Hifidelio PRO, Las apariencias engañan
PASADO, PRESENTE Y... FUTURIBLE.
- Un servidor musical diseñado y pensado para los más audiófilos, pero completo en cuanto a prestaciones.
- Precio: 1250 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Luis Llana
Cuando alguien posee una buena colección de discos en cualquier formato, salvo que sea una persona ordenada y mantenga algún tipo de información que le permita acceder no sólo a un disco concreto, sino a determinado tema que no recuerda en qué disco se encuentra, probablemente jurará en arameo en más de una ocasión, hasta que consiga localizar lo que su espíritu le pide. Y no digamos si lo que pretende es escuchar una sesión de jazz —por ejemplo— previa selección de una serie de temas. Cuando ese alguien es un manitas con el ordenador personal, la tarea se simplifica, incluso podría volcar a sus discos duros toda la discoteca y utilizarlo como servidor de música, conectándolo a la cadena de sonido. Pero la cosa es ciertamente farragosa para algunos, sin olvidar que los melómanos más conservadores no quieren saber nada de mezclar un ordenador personal en un entorno puramente musical.
En este contexto les presentamos a Hifidelio Pro, diseñado y fabricado por Hermstedt AG, una sociedad creada por Jörg Hermstedt en 1987 en Mannheim, Alemania, especializada en el desarrollo de soluciones integrales
—hardware y software— en entornos de comunicaciones dentro del dominio digital.
Al acceder al interior del Hifidelio Pro comprobamos de inmediato la seriedad de su diseño y construcción y lo primero que nos llama la atención es la presencia de un disco duro informático de
160 Gb, por lo que ya podemos intuir por dónde van los tiros. Una cuidada fuente de alimentación con un transformador toroidal, una mecánica de transporte y una esmerada placa de circuito impreso con profusión de circuitos integrados, sin ventiladores que pudieran generar ruido, es todo lo que encontramos. Si bien es tarea fácil describir a nuestro invitado y sus diversas funcionalidades, lo complicado es no olvidar nada fundamental, dada su enorme versatilidad.
Algo más de lo que aparenta
Su apariencia externa es la de un lector convencional de CD-Audio, con las teclas de función habituales, pero con el añadido de algunos “extras” tanto en el panel frontal como en lo referido a conectividad. Si insertamos un disco en la ranura, en el visualizador aparecerá automáticamente el título del disco, el nombre del artista y la relación de pistas, en el supuesto de que lo localice entre los más de dos millones de títulos que tiene registrados en su base de datos instalada. Si no fuera así, se puede introducir la información manualmente desde el mando a distancia suministrado o desde un teclado opcional, conectándolo a uno de los dos puertos USB 2.0 disponibles. También se puede acceder a Internet desde el propio aparato para localizar esa información y actualizar la base de datos, para lo que incluye un acceso WLAN inalámbrico WiFi a 54 Mbit/s con antena incluida y cuatro puertos Ethernet 10/100. Sin embargo, con el pago de una cuota anual de suscripción al fabricante de 42,24 €, se tendrá derecho a cuatro actualizaciones anuales de dicha base de datos y del software de gestión, que como es fácil deducir se basa en un sistema operativo informático, Linux en este caso.
Con el disco que acabamos de insertar y según esté configurado, el aparato dará la opción de reproducirlo, grabarlo o ambas cosas —bien en su totalidad o algunas de sus pistas— en el disco duro en uno de los formatos AIFF, PCM y WAV sin compresión ni pérdidas. En formato FLAC, con compresión libre de pérdidas o en MP3 y MP3 VBR con un total de ocho niveles de compresión. Hifidelio Pro es compatible con los formatos CD, CD-R y CD-RW, lo que indica que nuestro amigo es también un grabador de CD-Audio y permite la grabación, no sólo en copia directa de un disco, previa lectura y posterior petición para insertar un disco en blanco, sino también parte del contenido de lo que tuviera almacenado.
