Cajas tipo satélite

Klipsch La Scala, Diferente, pero conocido

  • Un diseño "viejo" para un recinto que, seguramente, cumplirá los 100 años o más de historia. Excelente.
  • Precio: 8400 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Ramon Sendra

El fabricante americano Klipsch hereda el nombre de su fundador Paul W. Klipsch. Este genio inventor y, sobre todo, amante de la música centró sus primeros desarrollos en la evolución de lo que conocemos como trompetas (horn en inglés), sustituyendo ese sonido frío y áspero característico por una solución atractiva que se ha convertido en legendaria: el Klipschorn.

Éste empezó a fabricarse en serie a partir de 1946, formando parte de la serie Heritage, serie que todavía hoy sigue en catálogo, y de la que forma parte el modelo que vamos a analizar en estas páginas, La Scala. Pero todavía sus décadas de existencia no le han impedido que se fuera poniendo al día con nuevas actualizaciones. De hecho, la marca considera la serie Heritage una serie evolutiva: han incluido cada nuevo avance en lo que a materiales para el cono se refiere, nuevos cuerpos magnéticos, diseño del polo, suspensiones más estables o componentes electrónicos de menor pérdida, entre muchos más.

En cualquier caso, la serie Heritage sigue seduciendo por su diseño clásico, a la par que ofrecen un cuidadísimo respeto por la reproducción musical. Una puesta al día constante basándose en las más revolucionarias tecnologías, sin prescindir, en ningún caso, del juez más extremo: el oído humano. Nuestro invitado a estas páginas es un recinto que, como mínimo visualmente, sorprende. Los que arrastran esta afición por la música desde hace unas cuantas décadas, a buen seguro, recordarán esos armatostes que pululaban por sus casas mucho antes de que se antepusiera cualquier criterio estético. La Scala me recuerda, particularmente, a las viejas “bañeras”, esos recintos de audio para sonido directo enormes que poco sugieren el diseño de los recintos de hoy en día. En cualquier caso, no deja de ser un recinto sorprendente, incluso para alguien que siempre busca cierta distinción estética.

La audición la realicé en las instalaciones de Área Valencia, bien dirigidas por Juan Moscardó, donde me encontré con toda una batería de electrónicas dispuestas a sonsacarle los colores a nuestras invitadas. A petición de los propios amigos de Área Valencia, las Scala fueron conectadas a una etapa a válvulas AudioResearch VS110, entrando en concurso el previo de McIntosh C45 y el sofisticado lector de SA-CD y CD-Audio Sony XA9000ES. Todo ello pasando por el ya conocido regulador de corriente ExactPower EP15A.

Las Scala presentan una sensibilidad nominal muy generosa, de 104 dB. Habrá quien piense que, justamente por ello, es un diseño concebido para funcionar con etapas de potencia a válvulas, puesto que éstas suelen ofrecer tasas de potencia algo bajas. A pesar de ello, recurrimos a la VS110 que nos ofreció 110 W, todo un alarde para un diseño de este tipo.



LA PRUEBA



La ventaja de este recinto es, sin duda, su capacidad de ofrecer un sonido decisivo y tremendamente equilibrado a unos niveles de presión sonora que pueden llegar a ser muy altos, sin que ni la distorsión ni el cansancio hagan amago de aparecer. La muy bien lograda correspondencia tonal en sus tres vías hace que sea complicado escuchar algún problema, sobre todo en medias-altas frecuencias, donde algunas voces complicadas, como la de Silje Nergaard, consiguen todo su esplendor. Con orquestaciones poderosas las Scala consiguen una dinámica espectacular, capaz de alcanzar sobradamente esos 50 y pico Hz en graves, manteniendo en auge los medios y ofreciendo unos agudos privilegiados. La imagen estéreo es bastante correcta, con una conseguida focalización central aunque con la tendencia a cerrar la escena hacia dentro. Eso permite, en cambio, utilizar las Scala en amplias salas, despreocupándose incluso de la posible mala reproducción de las bajas frecuencias. Los graves, contundentes y precisos, siempre están bajo control, aunque quizá haya alguien que pida un grave algo más profundo.

Con músicas más modernas y electrónicas el comportamiento de nuestras invitadas sigue perfecto. Las diferentes bandas de frecuencia (agudos, medios y graves)

consiguen una linealidad coherente con independencia absoluta del nivel de volumen, incluso cuando trabajamos a muy alto nivel ni el grave se descontrola ni el agudo presenta aspereza alguna. La trompeta (diseño basado en la sofisticada Klipschorn) es, seguramente, responsable de esa escena sonora tan amplia, aunque me pareció algo acotada en su lados extremos, que le permite dibujar con perfección todos los sonidos para grandes audiencias.

Para terminar vale la pena incidir, de nuevo, en la amplificación. La rapidez que muestran las Scala y su benevolente firmeza me llevan a pensar que, seguramente, conseguiría un mejor ataque si hubiera elegido unas etapas de transistores. Es tal la velocidad de las Scala que incluso estoy convencido de que se notaría bastante diferencia variando la tipología de las etapas.

La puesta al día constante de la serie Heritage, una de las primeras que lanzó al estrellato a Klipsch, hace que las asequibles Scala que hemos analizado sigan siendo una perfecta alternativa para la sofisticada escucha musical. Es un recinto de diseño poco habitual hoy en día, con muchos recuerdos atávicos, pero que mantiene en auge la perfecta reproducción musical que uno busca en un recinto de altas prestaciones. Escúchenlas pues seguro que no les defraudarán.


Klipsch La Scala, Diferente, pero conocido

Ficha técnica

Respuesta en frecuencia: 54 Hz a 16 kHz (+/- 3 dB). Sensibilidad: 104 dB a

2,83 V/1 m. Impedancia:

8 ohmios nominales. Frecuencia de corte:

400 Hz y 4,5 kHz. Salida: Máximo 121 dB continuos. Potencia del amplificador asociado: 100 W (400 W de pico). Transductores: Tres vías con motor de agudos de 1” y dispositivo de compresión de 2” con altavoz de medios de 15”. Dimensiones:

902 x 603 x 622 mm.

Peso: 55,8 kg.

Distribuye: Productos Audio Jamo S.A. (933004458).

Precio: 8400 €