Cajas acústicas

Audiovector SR6 Avantgarde, Eficacia y discreción

PASO A PASO

  • Su tamaño no “impone” pero su sonido sorprende: estas Audiovector suenan como las cajas de gama muy alta que son
  • Precio: 13325 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Josep ARMENGOL

En el mundo de la alta fidelidad hay marcas que son muy “personalistas”, es decir, cuyos productos son un fiel reflejo de la filosofía de su creador. Audiovector es desde luego una de esas marcas y basta una rápida visita a su web para ver hasta qué punto su presidente e ingeniero jefe, Ole Klifoth, está comprometido con su marca.

Permítanme citar algunas de sus frases en dicha web: “desde hace 25 años cada nuevo componente en nuestros productos debe mejorar claramente al anterior”; “a pesar de toda la técnica que utilizamos, hay algo que desde el primer día se ha mantenido constante: el riguroso proceso de escuchar, escuchar y escuchar. Si algo no suena mejor, no es una mejora”.

Curiosamente Audiovector está en España también imbuida de la personalidad de su importador, Patrik Alvergard, una de esas personas que transmite pasión por su oficio desde el primer instante.

El catálogo de Audiovector está bien surtido pero, en realidad y si nos fijamos, no hay tantos modelos diferentes en la casa, sino varias familias dentro de las cuales es posible evolucionar desde el modelo más básico hasta el más sofisticado. Es una de las señas de identidad de la marca desde sus orígenes, el “IUC” (Individual Upgrade Concept), y permite como digo optar a posteriori a componentes de mayor calidad para nuestra caja (porque la caja, el mueble, sí seguirá siendo la que compramos el primer día); un salto en precio siempre implica una elección de mejores componentes y por tanto una mayor calidad de sonido. Dentro de la serie “S” traemos este mes a nuestras páginas la familia de gama más alta del fabricante danés, la columna SR6, y de sus tres representantes hemos elegido precisamente la del medio, la SR6 Avantgarde, que está por encima de la SR6 Signature pero por debajo de la SR6 Avantgarde Arreté (ver recuadro).

CONSTRUCCIÓN

Conociendo el nivel (léase precio) de los altavoces que iba a recibir para realizar este Laboratorio, me sorprendió un poco encontrarme con un embalaje de tamaño “humano” y relativamente fácil de manejar: efectivamente pude desembalarlos yo solo (temía necesitar ayuda) y, una vez desembalados, se erguían ante mí dos altavoces de pie ciertamente esbeltos cuyos 120 centímetros largos de altura no son para nada imponentes en el sentido negativo del término. Son relativamente finos y poco profundos (24 y 36 centímetros en las respectivas dimensiones) pero las formas redondeadas les hacen parecer más delgados aún, y el elegante acabado negro lacado brillante de mis unidades también ayuda a ese efecto.

En la parte frontal se anclan los altavoces de medios-graves y agudos, ocultos en principio tras una discreta rejilla sujeta gracias a unos imanes. Para los primeros se usan dos unidades aparentemente similares cuyo cono está realizado en fibra de carbono, pero el superior pertenece a la gama superior Avantgarde y está dotado de una ojiva, mientras que el inferior, de la serie Signature, es liso; ambos se anclan a la caja con tres tornillos solo, algo que la marca (muy aficionada a usar siglas y “sopas de letras”) denomina “3 point resonance-free fixing”. Las bobinas de estos altavoces con cono de material compuesto tienen la particularidad de estar enrolladas sobre cilindros de titanio (material ligero pero que permite disipar calor) de 33 milímetros de diámetro.

El tweeter les será familiar a los aficionados a la marca, pues es la unidad de cinta que se utiliza en otras cajas del fabricante, precisamente llamado también Avantgarde y que da su nombre a esas cajas dentro de su familia (y a esta también). Está montado según el sistema SEC de la marca (Soundstage Enhacement Concept) que consiste en permitir la radiación trasera de sonido por parte del tweeter, para (como su nombre en inglés dice) mejorar la escena sonora; es algo parecido a lo que consiguen los altavoces dipolares, evitando una zona de escucha óptima demasiado estrecha.

Existe otro altavoz más, oculto, dedicado a los graves y situado en la base de la caja; está orientado ligeramente hacia atrás. Si se fijan, lo que parece la base del altavoz (y que efectivamente oficia como tal) es en realidad una estructura desacoplada y con ventilación, precisamente para que ese altavoz inferior pueda hacer su trabajo. El manual de la caja no lo comenta pero justamente por este motivo será muy importante calzar las puntas de desacoplo que vienen, sobre todo si en nuestra sala tenemos moqueta o una alfombra, pues de otra forma el altavoz de graves podría quedar “ahogado” al apoyar directamente la caja sobre ese suelo blando.

