Pioneer PD-D6 y A-A9, Aquellos maravillosos años
- Pioneer vuelve a la alta fidelidad para sorprendernos, con una propuesta destinada a convencer a los más exigentes.
- Precio: 1398 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Ramon Sendra
Cuando se habla de Pioneer a uno le vienen a la cabeza sus plasmas, sus grabadores de vídeo digital, sus navegadores para coche y poco más. Ésta ha sido, grosso modo, la línea de producción de esta histórica japonesa, aunque los aficionados más “viejos” seguro que alguna vez habrán relacionado Pioneer con la alta fidelidad. En su historia, esta marca tuvo un momento en que era fuerte, muy fuerte, en estéreo. Un campo que, por distintas razones, fue olvidando a favor de la tecnología audiovisual, en concreto con sus televisores de plasma. Justo ahora, parece como si hubiera desempolvado el cajón de los recuerdos y hubiera vuelto al campo del estéreo sin rodeos, aunque, la verdad, siempre ha estado allí. Miren, sino, sus receptores de A/V (le dimos un Premio CEC2006 a un modelo suyo), capaces de contentar a los aficionados al cine en casa pero siempre con cierto respeto a la música estereofónica. También destacaron (y todavía lo hacen) sus lectores multiformato, ésos que consiguieron atajar la tediosa batalla entre el SA-CD y el DVD-Audio. Lo vimos en el pasado IFA y, por fin, nos ha llegado. De momento, son dos aparatos orientados claramente a la alta fidelidad: el reproductor SA-CD de 2 canales PD-D6 y el amplificador integrado estéreo A-A9. Ambos con una estética nunca vista en la firma: un chasis de aluminio oscuro, minimalista en detalles y botones, pero con el atractivo de su forma ondulada. Ambos coinciden en líneas, lo que añade ese plus decorativo que nunca está de más.
El A-A9 es, de hecho, un conjuno de dos amplificadores monoaurales de clase AB totalmente simétricos (capaces de trabajar en pura clase A cuando la potencia es baja). Disfruta de dos transformadores toroidales (uno por canal) de muy alta eficiencia que entregan una corriente estable para una reproducción del sonido limpia y potente, según el fabricante.
Como ya es habitual en algunos productos de Pioneer, este amplificador ha pasado por las manos de los ingenieros de los Air Studios (Londres), quienes han ajustado sus prestaciones para una reproducción lo más pura y precisa posible. Aunque se trate de un amplificador integrado con un fuerte carácter audiófilo, Pioneer no ha querido desvincularse del día de hoy. Por ello, lo ha equipado, por ejemplo, con una toma USB, así como con convertidores D/A propios y descodificadores de audio comprimido. Podremos conectar nuestro ordenador personal a la toma USB y dejar que sea nuestro invitado quien trate y procese las señales MP3. Pero también viene con una entrada phono dedicada (tanto para agujas MM como MC y ecualizador RIAA), a la par que ofrece una salida de previo, ya sea para permitir grabaciones como para atacar etapas más potentes. Como era de esperar, el chasis de aluminio no es sólo pura estética, sino parte de un chasis completo diseñado para reducir la resonancia y minimizar e incluso eliminar las diferencias de potencial de masa.
En lo que a electrónica se refiere, vale la pena destacar sus condensadores ESR (Equivalent Serial Resistence), sin efecto feedback y de respuesta muy rápida. Los más puristas valorarán muy positivamente el modo directo que desconecta toda circuitería innecesaria cuando se está reproduciendo audio.
Nuestro invitado entrega 55 W continuos sobre impedancias de 8 ohmios en clase AB, 70 W continuos en el caso de que lo conectemos a cajas de 4 ohmios de impedancia.
El PD-D6 es el nuevo reproductor SA-CD de dos canales de Pioneer, el complemento ideado para el amplificador anunciado. El D6 también ha pasado por las manos de los de Air Studios. Disfruta de un convertidor digital a analógico de 192 kHz y 24 bits de Burr Brown, junto con el exclusivo sistema de Pioneer Legato Link Conversion PRO. Este sistema es el responsable de evitar algunos de los defectos propios durante las conversiones digitales a analógicas, como las diferencias de fase en toda la banda audible de frecuencias. Para ello utiliza un filtro digital muy suave que consigue un sonido más natural. La descodificación de las señales DSD del formato SA-CD se realiza en un único integrado que reduce el trayecto de la señal digital, lo que asegura un sonido libre de ruidos. Para la descodificación es necesario un reloj oscilador que, en este caso, pasa por un cristal muy preciso de bajo jitter y estable. Además de ser compatible con discos SA-CD, lo es también con CD-DA y CD-R/RW, además de poder leer los archivos MP3 y WMA.
