Cajas acústicas

Sonus Faber Liuto, Belleza italiana

UN POCO DE HISTORIA

  • Las Liuto combinan las virtudes de un gran monitor de estudio con las de una columna, porque son capaces de transmitir con la misma efectividad cualquier detalle sutil y la dinámica más desatada de una masa orquestal.
  • Precio: 3790 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Jorge WUHRMANN

La marca italiana Sonus Faber es, sin duda, todo un referente mundial en la fabricación de cajas acústicas. Su inmejorable reputación entre los aficionados y la crítica internacional se debe a unos productos que han sabido unir como pocos una estética preciosista y una calidad de sonido de altísimo nivel. El alma mater de la casa es el genial Franco Serblin, cuya huella marca las creaciones de la compañía desde la mesa de diseño hasta que el usuario los saca de su embalaje en su domicilio. Todo ello se percibe en multitud de detalles, comenzando con un lenguaje propio en el que cajas acústicas se sustituye por “instrumentos musicales”, hasta el punto de que en muchos casos las denominaciones de sus propuestas homenajean grandes nombres de la artesanía musical italiana. Pero más allá del nombre de las cajas de Sonus Faber, el propio diseño de las mismas sigue desarrollando la idea de un instrumento musical, con una estética característica y unos acabados artesanales que irremediablemente nos recuerdan a la obra de un luthier. Pero hay algo aún más importante: además de que ante nuestros ojos parezcan instrumentos musicales, la firma italiana ha sabido crear esa misma sensación en la estética sonora de sus cajas acústicas, que al oído resultan naturales y refinadas, huyendo de todo tipo de coloración del sonido.

Por supuesto, para alcanzar esta calidad final, especialmente en las propuestas más ambiciosas de la marca, son necesarias muchas horas de mano de obra altamente especializada y una cuidadísima selección de materiales, lo que inevitablemente se acaba reflejando en el precio. Quizá por los difíciles tiempos que corren y con el fin de completar mejor la parte más asequible de su actual gama de productos, Sonus Faber ha lanzado recientemente la serie Liuto, una propuesta de coste no exclusivo que viene a complementar en la parte media de precios la oferta del fabricante italiano con una familia completa de cajas acústicas compuesta de un modelo de monitor, unas columnas que dan nombre a la serie y un canal central específico denominado Smart, que permite completar un conjunto multicanal, algo imprescindible en nuestros días. En este caso, nuestras invitadas serán las columnas Liuto, que por gentileza del importador de Sonus Faber para España Sarte Audio Elite he podido disfrutar en mi propia sala para una completa evaluación.

UNA NUEVA PROPUESTA MARCA DE LA CASA

Las Liuto son unas columnas de cierto tamaño, cuyas medidas de 1.031 x 236 x 413 mm (altura, anchura, fondo) claramente piden una sala de audición de ciertas dimensiones. Su forma es descrita por el fabricante como de laúd y para cualquier aficionado salta a la vista la similitud estética con la serie Cremona, con todo el atractivo visual que esto conlleva. Pero no se trata simplemente de una elección estética, sino que es la aplicación de un principio de diseño del recinto que permite, por una parte, una mayor rigidez estructural mediante el uso de refuerzos internos específicos y, por otra, la desaparición de toda clase de resonancias y ondas estacionarias al eliminar la presencia de paredes paralelas. La apariencia estética es soberbia, con el ADN de Sonus Faber claramente reconocible en todos los detalles. El frontal está protegido en toda su extensión con un bastidor de madera recubierto de tela negra y los laterales están lacados en negro piano con una terminación exquisita, rematando el conjunto un forrado de un material que parece ser piel. En principio, las Liuto solamente estarán disponibles en esta terminación en lacado negro, que aunque estéticamente sea irreprochable, a título puramente personal, no acaba de enamorarme. Echo de menos un acabado alternativo en madera típicamente Sonus Faber, aunque no llegase a la sofisticación de sus hermanas mayores.