Estamos, en resumidas cuentas, ante una caja de tres vías y cuatro altavoces. El filtro lleva los cortes de frecuencia a 80, 350 y 2800 Hz (entiendo que las dos unidades de mediograve se reparten los dos cortes) y sus componentes reciben un tratamiento de criogenizado (congelación cerca del cero absoluto). Permite si así lo deseamos triamplificar al disponer de tres pares de bornes de excelente calidad en la parte posterior. Es notable la responsabilidad del tweeter, que desde esa frecuencia de 2’8kHz toma el mando hasta más allá de lo que aprecia nuestro oído y bien dentro del ultrasonido (hasta 52kHz alcanza esa unidad).

Enseguida veremos la importancia que tiene su alta sensibilidad: declaran 92’5 dB y eso viene a ser unos 3dB más que la media de cajas de esta categoría. Es decir, que conseguiremos un nivel sonoro similar con el potenciómetro de volumen de nuestro previo o integrado unos puntos más bajo; no exigen mucha potencia.

PRUEBA

Instalé estas cajas en la sala dedicada al estéreo y usé con ellas varios niveles de amplificación, desde los deliciosos 30W de la etapa Pass Aleph 3 hasta los enérgicos más de 300 de la Chord SPM 1200. Es esto algo importante a probar cuando se están descubriendo unos altavoces, porque así podemos empezar a delimitar si ese factor, la amplificación, será o no determinante para ellas: sinceramente y a pesar de que particularmente estoy muy bien servido, cuando una caja da claras muestras de ser exigente en este sentido es un punto negativo, porque puede ser ya una “trampa” para quien decida apostar por ellas al provocar una interminable búsqueda de la etapa ideal para moverlas.

Nada de eso ocurre con las Audiovector: no me parecieron unas cajas nada críticas en cuanto a la amplificación usada y ésa es una muy buena primera noticia. De hecho, la mayoría de mi prueba transcurrió con el amplificador menos potente (Aleph 3) pues las movía sin ningún problema incluso a niveles muy altos (la sala mide algo más de 60 metros cuadrados y medí picos de más de 90dB en el punto de escucha…). Ese rendimiento declarado tan elevado (más de 92dB) es, pues, un dato bastante fiable, lo que también se confirma al probar algún amplificador que sé que no es estrictamente silencioso (a mayor sensibilidad, más ruidos escucharemos en reposo si acercamos el oído).

Pero no dejemos que esos tecnicismos nos impidan hablar de lo más importante: el instante en que empieza a sonar una pieza familiar y la música se presenta ante nosotros desbordando los límites marcados por las propias cajas… y los de las paredes de la sala. Dos cosas me han sorprendido mucho de estas cajas de aspecto relativamente “inocente”. La primera, su capacidad para proyectar una escena sonora enorme, creíble y muy detallada. La segunda, una extensión en graves más propia de cajas armadas con altavoces de mucho mayor diámetro (8, 10 e incluso 12 pulgadas).

Respecto de la primera: una caja relativamente esbelta como esta suele tener la ventaja de poder desaparecer mejor que una más grande, proyectando una escena sonora muy amplia. Hasta ahí bien, la SR6 Avantgarde cumple con esto y además también añade una tercera dimensión (profundidad). Pero lo que ya no es tan corriente es que una caja tan compleja, con cuatro altavoces, dé una imagen tan detallada y coherente. Detallada, porque esta Audiovector parece subrayar detalles que en otras cajas pasan desapercibidos: pies que arrastran en el suelo, papeles de partituras que se doblan, respiraciones, ruido de arquitos en las cuerdas… incluso en grabaciones que creía conocer al dedillo en este sentido me he sorprendido descubriendo sonidos nuevos. Coherente, porque la precisión en la colocación de fuentes virtuales dentro de la escena sonora es más propia de paneles electrostáticos, o un sencillo monitor, que de un altavoz compuesto. El sonido parece provenir de las fuentes dentro de la escena: las cajas desaparecen y nos dejan ante la música, nada más (y nada menos).

El que su reproducción de frecuencias más altas sea dulce no me sorprende sabiendo que usa un tweeter de cinta: lo esperaba, y cumple perfectamente. Pero como decía más arriba, en el otro extremo del espectro estaba la segunda sorpresa, porque la extensión en graves es impropia de una caja de este tamaño dotada de altavoces de estas dimensiones. El grave parece a medida para piezas de música clásica, dando en ese caso la profundidad y el peso necesarios, pero también perfecto como acompañamiento rítmico para música más moderna. La impecable producción de los discos de Madonna es “la prueba del algodón” para esto y las SR6 Avantgarde reproducían sin despeinarse notas de sintonizador de hasta tan abajo como 30 Hz (algunos subwoofer dedicados no llegan a eso…). Incluso en mi amplia sala y con las cajas bien alejadas de las paredes ese grave podía llegar a ser algo excesivo: me queda la duda de cómo se portarán estos altavoces en un entorno doméstico menos preparado (sala más viva y colocación más cercana a las paredes).

