Mark Levinson N.º383, Un veterano en plena lozanía
- El Mark Levinson N.º 383 consigue nuestra más sincera
recomendación.
- Precio: 9387 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Luis Llana
Presentamos por primera vez en CEC a una de las firmas con más peso específico, una auténtica leyenda viva entre la flor y nata de fabricantes, a nivel mundial, que tienen como meta la consecución de la más absoluta alta fidelidad en la reproducción sonora. Les hablo de la norteamericana Mark Levinson, fundada por el propio señor Levinson en 1972 para la fabricación de amplificadores de estado sólido de alta tecnología con el transistor como protagonista, componente que, por entonces, comenzaba a reemplazar a la válvula de vacío en las electrónicas de potencia. En 1985 pasó a ser propiedad de Madrigal Audio Laboratories, lo que supuso el encumbramiento definitivo de Mark Levinson y su entrada en el mundo digital. Después de superar diversas dificultades financieras, Madrigal Audio Laboratories se integró en 1995 en la división Harman Specialty Group, del grupo Harman International.
A pesar de las vicisitudes, Mark Levinson ha sabido mantener el especial atractivo de sus diseños sobrios, elegantes e intemporales, alejados de modas pasajeras y por la utilización de una superior tecnología planteada sin soluciones de compromiso al servicio de la música, lo que le ha valido el reconocimiento de aficionados de medio mundo. Y la consideración de referencia absoluta para algunos componentes, como el excepcional preamplificador estereofónico N.º 32, todo un hito en la trayectoria de la marca, o el N.º 40 Media Console, el mejor procesador de A/V que se puede encontrar en el mercado mundial, sin ningún género de dudas.
Superintegrado con agallas
Su único modelo de amplificador integrado, el N.º 383, apareció en el mercado en 1999, aunque con soluciones técnicas inéditas para la época que hacen de nuestro invitado un aparato plenamente vigente. Con la clásica estética en negro y plateado, como señas de identidad de la firma, su construcción es un ejemplo de extrema robustez con un peso de
36 kg, una desmesura para un amplificador integrado de dos canales. Realmente impresiona la inspección ocular de su interior, por el despliegue tecnológico y el exquisito cuidado en una construcción totalmente doble monofónica, con circuitos de señal balanceados. Me han llamado la atención las dos fuentes de alimentación, una por canal, con dos gigantescos transformadores toroidales encapsulados, cuatro condensadores de nada menos que 25.000 microfaradios cada uno y los correspondientes circuitos de regulación. Un suministro y reserva energética nada habitual en un amplificador integrado con una moderada potencia anunciada de 100 W por canal, por lo que es fácil intuir por dónde van a ir los tiros.
El panel trasero mantiene la disposición interna doble monofónica del aparato, con unos excepcionales conectores repartidos de forma simétrica, con cinco entradas de línea —ninguna para phono (giradiscos)— dos de ellas balanceadas con conectores XLR, una salida para grabación y cuatro bornes para los cables de las cajas acústicas, diseñados para la conexión mediante spades (horquillas), sin que sea posible utilizar bananas. Son las clásicas “palomillas” que instala Madrigal en todos los amplificadores Mark Levinson, que permiten una sujeción cómoda y firme del cable, con una ligera presión. Encontramos un puerto serie RS-232 con conector RJ-11 para actualizar el firmware de control y la integración del 383 en un sistema exterior de domótica, de AMX o Creston. Un puerto de comunicación con otros aparatos de la marca, un conector para la gestión externa por infrarrojos, dos triggers y la base IEC para el cable de red completan la dotación de conexiones.
En la sección de preamplificación, cada una de las cinco entradas posee su propio control de ganancia ajustable y se la protege, de cualquier interacción con el resto, aislando tanto la señal como la conexión a masa de las no seleccionadas. Las señales de entrada no balanceadas se convierten en balanceadas, en cuyo estado se mantienen hasta la etapa final de ganancia, disposición que emula a la topología de los previos y etapas de potencia por separado de Mark Levinson. El control de volumen es un complejo diseño puesto a punto por la firma para toda su gama de preamplificadores, basado en un circuito lógico y atenuadores dobles de alta precisión, que permiten regular el nivel de escucha en pasos de 0,1 dB.
