Toshiba 42XV555DG, Clásico en todos los sentidos
- Con películas en DVD, salvo la escasez de profundidad de negros, la imagen obtenida resulta francamente buena y en las ocasiones en que predominan las escenas bien iluminadas llega a impresionar
- Precio: 949 €
- Valoración de los especialistas: 4
- Texto: Javier SAIZ
Toshiba es uno de los fabricantes que, en el caso de televisores, ha decidido apostar en exclusiva por la tecnología LCD con iluminación fluorescente. Quizás en el futuro próximo nos sorprendan con la inclusión de paneles que empleen la retroiluminación por LED (ya sean blancos o RGB) o incluso, cuando la tecnología OLED esté más madura, la añadan a sus productos. Un detalle curioso es que si esta firma se decanta por LCD en sus paneles, para sus proyectores Home Cinema en ningún caso recurre al empleo de chips LCD para generar la imagen sino a los DMD de Texas Instruments, dejando los primeros relegados exclusivamente a proyectores de datos/presentaciones. La familia Toshiba de televisores LCD recibe el nombre de Regza a partir de 32” (alcanzando diagonales de unas más que respetables 57”) y cuenta con un elevado número de modelos para cada diagonal disponible, algunos de los cuales ya han pasado por las páginas de esta revista con buenos resultados.
El modelo que analizamos en esta ocasión, el 42XV555DG, se encuentra en la zona media-alta de las diagonales disponibles en la serie XV, que cuenta con otras dos versiones en 32 y 37 pulgadas por debajo y otras dos de 46 y 52 por encima. Si otros fabricantes apuestan por 40” para este segmento, Toshiba propone 2” adicionales, siempre bienvenidas, que aportan una nota de diferenciación respecto a sus competidoras. Estamos frente a un panel con una resolución de 1920 x 1080 píxeles, que le permite lucir la clasificación de HD Ready 1080p, para el que el fabricante anuncia unas cifras que incluyen un brillo de 500cd/m², un contraste dinámico de 25.000:1 y un tiempo de respuesta de 6ms. Desde el punto de vista funcional, se incluye el procesado digital de Toshiba denominado “Active Vision LCD” que, entre otras funciones, promete ser capaz de eliminar el conocido error de chroma o CUE (Chroma Upsampling Error), la posibilidad de apagado completo “Full Power Down” para reducir el consumo en modo standby, la interoperabilidad con otros productos Toshiba a través del “Regza Link” (funcionalidades CEC de HDMI) y un modo de juegos que reduce la latencia y mejora su respuesta. Para la sintonización de canales, se cuenta con soporte para DVB-T (TDT) y canales analógicos.
El diseño del XV555 es muy clásico, terminado en plástico de color completamente negro brillante. Con un marco relativamente fino es elegantemente sobrio, quizás demasiado. Aunque personalmente prefiero diseños sencillos antes que recargados, la modestia de este LCD le hace pasar desapercibido y no le vendría mal una nota de color que, sin exagerar, le hiciese algo más llamativo. Un punto a su favor es su contenido peso con el soporte incluido, 23,5 Kg, lo que le hace fácil de mover (por ejemplo, para limpiar detrás de él) para un adulto de complexión normal que pueda abarcarlo o, más prudentemente, para hacerlo entre dos personas.
Las posibilidades de conexión con las que cuenta esta Regza podemos clasificarlas como estándar: dos conectores HDMI en la parte posterior y uno adicional en un lateral (versión 1.3), una entrada analógica para PC en formato VGA, una de vídeo por componentes con entrada analógica estéreo en formato RCA asociada, dos euroconectores (SCART- uno de ellos RGB), a los que hay que añadir las entradas de vídeo compuesto y Super Vídeo disponibles en la zona lateral, junto con una toma para auriculares minijack. Hay una entrada adicional de sonido analógico en formato minijack en la zona posterior que es posible asignar a una de las entradas HDMI o a la VGA. Esto permite conectar un PC con imagen y sonido, tanto si usamos la mencionada salida VGA o una DVI a la que habría que conectar un cable DVI a HDMI o un adaptador en uno de los extremos del cable del que dispongamos. Por último, se dispone de una salida digital óptica (TosLink) para conectar a un receptor, una salida RCA para un subwoofer y una ranura para módulo de acceso condicional que permitiría disfrutar de canales TDT de pago.