La parte trasera incorpora esa pieza característica de la serie Cremona que remata la forma de “laúd” del recinto y en la que encontramos los tres puertos bass-reflex y los bornes de conexión, que admiten cable pelado, spades y bananas. Se trata de un solo juego de bornes, por lo que parece que Franco Serblin comparte mis dudas respecto a la utilidad real del bi-cableado y la bi-amplificación pasiva. Mención aparte merece la magnífica solución propuesta para el aislamiento mecánico de las Liuto. Dada su característica forma y para dotarlas de una mayor estabilidad lateral, Sonus Faber las suministra con una pieza metálica especial que, como si fueran unas “alas”, saca los apoyos por ambos lados de la base en la parte trasera, la más estrecha. Estas puntas traseras específicas son algo más cortas que las delanteras para compensar el grosor de las “alas” y se rematan con unos tapones metálicos para evitar la visión de la rosca de la punta de desacoplo. Sencillo, estético y extraordinariamente eficaz, es en este tipo de detalles donde se nota el cariño puesto en un producto pensado de aficionado a aficionado y que, por tanto, se entrega con pequeños complementos que no son un coste para el fabricante, pero hacen la vida más agradable al usuario, como los “platillos” para colocar debajo de las puntas de desacoplo para evitar estropear el parquet o las fundas textiles para proteger el acabado exterior de la caja tanto en su transporte como, por ejemplo, en días de limpieza general o simplemente durante las vacaciones.

La configuración de nuestras invitadas es de tres vías bass-reflex, con tres transductores, con recintos separados para cada uno de ellos. A diferencia de otros grandes fabricantes de cajas acústicas, Sonus Faber no produce sus propios transductores, sino que utiliza las realizaciones de otras marcas. En el caso de las Liuto, no hemos querido desmontar los transductores de las cajas que nos envió el importador, ya que estaban totalmente nuevas y no queríamos causar ningún desperfecto estético, pero la apariencia parece sugerir altavoces de origen escandinavo, algo bastante habitual en los diseños de Franco Serblin. El tweeter, situado en una cámara independiente, es de cúpula textil y suspensión periférica de polímetro blando, con un diámetro de 25 mm. El altavoz de medios tiene un diámetro de 150 mm y es un cono moldeado térmicamente de polipropileno textil, un diseño de reconocido rendimiento dinámico, cuyo montaje en recinto separado ha buscado una optimización de sinergias con el conjunto. Por otra parte, el woofer presenta un generoso diámetro de 220 mm, con un cono de aleación de magnesio y aluminio extraordinariamente ligera, en busca de alta linealidad y dinámica de alto rendimiento. Sonus Faber lo ha dotado además un sistema exclusivo anti-compresión axial. Finalmente, el filtro divisor, cuyos puntos de corte se sitúan en 350Hz y 3.000 Hz, es de segundo orden, no resonante y con una curva de fase que pretende optimizar las prestaciones en términos espaciales y temporales. El conjunto presenta una respuesta de frecuencia de 40Hz a 25.000 Hz, incluyendo los puertos bass-reflex, con una impedancia nominal de 8 ohm y una sensibilidad de 89 dB. Sobre el papel, se trata de una caja fácil de atacar, por lo que la recomendación de la marca respecto a la amplificación asociada (40W-250W) sugiere que el usuario podrá elegir entre una amplia gama de electrónicas.

PRUEBAS DE SONIDO

Conecté las Sonus Faber Liuto a mi electrónica habitual, una etapa Rotel RHB05 “Michi”, utilizando tanto un previo pasivo de la propia serie como mi integrado A/V Marantz y un lector multiformato de Pioneer como fuente. La colocación de las cajas no tuvo ninguna complicación, puesto que el propio fabricante da unas importantes pistas sobre lo que es mejor para las Liuto. Para comenzar, al tratarse de cajas a estrenar, traté de dejarlas “correr” durante unas horas, procurando no fijarme en exceso en los matices con vistas a esperar su oportuno rodaje, en el que las partes móviles de los transductores encontrarían su evolución más natural. Sin embargo, aparte de los detalles de “juventud” lógicos, fui incapaz de no apreciar la calidad de nuestras invitadas desde la primera nota que reproduje con ellas, ya que su sonido es extraordinariamente natural, realista y creíble. Temas intimistas como la versión de Kathy´s Song, de Eva Cassidy o la particular voz de Leonard Cohen (10 new songs), me transmitieron desde el comienzo una precisión de la escena sonora y una veracidad de los timbres y voces que me cautivó de inmediato. Tras unas pocas horas de uso, los graves ganaron en precisión rápidamente y los agudos se tornaron progresivamente más dulces, por lo que empecé a escuchar algunas piezas más “en serio”. La cuarta sinfonía del Mahler, en versión de la Royal Concertgebouw Orchestra bajo la batuta de Ricardo Chailly (Decca 4660720-2) me ofreció la oportunidad de valorar uno a uno los diferentes grupos de instrumentos de una orquesta sinfónica. Además de una magnífica localización en la escena sonora, que se dibuja ancha y profunda ante nuestra posición de escucha, los timbres de las cuerdas y de los instrumentos de viento, tanto de madera como de metal, se iban sucediendo en el animado diálogo del primer movimiento con una naturalidad y un realismo realmente impresionantes. Los 100W a 8 Ohm y 160W a 4 Ohm de mi etapa resultan sin duda más que suficiente para mover con total eficacia y soltura estas Sonus Faber hasta en los pasajes más exigentes.

