Cajas acústicas

Piega TC 70 X, Rompiendo estereotipos

  • Las TC 70 X son fruto de todo el despliegue tecnológico de Piega, con un estilo que se
    escapa de lo habitual.
  • Precio: 12345 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Luis Llana

La ebanistería y la electroacústica son dos tecnologías que no tienen nada en común individualmente consideradas, pero cuya feliz confluencia es determinante para el diseño y puesta a punto de una caja acústica de alta gama, resultado final de un alto porcentaje de ciencia aplicada, artesanía en buena medida y algo de alquimia en algún caso. De entrada, se requiere un recinto muy rígido y neutro, desde el punto de vista acústico, para prevenir las vibraciones parásitas originadas por los transductores de graves, que afectarían adversamente a la transparencia del mensaje musical. Con independencia de lo agraciados que resultan los recintos con las paredes curvadas, o simplemente alejados de los diseños paralelepípedos, son la mejor solución para evitar en buena medida la formación de ondas estacionarias en su interior.

Por otro lado, los transductores para frecuencias medias y altas se suelen instalar en el panel frontal de la caja, lo que provoca pequeñas diferencias de fase acústica porque sus ondas respectivas se generan en distinto plano vertical. Dicho con otras palabras, la onda del transductor de agudos llegará “un poco antes” que la del transductor de medios, de ahí que observemos algunos modelos de cajas con el primero ligeramente retrasado, ubicado en un receptáculo en su parte superior, o en el panel frontal de la caja con forma de plano inclinado. Otros diseños compensan esta pequeña diferencia en el filtro divisor, pero suficientes problemas de fase eléctrica presentan estos elementos, sobre todo los de orden superior, como para complicarlos más. La anterior problemática la aborda con soluciones técnicas radicalmente distintas la firma Piega, con sede en la pequeña localidad suiza de Horgen en la orilla del Lago de Zurich, a 15 km de la ciudad helvética. En 1986 Leo Greiner y Kurt Scheuch, fundadores y actuales directores de Piega, comenzaron a hacer realidad su sueño de diseñar un transductor de agudos con una calidad como nunca nadie había escuchado hasta el momento.

El resultado fue el altavoz de cinta LDR que sobrepasó las cualidades de los altavoces convencionales de cúpula, al que siguieron otras innovaciones que culminaron con el primer transductor coaxial de cinta del mundo para las frecuencias medias y altas. Fruto de la investigación de Greiner y Scheuch es el revolucionario transductor coaxial de cinta para esas frecuencias que incorpora el modelo C4, el más emblemático de Piega.

En cuanto al recinto, los ingenieros de la firma helvética elevan a su máxima expresión el asunto de su neutralidad, y afirman con rotundidad que los mejores deben ser absolutamente “muertos”. Como una muestra de esta afirmación, el recinto del modelo TC 70 X, objeto del presente artículo, está construido en una sola pieza de aluminio de buen grosor que una sofisticada tecnología extrae desde un bloque de aluminio de tres toneladas de peso, en palabras de Piega, al que se añade una estructura de material bituminoso en el interior.

El resultado es un recinto de formas redondeadas con una rigidez excepcional, absolutamente neutro a nivel acústico y terminado en aluminio pulido.

La carga de graves se basa en el principio bass reflex con su puerto en el panel frontal y dos transductores para bajas frecuencias, cuyos conos de 18 cm responden a un conocido diseño de la danesa ScanSpeak por las acanaladuras en espiral rellenas de un polímero amortiguador para romper las ondas estacionarias que pudieran generarse en el propio cono. De la reproducción de las frecuencias medias y altas se encarga un transductor coaxial de cinta C2, un modelo exclusivo del fabricante helvético, quien no hace ninguna mención expresa a la topología del filtro divisor de la TC 70 X, cuya posibilidad de bicableado la garantizan cuatro magníficos bornes de origen WBT, unidos dos a dos mediante puentes de cobre. En lugar de la clásica tela frontal de protección, Piega ha diseñado una robusta rejilla de aluminio provista de unas uñas de retención que encajan en el frontal del recinto.

Realicé la audición en el establecimiento especializado Casa y Cine, radicado en la Avenida Montes de Oca 19 de la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes, donde el competente Óscar Segura tenía todo dispuesto para las pruebas. La moderadamente alta sensibilidad de 92 dB de las TC 70 X y sus 4 ohmios de impedancia nominal fueron pan comido para la electrónica de potencia, dos etapas monofónicas de estado sólido JC1, serie HALO de la norteamericana Parasound, de

400 W cada una, gestionadas por un preamplificador C2 de la misma serie. Se utilizó un lector de SA-CD/CD-Audio, modelo SA11-S1 de Marantz, como fuente de señal.



LA ESCUCHA



Después de una larga sesión de escucha, confieso que no ha sido fácil enjuiciar a las TC 70 X, de las que

destacaré su excepcional limpieza sonora, con una transparencia tal que pone de manifiesto un minucioso nivel de detalle en todo el rango de frecuencias, en lo que aparenta una gran linealidad en la curva de respuesta. Pero su mensaje musical me ha resultado un tanto analítico, con la sensación subjetiva de cierta falta de calidez, sin descartar que se deba a la carencia de un rodaje que Piega establece en varias semanas de uso. Debo matizar que esta apreciación es distinta a la de unas cajas excesivamente brillantes, cosa que no son en absoluto las TC 70 X, en las que la transición desde las frecuencias medias hasta el extremo agudo es prácticamente perfecta, con una pureza y nitidez extraordinarias.

Cito como ejemplo la excepcional limpieza de los siempre complicados armónicos del violín, en este caso el de Gidon Kremer con la inquietante sonata Kreutzer de Beethoven, del sello DGG, o la puesta en escena sencillamente ejemplar del Réquiem de Mozart en la versión de Philippe Herreweghe para el sello Harmonia Mundi, con una precisa localización de grupos de instrumentos, voces y coro. Nada que objetar a unos graves con un control absoluto, limpios y consistentes, según el contrabajo de Steve Gilmore en el excelente CD-Audio My Foolish Heart del sello Venus, o el registro grave del piano de Nelson Freire en un SA-CD con obras de Chopin del sello DECCA, con una presencia muy real del complejo instrumento. La rapidez de respuesta a transitorios y la exquisita capacidad dinámica quedan patentes con algunas pistas del rotundo Carmina Burana en versión de Herbert Blomstedt, del sello DECCA.

Las TC 70 X son el magnífico resultado de la aplicación de soluciones técnicas puestas a punto por Piega, que las distingue de los habituales estereotipos de cajas acústicas, tanto por su exclusiva construcción y acabado, como por su comportamiento sonoro, no obstante hay que tener en cuenta el matiz que he comentado. Como es una apreciación puramente subjetiva, recomiendo su atenta escucha a quienes se sientan interesados, en el convencimiento de que no les dejarán indiferentes. Es probable que su precio esté justificado por la tecnología aplicada a su construcción, pero no es una caja precisamente barata.


Piega TC 70 X, Rompiendo estereotipos

Ficha técnica

Configuración: Columna de 3 vías, bass reflex. Equipamiento: 2 transductores de graves de 18 cm, 1 transductor coaxial de cinta para medios y agudos, modelo C2.

Potencia de amplificación recomendada: 20-250 W. Sensibilidad: 92 dB/W/m.

Impedancia: 4 ohmios. Respuesta en frecuencia: 28 Hz-50 kHz. Peso:

35 kg/unidad. Dimensiones: 1.020 × 260 × 290 mm

Distribuye: AVXtrem (916339866).

Precio: 12345 €