El mando a distancia incluido, al igual que el panel, está íntegramente fabricado en plástico. Su aspecto y acabados son buenos y cuenta con una muy correcta distribución de teclas, siendo las más comunes de mayores dimensiones que el resto y encontrándose agrupadas en la parte central del mismo. A pesar de ser de buen tamaño es muy ligero y cómodo de usar, contando además con un ángulo de funcionamiento adecuado. En el lado negativo, una vez más, hay que mencionar la falta de todo tipo de iluminación que ayude a su uso en penumbra u oscuridad, no cuenta ni con retroiluminación ni fosforescencia en los botones. Es una pena que los fabricantes no tengan en cuenta que somos muchos los usuarios que vemos la televisión en estas condiciones, solucionar este inconveniente no debería suponer un aumento grande del coste de fabricación y sin embargo aportaría un incremento muy importante en la comodidad de uso.
El diseño de los menús de la XV555 es muy atractivo y presenta una muy buena distribución de grupos y entradas de los distintos parámetros configurables. En cuanto a ajustes de imagen, además de contar con una larga lista de estilos predefinidos que van desde el agresivo modo “dinámico” hasta el conservador “películas”, y otro tanto en cuanto a temperaturas de color, se dispone de un casi completo CMS. En efecto, si se selecciona activar el control 3D de color, podremos acceder a los necesarios 18 controles (tres para cada primario y secundario) que además reciben su nombre correctamente: tonalidad, saturación y luminancia. Disponer de estos elementos es un lujo que muy pocos (por no decir ninguno) de sus competidores ofrecen. Al mismo tiempo -una de cal y una de arena- a la hora de ajustar la temperatura de color manualmente sólo se dispone en el menú de usuario de los controles necesarios para la parte alta de la escala, quedando los que afectan a la parte baja relegados al siempre “delicado” menú de servicio.
Antes de comenzar a ajustar y calibrar, la combinación estándar que encontré más recomendable para ver películas fue seleccionar el modo de imagen “estándar” junto con la opción de “cálido” en temperatura de color. Aunque lo habitual hubiese sido elegir “película” como opción para el modo de imagen y “cálido” para la temperatura de color, la unión de ambos produce una tonalidad excesivamente rojiza que se acerca mucho más a los 6.000º K que a los 6.500 de la norma D65. Por otra parte, la combinación preferida que menciono produce un resultado algo más frio de lo deseable, acercándose a los 7.000 ºK, pero visualmente resulta más atractivo que la configuración anterior.
Tras ajustar todos los parámetros de imagen y calibrar el panel (ver cuadro de análisis y calibración) la mejora de la calidad percibida fue importante. Independientemente del tipo de contenido, el colorido resultó francamente bueno y es seguramente uno de los puntos más fuertes de la XV555. Uno de los colores más difíciles de reproducir para que resulte natural es el rojo y todas sus tonalidades, a veces se muestra ligeramente anaranjado, otras excesivamente saturado, o demasiado oscuro, etc., pero en esta ocasión resultó, ni más ni menos, perfecto. Otro tanto se podría decir del verde, el amarillo (derivado del rojo y el verde) y en buena medida del cyan. Si tenemos en cuenta que para nuestro ojo lo más importante es la información que se encuentra en la escala de grises de la imagen y en este caso es satisfactoria y, en segundo lugar, es la información cromática, el resultado es una calidad percibida muy elevada. Desgraciadamente, no existen productos perfectos y nuestro invitado no está exento de puntos menos favorables. En mi opinión, el aspecto más claramente mejorable es el nivel de negros, algo que, si bien es habitual en paneles que emplean la misma tecnología, en este caso destaca por no alcanzar la profundidad obtenida por algunos de sus competidores. Esta falta reduce el contraste de la imagen dejándola más “plana” de lo que es posible por ejemplo con la Pioneer LX5090H, eso sí, a un coste casi cuatro veces superior.
