JBL Array, En el reino del cine
- Nunca antes creo haber disfrutado tanto con un equipo de cine en casa. Un perfecto binomio con Anthem y JBL, sensacional e indescriptible.
- Precio: 62000 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Ramon Sendra
Fue una encerrona. Sin paliativos. Permítanme que me tome la licencia de explicarles el motivo de esta audición. Como habrán leído en páginas anteriores, tuve que desplazarme a Área Valencia para realizar el banco de pruebas de las cajas de Jamo. Es normal que un distribuidor nos pida realizar dichos bancos en sitios concretos, ya sea por la dificultad que puede suponer poder disfrutar de cierto equipamiento (en el caso de Jamo, ya lo habrán visto, todo un conjunto 5.1 además del 2.0 adicional), ya sea por la facilidad que a veces esto supone para nosotros en según qué equipos, o ya sea por poder contar con una amplia variedad de dispositivos adicionales (fuentes, amplificadores, previos, sala, proyectores...) para poder realizar con mucha mayor precisión nuestra habitual batería de pruebas. Pero para ello es totalmente imprescindible contar con la complicidad absoluta de quien nos recibe: la tienda especializada. Amén del favor “comercial” que supone anunciar que hemos realizado una u otra prueba en el artículo, la verdad es que, a cambio, pedimos poder disfrutar de sus salas con toda libertad: tiempo y equipamiento necesario. Esto suele ser lo que hace reducir considerablemente la lista de “tiendas candidatas” o, mejor dicho, prestadas a tales condiciones. Área es una de las tiendas que mejor nos trata (por suerte, no es la única) y, como es habitual, no puso ningún reparo en la realización de la audición de Jamo (como habrán leído, en dos de sus cuatro salas, totalmente puestas a nuestra disposición). Pero esta vez, Juan Moscardó, el gerente de Área, me puso una condición: “deberás realizar una escucha adicional”. Lo hizo justo cuando di por terminada la audición de los equipos de Jamo. Moscardó me hizo entrar en su sala grande, la de más de 80 m2, que encontré totalmente a oscuras, dejándome libre uno de los dos sofás estratégicamente colocados. Sin mediar palabra, le dio al botón correspondiente del mando a distancia y... ahí empezó todo.
Lo único que conocía de lo que estaba disfrutando, en ese momento, era que estaba sentado justo delante de su habitual Da-Lite perforada y que el proyector, situado justo encima de mí, era el bien conocido HD10K de JVC. Pero eso era lo de menos. Las diferentes secuencias cinematográficas y musicales que fuimos disfrutando durante largo rato me convencieron de que nunca había escuchado nada igual. Seguramente sí me había acercado muchísimo, o incluso soñado, pero lo que me estaba sucediendo en esos momentos tenía que explicarlo.
En ningún momento Moscardó quiso hablar de los aparatos, modelos o marcas. De hecho ni tan siquiera hablaba. Incluso creo que pasó más tiempo mirando mis reacciones que disfrutando del apabullante espectáculo que teníamos ante nosotros. Eso es cine. Eso es el reino del cine. Yo quiero uno... aunque sospechaba que no podía permitírmelo. Y así fue.
UN EQUIPO IRRESISTIBLE
La espectacularidad del cine en casa se debe basar en dos conceptos muy claros y evidentes: un sonido y una imagen libres de defectos, de artefactos. Dicha consecución, además de tener un precio, no es fácil de conseguir, pero tampoco imposible. Soy consciente de que he dicho, como mínimo para mí, miles de veces algo como “nunca había escuchado nada igual” y que días, semanas o incluso meses más tarde, me encontraba con que no tenía razón. Y vuelta a empezar. Pero es que esta vez no había nada que pudiera reprochar al equipo (aunque sí a la sala, si me dejan ser quisquilloso).
