Martin Logan Clarity, La gran familia
Los paneles electroestáticos
- La tecnología de la que hace gala Martin Logan es una alternativa muy a tener en cuenta.
- Precio: 3162 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Luis Llana
Sería absurdo y hasta ridículo que a estas alturas de la película intentase poner en tela de juicio o cuestionar la competencia de nuestros entrañables sistemas de pantallas acústicas convencionales. Sin embargo, conviene reconocer que son el componente más imperfecto de cuantos componen nuestros sistemas de audio, precisamente debido a las propias deficiencias de sus principales elementos constitutivos: los altavoces electrodinámicos y los filtros divisores de frecuencias. Los primeros, por su relativamente alta tasa de distorsión y poca linealidad en su curva de respuesta si las comparamos con la de un amplificador, derivadas de la inercia que tienen que vencer sus sistemas motores a lo que hay que añadir su escaso rendimiento, raramente superior al 3% en los mejores fabricados. En cuanto los filtros divisores, por las rotaciones de fase que pueden llegar a generar los diseños poco cuidados en pantallas de varias vías.
Pero siendo justo y en honor a la verdad, nadie ha logrado construir un sustituto a un buen diseño de altavoz electrodinámico con un cono de 18” capaz de impulsar el aire con tal fuerza ante un tono de 20 Hz que nos haga sentir un golpe en el estómago. Así de claro. De entre los diferentes intentos habidos empleando diversas tecnologías, solo los diseños basados en transductores de cinta y en paneles electrostáticos se han visto coronados por el éxito. Y con mucho éxito por cierto en el caso del fabricante norteamericano Martin Logan, en la actualidad un maestro indiscutible en la fabricación de pantallas acústicas construidas desde el principio electrostático, sencillo en teoría pero tremendamente complejo de llevar a la práctica.
Gayle Martin Sanders, convencido de que la tecnología electrostática aplicada al diseño y construcción de pantallas acústicas todavía tenía mucho que aportar, dedicó unos años a su estudio hasta que finalmente formó equipo con Ron Sutherland y en el año 1.981 apareció en el mercado la primera pantalla electrostática de Martin Logan, el modelo Monolith. Desde entonces, el perfeccionismo y el espíritu de superación ha sido una constante en la trayectoria de la firma, dando sus frutos con esa magistral obra de arte, imponente y fastuosa llamada Statement cuya escucha supuso, hace unos años, una experiencia inolvidable a quien escribe estas líneas durante una presentación realizada en una sala de ese marco incomparable que es el Teatro Real de Madrid.
El alma de cada pantalla Martin Logan es su panel electrostático curvo CLS (Curvi-linear Electrostatic Trans-ducer) con el objeto de garantizar la mejor dispersión horizontal del sonido. Según el fabricante, el diafragma está construido de poliéster ultraligero con un espesor de 0,0005 de pulgada (12,7 micras) siendo más ligero que el aire que mueve y en el que se deposita por vaporización la película conductora. Durante un complejo proceso de fabricación, los estatores se recubren con un polímero de poliéster como aislante eléctrico y posteriormente se chequean para una tensión de 10.000 voltios, más del doble de la de trabajo.
Una gama coherente
Como no podía ser menos, Martin Logan se ha adaptado a la perfección a las exigencias del Cine en Casa y como buen ejemplo de ello su actual producción está encabezada por la ya citada y fantástica Statement, ahora en versión E2 seguida de los modelos Prodigy, Odyssey, Ascent i, Aeon i, Clarity, Mosaic y Montage para los canales principales o exclusivamente para audio estéreo de cara a los más puristas. Theather i y Cinema i son modelos específicos para el canal central, y Script i para los canales de efectos. Todo ellos basados en paneles electrostáticos, complementados por los subwoofers Descent, Depth y Grotto (éste último analizado en el número de octubre), que equipan únicamente transductores electrodinámicos, por razones obvias. El catálogo de Martin Logan se completa con una serie de modelos de bello diseño no basados en paneles electrotáticos, siendo ideales para sonorizar paneles de plasma y LCD o allí donde la total discreción estética imponga su inexorable ley. Algo tienen las pantallas Martin Logan que, no obstante el respetable tamaño de algunos modelos, no se suelen ver afectadas por el temido “Efecto WAT” (Woman Against Technology). Senci-llamente cuentan con una preciosa y estilizada línea y un acabado que roza la perfección, en las que el panel electrostático hace las veces de objeto decorativo, dejando “ver” a través de las perforaciones de los estatores al ser el diafragma totalmente transparente.