En los circuitos finales de potencia se utiliza una configuración tradicional, pero no por ello menos eficaz, consistente en doce transistores bipolares por canal de origen Motorola, MJL3281A y MJL1302A, para 15 A cada uno, que trabajan en modo complementario, y han sido cuidadosamente seleccionados y emparejados a mano para asegurar un funcionamiento equilibrado y una disipación térmica homogénea. Estos transistores y los reguladores de las fuentes de alimentación se encuentran atornillados a dos enormes radiadores laterales, provistos de cuatro sensores térmicos cada uno, como parte de un completo circuito de protección que interviene a varios niveles, bien en caso de calentamiento, sobrecarga, cortocircuito en la salida o después de un uso prolongado a fuertes niveles de escucha, como medida de protección de las cajas acústicas. Las tareas de configuración y control las procesa un circuito digital que dispone de su propia fuente de alimentación con un pequeño transformador e incluye un microcontrolador MC68HC11, de Motorola, una memoria flash y un módem YAM XC5202, de Xilinx. Un formidable despliegue de medios que se asemeja más a un auténtico preamplificador y a una etapa de potencia de dos canales, montados en un mismo chasis, que a un amplificador integrado convencional.
El centro del panel frontal lo ocupa el visualizador de funciones, con una matriz de puntos de color rojo que muestra el nombre de la fuente seleccionada, el nivel de volumen y los diversos parámetros durante la configuración del aparato, que se puede efectuar desde el propio panel o desde un robusto mando a distancia, sin capacidad de aprendizaje. Sin embargo, el mismo 383 puede emitir sus propios códigos para que los memorice un control remoto provisto de esta funcionalidad. Dos mandos giratorios permiten seleccionar la fuente de entrada, regular el nivel de volumen y variar los parámetros en combinación con los pulsadores Setup y Enter. Entre otros valores, se pueden ajustar los niveles de ganancia de las entradas, activar los triggers, optimizar el control de volumen con diversos niveles de ganancia, o asignar nombres a las cinco entradas de señal, con una nomenclatura predefinida o a la libre elección del usuario, hasta con siete caracteres alfanuméricos. Completan el panel frontal un pulsador para el cambio de la fase absoluta de la señal de entrada, otro para Mute y los correspondientes a la puesta en marcha y al modo de espera, por separado.
El 383 se puede integrar a la perfección en una instalación para cine en casa como una etapa de potencia de dos canales, al igual que otros amplificadores del mercado provistos de entradas HT Loop o HT Direct, pero de una forma más flexible con nuestro invitado. Por el hecho de conectar la salida de dos canales de un procesador de A/V a cualquiera de las entradas del 383 y asignarle el nombre SSP (Surround Sound Processor), el control de volumen lo gestionará el del procesador externo de A/V. Anticipándose al futuro, el modo SSP ya lo introdujo Mark Levinson en 1993 para solucionar la integración de sistemas de dos canales en un entorno multicanal.
Poderío absoluto
A la vista del imponente diseño para una potencia de tan sólo 100 W por canal a 8 ohmios que ofrece el 383 sobre el papel, no he dudado un instante en conectarle mis dos competentes B&W 802 Matrix, unas cajas que se caracterizan por su dificultad de ataque, derivada de un complejo filtro divisor y de sus bajas sensibilidad e impedancia, con las que se han “atragantado” amplificadores con una potencia anunciada más generosa que la del 383. Por lo que, una vez más, queda patente que los vatios “anunciados” pueden ser meras cifras de catálogo, o papel mojado, si lo prefieren, cuando no se corresponden con una auténtica capacidad de entrega de corriente, verdadero quid del asunto y lo que realmente capacita a un amplificador para que pueda “poner de rodillas” a las cargas —léase cajas acústicas— más complicadas.
