Zona Estéreo

Rotel RC-1082, Con un toque de nostalgia

El RC-1082 posee tal transparencia, precisión y respeto por la señal en suma, que si algo no se escucha es porque no existe en la grabación.

Con la serie Michi de los pasados años 90, la emblemática firma japonesa Rotel demostró la suficiente capacidad tecnológica para embarcarse en proyectos de envergadura a precios realistas –aunque no baratos-, o lo que es lo mismo, esos aparatos que nos permiten alcanzar altas cotas de excelencia musical y llamar a las puertas del Olimpo, sin necesidad de hipotecar el piso.

Probablemente por razones comerciales, dicha serie se descatalogó y fue discontinuada, una práctica que se hizo extensiva a otros fabricantes japoneses de renombre, que dedicaron sus recursos a la fabricación de productos más terrenales, pero Rotel obró con inteligencia y muchos de los desarrollos tecnológicos para la serie Michi –luego denominada High End por el fabricante-, fueron heredados por sus productos de menor nivel, la entonces serie 900 fue potenciada y Rotel lanzó productos de gran calidad a un precio muy competitivo, cuya evolución natural ha sido su actual, completa y competente serie 1000, a la que pertenece el aparato que les presentamos aquí y ahora, el preamplificador para dos canales RC-1082.

Se trata del mayor de tres hermanos -uno de ellos el preamplificador RC- 06 de la serie 06 de corte minimalista- que exhibe el sello inconfundible de la serie 1000, con un panel frontal fabricado con fundición de metal blanco, flanqueado a ambos lados por unos asideros, supuestamente para transporte, en aluminio anonidado en negro, solidarios de un segundo panel del mismo material y color, de 9 mm de espesor, como soporte del conjunto. Es decir, robustez a raudales y una construcción interna sencilla pero impecable, con el estricto número de componentes para que el aparato pueda cumplir su función sin comprometer la calidad de la señal, y una batería de relés para la activación de las entradas, insertados en una gran placa que ocupa toda la base del aparato.

Destaca la excelente fuente de alimentación sobredimesionada para las necesidades energéticas de un aparato de estas características, con un gran transformador toroidal y cuatro condensadores de nada menos que 4.700 microfaradios cada uno, los cinco componentes de origen Rotel y los condensadores “made in United Kingdom”, según reza en las serigrafías.

El RC-1082 es un completo preamplificador, con siete entradas de línea no balanceadas dispuestas en el panel trasero mediante conectores RCA, y una octava entrada en el frontal mediante jack estéreo de 3,5 mm, con el rótulo Media Player, orientada a reproductores de MP3 e iPod, aunque a todos los efectos se trata de una entrada convencional de línea. Y el detallazo: una entrada de phono que admite la conexión de un giradiscos equipado con una cápsula de bobina móvil (MC), o de imán móvil (MM), cuyo con mutador se encuentra en la parte trasera del aparato junto a la entrada de phono. Según asegura Rotel, el circuito de esta entrada se deriva del que montaba el preamplificador de phono RHQ- 10 de la ya citada serie Michi, pero a la vista de su implementación, no resulta difícil comprender que se trata de una versión simplificada del que utilizó aquel legendario y excepcional aparato, toda una referencia del momento. No obstante, he podido comprobar su magnífico comportamiento en las pruebas de audición, con un excelente margen de sobrecarga. Rotel no ha olvidado a los nostálgicos de la grabación en cinta y el RC- 1082 cuenta con una excelente flexibilidad operativa a la vieja usanza, como la de los preamplificadores en los mejores tiempos de los magnetófonos de carrete abierto, o de cassette con tres cabezales, es decir, dos de las entradas cuentan con bucle para monitorizar la grabación, pero también es posible la escucha de cualquier fuente mientras se registra la señal procedente de otra, para lo que el RC-1082 cuenta con dos pulsadores por cada fuente, excepto para Media Player, dispuestos en dos hileras paralelas con los rótulos Listening y Recording (escucha y grabación), respectivamente, con un pulsador para poner Recording a off. Hay un indicador en LED encima de cada pulsador que se enciende con un llamativo color azul al activarlo, por lo que basta una simple ojeada para comprobar la operativa del aparato en todo momento.