Para mí hay un ejemplo clarísimo. Los que conozcan esta inmensa sala sabrán la dificultad que supone la sonorización de las frecuencias más graves, las que le corresponde trabajar al subwoofer. Pues bien, la nitidez, espectacularidad y pegada de ese equipo no tenía referente alguno. Incluso supera cualquier instalación profesional que haya podido escuchar hasta la fecha. Un grave profundo, nítido y contundente que para nada enmascaraba unos medios presentes y convincentes sin que, ambos, ocultaran el preciso, suave y sensacional agudo. Un equilibrio tonal fantástico capaz de transmitir una brutal presión sonora sin que, paradójicamente, resultase ensordecedora. Ni mucho menos. Tras la larga hora de audición (cine y música), resaltaba felizmente esta característica: largos minutos a un volumen fantástico sin ápice alguno de fatiga. ¡Quiero más! Sólo podía criticar cierta “compresión en vertical” producida por el bajo techo de la sala, que impedía, como pude comprobar, superar la perfección en lo que a escena sonora virtual se refiere. Moscardó eligió para mi sobredosis auditiva y visual las secuencias más espectaculares de Master and Commander, llegándome a convencer de que yo formaba parte de esa malograda tripulación. Pero, ¿de qué equipo se trata? Pues bien, dejando de lado el mencionado proyector, la pantalla Da-Lite y la fuente Classé elegida para la ocasión, nuestros protagonistas (todos ellos distribuidos por la joven y ambiciosa Stil-son) son las marcas JBL y Anthem. En concreto, cajas de la serie Array con procesador de A/V Anthem D2 y las etapas “multi-mono” P2 y P5, también de Anthem.
LA GENIALIDAD DE ANTHEM
El catálogo de productos de la canadiense Anthem es escaso, pero no por ello desdeñable. Sin querer entrar en largos párrafos técnicos (para eso ya tienen otras publicaciones descriptivas o, más provechoso, la excelente información técnica que pueden encontrar en la página electrónica del fabricante: www.anthemav.com), el auténtico protagonista de estas líneas es, bajo mi juicio, el sensacional previo-procesador D2. De hecho, llamarle “previo-procesador” es ser algo injusto. Y me sabe mal, puesto que sus virtudes superan a casi todo lo visto con anterioridad. El D2 es más que un previo, puesto que destaca (como así quieren reflejarlo claramente sus creadores) por ser una auténtica máquina de referencia, tanto para el campo del audio como para el del vídeo. De hecho, han invertido muchos más recursos describiendo el apartado visual que el sonoro. En cierta manera, tiene su lógica, puesto que, sobre el papel, supera la necesidad de tener que adquirir un procesador de vídeo adicional, lo que suma un tremendo valor añadido a su precio final de venta. Para ello han recurrido al integrado VXP Digital Image Processor de Gennum, el mismo que equipan algunos de los mejores procesadores de vídeo dedicados. Una implementación que no quiere restar importancia alguna a la parte de audio, como demuestra el uso de circuitos Burr-Brown o sus prestaciones envidiables, como el sistema para minimizar la frecuencia de resonancia de las salas (acústicamente, el principal problema que repercute directamente en la reproducción de las más bajas frecuencias), la posibilidad de ajustar todos los parámetros (tanto de audio como de vídeo) independientemente para cada una de las entradas, su excelente conectividad o su condición THX. Valga como ejemplo la posibilidad de elegir entre uno de los 42 formatos de vídeo de salida disponibles (por ejemplo, 1.080p en cinco frecuencias diferentes), los ajustes en vídeo que incluso llegan a superar el estándar ISF, el preciso lip synch, etc., todo utilizando un completo menú en pantalla. Son tantas las opciones que el D2 ofrece que quizá son responsables de su único “pero”. Como bien reconoció el propio Juan Moscardó, hay cierto nivel de complejidad proveniente de toda esta amalgama de configuraciones que, ya sea con paciencia o por obstinación, ven su justa recompensa cuando todo el sistema está funcionando a la perfección. Vaya único pero...
Debajo del D2 había otros dos dispositivos esenciales: los amplificadores “multi-mono” P2 y P5. El primero de dos canales, el segundo de cinco. Ambos capaces de entregar hasta 375 W de potencia por canal en una configuración “multi-mono”. Esta palabreja la secuestro del propio panfleto de la marca, puesto que creo que resume muy bien sus características. Más que tener dos aparatos cumpliendo su papel en el rack, tenía ante mí siete etapas de potencia monofónicas capaces de pasar desapercibidas por su incapacidad de ofrecer problemas. Un diseño complejo y, según el fabricante, único, cuyo principal objetivo es, justamente, amplificar sin añadir ni restar nada a la señal original. De hecho, a diferencia del D2 (repleto de botones y completado con una generosa pantalla LCD informativa), el P2 y el P5 destacaban por su simplicidad: un LED informativo y su correspondiente botón de apagado y encendido.
