Cajas acústicas

Genelec 6040-ASM, Pensadas para la perfección

  • Cajas acústicas activas de dos vías.
  • Precio: 1932 €
  • Valoración de los especialistas: 4
  • Texto: Ramon Sendra

En la región de los Lakelands en Finlandia, en el pequeño pueblo de Lisalmi, donde las noches de invierno duran todo el día y el sol nunca desaparece en verano, está Genelec.

Muchos no conocerán esta marca, otros la habrán visto en algunos estudios de grabación musical. Y ahora aparece en estas páginas de la revista dedicada al Cine en Casa. ¿Simple coincidencia? Evidentemente, no.

Genelec suma más de 25 años en el diseño y fabricación de excelentes monitores activos para aplicaciones profesionales. Sus realizaciones se utilizan en los más prestigiosos estudios y salas de producción. Un exitoso camino conseguido con arduo esfuerzo, basado siempre en la investigación y el desarrollo. Son muchas las patentes que llevan la etiqueta del fabricante, incluyendo la Directivity Control Waveguide (DCW), una tecnología para altavoz activo con amplificación integrada y filtros divisores cuyo objetivo es la absoluta fidelidad.

Más reciententemente Genelec inició un tímido pero efectivo acercamiento a la alta fidelidad del Cine en Casa, bautizado como serie Home Theater, o simplemente HT.



De lo profesional ...



La primera vez que escuché un monitor Genelec fue en un estudio de grabación. No recuerdo el modelo, pero sí la típica disposición por debajo del metro de distancia del punto de escucha ideal (justo la posición del ingeniero de sonido). Una caja acústica relativamente pequeña, pero tremendamente efectiva. O eso me pareció, pues ya hace de ello muchos años. A esas cajas, de diseño sencillo aunque excelentes líneas, les otorgué mis respetos, en cuanto servían como elemento de juicio a todo un ingeniero de sonido.

Son tres los secretos de un buen monitor para aplicaciones de estudio profesionales: sonido neutral (o respuesta plana), un campo sonoro completo y preciso (precisión tonal) y excepcional fiabilidad. Lo de “secretos” quizá es demasiado, en cuanto una gran mayoría de fabricantes de cajas acústicas utiliza exactamente estos (e incluso a veces más) datos para demostrar sus realizaciones. Pero son pocos los que además miden y dejan medir sus cajas acústicas con tales sorprendentes resultados. Genelec no es únicamente uno de ellos (de los pocos capaces de aprobar cualquier medición de respuesta plana con una variación aceptable de +/- 3 dB), sino que viene haciéndolo desde hace un cuarto de siglo.

“Medimos nuestros productos y creemos en las mediciones”, auguran. Pero también creen en los oídos, escuchan. Buen principio para una empresa dedicada a diseñar y fabricar cajas de referencia para profesionales: una base tecnológica, sólida y fiable, junto un toque final basado en la percepción y el gusto subjetivo.



... a lo doméstico.



¿Tiene sentido que un fabricante de monitores para aplicaciones profesionales se introduzca en el mercado doméstico? Podría parecer que sí, ya que si son capaces de convencer a los más exigentes en el ámbito profesional podrán hacerlo también en el doméstico. Pero personalmente no doy total validez a esta última afirmación. Primero porque encuentro muchas diferencias entre las demandas de un estudio y las de un salón. En el estudio existe el campo cercano, se busca la precisión y en cambio no importa tanto el nivel de precisión sonora (dentro de unos límites lógicos). En nuestro salón se pondera incluso la estética, la fácil colocación, la versatilidad (electrónica y práctica) y abarcar a una mayor audiencia. Pero si a este reto le añadimos la experiencia y eficacia demostrada de Genelec en sus largos 25 años de historia y sus ganas de entrar en el mundo del Cine En Casa, ¿no creen que vale la pena darles una oportunidad? Como mínimo sabremos qué acciones ha tomado uno de los más prestigiosos fabricantes de cajas acústicas. Pero antes de abordar nuestras invitadas, pequeño paréntesis “tecnológico”.



