Cajas acústicas

B&W 803D, Sin complejos de hermana menor

EL RODAJE DE LOS ALTAVOCES

  • Uno de los modelos más interesantes y recientes de la prestigiosa B&W.
  • Precio: 8000 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Luis Llana

En el número de febrero de CEC les dábamos cumplida cuenta de la excelente impresión que nos causó la escucha de una pareja de cajas acústicas modelo 802D, correspondientes a la nueva serie 800 que B&W lanzó al mercado en sustitución de la anterior serie Nautilus 800. Pertenecientes a esa estirpe que solemos denominar Alta Fidelidad de excepción, las 802D son unas cajas de absoluta referencia, pero con unas exigencias que no están al alcance de todos. Las 802D requieren una sala de escucha de generosas dimensiones para “respirar” adecuadamente y una electrónica de ataque potente y de calidad, sin olvidar su alto precio.

Como una excelente alternativa más “doméstica”, les presentamos el equilibrado modelo 803D que comparte aspectos tecnológicos con su hermana mayor y muchas de sus virtudes, fruto de la producción industrial bien entendida del genial fabricante británico. Respetando la filosofía conceptual de la serie, B&W ha diseñado para la 803D un recinto totalmente nuevo de mayores dimensiones que el anterior modelo Nautilus 803, cuyo equivalente en la serie 800 lo encontraremos en el 803S. Ubicada en el centro de la gama de cajas para estéreo, la 803D no monta el caro cabezal de resina Marlan de su hermana mayor, pero mantiene idéntico altavoz de medios de

150 mm con cono de fibras entrelazadas de Kevlar y tecnología FST (Fixed Suspension Transducer, suspensión periférica fija), instalado en una cámara independiente dentro del recinto de graves. También se mantiene el formidable transductor de agudos con la nueva cúpula de diamante de 25 mm puesta a punto por B&W, montado en un recinto tubular terminado en punta de tecnología Nautilus. Las frecuencias graves corren a cargo de tres transductores de 180 mm con conos de Rohacell, el nuevo compuesto en estructura sándwich de B&W, instalados en un recinto con estructura interior antirresonante Matrix. Y, muy importante, la 803D tiene menores exigencias en lo referente al tamaño de la sala de escucha, potencia de amplificación y mejor precio.

Con una construcción ejemplar y considerable peso que incluso supera al de la 802D, su magnífico acabado y esbelto diseño curvado hacia atrás encontrará acomodo en una gran variedad de entornos domésticos. Está basada en el principio bass reflex con el puerto de tecnología Flowport montado en el frontal, lo que permite una mayor flexibilidad para ubicar la caja. Cuatro excelentes bornas WBT unidas dos a dos con cable de buena sección en lugar de los típicos puentes metálicos autorizan el bicableado. Los 90 dB de sensibilidad de las 803D y una impedancia nominal de 8 ohmios que, según B&W, nunca baja de 3, permiten su conexión a una gran variedad de amplificadores del mercado acordes a la entidad de nuestras invitadas. Según B&W se ha prestado una especial atención al filtro divisor, con condensadores personalizados de la máxima calidad, bobinas sin núcleo y resistores de película metálica no inductiva, térmicamente muy estables.

Para evaluarlas adecuadamente me desplacé al establecimiento especializado madrileño Clave Audio, donde gracias a la dedicación de sus responsables pude realizar más pruebas de las previstas. De entrada, las 803D estaban conectadas a un poderoso KW500 de Musical Fidelity, un amplificador integrado estéreo de 500+500 W, utilizando como fuente el nuevo lector de CD-Audio A5 de la misma marca, enlazado con Transparent MusicLink Ultra con el amplificador. La unión con las cajas estaba confiada al modelo The Wind, de Van den Hul, en cableado sencillo. Utilizando los mismos discos que para la audición de las 802D mi valoración global de las 803D es similar a la de aquella ocasión, con las salvedades de rigor, magníficas.



