Sonus Faber Toy, Ya vienen los Reyes
- Hablamos de las cajas más accesibles de Sonus Faber, que pueden ser una fantástica vía de entrada para la alta fidelidad, y que a buen seguro harán disfrutar a todos sus poseedores
- Precio: 820 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Fernando DE LA FUENTE
Honestamente, no soy ningún especialista en marketing. Admito mi empirismo para todo lo que tenga que ver con el sonido. Para mí, las cajas son algo sagrado. Por eso, nunca me he dejado llevar sólo por un diseño bonito o por el nivel ofrecido por un fabricante anteriormente. Sólo por mis oídos. Pero no por ello dejo de fijarme en las estrategias que emplean los distintos fabricantes para todo lo que tiene que ver con la tecnología. ¿Es realmente acertado llamar Toy a unas cajas de Sonus Faber? Como nuestros lectores a buen seguro sabrán, toy significa juguete. No voy a hablarles ahora de la trayectoria del fabricante italiano; de eso se ha ocupado ya en otros laboratorios Luis Llana. Pero debo admitir mi sorpresa por el modo en el que han bautizado a las benjaminas de la casa. Al recibirlas empecé a entenderlo todo. Un solo bulto, en el que iban perfectamente empaquetadas los dos elementos. Con unas dimensiones de 265 x 185 x 270 mm, el embalaje podía ser perfectamente un regalo de reyes; no se puede sospechar que es una pareja de cajas. Su tamaño es mínimo. Además vienen perfectamente protegidas por una funda de tela. Dentro encontramos un diseño que sólo podemos calificar de extraordinario. Son bellísimas, un auténtico capricho. A lo largo de su historia, Sonus Faber ha cuidado mucho la estética (que en ocasiones ha sido no sólo imitado, sino incluso copiado), pero en este caso, nuestras invitadas pueden ser perfectamente uno de los muebles más bonitos de nuestra sala. Tienen forma trapezoidal con la parte frontal ligeramente inclinada hacia arriba. Los laterales están terminados en cuero con dos pequeños apliques metálicos con el nombre del fabricante. Hablamos de unas cajas de recinto cerrado de dos vías. El altavoz de agudos es de 25 mm con imán de neodimio, y el de medios y graves es un cono de 110 mm de celulosa.
El gabinete, como es frecuente en la marca, evita las paredes paralelas para minimizar las resonancias internas. En la parte trasera podemos observar los bornes para un solo cableado, pero chapados en oro y de una gran robustez.
En resumen, nos encontramos ante una magnífica construcción para lo que se muestra como un auténtico capricho, y dando la razón al departamento de marketing de Sonus Faber, descubrimos un auténtico juguete.
Pero ahora la cuestión es ¿qué albergaría el juguete en su interior? El manual del usuario sugiere una amplificación entre 20 y 100W. Por ello, lo conectamos a un amplificador integrado Marantz PM 5003, empleando como fuente el Yamaha CD S1000, sobre soporte Vogels para ver cómo responde. Ojo con la orientación vertical de las cajas y la altura del soporte, ya que los transductores “apuntan” hacia arriba unos 20o, lo que debemos tener en consideración para situar el punto de escucha, tanto sobre pies como en estantería.
Para ir calentando, empezamos con la mítica versión de Karajan de la Pastoral de Beethoven. Los primeros compases son muy suaves y salvo el tutti inicial del primer movimiento, no ofrecen grandes dificultades a las Toy. Nuestro objetivo era buscar, así en frío, el cuarto movimiento, Gewitter. Sturm, para probar la respuesta en graves, que era lo que a priori, debido a su construcción cerrada y dimensiones, consideraba que podría ser el aspecto más flojo. Para los que nunca lo hayan escuchado es un tutti de enorme pegada, con fuerte presencia de viento y percusión. Parto de la idea básica de lo que esto supone para unas cajas como éstas, unas circunstancias completamente adversas y contra natura. Aun así, el resultado es muy correcto. No estoy siendo demasiado justo. Lo cierto es que alcanza la brillantez. De hecho, la respuesta en graves parece más propia de altavoces mayores, que la procedente de un cono de sólo 110 mm. Soberbia también la ubicación instrumental, pero por encima de todo, lo que siempre ha caracterizado a Sonus Faber y que, a mi entender, es la mayor de sus virtudes: la armonía. Todo resulta natural, equilibrado y principalmente musical. Creo que en muchas ocasiones se utiliza esa palabra con demasiada ligereza, pero aquí se ajusta estrictamente a lo escuchado. Musical. Tan sencillo, tan difícil.
Como sucede en otras ocasiones, para conseguirlo se sacrifica algún aspecto puntual. En este caso, las cifras no engañan a nadie. Las Toy acreditan una respuesta en frecuencia de 60 Hz – 25.000 Hz y un punto de corte a 4.500 Hz. Los ingenieros de Sonus Faber son conscientes de dónde residen sus aciertos y los explotan como nadie. Hay un ligero, pero audible, predominio de los tonos medios, pero éstos tienen tal nivel de armonía, que no me atrevo a catalogarlo como un defecto, sino como una condición. Es más, considero que es una característica habitual en los monitores de la marca italiana. Otra de las virtudes que adornan a las pequeñas cajas es la comodidad a la hora de escucharlas. Pueden pasar horas sin darnos cuenta.
