Cajas acústicas

Grand Callas Opera,

Conclusión

  • Hechos a mano en Italia, con un estilo clásico, elegante pero desafiando el diseño electrónico convencional de los altavoces actuales.
  • Precio: 7900 €
  • Valoración de los especialistas: 4
  • Texto: Raúl Jiménez

Hechos a mano en Italia, con un estilo clásico, elegante pero desafiando el diseño electrónico convencional de los altavoces actuales.

Así son estas impresionantes cajas acústicas Grand Callas de la compañía italiana Opera, su modelo tope de gama. Se trata de una evolución de sus conocidas Divina en las que se han llevado a cabo cambios sustanciales.

Una sólida construcción

A primera vista recuerdan mucho a las cajas acústicas Sonus Faber, pero bien es cierto que la compañía Opera ha realizado altavoces notables desde hace décadas y sin duda, con personalidad propia. Las Grand Callas poseen una construcción impropia de unas cajas acústicas de su precio. Es cierto que en estos tiempos 7900€ no pueden llamarse poco dinero, pero cuando uno su sumerge en el mundo del high-end y analiza lo que los Grand Callas ofrecen por ese precio, resultan hasta baratas.

Con un peso de 50 Kg por caja, su construcción es extremadamente sólida y robusta. Son necesarias dos personas para transportar, mover o ubicar estas cajas. La caja, totalmente sellada, emplea paneles de MDF de hasta 50 mm de espesor, revestidos en madera perfectamente lacada. La estructura se curva hasta su parte posterior con una profundidad total de 40 cm. El panel frontal está revestido en piel, algo bastante tradicional en los fabricantes italianos, y puede cubrirse con la rejilla cuyo corte juega con las propias formas del panel frontal. El conjunto se monta sobre cuatro piezas metálicas que incorporan las puntas de desacople. Finalmente, en la parte trasera, las conexiones metálicas chapadas en oro y preparadas para bicableado. Sin duda, las cajas son una maravilla para la vista y no pasan inadvertidas ni siquiera para aquellos ajenos a este hobby. Un buen amigo comentó que más que unos altavoces parecían un instrumento musical. Ciertamente.

Interesante concepto

Sin duda lo que más llama la atención es el conjunto de transductores, especialmente sus tweeters. Un total de nueve componentes por caja de los cuales cinco son tweeters, para un diseño de tres vías. Lo primero que uno se pregunta, ¿y para qué cinco tweeters? La respuesta está ciertamente en la física y en las características del resto de componentes que integran las cajas. Todos sus componentes son del fabricante noruego Seas, sin duda, uno de los más respetados y con una reputación de sobra conocida. Cada caja incorpora cuatro transductores Seas Excel W16NX de 5.5´´, probablemente modificados para la ocasión. Uno de ellos está dedicado a rango medio y tres a bajos. Estos transductores son de los mejores disponibles en el mercado. Poseen un cono de magnesio y una goma sobredimensionada para eliminar resonancias radiales. Al igual que otros transductores de similares dimensiones poseen un comportamiento irregular por encima de 2000-2300 Hz. La adición de un segundo tweeter hace posible que el rango medio se pueda usar por debajo de esta frecuencia, en su mejor zona. Para ello se necesita tweeters capaces de trabajar bien a frecuencias anormalmente bajas como los Seas con diafragma Sonotex incorporados en estas cajas, igualmente uno de los mejores tweeters del fabricante escandinavo. Estos tweeters poseen una excursión lineal de 0.9 mm frente a los 0.5 que llevan otros tweeters también de alta gama. La adición de dos de estos tweeters hace que puedan llegar a frecuencias bajas comportándose, en parte, como un rango medio. No obstante, a medida que la frecuencia sube solo un tweeter toma el relevo, lo que hace que el sonido no resulte excesivamente brillante y este perfectamente balanceado.

Los otros tres tweeters se sitúan en la parte de atrás y realmente no contribuyen a los agudos sino que su cometido es producir una imagen tridimensional más allá de la posición ideal de escucha. El sonido resulta gratamente enfocado incluso en posiciones no ideales lo que hace que oyentes en diferentes ángulos pueden disfrutar de un sonido directo.

A prueba

He tenido la ocasión de escuchar un amplio espectro de música y sin duda es en música vocal, jazz y acústica en donde mejor se mueven estos altavoces. Para la prueba de sonido, siempre he utilizado formatos de alta resolución tales como SACD y LPCM a 96-192 kHz y 24 bit.