También como en aquellos tiempos, aunque en este caso es probable que los melómanos más conservadores pongan el grito en el cielo, dispone de los típicos controles de tonalidad separados para graves y agudos, algo que parecía definitivamente desterrado de los aparatos de alta gama. Pero el asunto tiene su lógica debido a la cantidad de registros actuales, estridentes y faltos de linealidad, sobre todo de música moderna, porque el ingeniero de sonido así lo decidió en base a una mal entendida “modernidad”. No obstante, la curva de acentuación y atenuación de sus respectivas frecuencias es muy suave para evitar desfases, y sus circuitos pueden quedar fuera de servicio, actuando sobre un pulsador dispuesto al efecto.

La prueba evidente de que Rotel ha hilado muy fino con este tipo de artilugios la encontramos en la toma de auriculares, que carece del horrendo conmutador que desconecta la señal hacia la etapa de potencia cuando se inserta el jack. En su lugar, nuestro Rotel actúa con elegancia y desactiva la señal de uno de los dos trigger de 12V que permite, si así se ha configurado, man tener encendida la etapa de potencia, por lo que ésta se apagará al conectar el jack de auriculares. Si el sistema no estuviese configurado tal y como Rotel ha previsto, bastará con apagarla manualmente para la escucha con auriculares, y asunto concluido.

Pero como nada es perfecto en este valle de lágrimas, no he encontrado por ninguna parte una tecla HT Direct o similar, que permita integrar fácilmente al RC-1082 en una instalación de cine en casa, por lo que, llegado el caso, habría que recurrir a una caja de conmutación de fuentes de señal de buena calidad para los canales principales, aunque nuestro protagonista tiene recorrido la mitad del camino con dos salidas de previo. De esta guisa tiene un servidor de ustedes conectado su preamplificador estéreo a la instalación de cine en casa, y funciona de perlas con un conmutador de la británica QED, dotado de contactos y conectores chapados en oro.

Por otro lado, el pulsador de puesta en marcha sólo permite el apagado en modo de espera, no existe un interruptor de desconexión de la red eléctrica, y la solución consiste en “tirar del enchufe” a quien no le agraden los dichosos modos standby. Todos los indicadores lucen un bonito color azul, incluido el que marca la posición del potenciómetro de volumen motorizado, con control remoto de ésta y de las principales funciones del RC-1082 desde un correcto mando a distancia.

En lo que respecta al panel trasero, los conectores RCA son de buena calidad, dorados –incluido el pin central- y sin sospechosas oscilaciones laterales cuando se insertan los cables. Dispone de una conexión de entrada para el control remoto externo, a la que se puede conectar cualquier receptor de IR estándar, dos salidas también por IR que envían a otros componentes Rotel la señal de entrada IR, y los dos trigger de 12V citados, todos ellos con jack de 3,5 mm. Un conector RJ-45 para gobernar el RC-1082 desde un ordenador personal que contenga el software adecuado, un borne de masa para el giradiscos y el conector IEC para el cable de red sin toma de tierra completan la dotación de conexiones del panel trasero.

EXCELENTE, EN UNA PRUEBA POCO ORTODOXA

Hago un inciso para comentarles que existe cierta normalización en los valores de las señales de salida de previo y de entrada a la etapa de potencia, para que el acoplamiento entre ambos componentes de marcas distintas no plantee problemas, al menos en teoría. Pero la práctica dice lo contrario, y lo mejor en estos casos para no correr riesgos es ponerse en manos de un profesional del sector, o adquirir ambos aparatos de la misma marca y serie, y aún así, tampoco es una verdad absoluta. Debo comentarles que Rotel diseñó la entrada de su etapa de potencia RHB-10, de la anteriormente citada serie Michi, con una sensibilidad ligeramente más alta de lo habitual, posiblemente para que el acoplamiento con un controlador pasivo (RHC-10) de la misma serie fuese perfecto. Rotel también fabricó un preamplificador de línea, RHA-10, que junto con la citada etapa RHB-10 figura en mi instalación. Con ellos realizo algunas de las pruebas para CEC.

