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Imprescindibles: Ben Hur
Una lección de cine. Texto: redacción La década de los cincuenta fue una época en la que los filmes bíblicos gozaron de bastante popularidad. Los famosos Diez Mandamientos de Cecil B. De Mille estaban considerados como la mejor producción épica realizada hasta la fecha, y contaban también con la presencia de Charlton Heston en medio de un espectacular reparto. Simultáneamente, la televisión iba robando cada vez más espectadores a las salas de cine y los grandes estudios norteamericanos se encontraban especialmente preocupados con esta situación. Fue entonces cuando la MGM, al borde de la quiebra, decidió recuperar una historia sobre la que ya tenía los derechos y que en 1925 había sido llevada al cine por Fred Niblo con gran éxito: Ben-Hur, una película basada en la novela del general Lew Wallace publicada en 1880, que había conocido una primera adaptación cinematográfica en 1907 realizada por Sidney Olcott. Los preparativos para la cinta duraron cinco años. Pronto se decidió que fuese William Wyler el encargado de dirigirla, pero no fue Heston el primer actor en que pensó la MGM para el papel de Judá Ben-Hur. Antes se barajaron otros nombres como Paul Newman, Marlon Brando, Kirk Douglas y Burt Lancaster y, ante la falta de decisión por un actor concreto, los estudios de la Metro hicieron algo muy poco convencional para la época: convocar a pruebas a todo aquel que quisiera el papel. Sin embargo ninguno de los aspirantes convenció y fue el propio Wyler, que ya conocía a Heston de Horizontes de grandeza, quien propuso el nombre del actor. Fue rodada en los míticos estudios Cinecittà de Roma y todavía hoy en día se habla con asombro de la fabricación de sus colosales decorados. El circo romano en el que tiene lugar la famosa escena de la carrera de las cuadrigas requirió un año de construcción. Tenía 600 m de largo por 200 m de ancho, y constituye un hito en la historia del cine en lo que a diseño de producción se refiere. Quince millones de dólares de presupuesto la convirtieron en la película más cara realizada y, también, en una de las más largas, pues dura casi tres horas y media. Un dinero bien empleado sin duda, la MGM escapó del atolladero económico en el que se encontraba y la película ganó un total de once Oscars, un récord que mantuvo hasta que llegó el Titanic de Cameron en 1997 y lo igualó, y más recientemente El señor de los anillos de Peter Jackson. Su extraordinario montaje y dirección, la relación lateral de los actores con la cámara en lugar de la típica frontal, la magnífica iluminación de todo el film y cómo se utiliza para el tratamiento de ciertas escenas, como cuando descubrimos que la hermana y madre de Judá tienen lepra sin que en realidad lleguemos a ver su piel mancillada por la terrible enfermedad, la forma en que se presenta la figura de Cristo, sin escuchar nunca su voz ni ver su rostro, pero sin que quede duda alguna de quién se trata, su espectacular diseño de producción y desde luego la grandiosa partitura musical del compositor Miklos Rozsa que tan discretamente acompaña las imágenes y que, en contra de lo que es habitual en el cine, no aparece en las escenas más dramáticas, donde la interpretación se basta por sí sola para capturar por completo al espectador, ni tampoco en la mayor escena de acción de la película: la carrera de cuadrigas. Todo ello y mucho más hace de Ben-Hur una colosal cinta que siempre se ha contado entre las mejores de la historia del cine. Su famosa carrera de cuadrigas es una de las mejores secuencias de acción que se haya rodado nunca. Si se tiene en cuenta que por aquel entonces no existía ninguna técnica digital y que se utilizó el viejo proceso de fondos pintados, si se observan además los ángulos de cámara que se utilizaron, algunos desde la parte superior de las colosales estatuas que formaban la espina dorsal del circo romano, así como la fabulosa secuencia de cortes, forzosamente se ha de reconocer la labor de artesanía realizada en esta secuencia, y es que Ben-Hur es, sobre todo, una auténtica lección de cine. Del bueno. La película William Wyler. Charlton Heston, Jack Hawkins, Haya Harareet, Stephen Boyd, Hugh Griffith, Martha Scott, Cathy O'Donell. Audio Castellano 2.0. Inglés, alemán DD 5.1. Subtítulos Castellano e inglés. Imagen Anamórfica, 2,70:1. Distribuidora Warner HV. En este mes de febrero Warner pone en el mercado esta edición de coleccionista que consta de cuatro discos. Los dos primeros contienen la película de 1959, completamente restaurada y con los comentarios del historiador de cine T. Gene Hatcher y Charlton Heston. El tercero incluye el film mudo de 1925 dirigido por Fred Niblo, en blanco y negro, con algunas escenas en color y una duración de 143 min. Contiene subtítulos en varios idiomas, incluido el castellano. El cuarto disco corresponde exclusivamente a material adicional en el que encontramos: Ben-Hur: La película épica que cambió el cine. Un documental de casi una hora de duración que cuenta con los comentarios de grandes personalidades del cine como George Lucas, Ridley Scott, Michael Douglas, etc., y su director William Wyler así como Charlton Heston. Debido a su gran extensión, está dividido en capítulos que facilitan su acceso. Ben-Hur: La realización de una película épica. Documental narrado por Christopher Plummer, también de una hora de duración y dividido en capítulos, que cuenta la historia del libro de Wallace en el que se basa la película, su adaptación teatral y las cinematográficas, así como numerosas anécdotas ocurridas durante los rodajes, con interesantes imágenes y fotografías y también secuencias de los filmes. Ben-Hur: Un viaje por las películas. Una pieza que, ambientada con la banda sonora, muestra imágenes de la película, el diseño de producción, el rodaje y hasta las partituras utilizadas. Pruebas de cámara. Contiene las pruebas realizadas por Leslie Nielsen y Cesare Danova, Leslie Nielsen y Yale Wexler, George Baker y William Russell y las pruebas de peinado y maquillaje de la actriz Haya Harareet. Noticiarios clásicos. Noticiarios americanos de la época promocionando la película. Lo más destacado de la ceremonia de los Premios de la Academia de 4/04/1960. Contiene la entrega de las once estatuillas que obtuvo la película, con unos discursos de agradecimiento bastante más cortos que los actuales. Especialmente emocionantes los premios al Mejor Director, presentado por John Wayne, y el de Mejor Actor otorgado a Charlton Heston. Tráilers cinematográficos. Todo este material está disponible en inglés con subtítulos en varios idiomas. Una magnífica edición para una película imprescindible en nuestra colección. |
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