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La huella
La inconveniencia de adaptar obras maestras Texto: Mercedes González Fue en el año 1972 cuando el gran Joseph Leo Mankiewicz estrenó La huella, una auténtica obra maestra a la que el tiempo no ha conseguido hacer mella. Sería la última película del cineasta, que con apenas rebasados los sesenta decidiría retirarse del cine, y aunque para los aficionados al séptimo arte fuese una gran pérdida no contar con más producciones del realizador que todavía podía habernos regalado alguna que otra joya, lo cierto es que Mankiewicz se marchó a lo grande. La huella, Sleuth en su título original, se basaba en la obra de teatro de mismo nombre del autor Anthony Shaffer. Fue el propio Shaffer quien se encargó de la adaptación para el cine de su texto. Los dos británicos Laurence Olivier y Michael Caine interpretaban a sus protagonistas, y ambos actores supieron aprovechar al máximo el espléndido guión que se les brindaba y realizaron un trabajo sencillamente magnífico. Mankiewicz los dirigió con maestría, con una puesta en escena elegante, brillante, burlona y satírica, mal clasificada a menudo como una cinta de suspense o intriga, pues “su Huella” es una disección de la naturaleza humana, un enfrentamiento de clases sociales e inteligencias. Con estos precedentes, podría calificarse como mínimo de imprudente la intención de Jude Law, que produce el film, de realizar un remake de tan magna obra. Como el listón marcado por la obra de Mankiewicz no podía estar más alto, lo más hábil era rodearse de los mejores nombres posibles. Así que esta segunda adaptación fue encargada al dramaturgo británico Harold Pinter, premio Nobel de Literatura en 2005, y la dirección se le ofreció a Kenneth Branagh, un director con bastante experiencia en llevar obras de teatro al cine, pues en varias ocasiones ha dirigido versiones cinematográficas de los textos, no siempre trágicos, de Shakespeare. Si a esto le añadimos que uno de sus protagonistas participó también en la primera adaptación, el gran Sir Michael Caine, se podría esperar que con semejante póquer de ases uno tendría asegurado un mínimo éxito. Pero en el cine no existen fórmulas mágicas. Las comparaciones son inevitables, y esta nueva versión no podía mejorar lo que ya era perfecto. La adaptación de Branagh es bastante más corta (casi una hora menos de duración que la primera) y menos teatral que la de Mankiewicz. Su puesta en escena, sumamente minimalista y tecnológica, con muchos planos muy cerrados y utilizando frecuentemente ángulos poco comunes. De ese monstruo de la pantalla que es Michael Caine sólo se puede decir que está impresionante, que tiene una capacidad extraordinaria para transmitirlo todo sin decir nada aguantando largos silencios mirando a cámara. De Jude Law que debe contener su ambición de acaparar grandes papeles (ya se atrevió hace tres años a “reversionar” a Michael Caine en su papel de Alfie) a fuerza de talonario hasta que su talento interpretativo esté a la altura. Y de la película en general que no es un mal film, que se ve con agrado e interés, pero que está muy lejos de dejarnos una huella como la de Mankiewicz. Y perdonen ustedes el chiste fácil. EVALUACIÓN SONIDO. Su mezcla sonora resulta poco llamativa debido al carácter del film, que se desarrolla en su totalidad en asépticos y fríos interiores en los que no se mueve ni una mosca. Ausencia prácticamente total de efectos, salvo alguna rotura de cristales y un par de balazos. Los diálogos se escuchan perfectamente nítidos sin distorsión alguna. DOBLAJE. Resulta desconcertante escuchar al actor Michael Caine doblado por un profesional distinto al habitual. Salvo esta circunstancia, nada hay que reprochar a la pista en castellano. IMAGEN. Codificada en AVC, llama la atención especialmente su excelente definición, apreciable en los numerosos planos cortos del film. Aunque se observa algo de ruido digital en algunos fondos, en conjunto la imagen es de impecable calidad. EXTRAS. Interesantes audiocomentarios y poco más. |
FICHA TÉCNICA Y CALIFICACIÓN AUDIO Castellano, inglés, italiano TrueHD 5.1. SUBTÍTULOS Castellano, inglés, italiano, finlandés, noruego y sueco. IMAGEN 2,35:1, 1.080p. DIRECTOR Kenneth Branagh. REPARTO Michael Caine, Jude Law. DISTRIBUIDORA Sony
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