Un claro ejemplo son las bellas y seductoras Clarity, con el añadido de que incorporan los últimos avances tecnológicos aparecidos de la mano del equipo de Gayle Martin, como es el diseño MicroPerf en los estatores, más eficientes en la dispersión del sonido, incrementando por otro lado la transparencia óptica, mientras que los nuevos separadopres ClearSpars suponen una mejor disposición del diafragma, participando en la mejor dispersión del sonido. Para las bajas frecuencias se recurre a un diseño bass reflex con un transductor electrodinámico de 8” con cono muy rígido fabricado en aluminio y alojado en un gabinete antiresonante, con la trasera curvada en la que se encuentran los bornes de conexión y la toma de red que para evitar el engorroso cable de alimentación IEC se ha previsto una alimentación de bajo voltaje en corriente continua. En la parte superior de este gabinete se encuentra alojado un transductor todo rango que consigue un mejor efecto espacial del sonido por toda la sala. Su efecto es desconectable y es una solución audiófila que Martin Logan denomina NAC (Natural Ambience Compensation).
Cuanto alguien dispone de una colección de más de 2.800 discos en CD-Audio, la mayoría de música de jazz y de una base de datos informatizada sobre este género musical con más de 30.000 títulos, sin duda de las más completas y versátiles incluso fuera de España, con toda seguridad estamos ante una autoridad en la materia. Este excelente y entrañable ami-go, realmente una enciclopedia viviente en lo tocante a la música de jazz, eligió unas Clarity como las pantallas adecuadas para la escucha de su música preferida tras arduas pruebas de audición e incluso descartando modelos de más alto precio de otras marcas. Lo que de inmediato nos sugirió la idea de evaluar un entorno de Cine en Casa con un conjunto de pantallas electrostáticas Martin Logan, con las Clarity restituyendo los canales principales.
Para completar una instalación para Cine en Casa, Sarte Audio, importador de la marca nos cedió un ejemplar para canal central modelo Theater, descatalogada y sustituida por la Theater i y dos pantallas del modelo Scenario, también recientemente descatalogadas. El Theater cuenta con un panel electrostático de idénticas características que el de las Clarity, asistido en la parte baja del espectro por dos transductores de graves de 6,5” magnéticamente sellados, cada uno ubicado en un extremo en sendos alojamientos de forma asimétrica. De las muy altas frecuencias se encargan tres pequeños transductores de agudos de 1” de cúpula blanda ubicados en la zona central de la pantalla. El embalaje incluye un soporte que permite colocarla en prácticamente cualquier ubicación, incluidas pared, techo y suelo de la estancia. Respecto de las Scenario, aunque su diseño responde al de un modelo para canales principales, nada impide utilizarlas para efectos traseros. Cuenta con un panel electrostático ayudado en las bajas frecuencias por un transductor de graves de 8”' alojado en un compartimento estanco.