Las Liuto combinan las virtudes de un gran monitor de estudio con las de una columna, porque son capaces de transmitir con la misma efectividad cualquier detalle sutil y la dinámica más desatada de una masa orquestal. Disco a disco, la riqueza de la zona media parecía infinita y perdido en el disfrute de voces y solistas me tuve que llamar “al orden” para volver a procurar ser crítico una y otra vez. Escuchando la Rhapsodie Espagnole de Franz Liszt, en versión de Murray Perahia, pude sentir la extraordinaria dinámica que es capaz de generar un piano de cola como sólo había podido sentirla con cajas de dos y tres veces el precio de nuestras invitadas. Otro tanto podría decir de la versión del concierto para piano y orquesta número dos de Rachmaninov, a cargo de Krystian Zimerman y la Boston Symphony Orchestra, dirigida por Seiji Ozawa, o de las los temas de Jazz interpretados por Diana Krall en su álbum From this moment on. Todo, absolutamente todo, suena en las Liuto de forma adictivamente natural, con graves precisos (pero contundentes cuando corresponde), con agudos delicados, transparentes y finos, que mejorando día a día en dulzura creo que en las unidades que probé aún tenían espacio para redondear aún más el resultado final. Y para terminar, con una gama de timbres en la zona media que resulta sencillamente adictiva. Para mí, uno de los bancos de pruebas más placenteros que he hecho como colaborador de CEC… y eso que van unos cuantos. Por méritos propios, las nuevas Sonus Faber Liuto se presentan como uno de las más sugerentes propuestas del panorama actual por su combinación de belleza y calidad sonora. Pruébenlas y entenderán mi entusiasmo.

NOS GUSTA

El sonido transparente y natural de las Liuto llama poderosamente la atención, y además no está reñido con la dinámica ni la espectacularidad cuando la pieza lo requiere. Su estética es igualmente cautivadora.

MEJORABLE

El acabado negro piano es ciertamente perfecto, pero resulta un poco limitativo desde el punto de vista estético. Una alternativa en madera siguiendo la tradición de Sonus Faber sería perfecta.

Juan J. Rubio-Iglesias Cuesta, Director Gerente de Sarte Audio Elite.



Apreciado Jorge,

En tu artículo describes perfectamente las excelentes prestaciones sonoras de las pantallas Liuto. A menudo vemos que la excelencia resulta una asignatura difícil de describir, seguramente consecuencia del entorno de vulgaridad y rutina que nos invade. Gracias por tu dedicación y compromiso con los lectores.

Un abrazo.


UN POCO DE HISTORIA

No podemos dejar de comentar en un banco de pruebas de unas cajas Sonus Faber la magnífica trayectoria que esta marca tiene en la historia de la alta fidelidad. Situada en Vicenza, en la región italiana del Véneto y creada en 1984, en su ya largo recorrido cuenta con no pocas creaciones que han cautivado a melómanos de todo el mundo. A destacar, el éxito de su primer modelo, los diminutos monitores Mínima, que se consolidó con las Electa Amator en 1987 y a las que siguieron posteriormente las sorprendentes Extrema en 1991. Ya en 1993, las Guarnieri supusieron la primera aparición de una caja en forma de laúd, formato que la marca sigue manteniendo hoy en día como hemos visto en este último lanzamiento.

Sonus Faber Liuto, Belleza italiana

Ficha técnica

RESPUESTA EN FRECUENCIA 40Hz-25.000 Hz. SENSIBILIDAD 89 dB SPL (2,83V/1m). IMPEDANCIA NOMINAL 8 Ohm. AMPLIFICACIÓN RECOMENDADA 40W-250W. FILTRO DIVISOR, FRECUENCIAS DE CORTE 350Hz – 3.000 Hz. DIMENSIONES 1.031 x 236 x 413 mm. PESO 31 kg (unidad). DISTRIBUYE Sarte (963510798).

Precio: 3790 €