Cajas activas



El concepto de “caja activa” es conocido por nosotros. Sabemos que los subwoofers suelen equipar su propia amplificación, y a veces habrán visto la denominación “subwoofer activo”, haciendo referencia a este tema.

Pues bien, el diseño activo también es aplicable a todo tipo de caja acústica, incluyendo cualquier combinación conocida. De hecho, es un diseño muy común en aplicaciones profesionales (la gran mayoría de monitores de estudio de Genelec lo son), gracias a su mejor control, superior efectividad, etc. Pero también por la posibilidad de poder asociar al diseño activo la amplificación por vía.

Estamos acostumbrados a utilizar un único canal de amplificación por caja acústica. Subwoofers a parte, una caja suele disfrutar de dos o más altavoces, que dividimos en “vías” según el rango de frecuencia que deben reproducir. Así, un monitor de estantería suele equipar un tweeter de 1” (para los sonidos de 3.500 Hz a 20.000 Hz, por ejemplo) y un altavoz de medios-graves de 6-8” para los 85-3.500 Hz. La señal amplificada que se recibe del receptor de A/V o del amplificador es dividida justo antes de atacar los trandusctores, mediante una electrónica que conocemos como filtro divisor. Parte de la energía que el amplificador entrega se pierde en este proceso.

Si colocamos un filtro divisor antes de la amplificación, podremos separar la señal de audio en tantas como queramos en función de un determinado rango de frecuencias. En nuestro ejemplo, obtendríamos dos señales, por encima y por debajo de los 3.500 Hz. Ahora necesitaríamos dos amplificadores para atacar una única caja acústica, conectando la salida de cada uno de los amplificadores directamente al altavoz correspondiente. Algunas cajas acústicas permiten esta opción, que conocemos como bi-amplificación.

Una caja acústica activa es la suma de todo lo anteriormente dicho. Dentro del mismo recinto (similar en estética a cualquier otra caja acústica) habrá un filtro divisor y tantos canales de amplificación como vías se disponga.

La diferencia entre un filtro activo o pasivo, es que el primero se utiliza antes de la amplificación, mientras que el segundo divide la señal ya amplificada (hay algunas cajas acústicas de ciertos fabricantes que son activas -por lo que disfrutan de amplificación propia- pero con filtro pasivo, es decir, un sólo amplificador para todo el conjunto de transductores).



Bienvenidas, 6040



Quienes conozcan los productos de Genelec verán en la estética de estas novedosas cajas un diseño parecido a sus realizaciones, pero extremadamente radicales en cuanto a líneas y concepto. Pensadas para uso doméstico, Genelec sigue apostando por el uso de monitores, aunque ahora los presentan junto un soporte a juego. En realidad, este soporte es esencial para las cajas, como más tarde veremos.

Las 6040A disfrutan no únicamente de un buen “look”, sino de un rendimiento acústico excepcional. Pensadas para aplicaciones estereofónicas, por sus resultados bien podrían configurar una instalación multicanal de altos vuelos (lo que ellos llaman, “la alta fidelidad del Cine en Casa”). Su diseño, que no presenta ni un solo ángulo recto y está construido con aluminio, es responsabilidad del diseñador finlandés Harri Koskinen.

Cuando desembalé ambas cajas (esta vez analizamos el conjunto en estéreo), me sorpendió, y no agradablemente, su estética. Lo encontraba impersonal, quizá demasiado moderna. Sólo cuando lo integré junto a mi habitual equipo de pruebas comprobé la excelente sinergia visual y decorativa que provoca. Es un diseño que no pasa desapercibido, pero tampoco destaca ni desentona con el resto. Incluso su color blanco azulado se asemeja al gris claro de algunos visualizadores. Dejemos, no obstante, su imagen y centrémonos en su interior.

