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The Host
Tórridos romances para una adolescente extraterrestre Texto: Fabio Huertas Siempre pensé que los extraterrestres, así como los ovnis, fueron producto de la histeria colectiva a raíz de la carrera militar -en su vertiente espacial- surgida en los años de la Guerra Fría. En su vertiente cinematográfica, y obviando a los selenitas de Méliès, los alienígenas no irrumpen en el séptimo arte hasta la década de 1950. Las proclamas pacificadoras en Ultimátum a la tierra (Robert Wise, 1951) sucumben ante la amenaza extraterrestre de películas como El experimento del Doctor Quatermass (Val Guest, 1955), Conquistaron el mundo (Roger Corman, 1956) y sobre todo La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956), en el que la suplantación alienígena referencia nítidamente a la transmisión del ideario comunista. Pero estaba muy equivocado: el volumen de producciones estadounidenses sobre vida extraterrestre -en todos sus derivados- de las últimas dos décadas es ingente: multitud de películas sobre extraterrestres se destinan a los mercados secundarios, y prácticamente cada año hay una nueva secuela de Alien de bajo presupuesto. The Host es otra película sobre alienígenas, en la estela de la invasión de cuerpos de Siegel. En este caso, se trata de una especie de ente luminoso parasitario llamado “alma” que se inserta dentro del ser humano, suplantando y anulando a este. Tras tomar posesión de la mayoría de la especie, los extraterrestres construyen una sociedad perfecta donde reina la cordialidad, la confianza y el respeto hacia el otro; y donde no tiene cabida el hambre, la guerra, la maldad ni la mentira (y tampoco las marcas y el dinero); y a la que solo se oponen pequeñas guerrillas humanas, escondidas para no ser “colonizadas”. Sobre este marco, se desarrolla la trama: se introduce a un alienígena llamado Wanderer dentro del cuerpo de Melanie (Saoirse Ronan), una adolescente que se ha intentado suicidar para salvar a su familia. Pero la chica sobrevive, por lo que nos encontramos ante dos seres que cohabitan un mismo cuerpo. El alma intenta localizar al resto de la colonia humana, pero la chica le impide acceder a parte de la información de su cerebro. Tras algunas persecuciones para zafarse de una buscadora impenitente (Diane Kruger) y varias peleas entre ellas, los dos seres se ven obligados a colaborar, e incluso consiguen ser aceptados dentro de la colonia humana donde habitan el tío de Melanie (William Hurt) y su hermano pequeño (Chandler Canterbury), con los que Wanderer, ahora rebautizada Wanda, empatiza. Pero a esta altura del metraje, la película se rinde ante una demencial trama amorosa: Melanie se encuentra enamorada de Jared (Max Irons), que duda de acceder a su cuerpo por tratarse en momento de Wanda... que a su vez se enamora de otro jovencito llamado Ian (Jake Abel). Al ser Melanie/Wanda dos espíritus diferentes dentro de un mismo cuerpo, las escenas de celos entre ambas a la hora de relacionarse con sus respectivos galanes, así como las pueriles discusiones que ambos seres mantienen, resultan risibles por lo delirante. La película supone un punto de encuentro entre dos autores. Por un lado, el realizador Andrew Niccol, director y guionista de las aplaudidas Gattaca (1997) y El señor de la guerra (2005) -el único de sus filmes que no se enmarca dentro de la ciencia ficción-, e ideólogo y guionista de la justamente reputada El show de Truman (Peter Weir, 1998). Ignoramos si fue el hecho de mantenerse activo en el competitivo mundo hollywoodiense, o se trataron de otras razones pecuniarias, las que llevaron a Niccol a adaptar, por primera vez en su carrera, una obra ajena. Pero al tratarse de una novela de Stephanie Meyer, el resultado busca que La huésped agrade a quienes abrazaron con fervor la saga Crepúsculo, fenómeno adolescente planetario que ha reportado millones de libros vendidos, amén de cinco adaptaciones cinematográficas. Si en la publicidad se apunta que el destinatario de esta película es un público más adulto que los productos vampíricos, entiéndase que los púberes de hace cinco años rondan hoy día la mayoría de edad, y deben ser atraídos a la sala de cine mediante otros estímulos. Y The host no escatima en ingredientes para cocinar un blockbuster: una historia de amor que se pretende original recreada por y para adolescentes, un erotismo latente sublimado de manera pacata (es decir, “para todos los públicos”), actores-actrices guapos y jóvenes que luzcan palmito, el toque justo de sensiblería para que se