Comienzo la prueba con música de acordeón y guitarra de Raúl Barboza y Horacio Castillo, Invierno en Paris (Linn Records). Una excelente grabación en la que los Grand Callas explotan todo el brillo de este magnífico dúo. La primera pista, del mismo título que el disco, ofrece una oportunidad única para saborear el excelente rango medio de estos altavoces. Sonido muy directo y con una delineación y separación de los dos instrumentos perfecta. Los agudos resultan igualmente ricos y brillantes sin comprometer el balance. Los Grand Callas resuelven magistralmente la dinámica del acordeón y a cierto volumen la sensación de realismo es simplemente espectacular, hasta en el sonido del teclado del acordeón. En esta música es especialmente importante la separación de planos sonoros, algo que hacen perfectamente los Grand Callas. La conexión entre el rango medio y los agudos resulta muy equilibrada

Sigo mi test con música Jazz vocal, en concreto Diana Krall en su trabajo Quiet Nights (Verve Music Group). En la pista The boy from Ipanema, el sonido de la voz de Diana está tan extraordinariamente bien resulto que incluso se percibe el ruido de sus labios al vocalizar. Diana, parece estar en frente del oyente, dejando al resto de los instrumentos en un plano posterior que casi nos permite adivinar la distancia real entre ellos. De nuevo, un extraordinario trabajo de la sección media de los Grand Callas. Los instrumentos quedan muy bien delineados y el piano en el parte solista de nuevo se sitúa en un plano principal, tal como uno esperaría en una sala. La sensación espacial es muy realista.

Para probar el rango dinámico de los Grand Callas elijo una grabación orquestal de grandes dimensiones, la sexta sinfonía de Mahler dirigida por Valery Gergiev con la London Symphony Orchestra (LSO). El primer movimiento comienza con una poderosa sección de contrabajos seguida por la orquesta. La separación de los instrumentos resulta evidente si bien los tonos bajos no resultan tan enérgicos como se esperaría. Los bajos son definidos pero no profundos y por tanto se pierde un poco de la sensación espacial. Para comprobar hasta qué punto esto es un efecto de la sala, en esta pieza he tenido la oportunidad de hacer escuchas en dos salas, una de unos 20 m2 y otra de unos 40. En la sala grande es donde se echa en falta un bajo más poderoso que llene el recinto y dé una sensación de espacio superior, no sucede tanto en la sala pequeña en donde el bajo resulta más o menos suficiente. Es en esta sala pequeña donde la sensación de tridimensionalidad se acentúa y, curiosamente, se tiene la sensación de estar en una sala más grande. Esto me lleva a concluir que los Grand Callas son unas cajas más intimistas, más aptas para salas de moderado tamaño que en definitiva será casi con seguridad donde la mayor parte de sus propietarios las colocarán. No obstante, el brillo de la percusión y la presencia de la sección de metales son sublimes, poniendo de manifiesto, una vez más, el rango medio y la capacidad de delineación instrumental.

Por último he probado una de mis grabaciones referencia, música para órgano de Maurice Duruflé (CPO 777 042-2). El órgano es el instrumento con el rango más amplio de frecuencias y con una variedad de timbres tal que en determinadas piezas puede llegar a tener una variedad acústica comparable a la de una orquesta. La pista 5, Meditation, es sin duda todo un desafío para cualquier altavoz ya que posee frecuencias extraordinariamente bajas que caen por debajo de los 20 Hz. La sensación se vuelve a repetir, un bajo bien definido, nada difuso pero sin la profundidad que este órgano impresionante es capaz de recrear. Claro está que el rango de frecuencia de los Grand Callas llega hasta los 32 Hz (±3 dB), así que no se le pueden pedir peras al olmo. Pero si es cierto que uno espera que un altavoz de estas dimensiones de un bajo más enérgico. Como comparación, pude escuchar esta misma grabación en unos auténticos formula 1 como son los nuevos Wilson Audio Alexia el día de su presentación en Nueva York. Parece injusto comparar a los Grand Callas con los Alexia, de hecho lo es, pero para mi oído de músico entrenado, la definición en rango medio de los Grand Callas puede comparase sin grandes complejos a los Alexia.