Como esperaba, se trata de una caja de dos vías bi-amplificada con sendos amplificadores y filtro divisor activo (es decir, la señal de entrada se divide antes de la amplificación). Al equipar su propio amplificador deberemos utilizar una señal de línea, que en mi caso conseguí a través de la salida de previo de un Marantz SR7300. Como es lógico, cada caja necesita de su cable de alimentación. Ambas conexiones se realizan por detrás de la caja en su nivel inferior, a ras de suelo, quedando los conectores bien escondidos.

Cada Genelec disfruta de un altavoz de medios de 182 mm (7”), que, según el fabricante, presenta una reducción de sólo -6 dB en los 43 Hz. El tweeter es de 19 mm y cúpula de metal.

Para una mayor dispersión de los sonidos, Genelec ha aplicado a estas cajas su exclusiva tecnología DCW, que además asegura una perfecta fase y corrección temporal en la frecuencia de división (fijada, en este caso, en los 3.500 Hz).

El filtro activo consiste en dos filtros de banda pasante paralelos. Los filtros son complementarios, con puntos de cruce de 24-32 dB/octava. Aún así, Genelec es consciente de que las características del salón pueden incidir en la acústica generada, por lo que ha dotado a estas cajas de ciertos ajustes en el filtro divisor. Básicamente permite atenuar o amplificar los agudos, atenuar los graves o modificar la pendiente del filtro pasa-altos. Incluso permite el ajuste manual de la sensibilidad de entrada para la señal de línea.

Una vez dividida la señal, entran en juego dos amplificadores de 120 W de potencia de pico cada uno (el consumo máximo está cifrado en 200 W). Esta combinación permite que cada caja ofrezca un nivel de presión sonora máximo superior a los 105 dB (cuando un valor de 85 dB ya es considerado dañino por ciertos expertos médicos).

Toda la electrónica está alojada en la base del soporte, lo que además asegura una estabilidad correcta para la caja acústica. Caja y soporte, por lo tanto, forman un elemento único e indivisible.



LAS PRUEBAS



Asocié nuestras invitadas a un Marantz SR7300 que a su vez recurría a un DVD 30 de Primare como fuente. El SR7300 permite apagar todos los amplificadores y convertirse en un previo. Utilicé dos cables no balanceados con conectores cinch para alimentar cada Genelec. Lo primero fue verificar el mismo nivel de presión sonora mediante el concurso de un sonómetro; y seguidamente comprobar que, en mi caso, no era necesario realizar ninguna ecualización.

Empecé con uno de mis discos favoritos, el “At First Light” de Silje Nergaard. La distintiva y suave voz de esta cantante es reproducida en todo su apogeo, cálida e inteligible formando una escena sonora muy consistente. Los instrumentos consiguen una perfecta posición en el escenario virtual que es capaz de dibujar esta pareja de cajas. La misma excelente imagen estéreo se consigue con el “New York, state of mind” de Keiko Lee, consiguiendo además una profunda y muy bien detallada tridimensionalidad sonora cuando la pericia del ingeniero de sonido lo demanda.

Con el “Portrait” de Michel Camilo pude verificar la aparente facilidad en restituir los más sutiles sonidos, como el tic de los dedos de Camilo cuando golpea el piano, o la profunda respiración de algún músico que otras cajas difícilmente pueden reproducir.

En los tres casos el nivel de presión sonora que utilicé podría etiquetarse de alto, pero no por ello estridente, algo de agradecer para quienes guste el volumen bastante elevado. Nada de distorsiones.

El siguiente paso lo hice mano a mano con Jerry Goldsmith y algunas de sus más famosas bandas sonoras, interpretadas por la London Symphony Orchestra y dirigidas por él mismo. El resultado fue de una contundencia absoluta, sin descontrol en ningún rango de frecuencias manteniendo siempre esa precisión tonal de la que Genelec hace gala. Todos los instrumentos, incluso en los pasajes más apoteósicos, son representados en toda su magnitud en la escena sonora.

