante. Entre la lista de compatibilidades del BD-P1000 están todos los formatos conocidos, a excepción del HD DVD y, curiosamente, del DVD+R y DVD+RW. ¿Por qué será?
El mando a distancia es sumamente mejor que el del Panasonic. No sólo por su compacto tamaño, sino por la disposición de las teclas y su acabado en negro mate. Permite controlar un televisor. Curiosamente, las cuatro únicas teclas fluorescentes en la oscuridad son las de volumen y cambio de canal, en vez de otras más útiles y necesarias en un reproductor audiovisual.
En cuanto a audio, y como esperábamos, aunque reconoce las bandas sonoras en Dolby True HD, Dolby Digital Plus y DTS-HD, siempre nos hará una conversión hacia abajo, compatible con Dolby Digital y DTS, señales que podremos sacar a través de las salidas de audio digital o vía HDMI. Como el Panasonic, dispone de salidas analógicas en configuración multicanal 5.1.
Otro punto donde el Samsung supera, y con creces, al Panasonic es en la interfaz gráfica, mucho más elaborada y a la altura de las circunstancias. En cambio, no ofrece ningún ajuste de contraste, brillo o cualquier otro: todo deberá realizarse desde el propio visualizador.
Entre las configuraciones que se permiten está la elección de la resolución de salida y el tipo de visualizador utilizado: monitor o televisor. En función de la elección, la conexión HDMI configura un tipo u otro de negro.
Sus entrañas, como era de esperar, se asemejan más a un ordenador que a un lector de DVD-Video. Lo mismo ocurre con el Panasonic. Para el procesado de vídeo en alta definición recurre al integrado Broadcom (curiosamente, el mismo que utiliza Toshiba en sus lectores HD DVD), mientras que para las señales de definición estándar (DVD-Video), la elección pasa por las manos de LSI Domino. Curiosamente, el Broadcom entrelaza las señales 1.080p de los discos Blu-ray para, luego, dejar en manos de un integrado Genesis (el FLI-8638-LF) un nuevo desentrelazado para cumplir con las exigencias del estándar Blu-ray: debe soportar la resolución 1.080p a través de HDMI. El Genesis es un buen procesador, pero Samsung ha limitado el uso de sus opciones dejándolas activadas siempre. En el menú de configuración no se ofrecen parámetros que permitan elegir, por ejemplo, qué reducción de ruido nos interesa o qué filtro de croma. Todo este procesado, visto lo que ocurre, pasa “desapercibido” para el usuario.
A PRUEBA
Esta vez empezaré las pruebas utilizando discos DVD-Video. Curiosamente, Samsung nos ha enviado una unidad para el mercado americano, ya que sólo acepta discos DVD-Video de zona 1. Ningún problema en nuestro caso, puesto que tenemos varios discos compatibles. La intención es, cómo no, descubrir si este Samsung, además de leer Blu-ray, puede convertirse en una fuente de señales SD capaz de escalarlas de forma óptima a la resolución elegida, en nuestro caso, 1.080p.
Como ya he comentado, el procesado de vídeo para señales SD pasa por las manos de un integrado de LSI, el Domino. El resultado es, como mínimo, curioso. Por un lado, el escalado de las imágenes podría etiquetarse de bastante correcto, aunque el desentrelazado es realmente mejorable en muchos aspectos. A diferencia del Panasonic que hacía un muy buen trabajo en este campo, el Samsung no se comporta como un lector de gama alta (algo que es, visto su precio). El resultado es que, en movimiento (que no crítico) o donde haya mucho detalle se consigue justo lo contrario: una pérdida de definición. Asimismo, los colores parecen algo desaturados, lo que les resta cierta profundidad y realismo a las escenas. Sí, estoy siendo bastante duro, pero tenemos que recordar que este reproductor supera las 200.000 pesetas (o los 1.200 euros). El cambio de capa, todavía, sigue siendo perceptible. ¿Cómo es que cuesta tanto solucionar este problema? Quizá no es mala idea mantener el “viejo” lector de DVD-Video para cuando queramos disfrutar de estas películas. Por cierto, antes comentaba que este reproductor no era compatible con los discos DVD+R y DVD+RW, como así se puede leer en el manual y en una pegatina colocada en el propio aparato. Pues bien, los reproduce perfectamente.
Utilizando material en alta definición, léase Blu-ray, los defectos en el desentrelazado y esa “pastelización” de los colores no existen, ya que, como hemos visto, se utiliza otro procesado bien distinto. Sinceramente, parece como si Samsung se hubiera preocupado de ofrecer un reproductor Blu-ray y se hubiera despreocupado de los DVD-Video (lo han tenido que hacer porque el estándar así lo obliga). Las imágenes obtienen muy buenos resultados en lo que a color se refiere. Existe cierto pixel cropping. Los movimientos en imágenes rápidas están bien controlados aunque, en este caso, desaparece ligeramente algo de la definición. Sólo de vez en cuando aparece algún problema en el desentrelazado (tenemos que recordar que el procesador de vídeo trabaja a 1.080i), aunque sólo en momentos muy críticos.