El procesado digital que incluye esta Regza permite disfrutar de la TDT con un mínimo de jaggies (dientes de sierra) y combing (efecto peine). No destaca especialmente en las pruebas sintéticas realizadas con los discos de prueba de HQV, pero en la práctica han sido muy pocas las ocasiones en las que esto se ha traducido en defectos tan continuos que lleguen a irritar. Las prestaciones de escalado también son satisfactorias y no pude apreciar ni suavizado excesivo, ni, por el extremo opuesto, un aumento destacable de ringing (falsa silueta). Un aspecto en el que los paneles LCD adolecen de resultados inferiores respecto a los que usan plasma es la definición de la imagen en movimiento; el tiempo de respuesta de la XV555 junto al “Active Vision” permiten alcanzar un nivel bueno en este sentido, y sólo en los travelling más complicados se notará una cierta merma de nitidez. Las pruebas las realicé empleando el Panasonic SC-BT100 analizado en este mismo número, mi HTPC y una combinación de lectores DVD conectados directamente o pasados por mi procesador de vídeo DVDO VP50. Como es lógico, cuanto mayor sea la calidad de la señal aportada más puede lucirse la XV555 (o cualquier panel), por tanto, fue con Blu-ray con lo que mejores prestaciones obtuve en todos los sentidos: nitidez absoluta, colores cinematográficos y contraste. Si esto es relativamente sencillo, otra cosa es triunfar con material de menor calidad como películas en formato DVD; salvo la mencionada escasez de profundidad de negros, la imagen obtenida resulta francamente buena y en las ocasiones en que predominan las escenas bien iluminadas llega a impresionar.
El sonido que es capaz de producir esta Toshiba a través de sus altavoces integrados resulta suficiente para un uso “diario” de TDT, la inteligibilidad de los diálogos y el volumen son suficientes, pero le falta energía en los agudos y en los graves. Si se quiere disfrutar “en serio” de una película es, más que recomendable, necesario recurrir a un equipo externo o, como mínimo, dar uso al conector correspondiente y añadir un subfoower que aporte una base más contundente.
CONCLUSIÓN
He comentado en varias ocasiones que no soy precisamente el mayor defensor de la tecnología LCD, creo que hoy en día el balance entre defectos y virtudes sigue favoreciendo a la tecnología basada en plasma. Pero hay que reconocer que los últimos LCD que he podido analizar han mejorado considerablemente mi opinión sobre sus carencias. En concreto, el Toshiba 42XV55DG haciendo uso de tecnología “clásica” es capaz de sacar lo mejor de ella para aportar, una vez configurado, unas prestaciones buenas con una diagonal de 42” a un precio razonable que dará muchas satisfacciones a quien sus condiciones de uso no le hagan precisar un mayor nivel de negro.
Javier Morago, Product Manager de Tecnologías de la Imagen de Toshiba.
Para Toshiba uno de los objetivos clave en nuestros desarrollos es la consecución de transmitir al espectador de la forma más cercana el mensaje visual ante el que se haya sentado frente a su televisor.
En ésa “ecuación mágica” intentamos reproducir de forma exacta los colores “difíciles”, combinando la mejor velocidad de respuesta de imágenes en movimiento con una reproducción sostenida de señales de todas las procedencias y no sólo con las “agradecidas” fuentes HD.
Toshiba 42XV555DG, Clásico en todos los sentidos
Ficha técnica
RESOLUCIÓN 1.920x1.080p. BRILLO 500 cd/m². CONTRASTE DINÁMICO 25.000:1. TIEMPO DE RESPUESTA 6ms. SINTONIZADOR 4DVB-T. COMPATIBLE 24p. DIMENSIONES 1.090 x 694 x 304 mm. PESO (incluido soporte) 23,25 Kg. DISTRIBUYE Toshiba (902122121).
Precio: 949 €