Salto inevitable a algo más moderno, esta vez con Prince y su reciente “Musicology”. Y aquí es donde aparece el problema, o mejor dicho, comentario que hace rato estaba esperando: los graves. Quienes estén acostumbrados a los profundos graves que genera un subwoofer sin duda encontrarán a las Genelec “cojas” en este sentido. Los graves en aplicación doméstica resultan “demasiado” perfectos, reales. Aunque su propio canal de amplificación les otorgan una majestuosidad y generosidad inusual en una caja acústica monitor de diseño activo, seguirá siendo insuficiente para quienes aspiren a conseguir un grave profundo. Quizá si explico que el recinto es cerrado ayude al lector a “adivinar” el tipo de grave que se consigue (asociando este dato a su compacto volumen).

Pero quienes busquen “ese” grave (que no subgrave) controlado, contundente (dentro de los límites propios del transductor y recinto acústico) y definido, sabrán apreciar la delicaleza de estas Genelec. Una diferencia que ya depende de cada uno.

Mientras, terminar esta prueba con la convicción que estamos ante una caja fiel, bien balanceada y cuyos resultados adhieren a la instalación un muy buen toque melómano. Y es que en música acústica responde de manera más que eficiente, pero no por ello en situaciones más “electrizantes” tenemos porqué descartarlas.

Que su respuesta es totalmente plana queda descartado en cuanto reproduciendo el disco del Silje Nergaard su voz se muestra clara, nítida y viva. Esto implica que hay cierto pico intencionado alrededor de los 1.000 o 2.000 Hz (cosa intolerable en un monitor de estudio). Es inútil ajustar los conmutadores para agudos, pues actúan a partir de los 3.000 Hz aproximadamente, aunque en contra la opción +2 dB añade un buen brillo al sonido, pero sin llegar a la estridencia. Esta opción la recomiendo cuando en el punto de escucha encontremos a faltar cierta definición en el espectro superior, causado seguramente por la aparente poca altura de las cajas acústicas junto a su soporte (personalmente, hubiera preferido los tweeters un poco más elevados).

Instalando estas Genelec en una sala menos preparada con la clara intención de probar la ecualización de graves, ésta resulta efectiva cuando percibimos cierto emborronamiento en el espectro inferior, consiguiendo reducir la “bola de graves” sin por ello discriminar una buena reproducción de los sonidos más bajos. Debo reconocer que hay pocas cajas tipo monitor como estas Genelec que sepan lidiar con perfecto rendimiento los sonidos más graves de ciertos CD-Audio en un recinto relativamente pequeño y sin puerto bass-reflex. Sin duda ha habido esmero en su diseño y puesta a punto.

Pero no puedo dejar de insistir en que la última palabra debe tenerla el propio futuro usuario, siendo capaz de discernir si la respuesta en frecuencia y la manera en cómo reproduce la banda grave es o no de su agrado. Los resultados son buenos, pero bien vale asegurar la compra con una audición, de la misma manera que haríamos con cualquier otra caja.

Las 6040A de Genelec se convierten en una atractiva propuesta para los aficionados melómanos que entre sus objetivos esté el sonido “fiel”.

Aunque su precio es caro, debemos recordar que incluyen su propio sistema de amplificación (dos amplificadores por caja acústica) y disfrutan de uno de los diseños estéticos y acústicos más pulidos de la órbita musical, con un fuerte carácter melómano.


Genelec 6040-ASM, Pensadas para la perfección

Ficha técnica

47 Hz a 20.000 Hz (+/- 2,5 dB). - 6 dB a 43 Hz.

>105 dB.

Altavoz de 182 mm, tweeter de 19 mm.

Entrada audio analógico balanceada en XLR y sin balancear en cinch/RCA.

3.500 Hz.

Ecualizador de agudos y graves. Potenciómetro para el nivel de entrada de la señal.

Doble amplificador de 120 W de potencia de pico sobre 8 ohmios.

Inferior a 0,08 %.

200 W (5 W en espera).

996x250x266 mm (con base); 15 kg.

Precio: 1932 €