Sonus Faber Minima Vintage, El regreso de un mito
EFICIENCIA Y SENSIBILIDAD
- Para una audición tranquila e íntima, las Minima Vintage son una delicia y un puro placer para los sentidos
- Precio: 2550 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Luis LLANA
En 1984 vio la luz la Minima, el primer modelo comercial que salió de las manos del carismático Franco Serblin, una caja que rompió con el concepto tradicional de paralelepídedo insulso de los modelos de aquellos años, tanto por sus exiguas dimensiones, diseño compacto e innovador fuera de toda norma establecida, como por su sonido delicioso y cautivador. Una fantástica creación que Franco Serblin aplicó a otra escala superior de valores a los sucesivos modelos de Sonus Faber que siguieron a la Minima. Les hablo de la Electa, su evolución Electa Amator, y el formidable y bellísimo “supermonitor” Extrema, -insaciable de amperios, y para algunos, la mejor caja de Sonus Faber-, que fueron auténticas referencias en una época en la que en nuestro país existía hambre de verdadera alta fidelidad en la reproducción musical.
La Minima tuvo su evolución natural con la Minima Amator, cuyo gabinete contenía unas protuberancias laterales para albergar a un transductor de graves/medios de superior diámetro y prestaciones, y fue una magnífica combinación de la delicadeza de la Minima con el poderío de la Electa Amator. No fueron pocos los aficionados –no sólo de España- que “descubrieron” las bondades de la música enlatada en discos de vinilo, gracias a aquellos modelos de Sonus Faber. No exagero un ápice si les digo que aquellos legendarios modelos están marcados con caracteres indelebles en la historia de la alta fidelidad, y como muestra vean si no su cotización en el mercado de segunda mano, no obstante los años que llevan a sus espaldas.
Pero les estoy hablando, no sin cierta nostalgia, de los años 90 del pasado siglo, y la trayectoria de Sonus Faber continuó –y continúa- con la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías para la creación de nuevos “instrumentos musicales” –en palabras de Franco Serblin- de los que en CEC nos hemos hecho eco a lo lago de nuestros cinco años de existencia. Cuando en anteriores ocasiones les he hablado de los orígenes de Sonus Faber, siempre me he referido al modelo Minima como un referente –un mito si me apuran- para su creador, quien ha decidido darle nueva vida al célebre modelo.
La Minima vuelve a estar entre nosotros con una puesta de largo a la última moda en el aspecto tecnológico, y nos llega con el apellido Vintage, ya saben, un término que evoca sabor a moda pasada pero de gran calidad, algo así como la perpetuación de un clásico en el tiempo, por lo que el apelativo le viene como anillo al dedo a la reedición de este clásico de la moda italiana. Pero convendrán conmigo que la nueva Minima podía pasar perfectamente por un modelo de rabiosa actualidad para la nueva generación de jóvenes aficionados que no conocen los antecedentes, lo que puede dar una idea de lo novedoso y rompedor de su diseño hace veinticuatro años.
La Minima Vintage es una réplica exacta en su forma y dimensiones de su célebre antecesor, pero como es lógico, se aprovecha de todas las mejoras que Sonus Faber ha desarrollado durante años en su centros de investigación y producción, por lo que sus componentes vitales, transductores y filtro divisor, son de última generación y de alta calidad. El diseño del gabinete elude las líneas y los ángulos rectos en favor de formas redondeadas, y está construido según la metodología tradicional de la casa, con capas entrecruzadas de madera sólida de nogal, orientadas cuidadosamente para minimizar las resonancias y los modos propios internos (ondas estacionarias).
En líneas generales presenta un aspecto muy sólido con un elegante acabado con barniz ecológico satinado, muy suave al tacto, cuyos paneles frontal y posterior se encuentran revestidos con cuero de alta calidad. Y si a ello añadimos sus reducidas dimensiones y lo atemporal de su diseño, es fácil deducir que encontrará acomodo en cualquier decoración doméstica, sin que importe su estilo. El fabricante ofrece como opción los soportes Iron regulables en altura que se fijan con tornillos a la base de la caja, al precio de 710 euros la pareja.
