Cajas acústicas

SVS MTS-01, Sorpresa para todos los bolsillos

EL CONTROL DE CALIDAD SEGÚN SVS

  • Las MTS-01 permiten una amplia variedad de configuraciones que las convierten en unas cajas muy versátiles.
  • Precio: 1468 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Fernando DE LA FUENTE

El fabricante estadounidense SVS ha presentado recientemente su serie M en un pack completo multicanal para cine en casa. La estrella de este conjunto es la pareja de frontales MTS-01, complementadas por el canal central, las dos cajas de efectos, y la que hasta ahora ha sido la referencia de esta firma: el subwoofer. Hablo de referencia a título personal, porque hasta ahora había sido mi único acercamiento a la marca, concretamente, a través del modelo PB13 Ultra, en un conocido establecimiento de Madrid. Las sensaciones fueron positivas, pero más aún lo fue el precio que me encontré en ese modelo, poco más de 1.500 € en el tope de gama.

Ahora llegan a mis manos las MTS-01, en las que se repiten los principios aplicados al subwoofer previamente mencionado. Un diseño algo grande y tradicional, pero de magnífica construcción, una encomiable capacidad para poder personalizarlas (dentro de los límites que un producto como éste impone), y una información extra de gran interés para el usuario , que incluye el control de calidad con anotaciones a mano del propio técnico y la respuesta en frecuencia en una completa y precisa gráfica. Eso sí, el manual sólo nos ha llegado en inglés.

En lo que se refiere a su aspecto, lo primero que llama la atención es que la rejilla protectora está unida al gabinete a través de unos imanes invisibles, que podemos separar fácilmente. Algo que resulta bastante cómodo, flexible y poco habitual. En cuanto a la personalización, cuentan con dos puertos bass-reflex traseros, e incluyen cuatro cilindros de poliuretano, para que podamos adaptarlas a nuestro gusto o a las limitaciones que nos marque el espacio. En lo que se refiere a su parte inferior, podemos ponerlas directamente sobre el suelo o pegar unas pequeñas protecciones de espuma que lleva incluidas. Además, añaden unos pies que tendremos que atornillar a las cajas en caso de querer utilizarlos y que vienen equipados con cuatro puntas de desacoplo doradas. Tras mi experiencia, sólo lo recomiendo para entornos acústicos hostiles. En la parte posterior encontramos, además de los puertos bass-reflex, los bornes, preparados para bicableado y chapados en oro con los puentes habilitados. Son cómodos, versátiles y están preparados para bananas o spades, además de para cable pelado. Junto a ellos viene un pequeño interruptor, que en SVS llaman Tweeter Attenuation Switch. Activándolo, reduciremos la señal original del tweeter (0 dB) a -3 dB, lo que el fabricante aconseja para estancias pequeñas, en las que los tonos más agudos puedan resultar algo brillantes o chillones. La realidad es que en una estancia de unos 20 m2, lo que obtenemos es un sonido más plano, más hueco. No me ha convencido su funcionamiento, aunque es una excelente noticia que se disponga del máximo de opciones posibles para todos los usuarios.

El diseño en general es bastante cuadrado, salvo la parte superior ligeramente redondeada, son profundas y con un peso considerable. Su diseño se me antoja algo anticuado para los cánones y grosores que estamos acostumbrados a ver hoy en día y su tamaño puede ser un hándicap en determinadas estancias, aunque la construcción es de una solidez y robustez incuestionable.

Las cajas son de dos vías y media, y se componen de dos transductores de graves de 7” Peerless de Nomex, así como un tweeter de 1” del prestigioso fabricante danés ScanSpeak “AirCirc”. Este último está situado ligeramente a la derecha respecto a la ubicación central de los altavoces de graves.

A ESCUCHA

Conectamos el equipo a un amplificador Cambridge Audio Azur 640A y un lector SACD de Sony ES 5400, con cableado Van Den Hul en configuración estéreo. Inicialmente, dejamos los dos puertos traseros liberados, con una distancia de unos 60 cm respecto a la pared. Cabe comentar ahora que el fabricante nos comunicó que las cajas ya estaban rodadas, por lo que pudimos empezar nuestras pruebas inmediatamente.

Al inicio, las sensaciones fueron algo ambiguas, ya que mi objetivo era encontrar una configuración a mi gusto en la que poder disfrutar de la audición con la mayor profundidad. Después de numerosas combinaciones con los puertos traseros, decidí dejarlos todos libres, sin poliuretano, aunque anotamos una amortiguación en los tonos graves perceptible y que puede resultar de gran utilidad en espacios más reducidos. Es algo que deben tener en cuenta aquellos que piensen que los límites los marcan las dimensiones de su sala. Las MTS-01 permiten una amplia variedad de disposiciones que las convierten en unas cajas preparadas para todo. Además, para simplificar más las cosas, es sencillo localizar un punto de escucha idóneo. Trabajando con el sempiterno triángulo equilátero y una ligera inclinación, obtendremos fácilmente un excelente resultado, con una magnífica separación de canales.