A PRUEBA
La construcción de ambos aparatos es magnífica, pero sin llegar a extremos “audiófilos”, amén de la electrónica del amplificador integrado, del que tienen una imagen en la página anterior. Yo pensaba que ambos aparatos estaban diseñados para ir el uno con el otro, pero al ver el panel de conexiones uno se da cuenta de que, en realidad, son dos productos distintos que comparten una misma estética y forman parte de una misma serie. Bien. Lo podemos comprobar, por ejemplo, con la ausencia de entradas de audio digital (a excepción del USB) en el amplificador (algo curioso), mientras que el lector las lleva en formato S/PDIF y EIAJ-TosLink. Ambos incluyen los conectores minijack que deben facilitar el uso de un único mando a distancia para ambos (lo etiquetan como control), pero el mando que nos viene con cualquiera de ellos no permiten controlar el otro. Por cierto, el mando, en el caso del lector de SA-CD, es imprescindible utilizarlo, ya que en el panel frontal sólo hay un botón para extraer la bandeja y otro para reproducir o parar la reproducción (no hay cambio de pistas, por ejemplo). Cuando se inserta un disco SA-CD o CD-DA en el lector invitado, éste tarda relativamente poco en detectar el tipo de disco, en comparación con otros lectores SA-CD dedicados.
Para las pruebas decidí conectarles las magníficas TB2+ de PMC, que analicé en el número anterior. Estas cajas destacan por su fascinante dinámica, respuesta en bajas frecuencias y detalle, pero también por su facilidad de ataque, algo que creí necesario (y confirmo) vista la relativa baja potencia de entrega que este Pioneer ofrece. El amplificador me resultó bastante transparente durante toda la escucha. Necesitaba un nivel de volumen algo elevado para poder escuchar todos los matices y detalles que es capaz de ofrecer para mi sala de pruebas, de alrededor de 25 m2 (por ello agradecí la alta sensibilidad de las PMC).
El amplificador es muy rápido en la ejecución de dinámicas exigentes y ante transitorios, digamos, sorpresa. Asimismo, mantiene correctamente controladas las tres bandas generales de frecuencia: correcta entrega de potencia, cuando es posible, en los graves, manifiesta fidelidad en los medios y consistencia y falta de aspereza en los agudos. Hay algún detalle que Pioneer debería mejorar: cuando se apaga mediante el botón de encendido, el sistema hace un pop algo desagradable, algo que también ocurre, aunque menos perceptible, cuando lo encendemos. Cuando giramos la rueda de volumen rápidamente y hay sonido también escuchamos algún que otro ruido, a la vez que percibimos unos cambios muy notables en el nivel de volumen. Siendo un equipo destinado a un segmento muy determinado de aficionados, estos detalles sí se deberían tener más en cuenta. Donde a nuestro invitado le falta mejorar es en la reproducción de las bajas frecuencias, ya que en comparación incluso con el Dared MP-30 que analicé en el número anterior, éste ofrece mejores bajos que el Pioneer aquí analizado. El lector funciona realmente bien: aparentemente transparente en la extracción de los datos digitales y su correspondiente conversión a analógico.
El conjunto en sí ofrece algo más que un equipo capaz de reproducir, y bien (como hemos visto), discos CD-DA y SA-CD en estéreo, puesto que hay un atractivo visual, creo yo, sin precedentes en la marca Pioneer.
Que no nos engañe nuestra memoria: Pioneer tiene un excelente currículum en el mundo de la alta fidelidad, aunque para muchos parece que sólo se haya centrado en el plasma y los grabadores de vídeo digitales. Con este reproductor SA-CD y el amplificador integrado estéreo, la firma vuelve a recuperar ese espacio que pareció perder hace unos años, y lo hace entrando fuerte y por la puerta grande. Una electrónica bien cuidada, aunque con algún detalle todavía por pulir, pero que a buen seguro seducirá a aquéllos que busquen un equipo relativamente asequible para poder disfrutar, sin demasiadas concesiones, de sus discos SA-CD y CD-DA, es decir, de la música.
Pioneer PD-D6 y A-A9, Aquellos maravillosos años
Ficha técnica
PD-D6
Formatos soportados: SA-CD estéreo, CD-DA, CD-R/RW, MP3, WMA. Salidas: Audio estéreo sin balancear vía RCA, audio digital en S/PDIF y EIAJ-TosLink. Entrada y salida de control. Convertidores y filtros: Burr Brown a 192 kHz/24 bits, Legato PRO. Peso: 4,5 kg. Dimensiones: 420 x 100 x 340 mm.
A-A9
Potencia: clase AB, 70 W continuos sobre 4 ohmios, 55 W continuos sobre 8 ohmios. Conexiones: 5 entradas de línea, 1 entrada phono MM/MC, 2 salidas analógicas estéreo. USB. Control. Peso: 11,5 kg. Dimensiones: 420 x 113 x 369 mm.
Distribuye: Pioneer (937399900).
Precio: 1398 €