La alta sensibilidad de estas cajas, que nunca es casualidad sino fruto de un concienzudo diseño buscando ese efecto de caja, filtro, altavoces y (moderados) absorbentes internos, tiene un resultado secundario muy bueno también: una dinámica espectacular. Estas cajas deslumbran por su rapidez, y no solo me refiero a los “arranques”, sino también a unos impresionantes “frenazos”: son capaces de pasar de un fortissimo al silencio absoluto en un instante. Créanme que impresiona.

CONCLUSIÓN

Escribo las líneas finales de este Laboratorio con cierto pesar: acabo de enterarme del fallecimiento del excelente guitarrista -y cantante- Gary Moore. Y en su honor tengo que decir que estas Audiovector consiguieron ponerme la piel de gallina al disfrutar, tras conocer tan triste noticia, de su “Bad for you Baby” (en particular la última canción, “Trouble Ain’t Far Behind”). La capacidad holográfica de estos altavoces es tal que, de veras, pensé cerrando los ojos que tenía ante mí el espíritu recién liberado de la estrella de Belfast. Aún ahora escribiendo esto me estremezco... y es que la coherencia y la cantidad de detalles que ofrecen nos trasladan como pocas cajas al lugar de la grabación.

No sería sincero si no les confesara que, por su aspecto, el día que las instalé, estas Audiovector SR6 Avantgarde no parecían estar en la misma liga que otras cajas de su precio. Pero mentiría si no les dijera que, en cuanto se ponen a sonar, las cajas en sí desaparecen de nuestra vista y queda ante nosotros una escena sonora amplia, profunda y precisa que nos ofrece una música de un altísimo nivel, y además lo hace con cualquier estilo. La dinámica y el realismo están a la orden del día. Si está pensando en unas cajas en este nivel de precio asegúrese de probar estas Audiovector, o se arriesga a perderse algo muy, muy bueno.

NOS GUSTA

Sonido muy dinámico y muy detallado

Excelente extensión en graves para su tamaño

Escena sonora amplísima, precisa y de buena profundidad

Elevada sensibilidad, no necesitan mucha potencia

Estética amable: son altas pero esbeltas

MEJORABLE

Su sensibilidad revelará cualquier componente ruidoso de nuestro equipo

Su presencia no “impone” como otras cajas de su gama (precio)

Precio elevado


PASO A PASO

¿Le gustan estas cajas pero los ahorros todavía no llegan para hacerse con ellas? Audiovector propone un sistema de mejora paso a paso único: puede empezar por las SR6 Signature, que comparten idéntica caja pero montan altavoces más sencillos (precio 10.147 euros), y más adelante incluir los componentes de esta SR6 Avantgarde pagando la diferencia. O, incluso, ir otro paso más allá hasta las más altas de gama de la familia, las SR6 Avantgarde Arreté, cuyo precio son unos muy respetables 21.620 euros, que pagados de golpe son de susto pero que dentro de esta política de mejora progresiva ya pueden verse con otros ojos.

Si uno se fija en las diferencias técnicas en la página web, las modificaciones son aparentemente menores: sin embargo con el cambio de componentes cambia también el filtro y cómo trabaja cada altavoz, pasando efectivamente a ser una caja diferente. En palabras del importador, aunque las diferencias parecen pequeñas sobre el papel cuando se tienen las dos cajas y se pasa de una a otra el cambio en el sonido es brutal.

Audiovector SR6 Avantgarde, Eficacia y discreción

Ficha técnica

Altavoz de pie y tres vías con cuatro unidades

Unidad de agudos: tweeter Avantgarde Ultra de cinta con sistema SEC (Soundstage Enhacement Concept) de radiación trasera

Unidades de medios: altavoces en Carbon Composite de 165 mm, el superior modelo Avantgarde, el otro P2008 Signature

Unidad de graves: altavoz inferior (en la base)

Respuesta en frecuencia: 27Hz a 52kHZ

Frecuencias de corte en el filtro: 80 Hz, 350Hz y 2’8kHz; filtro de tres vías con posibilidad de tri-amplificación

Sensibilidad 92’5 db/Wm

impedancia nominal 8 Ohm Potencia máxima admisible 450W

Dimensiones 1.250 x 240 x 360 mm

Peso neto 34’5 kg



DISTRIBUYE Corpaw (986214414)

Precio: 13325 €