Las similitudes de la Minima Vintage con su mítica hermana terminan con la disposición técnica de dos vías con dos transductores y configuración bass reflex. Así, el tubo de sintonía ubicado en el panel trasero es de mayores dimensiones, y los altavoces y el filtro divisor de nuevo cuño, se benefician de los avances tecnológicos en la materia, con un cono de 12 cm de acrilato de celulosa y chasis ventilado para graves/medios, y otro con una cúpula de seda de 28 mm para agudos con el sistema motor refrigerado por ferrofluido, probablemente un tweeter Esotar de Dynaudio. De la gestión eléctrica se encarga un filtro divisor de frecuencias de primer orden no resonante, construido con componentes de muy alta calidad y corte en 2 kHz, terminado en dos competentes bornes de conexión, exclusivos de Sonus Faber aptos para cualquier tipo de cable.
Su cómoda impedancia de 8 ohmios contrasta con la baja sensibilidad de tan sólo 84 dB, por lo que según las inmutables leyes físicas, las Minima Vintage necesitarían el doble de amplificación para obtener el mismo nivel de presión sonora, en el caso de que su sensibilidad fuera de 90 dB. Les recuerdo que un incremento de 6 dB supone duplicar la sensibilidad de una caja y, por el contrario, cada decremento de 6 dB la reducirá a la mitad. Pero he dicho “necesitarían”, porque la experiencia con la anterior Minima puso de relieve su buen entendimiento con amplificadores modestos, a condición de que mantuviesen una buena estabilidad con cargas complicadas, lo cual es extensible a la Minima Vintage según he comprobado en esta prueba. Su impedancia nominal de 8 ohmios garantiza al menos que su valor de eficiencia coincida con el de sensibilidad (ver recuadro), y no debemos preocuparnos por el asunto. Bastará un amplificador con un mínimo de competencia en el suministro de energía, con independencia de los vatios de catálogo.
UN EXQUISITO “BOCADO”
Así lo han entendido en deCine, una joven tienda especializada ubicada en el centro de Madrid, regida por los hermanos Javier, Miguel y Guillermo Revilla, quienes han demostrado en repetidas ocasiones que la genuina alta fidelidad no es patrimonio exclusivo de las economías más saneadas, ni son necesarias aparatosas instalaciones para el verdadero disfrute de la música. Allí me desplacé para escuchar a las Minima Vintage, no sin que el exigente Javier Revilla lamentase la falta de rodaje de las cajas dado que las había instalado el día anterior, por lo que a mis comentarios añadiré cierta tasa de ponderación, como siempre hago en estos casos. Las Minima Vintage estaban conectadas a una competente electrónica de la firma alemana T+A compuesta por el lector de CD-DA CD-1230R y el amplificador integrado PA-1230R de 100 vatios RMS por canal, con cables Inakustik NF-202 para modulación, y Supra Sword 3.0 para las cajas.
En una escucha en plan intimista, las Minima Vintage son un prodigio de naturalidad y delicadeza, con unas voces e instrumentos solistas que fluyen con una riqueza de matices y una precisión encomiables, en una escena sonora propia de cajas mayores por su profundidad y amplitud, verdaderamente tridimensional, hasta el punto que las Minima Vintage desaparecen de la escena. Así de claro. La audición, con un nivel de presión sonora moderado, es el punto fuerte de nuestras invitadas, y se puede estar horas y más horas escuchándolas sin el menor atisbo de fatiga auditiva. Tengo la sensación, y no lo cito como un reproche sino como un valor añadido, que los ingenieros de Sonus Faber han enfatizado la zona de frecuencias medias, más concretamente hacia la zona inferior de esas frecuencias, en mi opinión y con toda la subjetividad que ustedes quieran echarle al asunto.
La consecuencia audible más relevante es la profundidad y calidez de las voces con unas inflexiones muy bellas y realistas, transparentes en suma, y unos instrumentos solistas con una presencia escénica excepcional, digna de cajas de mayor nivel, una vez más. Pero también es cierto que he observado cierta carencia hacia los extremos de la curva de respuesta, sobre todo en graves, probablemente por esa enfatización del registro medio que les he relatado. Por otro lado, con unas dimensiones tan exiguas y un transductor de 12 cm no caben milagros para reproducir la contundente cuarta cuerda del contrabajo, y el grave es escaso en términos absolutos, aunque no se echen en falta en el contexto de una escucha intimista. En el otro extremo de la gama de frecuencias, no se le puede hacer el menor reproche a un agudo algo contenido, pero que se expresa con esa exquisita suavidad y delicadeza tan apreciadas por la comunidad melómana. Y por un servidor de ustedes, gracias a la bendita cúpula de seda del tweeter.