humedezca el lagrimal, persecuciones, disparos, flamantes coches deportivos y, no lo duden, un perfecto final feliz donde todos salen ganando, pero abierto a posibles secuelas en caso de que la taquilla lo demande. No hay que llamarse a engaño. Niccol aporta su enorme experiencia dentro del campo de la ciencia ficción como para saber narrar una historia futurista con oficio y buen hacer. Encontraremos buenas ambientaciones, efectos especiales muy logrados e incluso agradables ideas. También interpretaciones dignas de destacar, como la de Saoirse Ronan, esforzada protagonista que al interpretar dos papeles simultáneos no ceja de entablar diálogos esquizofrénicos; la turbadura y acertada caracterización de Diane Kruger, de lejos el personaje más atractivo de la película, o el siempre eficiente William Hurt. Pero la aportación de Meyer, también productora, hace que la obra supedite todas sus subtramas -reencuentro y aceptación alienígena de la familia, formas de vida de la nueva sociedad extraterrestre y la reorganización social de la resistencia humana, la compleja personalidad de la “Buscadora”- a mera muleta en pos del romanticismo juvenil, y así el todo deriva -y encalla- en un filme sentimental. Al fin y al cabo, este es la objetivo: que la película guste a quienes tengan la sensibilidad a flor de piel y/o las hormonas revolucionadas. A ellos corresponde encumbrar The Host como fenómeno de masas a la altura de Crepúsculo, o simplemente dejarla correr. Pero si usted no encaja dentro de este público, tal vez la película le irrite, le aburra o, en el mejor de los casos, que no se la tome en serio. Si pertenece al segundo grupo, no se preocupe: la película es inane y su olvido es tan rápido como su consumo. Intente al menos disfrutarla con una bolsa de palomitas. SONIDO: El uso del 5.1 -en todos los idiomas de los que dispone el Blu Ray- es correcto en cualquier caso, apoyando la banda de sonido con una banda musical, compuesta por Antonio Pinto, sutil y minimalista, en la que predominan los efectos electrónicos, así como el uso de la cuerda frotada y pulsada en las escenas tiernas. DOBLAJE: Al tratarse de una edición pensada exclusivamente para el mercado español, la película solo incluye la versión original inglés y su doblaje en castellano y catalán; apenas tres idiomas pero en 5.1 en cualquier caso. En cuanto a los subtítulos, solo están disponibles en castellano, muy lejos de las posibilidades a los que otros Blu Ray nos tienen acostumbrados. IMAGEN: La calidad de imagen del Blu Ray es nítida, y refleja la cuidada fotografía a cargo de Roberto Schaeffer. Se opta por bañar de luz blanca y luminosa las grandes panorámicas del desierto, y aplicar un contraste de colores según los territorios donde se mueven los personajes: el mundo de las almas está bañado por colores fríos para reflejar la extrema cortesía y frialdad de sus relaciones asépticas, mientras que se opta por los colores tierra y ocres para las grutas horadadas por los humanos, buscando reflejar un mundo donde todavía existen los sentimientos. En ciertas escenas, como la del juego de espejos que alumbra el trigo o el reflejo del agua en las paredes de las cuevas se crean imágenes plásticas y diáfanas. EXTRAS: Sorprendentemente cortos, acostumbrados a la enorme capacidad de material extra que suelen incluir los Blu Rays. En este caso viene acompañado de pequeñas entrevistas a cinco de los actores en el set (Saoirse Ronan, Max Irons, Jake Abel, Diane Kruger y William Hurt) así como del productor (Nick Wechsler), que aportan de manera deshilvanada datos sobre la trama de la película y los personajes; resultando la mayoría de las aportaciones bastante insustanciales. Por otro lado se incluyen también cuatro diminutos reportajes promocionales que entremezcla imágenes de la película con la de las entrevistas anteriores, amén de alguna inédita como la entrevista a Stephane Meyer. También se incluye el tráiler para salas tanto de The Host como de otras cuatro películas de la misma distribuidora. Todos los extras juntos apenas superan la media hora de duración. Insuficiente para el sufrido bolsillo del fan, que más pronto que tarde |
FICHA TÉCNICA AUDIO: 5.1 DTS-HD IDIOMAS: Inglés, Castellano, Catalán. SUBTÍTULOS: Castellano, Sin Subtítulos IMAGEN: 2,35:1 / 16:9 1080 p (Extras a 576i). DIRECTOR: Andrew Niccol. REPARTO: Saoirse Ronan, Jake Abel, Max Irons, Boyd Holbrook, Frances Fisher, Chandler Canterbury, Scott Lawrence, Diane Kruger, William Hurt... DISTRIBUIDORA: DeAPlaneta / Savor Ediciones.
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