En conversación con el representante de Wilson Audio este manifestó que el tweeter de los Alexia estaba fabricado por la empresa danesa Scan Speak y el rango medio por Seas. Wilson Audio ha usado componentes de ambas marcas desde hace tiempo con excelentes resultados. Llevado por la curiosidad, inspeccioné los transductores de Seas y encontré que el rango medio de los Alexia es extraordinariamente parecido físicamente al Seas Prestige ER18RNX, el cual es una gama inferior al usado por los Opera. Aunque este haya sido modificado por Seas para una perfecta integración en los Alexia, lo interesante es que la calidad técnica del transductor será en todo caso similar a la del usado en los Grand Callas y una perfecta integración con el resto de los componentes y la caja, como se supone tanto a Wilson Audio como Opera, dará un resultado excelente en ambas. Es por esto que no me sorprende que los Grand Callas puedan tutear a los Alexia en definición de rango medio.

No obstante, el bajo de los Alexia con sus dos woofers de 10” era de otra liga. El bajo llenaba la sala de unos 40 m2 con una sensación espacial similar a la que se sentiría en una inglesa al sonido del órgano, energía perfectamente controlada, simplemente impresionante y sin duda la mejor respuesta en bajo que he escuchado nunca. Aunque el equipamiento asociado a los Alexia era diferente al que yo he empleado con los Grand Callas, estoy convencido de que el mérito de ese gran bajo venía de las cajas Alexia. Los Alexia resultaron claramente ganadores, sin embargo, no me queda claro que esa diferencia sea siete veces, como lo es en precio.

El resultado de usar dos tweeters frontales en los Grand Callas es un rango medio excelso, de lo mejor que he oído nunca a cualquier precio. Y no es para menos ya que estos altavoces utilizan una combinación de transductores casi insuperable. Desde mi punto de vista los Grand Callas su hubieran beneficiado mucho si en lugar de tres transductores de 5.5” para bajos, la casa Opera hubiera usado tres altavoces de 7” o dos de 8´´, la extensión en bajo hubiera sido muy notable y les hubiera dado más versatilidad. Claro que este cambio hubiera conllevado consideraciones en el diseño de la caja. De todas formas hay que remarcar que el bajo resulta más que suficiente para la mayoría de la música que he escuchado, y sólo resulta corto en aquellas piezas que son especialmente exigentes con las bajas frecuencias grabadas en recintos grandes y si la sala de escucha es de dimensiones generosas.


Conclusión

Aunque su precio nos pueda asustar, lo que ofrecen estos altavoces bien lo merece. Realmente, resulta sorprende ver que unos altavoces de este precio estén construidos con algunos de los mejores componentes. Parecen estar construidos sin ningún tipo de compromiso y son sin duda las mejores cajas acústicas que he oído en su rango de precio. He tenido la oportunidad de ver y escuchar altavoces con precios muy superiores que pasarían un mal trago en una comparación directa con los Grand Callas. Su balance, el impresionante rango medio y su construcción hacen de estos altavoces una joya que debería ser considerada por aquellos que hayan pensado invertir en unas cajas acústicas de primer nivel sin tener que pagar precios astronómicos.

Grand Callas Opera,

Ficha técnica

Respuesta de frecuencia

32 -25000 Hz

Cross-over

En placa de circuito impreso

12 dB / octava para los woofers

12 dB / octava para las frecuencias medias

18 dB / octava por doblete y triplete

Cross-over frecuencias en torno a 360 y 2.300 Hz

Potencia máxima (largo plazo): 240 Watt RMS

Potencia máxima (corto plazo): 750 vatios RMS (sin recortes)

Amplificador sugerido: A partir de 10 vatios RMS

Sensibilidad: 89 dB/2.83 voltios / 1 metro

Impedancia nominal: 4 ohm (Zmin> 3 ohmios)

Posición dentro de un entorno: Por lo menos a 50 cm de las paredes

Dimensiones: 106 x 24 x 40 (HxLxP) cm

Peso: 50 Kg.

Lo más destacado: Rango Medio, Balance tonal, Solida construcción.

Mejorable: Respuesta a bajas frecuencias, Equipamiento asociado.

Fuente: Oppo BDP-105, McIntosh C48 (Sección digital)

Preamplificador: McIntosh C48

Amplificación: McIntosh MC252, Audio Research VSi60

Cableado: Cardas Clear Sky, MIT Matrix 6, Kimber Kable Silver Streak

Precio: 7900 €