Seguimos haciendo nuestras pruebas con la maravillosa voz de Lizz Wright y todo sonaba delicioso: empastado, armónico, personal, con la solista perfectamente situada y con una naturalidad apabullante. Es un auténtico placer escuchar las cuerdas en pizzicato acompañando el susurro de la garganta soul de la Wright. Destaca también la amplitud de la escena sonora, procediendo de unos monitores de estas dimensiones.
Otra cuestión que me parece del mayor interés, es hacer la prueba sobre una estantería, con las cajas integradas dentro de la decoración de una sala normal. Dado que no hay bass-reflex, la distancia con la pared no es un obstáculo, pero siempre puede haber resonancias no deseadas, dependiendo de la situación. En el caso de las Toy, mostraron una versatilidad a prueba de bombas, percibiendo variaciones mínimas en la calidad, en distintas situaciones.
En este mismo número, encontrarán información y reseña sobre los modelos que van completando la gama, en este caso, las Toy Tower, con el soporte de suelo, y Toy Center, el canal central.
Dado que hemos sometido a las Toy a tortura sonora, superando todas las pruebas sin problemas, decidimos analizar las cajas con música más sencilla, en este caso con el muy reciente BBC Sessions de Belle and Sebastian. La calidad de sonido no es óptima en algunos cortes (como sucede siempre en los discos procedentes de distintas sesiones de grabación en diferentes conciertos), pero el directo de un grupo con una tímbrica tan especial es muy adecuado para nuestras invitadas. El resultado en términos de audición es maravilloso, equilibrado, natural y con una pegada suficiente, aunque sin alardes. Todo se mueve en la zona media del espectro sonoro, pero la verdad es que no echo de menos nada. Hay que decir que uno ya ha analizado muchas cajas y en determinadas grabaciones sabes hasta donde llega cada una, tanto por las secciones más bajas como por las más altas. Pero si a lo que vamos es a escuchar música, todo resulta irreprochable.
No podemos dejar sin responder una cuestión que se habrán planteado numerosos lectores y es el uso que podemos dar a las Toy. Dada su calidad y capacidad, se pueden mover cómodamente como frontales en una configuración estéreo y una amplificación adecuada en una sala de no más de 20 m2. En cualquier caso, la impresión que nos han dejado es que están destinadas a la legión de fieles que tiene Sonus Faber, que ya disponen de unas Domus, unas Extrema o unas Amati en su equipo principal y que no quieren prescindir del sonido tan particular del fabricante italiano. Para un segundo sistema de este tipo de público, las Toy constituyen más que un juguete, un auténtico capricho. Pero por otro lado, tienen la virtud de respetar completamente esa sonoridad propia tan personal de Sonus Faber. Con ello queremos decir que para muchos nuevos aficionados es una estupenda manera de introducirse en ese universo particular de Franco Serblin. Y estoy seguro que a la mayor parte de ellos les costará salir de allí.
Como conclusión, decir que hablamos del modelo más accesible de Sonus Faber, que puede ser una fantástica vía de entrada para la alta fidelidad, y que a buen seguro hará disfrutar a todos sus poseedores. Créanme cuando les digo que eso es entrar por la puerta grande. Respecto a los acólitos de la marca, sólo puedo decirles que sigan disfrutando con ella, porque en lo único que ha roto moldes el fabricante italiano con este modelo es en su diseño y su tamaño. Sigue siendo fiel a sí mismo, y esa es una fantástica noticia.
Por último en lo que se refiere al bolsillo, decir que es el modelo más asequible de toda la gama, pero que no dejan de ser unos monitores de dos vías de 820€ la pareja. Hay quien dirá que por ese precio puede encontrar unas columnas de tres vías y planteamientos teóricamente más ambiciosos. Y podrá. Pero no debe quedarse sin escuchar las Toy antes de hacerlo. Digan lo que digan los señores de marketing de Sonus Faber, no son ningún juguete. Son algo mucho más serio.
Juan Rubio, Director Gerente de Sarte.
Creo que el artículo de Fernando expresa gran parte del glamour que tienen estas pantallas y que Sonus Faber ha sabido crear ciudando la calidad y los detalles. Su forma de entender lo que conocemos como fidelidad en la reproducción musical está presente en todos sus modelos y hacen la delicia de los aficionados en todo el mundo. Gracias a la revista por ayudar a que mucha más gente pueda disfrutar de ello.
Sonus Faber Toy, Ya vienen los Reyes
Ficha técnica
RESPUESTA EN FRECUENCIA 60 Hz – 25.000 Hz. SENSIBILIDAD 87 dB. IMPEDANCIA 8 ohms. POTENCIA ADMISIBILE 20 – 100 w. DIMENSIONES 265 x 185 x 270 mm. PESO 10 Kg (pareja). DISTRIBUYE Sarte (963510798).
Precio: 820 €