Una vez metido en faena, la soberbia versión de Romero y Julieta de Sergei Prokofiev a cargo de la Filarmónica de Berlín con Essa Pekka Salonen al frente, nos descubrió una gran fidelidad a la señal, nitidez y equilibrio, una amplia escena sonora y muy buena localización instrumental. Dado que disponemos de la información, facilitada por el fabricante, sabemos que son unas cajas con una respuesta en frecuencia muy plana, como podemos observar en la gráfica adjunta. En la parte superior encontramos los herzios y en la lateral, los decibelios. Vemos una línea muy plana, lo que acredita un resultado muy fiel a la señal, con mínimas desviaciones en los tonos más altos. En dicha gráfica podemos ver una desviación de unos 6 dB, de manera que los límites podemos ajustarlos en 200-20kHz +/- 3 dB. Son unas cifras que me hacen pensar en unos bafles de otra gama, o si lo prefieren, de otro precio. Trasladado al sonido, no encontramos apenas distorsión, ni siquiera a una presión sonora elevada. También podemos pensar que con los números previamente indicados, las cajas pueden adolecer de cierta pegada o contundencia. En este caso, llevamos la prueba al extremo, con el Underworld Live, que me quitó todas las dudas de un plumazo. Si es necesario, tienen una pegada descomunal. Además, se muestran ágiles y rápidas, lo que las convierte en unos altavoces dotados de una enorme versatilidad.

Igualmente, se defiende con absoluta solvencia en grandes masas orquestales como en la Danza de los caballeros de la previamente nombrada Romeo y Julieta.

El único punto algo más débil que pude encontrar fue en el aspecto vocal, sometido a una gran presión sonora. Perfect Day de Lou Reed me resultó insuperable en lo musical, pero la voz me pareció algo falta de naturalidad. Insistí en ello con la gran Diane Schuur y las sensaciones fueron parecidas: un nivel altísimo a intensidad moderada, pero algo más floja moviendo el control de volumen. En este caso concreto, sí trabajé con el Tweeter Attenuation Switch, y ciertamente mejoraba en la voz, pero lo que ganaba por un lado lo perdía en musicalidad por otro. De todas formas, circunstancias muy concretas y definidas, que no restan un ápice a la impresión global del alto nivel de las cajas.

CONCLUSIÓN

Suelo intentar no conocer el precio de un producto antes de hacer un laboratorio, para que éste no me mediatice a la hora de la escucha. No siempre puedo hacerlo, ya que normalmente dispongo de abundante información antes de hacer un análisis. En el caso de las SVS, no quería comentar el aspecto económico hasta la conclusión, ya que éste es en mi opinión su mayor virtud: 1.337 €. Desde luego, a lo largo de la escucha, sólo se puede imaginar un coste mucho mayor. Además, debemos añadir el descuento especial de un 10% sólo para los lectores de CEC (más información en ventas@lsound.no), lo que lo hace aún más atractivo. Es muy complicado encontrar en el mercado unas cajas de este nivel con un importe como éste. La relación entre calidad y precio es, sencillamente, extraordinaria. Con esa información y todas las pruebas realizadas, no puedo por menos que recomendar su adquisición, y esperar que el fabricante de Ohio tenga tanta fortuna en nuestro país como se merece.



NOS GUSTA

- Relación entre calidad y precio.

- Sonido y acabados.

- Posibilidad de personalización.



MEJORABLE

- Diseño algo anticuado.

Jan Ove Lassesen, de L-Sound.



Nos complace enormemente ver que CEC ha descubierto nuestra relación calidad-precio, parte del ADN de los productos SVS. Igual de importante es nuestro nivel de servicio, no sólo con consejos competentes, sino también esforzándonos para que se sienta seguro de su compra durante muchos años.


EL CONTROL DE CALIDAD SEGÚN SVS

En el embalaje de las cajas, que vienen por separado, podemos encontrar información adicional, además del manual de usuario y de una guía de instalación rápida (curiosamente, ambas más enfocadas al multicanal que al estéreo). Junto a ello, encontramos el control de calidad de cada uno de los altavoces en las que aparece la respuesta en frecuencia (idéntica en ambos canales) si bien no dispongo de información suficiente para saber si con otras parejas de bafles, estos parámetros serán distintos. Además encontramos un control de calidad con distintas entradas y con la opción Pass/Fail (Aprobado/Suspenso) anotada a bolígrafo por el técnico que lo efectuó, cuya referencia tenemos también. Estas entradas son Respuesta en frecuencia, Respuesta de fase, Polaridad, Fricción y zumbido y Acabado. Justo al final, encontramos la referencia del inspector, la fecha y el número de serie. Una información muy completa, que podrá facilitar mucho las cosas en caso de tener algún problema con las cajas.

SVS MTS-01, Sorpresa para todos los bolsillos

Ficha técnica

RESPUESTA EN FRECUENCIA 38-27.000 Hz +/- 3dB. IMPEDANCIA 4-6 Ohm. SENSIBILIDAD 87 dB. AMPLIFICACIÓN RECOMENDADA 20-250w. DIMENSIONES 1.041 x 254 x 330 mm. PESO 27,5 kg. DISTRIBUYE L-Sound (www.lsound.no).

Precio: 1468 €