Copland CDA 825, En la cumbre
AARON COPLAND: UNA PASIÓN Y UNA MARCA
- Podemos hablar de un lector de auténtica referencia, que ofrece una calidad de sonido extraordinaria y un diseño muy cuidado.
- Precio: 4310 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Fernando DE LA FUENTE
Los que ya hemos trabajado con muchas electrónicas y fuentes, tenemos una sensación especial cuando tenemos un producto diferente entre manos. Simplemente desembalando el equipo, sabes que es algo distinto. Hay un aspecto intangible e inexplicable que vas percibiendo según sacas a la luz el aparato. Esa impresión estaba teniendo mientras desempaquetaba el Copland, siempre recordando las magníficas impresiones que me dejó hace unos años su predecesor, el CDA 823. ¿Respondería a las expectativas? Veámoslo.
UN POCO DE HISTORIA
Copland es una marca danesa que trabaja con un catálogo bastante reducido, de apenas siete equipos, seis de ellos amplificadores a válvulas o estado sólido (incluso híbridos) y un solo lector de CD… hasta ahora. Es una firma joven, fundada en 1986 por Ole Möller. Éste ya había trabajado en Ortofon como especialista en el diseño de cápsulas fonocaptoras. De ahí surgieron sus propias ideas para desarrollar unos conjuntos que se ajustaran a su estricto criterio, basándose en sus conocimientos. Su primera creación fue un amplificador integrado basado en una idea de Ortofon de los años 60 y fue bautizado como KS 601. Ahí empezó el reconocimiento que se convertiría en éxito en los años 90 con la incorporación de nuevos modelos basados en válvulas. Dichos modelos apenas han sufrido variaciones hasta nuestros días, salvo la incorporación de nuevas tecnologías, pero los fundamentos permanecen exactamente iguales. Su nombre procede de la admiración de Ole Möller por el compositor norteamericano Aaron Copland.
DISEÑO
Centrándonos en nuestro invitado, su diseño es típicamente escandinavo, aunque supone cierta ruptura con su predecesor. El CDA825 es de carga superior y tiene una estética muy especial. El mecanismo incorpora un bloque de lectura y un sistema de corrección de errores fabricado por Philips específicamente para este reproductor. En el frontal, la única concesión a la galería que encontramos es el nombre de la marca grabado en el panel de aluminio cepillado de excelente tacto. Lo demás, es minimalismo puro: display negro en el medio, encendido, reproducción, pausa y cambio de pista adelante o atrás. Nada más. En la parte trasera, encontramos una pareja de salidas XLR balanceadas, otra de RCA analógicas de soberbia construcción y una digital coaxial S/PDIF. El chasis tiene un aspecto de gran solidez y ha sido concebido específicamente para evitar las vibraciones que producen las cajas acústicas. El mando a distancia es igualmente sencillo e intuitivo, pero hubiera sido un detalle cambiar plástico por aluminio en un producto de esta naturaleza.
Aunque el rediseño, tanto interno como externo, sobre el CDA823 ha sido total, hay elementos que aún conserva del mencionado lector. Uno de ellos es el uso de una memoria interna entre la salida del transporte y los DACs, con el objeto de eliminar descoordinaciones de tiempo y evitar el jitter. De hecho, el reloj maestro del Copland incorpora su propia fuente de alimentación. Con el uso de esta memoria de estado sólido, los datos se reordenan, de manera que el DAC recibe una señal sin errores, según el fabricante. En lo que se refiere a los DACs, viene equipado con dos Wolfson WM8741 24-bit/192khz. Cada uno de ellos, consta de dos convertidores, uno que proporciona una señal en fase y otra fuera de fase, para explotar la pureza de las mismas. De este modo, la potencia de señal de las fases lleva a cabo una adición constructiva, mientras que la potencia de ruido de las mismas mejora la relación señal/ruido de la onda analógica resultante.
En lo que se refiere a los circuitos de filtrado digital, los ingenieros de Copland han creado un esquema de sobremuestreo que permite reducir el “ruido” previo a cada impulso en base a conceptos psicoacústicos avanzados, sobre los que no han facilitado mayor información. Últimamente, el sector audiovisual parece la industria militar con tanto secretismo. De esta manera, los transitorios emergen desde un fondo silencioso y se perciben con mayor nitidez y definición.
Con toda esta información (la mayor parte obtenida a simple vista de la circuitería, ya que la unidad me llegó sin manual y en la web de Copland aún no existe) me disponía a hacer las pruebas de audio, para comprobar si tanta teoría se reflejaba sobre el terreno.
A PRUEBA
Lo conecté a un amplificador Denon PMA 2010AE y unas cajas Amphion Argon 3L, todo ello cableado por VandenHul. En mis primeras pruebas, me pareció percibir algo de vibración en la carga superior y no sabía hasta qué punto podía afectar al sonido. Se supone que los soportes de bronce debían aguantar (o mejor, asimilar) dicha vibración de un modo natural, pero externamente se notaba al tacto.
No obstante, en términos de audio, no sólo no noté la menor distorsión, sino que me quedé agradablemente sorprendido de la calidad que encontré. A las fuentes hay que darle la importancia que tienen, pero dado el conocimiento que tengo de los otros dos componentes del sistema (electrónica y cajas), la mejora fue sustancial y perceptible.