Sin fisuras
En esta ocasión, las pruebas de escucha no se efectuaron en mi sala habitual, sino que se llevaron a cabo en el agradable ambiente de la sala de audición exclusiva de nuestro amigo, en un entorno muy bien acondicionado para disfrutar tanto de la música como del Cine en Casa y desde luego, menos solitario y mucho más amable para un servidor de lo que suele ser habitual. Para las pruebas de Cine en Casa se utilizó un previo procesador Rotel RSP-1066 al que se conectaron una etapa de potencia estéreo Rotel RHB10 de la serie Michi para atacar a las Clarity, más una segunda etapa multicanal Adcom GFA-7700 para el central Theater y las Scenario, como pantallas para efectos. Las frecuencias subgraves corrieron a cargo de un subwoofer REL Strata III. Como fuente se utilizó un lector de DVD Toshiba SD-900E y para la visualización de imágenes un proyector Toshiba MT-8. De formidable sin ambages cabe calificar la escena sonora escuchando fragmentos de películas a un respetable nivel de presión sonora pero con una precisa localización y nítida percepción de los más sutiles efectos sonoros. Las escenas de acción de “Resident Evil” y “El Pacto de los Lobos” las resuelven nuestras amigas con una elegante aunque brillante dinámica exenta de estridencias. Pero sobre todo me llamó poderosamente la atención la escena frontal, debida en parte a la tremenda eficacia del central Theater, sonando las voces con un realismo digno de los mejores cines. Nunca antes había escuchado algo con tal presencia como la voz grave y profunda en el relato inicial de “En la Oscuridad”, así como la transparencia del también relato con el que comienza la primera entrega de “El Señor de los Anillos”.
Para la prueba de las Clarity en estricto estéreo sustituimos el procesador de AV por un previo estéreo Adcom GFP-750, manteniendo la etapa Rotel RHB10 y el DVD Toshiba SD-900E como fuente. Luego de escuchar fragmentos de una formidable selección de música de jazz en CD-Audio que había preparado mi muy estimado anfitrión, no me extraña en absoluto que se decantara por las Clarity. A modo de ejemplo citaré “My Footlish Heart” del Eddie Higgins Quartet y “Eart of the Sun” con el saxo de Scott Hamilton, o el de James Carter en “Chasin'The Gypsy”, el piano de Kenny Barron en “The Art of Three”, a Diana Krall en “Have Yourself a Merry Little Christmas”, al Jeremy Montero Trio, el recopilatorio del Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz 1977-2001 o el “Audiophile Reference III” del sello TBM. Lo que sin duda es una excelente linealidad en la curva de respuesta se traduce en un sonido extraordinariamente detallado, abierto y transparente, con una imagen estéreo absolutamente creíble permitiendo distinguir hasta el último plano sonoro, desapareciendo literalmente las Clarity de la escena. El piano de Kenny Barron, el increíble saxo de James Carter y la melosa voz de Diana Krall estaban literalmente delante de nosotros.
Escuchando mis discos de música clásica como “Conciertos de Vivaldi” en versión de L'Europa Galante de Fabio Biondi, el quinteto “La Trucha” de Schubert en versión de Christian Zacharias o fragmentos de “La Pasión según San Mateo” de J.S. Bach en versión de Philippe Herreweghe, se repite la misma excelencia sonora y con una transparencia tal que las Clarity no perdonan una mediocre toma de sonido. La imponente dinámica del “Carmina Burana” en versión de Herbert Blomstedt es restituida por las Clarity sin pestañear así como los pasajes conteniendo fortísimos de grandes masas orquestales, como fragmentos de las Sinfonías 1 y 5 de Mahler en versión de Sir Georg Solti. Sin embargo, con estos mismos pasajes sinfónicos escuchados a fuertes niveles de presión sonora, las Clarity protestan desdibujando un tanto la escena sonora. Las “salvajadas” no son lo suyo, sin duda debido al tamaño de su panel electrostático.
Dadas sus magníficas prestaciones y absoluta polivalencia tanto para Cine en Casa como para un entorno estrictamente musical, la tecnología de la que hace gala Martin Logan es una alternativa muy a tener en cuenta a la hora de diseñar un sistema de pantallas acústicas. Sobre todo cuando las dimensiones de la sala de escucha y el presupuesto disponible no son un condicionante dado que algún modelo no es especialmente barato como el formidable Theater. No obstante, la relación precio prestaciones de las Clarity es más que razonable y como brillan con luz propia se merecen por derecho propio la máxima puntuación.
Los paneles electroestáticos
Según las leyes físicas, en la naturaleza hay dos tipos de cargas, positivas y negativas, siendo el electrón la unidad de carga negativa más pequeña y el protón la positiva. Existe una fuerza entre estas cargas de modo que si dos son del mismo signo, una fuerza de repulsión tiende a separarlas. Si son de signo contrario, la fuerza de atracción tiende a unirlas. En este principio tan simple están basadas las pantallas acústicas construidas con paneles electrostáticos.