Sin complejos



Con las cajas no del todo rodadas, el grave es poderoso, limpio y controlado sin la menor “salida de tono”, con las cuerdas de los contrabajos escuchadas con precisión, en su justa medida. La zona alta del espectro me recordó de inmediato los agudos de la 802D, analíticos y cristalinos pero con grandes dosis de suavidad y calidez. Y lo más significativo, sin importar el nivel sonoro, claro indicador de la linealidad con la que trabaja el transductor de agudos en las frecuencias límite para el oído humano. En la gama de frecuencias medias y medio-altas se hacer notar la ausencia del formidable cabezal de Marlan que equipan los modelos a partir del 802D como alojamiento del transductor de medios, pero aun así mantiene una homogeneidad sonora sin fisuras y un excelente equilibrio tonal, con una imagen escénica amplia, dinámica y muy convincente.

La clara vocación “doméstica” de las 803D y su relativa facilidad de ataque son dos buenos atributos para pensar en una electrónica de potencia más “terrenal” que la musculosa KW500. Y como el criterio de CEC no es sólo el de probar todos los aparatos que recibimos para su análisis, sino el de evaluar todas las opciones que nos sea posible, solicité a los técnicos de Clave Audio reemplazar el KW500 por su hermano pequeño, el Musical Fidelity A5. Con las salvedades cualitativas de rigor, el “pequeño” Musical Fidelity movió a las 803D con absoluto dominio sin el menor signo de desfallecimiento, incluso a elevados niveles de presión sonora. Para rematar la faena, conectamos las 803D al fascinante integrado a válvulas V10 de la alemana T+A. Me encontraba en Clave Audio para evaluar unas 803D, pero me fui olvidando de mis deberes seducido por lo que estaba escuchando. Sencillamente sublime.

La 803D es un modelo tremendamente equilibrado con unas prestaciones sobresalientes a la vez que de una homogeneidad absoluta. Magníficas cajas para audio en estéreo, albergamos pocas dudas acerca de su polivalencia para cine en casa, hecho que comprobaremos cuando tengamos la ocasión de analizar un conjunto 5.1 al completo con componentes de la serie 800. Es probable que el precio de 8.000 euros por pareja les siga pareciendo elevado a algunos, pero es el “peaje” que hay que pagar cuando se desea algo realmente bueno.


EL RODAJE DE LOS ALTAVOCES

Para que pueda entregar sus mejores prestaciones, todo componente de audio requiere un periodo de rodaje cuya duración dependerá del tipo de aparato. Esto es especialmente importante para los transductores con los que equipan las cajas acústicas, al tratarse de dispositivos electromecánicos que necesitan una adaptación recíproca de todos sus elementos móviles, como son los conos, suspensiones periféricas y los sistemas elásticos de centrado de las bobinas. Vencer la “dureza” que presenta cualquier caja nueva supone un mínimo de 100 h hasta lograr una mejora en el sonido claramente audible, sin que sea necesario adoptar ninguna precaución especial durante ese periodo de tiempo. Existen discos específicos para acelerar este proceso reduciéndolo prácticamente a la mitad, como el CD-Audio “XLO/Reference Recordings. Test/Burn-In CD”, aunque no es sencillo encontrarlo.

En menor medida, también se puede abreviar el rodaje haciendo funcionar a las cajas con ruido rosa, una señal que entrega la misma energía en toda la banda de frecuencias. El mercado ofrece diferentes discos de prueba y ajuste fáciles de localizar en CD-Audio y DVD que contienen pistas con esa señal para todos los canales.

B&W 803D, Sin complejos de hermana menor

Ficha técnica

Configuración: Tipo columna, 3 vías/ 5 altavoces de sistema bass reflex. Equipamiento: 3 transductores de 180 mm para graves en Rohacell, 1 transductor de 150 mm para medios en Kevlar, 1 transductor de 25 mm para agudos con cúpula de diamante. Respuesta en frecuencia: 35-28.000 Hz, +/- 3 dB. Sensibilidad: 90 dB/W/m. Impedancia nominal:

8 ohmios (mínima de 3 ohmios). Potencia de ataque: Entre 50 y 375 W continuos sobre 8 ohmios. Dimensiones: 1.164 x 306 x 457 mm. Peso: 87 kg. Acabados: Negro, Rosenut y Nogal claro.

Distribuye: B&W España (935894722).

Precio: 8000 €