Como fuente de señal, utilicé un transporte de CD-Audio Micromega Drive-3 conectado a un convertidor de digital a analógico 566 de Meridian, mediante conexión digital balanceada AES/EBU con cable Van den Hul, enlazado a una entrada balanceada del 383 mediante cable Transparent Balanced MusicLink Ultra, mientras que para las cajas utilicé el modelo The Wind, de Van den Hul. Para comprobar la funcionalidad de nuestro amigo en un entorno de cine en casa, conecté las salidas para los canales principales de un procesador AV32R, de TAG McLaren, a una entrada del 383, configurada previamente como SSP.
Soy consciente de la dificultad que entraña establecer diferencias audibles entre amplificadores de muy alta gama, pero les aseguro que las sesiones de escucha han supuesto un feliz encuentro con las mejores virtudes de mis adoradas cajas 802, a las que el 383 ha extraído hasta la última gota de sus posibilidades, con un sonido neutro, equilibrado y con una excepcional precisión en los timbres, pero con esa suavidad y calidez tan característica de un concierto en directo, capaz de emocionar. Con grandes formaciones orquestales y corales a elevados niveles sonoros, todo se mantiene en su lugar exacto sin que nada se descontrole, por ejemplo al escuchar la Novena Sinfonía de Beetho-ven, dirigida por Solti para el sello DECCA, o la compleja Das Lied von der Erde, de Mahler, en la que se aprecia la magnífica articulación de las voces de Brigitte Fassbaender y Francisco Araiza, en registro del sello DGG. Absolutos los silencios entre nota y nota, una preciada cualidad en una electrónica de gran porte que le permite restituir con extrema precisión las más sutiles variaciones de dinámica, gracias a unos excelentes tiempo de subida y relación señal ruido, otras dos características cruciales en un amplificador, cuyas cifras no facilita Mark Levinson, muy parco en especificaciones técnicas, pero que “se notan” en el 383. Sirva como ejemplo el Hexachordum Apollinis, una bella e intimista página para órgano de Pachelbel, registrado por Harmonia Mundi. Con pasajes de fuerte contenido dinámico, es evidente que el 383 no llega a la excepcional capacidad de sus hermanos mayores, pero responde sin titubeos a los clásicos pasajes que suelo utilizar en estas pruebas, alguno de ellos una auténtica “faena” para una electrónica o cajas. Como el comienzo de la pista 6 de la singular versión de Herbert Blomstedt del Carmina Burana de Carl Orff para el sello DECCA, con un salvaje ataque de los metales y la percusión, que el 383 resuelve sin pestañear incluso a considerables niveles de presión sonora. Nada que objetar a su tremenda facilidad para integrarlo en mi instalación para cine en casa, entorno en el que vuelve a demostrar su eficacia.
Por su soberbia construcción, elegante diseño, implementación tecnológica sin fisuras y prestaciones puras, el N.º 383 de Mark Levinson es la solución integrada perfecta que satisfará a los melómanos más ortodoxos que pretendan escuchar música con mayúsculas, sin las complicaciones añadidas de cables por doquier y componentes por separado. Como la música no está reñida con el cine en casa, el N.º 383 tiene las suficientes agallas para enfrentarse a los canales principales de una instalación de muy altos vuelos. Su precio, de 9.386,72 €, no impide mi más sincera recomendación.
Mark Levinson N.º383, Un veterano en plena lozanía
Ficha técnica
Potencia nominal: 100 W por canal a 8 ohmios. 200 W a 4 ohmios. Respuesta en frecuencia: 20 Hz a 20 kHz dentro de 0,1 dB. Impedancia de entrada: 100 kohmios. Impedancia de salida: Menor de 0,05 de 20 Hz a
20 kHz. Distorsión armónica total: Menor de 0,3 %. Ganancia de voltaje: 6, 12 ó 18 dB. Ganancia del control de volumen: 72,2 dB. Consumo en modo de espera: 100 W. Dimensiones: 444 x 495 x 166 mm. Peso: 36,5 kg.
Distribuidor: Chemison (933395054).
Precio: 9387 €