UNAS JBL DIFERENTES
A una electrónica de excepción es de obligada necesidad asociarle un conjunto de cajas acústicas que estén a la altura. Cuando aparecía alguna escena brillante durante los primeros minutos de la audición, no podía dejar escapar la oportunidad de intentar identificar, como mínimo, las cajas acústicas. Me fue fácil identificar el logotipo de JBL y tendría que haber sido más rápido dada su peculiar forma. A diferencia de los diseños más tradicionales, la trompeta de los agudos (que no de los “super-agudos”) está colocada en vertical y fuera del propio recinto acústico, lo que le otorga esa clara condición visual única. Se trata de la serie Array de JBL, distribuida en exclusiva por Stil-Son.
La serie Array está formada, actualmente, por tres modelos de columna, un central y un subwoofer. En Área pude disfrutar de siete cajas acústicas JBL Array 1000, dos subwoofers Array 1500 y un central Array 880, éste colocado, debidamente, detrás de la Da-Lite perforada.
Para JBL el objetivo de esta serie reside en el perfecto tratamiento de las altas frecuencias, en concreto, gracias a su directividad. Como todos sabemos, la consecución de un buen sonido envolvente depende, en gran parte, de las frecuencias agudas, puesto que las medias y, sobre todo, las graves, tienen un alto componente omnidireccional. Mientras que estas últimas no nos importa demasiado que interactúen rebotando por la pared, en cambio sí nos complica la escena sonora que las altas hagan lo mismo, más cuando el nivel de presión sonora (o volumen, como ustedes deseen) es alto. El objetivo es controlar la dispersión de las altas frecuencias para que el espectador consiga una escena sonora tremendamente bien definida. Todo ello sin perder el característico grave JBL que define constantemente a la marca.
El resultado es el que además hace únicas a las Array: la disposición vertical de la trompeta de agudos, cuyo objetivo es reducir el ancho de dispersión. Esto es responsable de que el espectador reciba unos agudos muy precisos y justo donde él está, evitando “fluctuaciones temporales” que incidan negativamente en la imagen tridimensional del sonido. Para ello no ha dudado en recurrir a soluciones que ya presentan algunos de sus modelos profesionales, sobre todo para sonido directo, que han causado vértigo e impresión entre numerosos ingenieros de sonido. El uso de transductores para altas frecuencias tratados con el exclusivo método Aquaplas junto con altavoces de ultra-alta frecuencia con diafragma de titanio, ambos colocados en una extremadamente densa y rígida trompeta, son parte responsable de lo anteriormente citado.
Algo diferente es el recinto para el canal central. Ha sido diseñado para ofrecer los mismos timbre y fase que cualquiera de los modelos de columna. Era necesario diseñar un recinto que cumpliese la función de central, sobre todo para diseños como el de Área, donde se ha colocado detrás de una pantalla. Por eso su construcción es más compacta pero sin mermar su capacidad de potencia (o entrega de presión sonora). El resultado es un recinto “pequeño” que concuerda perfectamente con la respuesta en frecuencia de sus compañeras, directividad, distorsión y fase. Incluso diría que podría ser posible (y a la vez espectacular) configurar un equipo multicanal utilizando sólo recintos Array 880.
Finalmente el subwoofer. Como bien muestran los cánones actuales, Área hizo bien al elegir dos unidades para su instalación. El 1500 es un subwoofer activo de 15” con amplificación de 1.000 W de potencia. En el caso de Área, las dos unidades estaban colocadas en las esquinas frontales, ofreciendo, como mínimo en el punto de escucha, la anterior sensación comentada: profundidad, espectacularidad y, sobre todo, nitidez. Todo el control del subwoofer (fase, nivel, frecuencia de corte, filtro, etc.) estaba controlado por el previo-procesador P2, por lo que se prescindió de los ajustes propios del subwoofer de JBL.
EN CONCLUSIÓN
Poco podría añadir a lo antes comentado. No me hagan absolutamente caso y acérquense a Área para disfrutar de este equipo (puesto que, de momento y que yo sepa, no hay ningún sistema idéntico instalado en ninguna parte del país). Es uno de esos equipos a los que me cuesta mucho describir con palabras.