Y lo decimos en un sentido tan amplio porque el aparato no se limita a grabar discos completos que hubiera en el disco duro, sino que es posible crear una serie de listas de selección de contenidos basándose en determinados criterios de búsqueda, como álbumes, canciones y géneros, listas que se utilizarán para su audición o grabación. Hifidelio Pro avisará cuando el contenido de la lista exceda la capacidad del soporte. Es posible el volcado al disco duro en grabación manual o automática de discos de vinilo o cintas, para lo que Hifidelio Pro incluye una entrada estéreo analógica. El fabricante advierte que la grabación de ciertos contenidos puede violar derechos de copyright.
Dispone de salidas de audio analógica y digital, ésta última en los formatos coaxial S/PDIF y óptico EIAJ-TosLink.
El control se realiza desde un visualizador de alta resolución retroiluminado, una interfaz de usuario muy sencilla e intuitiva y unas teclas y ruedas de control, además del mando a distancia. Pero hay más cosas que contar cuyo detalle excedería a la disponibilidad de espacio en nuestra publicación. Nuestro amigo se puede integrar en una red con dispositivos compatibles como servidores de música, como por ejemplo, iTunes, Mac OS o Windows, aunque, obviamente, sus colecciones de música tienen que ser publicadas para uso remoto. Dispone de control de mutihabitación hasta 5 clientes, incluso inalámbricos que soporten el protocolo UpnU/AV, se puede conectar a iPod y dispone de radio por Internet.
No obstante, algún lector se preguntará qué sucede si al disco duro le da por “aterrizar cabezas”, hecho que pondría los pelos de punta a su propietario.
Como medida de precaución ante tal contingencia, entre la dotación de serie figura un disco de recuperación del sistema operativo, al tiempo que el fabricante recomienda la compra de un segundo disco para salvar los contenidos. Se trata de un disco duro específico que suministra el propio fabricante como opción, probablemente con algún formateado especial.
Con prestaciones más propias de un ordenador personal, Hifidelio Pro es de una gran sencillez de manejo gracias a un interfaz de usuario tremendamente amigable e intuitiva, pero dotado de una enorme versatilidad como servidor musical. Como lector determinado de CD-Audio, su comportamiento musical es irreprochable, en línea con un aparato específico de su mismo precio, sin tener en cuenta el resto de sus prestaciones que lo convierten en una máquina extraordinariamente flexible y potente.
PASADO, PRESENTE Y... FUTURIBLE.
A la vista del aparato que les presentamos en este artículo, quienes ya peinen canas —como un servidor de ustedes— probablemente recuerden aquellas máquinas que encontrábamos en bares y cafeterías en las que, previo pago de unas monedas, un ingenioso mecanismo localizaba el single —de vinilo, por supuesto— seleccionado en un teclado, lo insertaba en la unidad de lectura y nos deleitaba con la canción de moda de nuestro artista predilecto. Terminada la canción, el mecanismo devolvía el disco a su alojamiento. El contrapunto actual lo tenemos en el ordenador personal, a años luz de aquellos armatostes, por no hablar de los portátiles MP3, similares en tamaño a un encendedor de cigarrillos. No me negarán que el salto tecnológico es poco menos que increíble. ¿Qué nos deparará el futuro? Tal vez una gafas cuyas patillas incluyan unos diminutos altavoces y con conexión a Internet. ¡Pues vaya cosa, eso está al caer!, dirán algunos. Pero si los cristales de las gafas sirvieran —además de para leer CEC— para visionar al artista que escuchamos, ¿qué tal? Dejen libre la imaginación pues es gratis, al menos de momento. Y disculpen la broma.
Hifidelio PRO, Las apariencias engañan
Ficha técnica
Formatos soportados: CD-Audio, CD-R/RW. Formatos de grabación: AIFF, PCM, WAV, FLAC, MP3 y MP3 VBR.
Disco duro: De 160 Gb. Otros: Base de datos con información meta (FreeDB). Punto de acceso: WiFi 54 Mbit/s 802.11g, conmutador
4 puertos integrados con conectores, Ethernet 10/100 Mbit/s.
Dos puertos USB 1.1/2.0.
Toma para auriculares.
Peso: 4,8 kg. Dimensiones: 435 x 85 x 290 mm.
Distribuye: Audio Arte (914024994)
Precio: 1250 €