Comenzando con el habitual Stabat Mater de Giovanni Batista Pergolesi editado por Harmonia Mundi, me llamó la atención el impresionante silencio entre pistas y durante la reproducción. La nitidez y el nivel de definición resultan espectaculares e incluso percibo sutilezas en las increíbles gargantas de Bowman y Kirkby, a pesar de las miles de veces que he escuchado este CD. Las voces sonaban claras, detalladas e incluso con una amplitud y presencia poco habituales.
Continué con un recopilatorio de la que a mi modo de ver es una de las mejores batutas jóvenes, Gustavo Dudamel, al frente de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar.
El CD ha sido editado por Deutsche Grammophon bajo el título Discoveries e incluye piezas tan populares como el primer movimiento de la 5ª de Beethoven o el segundo movimiento de la 5ª de Tchaikovsky. Hagan caso al título y descúbranle. Me lo agradecerán. Aquí me deleito con unos tuttis repletos de fuerza y una dinámica brutal, excelentemente resuelta de principio a fin. Incluso los pasajes más tranquilos (pocos en este registro) se disfrutan por la naturalidad con la que están reflejados. El respeto a la señal es máximo y eso se traduce en una enorme transparencia, entre otras muchas virtudes.
Tras su reciente paso por nuestro país, tenía ganas de escuchar a Ron Carter. El legendario contrabajista, que ha trabajado entre otros con Thelonius Monk, Herbie hancock o Miles Davis, publicó en 2003 un disco llamado Golden Striker (Blue Note) en el que actuaba como líder. En él había composiciones propias y revisiones muy particulares de, agárrense, el adagio del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo. Aparte del espléndido sonido del contrabajo de Carter, se puede disfrutar la guitarra de Russell Malone o el piano de Mulgrew Miller. Este último suena de un modo tan cristalino que impresiona. En las pausas entre solos podemos escuchar la agitada respiración del viejo Ron y el rasgueo de la guitarra de Malone con una claridad meridiana. Una vez más, Copland cumple a rajatabla el compromiso de ajustarse al máximo a la señal, algo en lo que debe basarse toda electrónica que se precie.
Sin embargo, también tiene su contrapartida, y es que, en las grabaciones con un sonido deficiente o muy antiguas, este respeto a la señal se puede convertir en enemigo. Las fuentes de calidad reflejan lo que hay, para bien o para mal, y nuestro invitado lo es. Hay otro tipo de lectores que enmascaran el sonido haciéndola aceptable a oídos menos, llamémoslo, educados. Curiosamente, suelen ser reproductores de gama baja y mucho más económicos que el Copland.
CONCLUSIÓN
Por ello, si está pensando en hacerse con un lector como este, no la pruebe sólo con sus mejores grabaciones, sino con lo que oiga más frecuentemente. Así podrá hacerse una idea más clara de lo que va a encontrarse. Desde luego, con discos de producción cuidada, va a obtener un resultado extraordinario, pero no todo el mundo tiene una colección de CDs audiófilos en su casa.
Como conclusión, podemos hablar de un lector de auténtica referencia, que ofrece una calidad de sonido extraordinaria y un diseño muy cuidado. Todo ello a un precio elevado, pero que se corresponde con lo que ofrece el producto. Copland sigue en lo alto.
NOS GUSTA
Calidad de construcción.
Respeto a la señal.
Musicalidad.
MEJORABLE
Estabilidad del soporte superior.
AARON COPLAND: UNA PASIÓN Y UNA MARCA
Como hemos comentado al principio del artículo, el origen de la marca viene por la admiración que sentía el fundador de Copland, Ole Möller, por el compositor del mismo nombre. Dado que no es muy popular, vamos a hacer un breve repaso por su historia.
Nació en Nueva York el 14 de noviembre de 1900. Sus primeras piezas están influidas en gran medida por los impresionistas, y manifiestan la huella de Igor Stravinski, pero pronto comenzó a desarrollar su propio estilo. Tras experimentar con ritmos de jazz en obras como el Concierto para piano (1927), Copland se basó en un estilo más austero y disonante. A mediados de los años treinta, retomó un estilo basado en elementos de la música folclórica de su país. Varias obras pertenecientes a este periodo narran distintos temas estadounidenses como los ballets Billy the Kid (1942), Rodeo (1942) y Appalachian Spring (1945). Otras obras orquestales son la Sinfonía para órgano y orquesta (1925), una Oda sinfónica (1932) y la Sinfonía nº 3 (1946), que incorpora el Fanfare for the Common Man (1942).
Su música para cine incluye las bandas sonoras de La fuerza bruta (1939, de Lewis Milestone), Sinfonía de la vida (1947, de Sam Wood) y La heredera (1949, de William Wyler), que ganó un Oscar. Posteriormente, se centró más en su faceta docente. Falleció en 1990.
Copland CDA 825, En la cumbre
Ficha técnica
RESPUESTA EN FRECUENCIA 20 – 20.000 Hz +/- 0,1 dB. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO <100 dBA. LIENALIDAD DE FASE Menos de 0,2’’ (20Hz – 20kHz). RANGO DINÁMICO <100 dB. DISTORSIÓN ARMÓNICA menos de 0,01%. CONVERTIDOR D/A 24 bit. dual diferencial. CONECTIVIDAD Salida analógica RCA 2,4V RMS, XLR 4,8V RMS. Salida digital S/PDIF (RCA) 0,05V p-p / 75 Ω. CONSUMO 40 V. DIMENSIONES 430 x 100 x 390 mm. PESO 12 kg.
DISTRIBUYE Sarte Audio Elite (963510798).
Precio: 4310 €