Después de los primeros ataques con Master and Commander, y tras una curiosa y sana discusión sobre si James Taylor merece o no un buen retiro musical, continuamos la audición con algunas ediciones musicales en DVD-Video. Por un lado debo reconocer el éxito del sistema analizado con cualquier tipo de sonido multicanal. Si con Master and Commander comprobé que el resultado era sensacional, con el homenaje a James Taylor o con el directo de The Eagles puedo afirmar que la polivalencia de lo mostrado es absoluta o, en otras palabras, que el binomio JBL y Anthem funciona con todo tipo de audio (cine y música multicanal). Pero también debo reconocer que no detecté problemas con la imagen. Aun conociendo el perfecto rendimiento del JVC, las imágenes de cualquiera de los DVD-Video utilizados se mostraba en pantalla sin artefacto alguno: nada de dientes de sierra, movimientos a tropiezos, aberraciones cromáticas, etc. Para terminar el espectáculo probamos algún disco en Blu-ray, aprovechando la presencia del primer lector de Pioneer. A la ya de por sí imagen espectacular (La casa de las dagas voladoras) se sumó el divertido y sensacional tratamiento acústico de la película, que se reprodujo con toda claridad, respetando todos los detalles y sumiéndonos a los presentes en la acción en apenas unos segundos. Ahora cualquiera pasearía por una plantación de cañas de bambú...
Alfonso Carreres, Stil-Son.
Después de leer este magnífico banco de pruebas, desde Stil-Son sólo nos queda dar las gracias a Ramon Sendra, ya que no podemos añadir nada más de lo que este experto haya escrito y descrito sobre nuestros productos. Es obvio decir que este sensacional y espectacular equipo de cine en casa no está a la alcance de todos los bolsillos, pero tenemos soluciones para los bolsillos con la serie AVM en la parte de previos y las etapas PVA y MCA en diferentes versiones, acabados y características, con similares prestaciones. Pero si quiere tener el mejor sistema de cine en casa en su hogar hoy en día, y sin lugar a dudas, elija la combinación ANTHEM/JBL Array.
JBL Array, En el reino del cine
Ficha técnica
1000 ARRAY
TIPO 3 vías. Motor de agudos 045Ti de 1”, agudo 175Nd-3 de 1,75”, transductor de medios/graves de 10”. SENSIBILIDAD 89 dB/W/m. RESPUESTA EN FRECUENCIA 35 Hz-40 kHz. POTENCIA MÁXIMA DEL AMPLIFICADOR ASOCIADO 200 W. FRECUENCIAS DE CORTE 900 Hz, 8 kHz. IMPEDANCIA NOMINAL 8 ohmios. DIMENSIONES 1.105 x 311 x 432 mm. PESO 32 kg.
880 ARRAY
TIPO 3 vías. Motor de agudos 045Ti de 1”, agudo 175Nd-3 de 1,75”, dos transductores de medios/graves de 8”. SENSIBILIDAD 90 dB/W/m. RESPUESTA EN FRECUENCIA 70 Hz-40 kHz. POTENCIA MÁXIMA DEL AMPLIFICADOR ASOCIADO 200 W. FRECUENCIAS DE CORTE 1.000 Hz, 8 kHz. IMPEDANCIA NOMINAL 8 ohmios. DIMENSIONES 311 x 730 x 279 mm. PESO 21 kg.
1500 ARRAY
TIPO Autoamplificado con altavoz de graves W1500H de 15”. RESPUESTA EN FRECUENCIA 25-400 Hz. FRECUENCIA DE CORTE 40-140 Hz lineal. PUERTO Flared 4”. DIMENSIONES 584 x 495 x 483 mm. PESO 57 kg.
D2
IMPEDANCIA DE ENTRADA 20 kohmios. IMPEDANCIA DE SALIDA 300 ohmios RCA, 600 ohmios XLR, 51 ohmios zonas 2, 3 y salida record. SEPARACIÓN DE CANALES 82 dB a 1 kHz. CONVERTIDORES A/D AKM AK5394A. CONVERTIDORES DE FRECUENCIA DE MUESTREO Analog Devices AD1896. CONVERTIDORES D/A AKM AK4395. RESPUESTA EN FRECUENCIA 10 Hz-20 kHz (1 Hz a 130 kHz, -3 dB). RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 107 dB. PESO 12,3 kg. DIMENSIONES 149 x 490 x 438 mm.
P2 Y P5
POTENCIA DE SALIDA 325 W en todos los canales a 8 ohmios (500 W a 4 ohmios, 675 W a 2 ohmios). RESPUESTA EN FRECUENCIA 20 Hz-20 kHz (+0 dB, -0,15 dB). SENSIBILIDAD DE ENTRADA 1 Vrms para 28,3 Vrms de salida. DAMPING FACTOR <600 a 20 Hz, 400 a 1 kHz (ref. 8 ohmios). DIMENSIONES 238 x 490 x 438 mm. PESO 34 kg el P2, 59 kg el P5.
DISTRIBUYE Stil-son (963423465).
Precio: 62000 €