Para una audición tranquila e íntima, las Minima Vintage son una delicia y un puro placer para los sentidos, y así las debió concebir Franco Serblin desde la mesa de diseño, por lo que los aficionados a las emociones fuertes deberán buscar otra cosa. No obstante, intenté buscarles “las cosquillas” a nuestras invitadas –es mi obligación- y les confieso que apenas lo conseguí, para lo que Javier Revilla me ofreció un registro magistral, tremendamente eficaz para comprobar la rapidez de respuesta y la capacidad dinámica, con buena dosis de decibelios por medio. Se trata del CD-DA del sello Fim, referencia FIMSXRD068, una remasterización con el exclusivo proceso XRCD24 de JVC, de una grabación de los pasados años 70 para el sello Columbia/DECCA de la Suite Española, de Albéniz, dirigida por Rafael Frühbeck de Burgos. A un respetable nivel de presión sonora, los furibundos ataques de la Orquesta Filarmonía de Londres en el tema Asturias, los reproducen las pequeñas Minima Vintage sin despeinarse, sin perder la entereza y sin las típicas compresiones de las cajas pequeñas... y algunas no tan pequeñas. Increíble, pero cierto. Ahora bien, sinceramente no es lo suyo.
Juan J. Rubio-Iglesias, Director Gerente de Sarte. Apreciado Luis
Gracias por tu trabajo esmerado en el banco de pruebas sobre las Minima Vintage.
El posicionamiento cercano al plano o pared posterior es importante, al igual que la utilización de unos pies con rigidez adecuada, llámense Iron de Sonus Faber o bien otros que sean apropiados.
No hacen falta grandes potencias para ellas y son capaces de llenar amplios espacios de forma increíble.
Con las Minima Vintage regresa el auténtico concepto de la alta fidelidad, donde los timbres, precisión y musicalidad marcan las diferencias y eso en una época donde la innovación tecnológica a toda costa, que prima en el mundo de hoy, nos está haciendo perder la esencia de muchas cosas, entre ellas el concepto de fidelidad sonora.
Gracias por vuestra labor en pro de esta maravillosa afición.
EFICIENCIA Y SENSIBILIDAD
Existe la tendencia a confundir sensibilidad y eficiencia de una caja acústica, porque generalmente vienen a significar lo mismo. Pero no siempre es así, precisamente por los parámetros que intervienen en su medida. El rendimiento de una caja es la relación entre la potencia que genera, y la que le entrega el amplificador, por lo que una caja que radie 3 W cuando el amplificador le entrega 100 W, tendrá un rendimiento de 3/100, o lo que es lo mismo, de un 3%. ¿Les parece escaso? Pues les aseguro que he pecado de optimista y las cosas son bastante peores en la realidad.
En cualquier caso, para valorar el rendimiento de una caja, generalmente comprobamos su sensibilidad que nos indicará el nivel de presión sonora en dB, a una distancia de 1 metro del eje de la caja, excitada con una tensión de 2,83 V, cuya medición se realiza en una cámara anecoica. Se aplica voltaje porque el amplificador se comporta como una fuente de tensión, y se elige ese valor, 2,83 V, porque con una carga de 8 ohmios se genera 1 W de presión sonora. Por tanto, en una caja con una impedancia nominal de 8 ohmios, sus valores de sensibilidad y eficiencia serán los mismos, pero ¿qué sucede cuando la impedancia nominal de la caja sea de 4 ohmios? Salvo en el caso improbable de que el fabricante altere “la regla de medir” y así nos lo advierta en el pliego de características, esa caja tendrá una eficiencia de 3 dB por debajo de lo indicado en su sensibilidad.
Sonus Faber Minima Vintage, El regreso de un mito
Ficha técnica
RESPUESTA EN FRECUENCIA 55 Hz – 25.000 Hz puerto de sintonía incluido. IMPEDANCIA NOMINAL 8 ohms. SENSIBILIDAD 84 dB SPL (2.83 V/1m). AMPLIFICADOR RECOMENDADO 25W – 100W. DIMENSIONES 330 x 200 x 275 mm. PESO POR PAREJA 13,8 Kg. FABRICANTE Sonus Faber (Italia). DISTRIBUYE Sarte Audio Élite (963510798).
Precio: 2550 €
