Cajas acústicas

Apple Hi-Fi, Su media naranja

  • Apple ha sido demasiado exigente con este Hi-Fi, es menos de lo que aparenta ser. Incluye análisis del iPod.
  • Precio: 359 €
  • Valoración de los especialistas: 4
  • Texto: Alberto Gilabert

El arrollador éxito del iPod, como hemos ido viendo en esta misma revista durante varios números, ha impulsado que un gran número de fabricantes haya desarrollado varias aplicaciones, a veces de manera exclusiva, para este reproductor de audio portátil de Apple. Analizamos el iFi de Klipsch y el previo de válvulas de Advance Acoustic MiP o vimos cómo incluso la china Dared incluía, en uno de sus amplificadores de válvulas de diseño retro, una entrada USB frontal, aprovechando el tirón de estos aparatos portátiles.

Apple, que tampoco quiere desaprovechar las oportunidades, no sólo presenta cada dos por tres una nueva versión de su reproductor, sino que justo ahora ha dicho “basta” y anuncia el Hi-Fi, su sistema de altavoces de alta fidelidad “todo en uno”. Tal y como dice en su nota de prensa, “un sistema que, junto al iPod, redefine el sistema estéreo doméstico”.

Que Apple le llame “Hi-Fi” es toda una declaración de principios. Cuando supe que iba a probarlo me empapé de toda la información disponible. Así, la espera se convirtió en deseo al leer cosas como “el iPod Hi-Fi ofrece un rendimiento musical sin rivales y un diseño impresionante”, en boca del propio Steve Jobs.

Sin duda, lo de “diseño impresionante” lo consigue con creces. El aparato es de un funcionamiento y estilo lo más simple posible, muy al estilo de los productos que Apple diseña en todas sus facetas. Acabado con el típico plástico duro blanco brillante, en la parte superior encontramos la base para conectarle cualquier iPod (se suministran varios adaptadores para los diferentes modelos) y dos botones, identificados con los signos “+” y “-” para el volumen. A ambos lados, dos asas muy bien integradas estéticamente. En su parte trasera sólo hay una entarda de corriente y una tapa que nos permitirá alimentar a nuestro invitado con baterías de celda D, y utilizarlo donde nos plazca. Ahí encontramos una entrada de audio digital y analógica que utiliza el mismo conector mini jack por si queremos conectarle una fuente externa. No hay botón de encendido o apagado ni para navegación. Sólo un mando a distancia muy pequeño (como un encendedor) que nos permitirá controlar a distancia el iPod, gracias a sus opciones de play y pausa, adelante y atrás, menú y volumen. En su frontal encontramos los tres altavoces ocultos tras una tela que podemos sacar. Apple nos dice que es un sistema estéreo, y seguramente lo es, por cuanto los dos pequeños altavoces de 80 mm laterales y amplio espectro deben ser independientes, mientras que comparten la reproducción de las bajas frecuencias con el altavoz central de graves de 130 mm, de mayor pulgada. Vemos también dos puertos bass reflex y, según leemos en las especificaciones, su interior es toda una serie de trampas acústicas y túneles pensados para conseguir un sonido de muy alta calidad, lo que debe hacer honor a su nombre, Hi-Fi. El sistema de amplificación pasa por un diseño en clase D.



A PRUEBA



Para la ocasión también probamos el nuevo iPod, del que debo destacar su nueva pantalla de mayor diagonal, evidentemente en color, y la capacidad de haber perdido profundidad sin mermar la capacidad del disco duro. De hecho, la nueva unidad probada ofrecía una capacidad de 30 Gb y, junto a su diseño, hacía “viejo” al armatoste de 20 Gb que me compré, nuevo, el verano pasado. El Hi-Fi es fácil de utilizar, ya que sólo pide colocar el iPod en su base y poco más. Los nuevos reproductores permiten un par de ecualizaciones cuando se conectan al Hi-Fi, básicamente para mejorar bajas o altas frecuencias. A lo que vamos ¿cómo suena el Hi-Fi? Los 30-35 cm que separan los dos altavoces principales son insuficientes para que la imagen estéreo sea consistente.

De hecho, a no ser que estemos a menos de un par de metros de nuestro invitado y colocados justo en el centro, nunca apreciaremos un sonido estéreo. El audio no tiene la pegada en graves que a uno le gustaría, sobre todo después de leer las “maravillas” de este sistema en las notas de prensa y panfletos anunciados. Hay graves, sí, pero poco controlados o presentes. Si subimos el volumen, la fatiga llega antes que la profundidad. Los agudos son realmente buenos, con la presencia necesaria sin que nunca lleguemos a percibirlos chillones ni incisivos. Quizá por ello se aprecia cierta mayor presencia de los medios, que a veces tienen cierta tendencia nasal. Funciona muy bien cuando, curiosamente, no le prestas atención. A un nivel de volumen moderado, es capaz de llenar de un discreto sonido una sala, bien equilibrado, para que nos deje trabajar o leer. Que nadie espere hacer una fiesta con nuestro invitado.

Los principales problemas de este Hi-Fi son dos: el exagerado autobombo previo y su nombre, Hi-Fi. Se trata de un curioso sistema, muy bien diseñado desde un punto de vista estético, que permitirá reproducir lo que tenemos almacenado en cualquier iPod, como música de fondo o audiciones no dedicadas, con una calidad de audio convincente.


Apple Hi-Fi, Su media naranja

Ficha técnica

Amplificador: Clase D. Fuente de alimentación interna universal. Altavoces: 2 x 80 mm de amplio espectro, 1 x 130 mm como refuerzo de graves. Bobina de doble timbre y diseño reflectante en el sistema de graves. Recinto: Cámara de resina sellada y afinada. Suspensión acústica sellada para el sistema de media frecuencia. Respuesta en frecuencia: 53 Hz a 16 kHz

(+/- 3 dB). Nivel de presión sonora máximo: 108 dB a 1 m. Peso: 6,6 kg. Dimensiones:

167,6 x 431,8 x 175,3 mm.

Distribuye: Apple (www.apple.es).

Precio: 359 €