Al igual que con el Panasonic, el Samsung necesita su tiempo para empezar a leer un disco Blu-ray, aunque, bajo mi percepción, lo hace ligeramente más rápido. Como mínimo, aparece una especie de “contador” gráficamente bien conseguido que ayuda a evitar la desesperación. No es nada que debamos criticar profundamente, pero ya nos habíamos acostumbrado a la rapidez de los DVD-Video, como para que ahora esos segundos de espera se hagan eternos. Por ejemplo, el cambio rápido de capítulos (darle al botón de “siguiente” unas cuantas veces) resulta tedioso: todo se ralentiza y en vez de saltar directamente a la escena elegida (por ejemplo, tres capítulos más adelante) pasa una por una tomándose su tiempo. Esto también ocurría con el Panasonic. En cambio, el Samsung se enciende mucho más rápido que el Panasonic.
Evidentemente, con el Blu-ray (y espero que con el HD DVD) las distribuidoras de cine deben trabajar mucho mejor. Ya comenté en el artículo del Panasonic que no porque una película fuese lanzada en Blu-ray su “espectacularidad” estaba asegurada. Ni muchos menos. Utilicé entonces el ejemplo de El beso del dragón, una producción en Blu-ray que me parece muy mejorable. Esta cinta en el Samsung hace que el procesador de vídeo le añada cierta dosis de grano, como una especie de ruido a muy bajo nivel pero ligeramente apreciable en toda la pantalla. No ocurría así con el Panasonic, o como mínimo, no era tan evidente. En cambio, con otras producciones de mayor calidad (mejor cuidadas por las distribuidoras) el espectáculo está garantizado. Como con los reproductores de DVD-Video de gama baja y media, cuanto mejor es el “soporte”, mejores son los resultados en pantalla. Todavía hay algunos puntos que Samsung debe solucionar con bastante celeridad. Me ocurrió un par de veces que el lector rechazaba algún disco Blu-ray para su lectura, aunque previamente se los había “tragado” sin problema. A base de insistir, al final lo lee y sin problemas. Supongo que, como les ocurrió con el primer firmware, todavía quedan algunos flecos por solucionar. Uno de los aspectos que hacen mejor el Blu-ray frente al DVD-Video (supongo que podría extrapolarlo también al HD DVD) es la calidad de los subtítulos.
Con los nuevos formatos en alta definición la calidad de los subtítulos es sensacional, hasta el punto de que parecen parte de la producción. Otro pequeño error del Samsung que estamos analizando: a veces no “lee” el siguiente subtítulo y lo deja en pantalla varios segundos más. Si comparamos los resultados entre la conexión HDMI y la de vídeo por componentes, las diferencias están en una mejor definición a favor de la conexión digital. El resto de parámetros, como color o movimiento, son bastante iguales. Entre la salida 1.080i y 1.080p vía HDMI, ninguna de las dos ofrecía demasiadas diferencias, por no decir ninguna, aunque, obviamente, todo depende del sistema desentrelazador del que disponga el visualizador.
El segundo lector de Blu-ray que nos cae en nuestras manos es este Samsung BD-P1000. Es mucho más atractivo estéticamente que el Panasonic que analizamos en el número anterior, pero su rendimiento con discos DVD-Video no es tan bueno como esperábamos. Con discos Blu-ray, cuanto mejor sea la calidad del contenido, mejores resultados conseguimos en pantalla. Tendríamos que esperar un poco para ver cómo resulta la segunda generación de lectores de Samsung.
¿ESPERAMOS AL HDMI v1.3?
Mientras escribo estas líneas todavía no hay en el mercado ningún dispositivo que equipe una entrada o salida HDMI v1.3, aunque quizá cuando ustedes las estén leyendo, sí. Esta nueva versión es una actualización más o menos necesaria que pone al día la interfaz ante las nuevas mejoras en audio y vídeo. La v1.3 es retrocompatible con cualquiera de las versiones anteriores (la mayoría v1.1 y v1.2), pero esto no significa que cualquiera de las mejoras que se introducen en la v1.3 pueda ser aprovechada en las conexiones anteriores. Por ejemplo, un lector de alta definición (Blu-ray o HD DVD) con HDMI v1.3 podrá enviar las señales de vídeo mejoradas que permiten algunos estándares con una profundidad superior en el color. Si la enviamos a un proyector con HDMI v1.2, estas mejoras no serán aprovechadas. Pero no por culpa de la interfaz, sino por toda la electrónica de procesado del propio visualizador. No tiene sentido una conexión de entrada v1.3 en un aparato que no es capaz de visualizar esas mejoras. Tendrá que pasar mucho tiempo antes de que se popularicen los visualizadores (y otros equipos) que puedan aprovecharse de todas las mejoras que una conexión v1.3 puede transmitir. Que este Samsung no lleve una salida v1.3 no es ninguna mala noticia, puesto que todavía hoy no hay ningún visualizador que sepa aprovecharse de ello.
Samsung BD-P1000, Y aquí viene el segundo (Blu-ray)
Ficha técnica
Precio: 1299 €