Imaginemos una delgada lámina fabricada con material no conductor de una masa muy baja, con unas pocas micras de espesor y recubierta de una fina película conductora alimentada con una carga estática de electrones de alto voltaje aunque de baja intensidad. Esta lámina, que denominaremos diafragma, se intercala entre dos placas estacionarias de acero llamadas estatores, caladas con infinidad de pequeños agujeros y recubiertas con algún tipo de material aislante eléctrico en prevención de descargas. Unos separadores los mantienen a idéntica distancia del diafragma. A la señal de audio del amplificador se le superpone otra de alto voltaje y se envía a los estatores con polaridad invertida la de un estator respecto de la del otro. Cuando el voltaje de la señal en un estator aumente de forma positiva, atraerá a la carga negativa (electrones) del diafragma y por tanto a éste último, mientras que el voltaje del otro estator aumentará de forma negativa en la misma proporción, rechazándolo y “empujando” al diafragma, siendo ese movimiento alternativo el que generará las ondas sonoras. Con ese doble efecto -también conocido como push-pull- se consigue aumentar la fuerza del movimiento del diafragma suponiendo una mejora evidente respecto de los primeros diseños de simple efecto, con un solo estator. Es fruto del trabajo de Peter Walter y fue introducido por primera vez en 1.956 por la firma Quad en su diseño de altavoz electrostático.
Las ventajas de los paneles electrostáticos se derivan de la muy baja masa del diafragma por lo que su inercia es mínima en relación a la que tiene que vencer el sistema motor de un altavoz electrodinámico. Con el resultado de una despreciable frecuencia de resonancia, menor distorsión y una superior linealidad y amplitud en la gama de frecuencias cubriendo desde los 300/400 Hz hasta más allá de los 20.000 Hz, evitando en gran medida el uso de complejos y en ocasiones conflictivos filtros divisores de frecuencias. Para ampliar su reducido ángulo de dispersión, los paneles se fabrican de forma curvilínea con la parte convexa orientada hacia el oyente. No obstante, las pantallas electrostáticas tienen algunos inconvenientes y por tanto detractores. Un panel electrostático no puede cubrir el rango de frecuencias graves y muy graves ya que ello requeriría grandes elongaciones del diafragma que le permitiera mover grandes masas de aire, lo cual no es posible. De ahí que se recurra a configuraciones mixtas de paneles electrostáticos y altavoces electrodinámicos que permitan cubrir el rango de bajas frecuencias. La complejidad tecnológica encarece el producto final, siendo además relativamente exigentes con la electrónica de ataque dada su baja impedancia conforme aumenta la frecuencia, sobre todo en la zona alta del espectro. Requieren ciertos cuidados ya que la polución afecta negativamente al diafragma -ojo fumadores- por lo que para largos periodos de inactividad es recomendable cubrir el panel.
Martin Logan Clarity, La gran familia
Ficha técnica
Respuesta en Frecuencia: 46-22.000 Hz +/-3 dB. Dispersión horizontal: 30º. Dispersión vertical: 26” (66 cm). Sensibilidad: 89 dB/2,83 voltios/metro. Impedancia: 6 ohmios entre 1,1 y 20 kHz. Frecuencia de cruce: 450 Hz. Transductor NAC: 1” (2,5 cm) de cúpula blanda. Transductor de graves: 8” (20,3 cm) montado en gabinete bass reflex. Potencia admisible: 200 W. Dimensiones (alto x ancho x fondo): 135 x 25,9 x 31,1 cm.
Peso: 14,1 kg (unidad).
Theater y Scenario: Sin datos por descatalogación, utilizadas en este banco de pruebas como complemento dentro de una instalación formada por cajas del mismo fabricante. Los PVPs orientativos de cada modelo son: 3.807 euros para la Theater; 2.610 euros para la pareja de Scenario.
Distribuidor: Sarte Audio Elite (sarte@sarte-audio.com)
Precio: 3162 €