Probablemente piensen que desvío el tema, poniéndoles al corriente de aparatos que ya son historia, pero lo anterior viene a colación por dos razone: en primer lugar, considero que este artículo hubiera sido más revelador con un combinado de RC-1082 y etapa de potencia vigente en catálogo, en lugar de tener que recurrir a mi RHB-10, una formidable máquina, pero fuera de producción; en segundo lugar, porque me ha sorprendido que la utilización del RC-1082 con la etapa de potencia RHB- 10 sea más confortable, con un incremento de ganancia más progresivo, que con mi habitual preamplificador RHA- 10, con el que debo tener más cuidado con el giro del control de volumen. Vivir para ver, porque ambos aparatos son de la misma serie, aunque posiblemente se deba a las diferentes curvas de atenuación de los respectivos potenciómetros para el control de volumen, lineal en el RHA-10 y logarítmica en el RC-1082. No creo equivocarme si afirmo que habrá muy pocas etapas de potencia con las que no se ponga de acuerdo nuestro protagonista, después de comprobar su perfecto maridaje con la RHB-10, algo complicada por su alta sensibilidad de entrada (775 mV de valor eficaz, para 200 W de salida por canal).

Después de escuchar registros de todo tipo habituales en estas pruebas, con mi lector de SA-CD Marantz SA11-S1 conectado mediante cable Integration, de Van den Hul, al RC-1082, todo me resultó tan familiar como si las pruebas las hubiera realizado con mi preamplificador habitual, el citado Rotel RHA-10, un aparato considerablemente más caro que nuestro invitado, hablando en términos de las antiguas pesetas de los años 90. El mejor piropo que le puedo dedicar al RC-1082 es que posee tal transparencia, precisión y respeto por la señal en suma, que si algo no se escucha es porque no existe en la grabación, o me lo ha estado ocultando el lector de Marantz, cosa que dudo. Excelente el comportamiento de los circuitos de phono con mi giradiscos Thorens TD520, cápsula MC y vinilos actuales de 180 g, pero los poseedores de una buena colección de LPs, sin duda, preferirán un previo de phono externo, conectado a una entrada de línea del RC-1082.

Un magnífico preamplificador con un precio más que interesante que recomiendo sin reservas, incluso a los melómanos más puristas que hayan podido torcer el gesto ante ciertos detalles.

Valoración de los especialistas: 6

Bien se trate de un aparato independiente, o integrado dentro de un amplificador, el preamplificador es, junto con las fuentes de señal, el componente más crítico de toda la cadena de sonido, debido a la delicada señal que tiene que tratar, una vez seleccionada la fuente de entrada. Esta señal, de unos pocos milivoltios, la eleva de nivel en sus circuitos de ganancia en tensión a un voltaje capaz de excitar el primer paso, también de ganancia en tensión, de la etapa de potencia que, posteriormente, la amplifica en sus circuitos de ganancia en corriente. Es crucial la calidad de los componentes electrónicos, cuantos menos mejor, y la elección del recorrido más corto posible para el trayecto de la señal. Cuando se trate de preamplificador y etapa de potencia en chasis separados, reviste capital importancia su correcto acoplamiento eléctrico a nivel de voltaje e impedancias, con unos valores relativamente normalizados entre 1V y 2V, baja impedancia en la salida del preamplificador, entre unos 40 y 100 ohmios, a la que la etapa de potencia opone una alta impedancia de entrada cuyos valores suelen estar comprendidos entre 30.000 y 40.000 ohmios. Como en el artículo lo toco de pasada, un preamplificador pasivo carece de alimentación eléctrica y de circuitos electrónicos, por lo que el nivel de la señal en la salida es idéntico al de la entrada cuando el potenciómetro de volumen se coloca en el punto de menor atenuación. Un conmutador de fuentes de entrada y una serie de resistencias, todos de la máxima calidad por razones obvias, son todos los componentes de un preamplificador pasivo, cuya denominación debería ser la de “controlador”, porque no preamplifica nada. Su acoplamiento con una etapa de potencia es muy comprometido, porque el voltaje e impedancia de salida están condicionados a los de la fuente. Su respeto por la pureza de la señal es máximo y ése es sin duda el punto fuerte de este tipo de aparatos que, sin embargo, adolecen de cierta falta de dinámica.

Andrés Marquez, Product Manager B&W. Desde B&W quisiera agradecer el brillante artículo sobre nuestro previo RC-1082. Los puntos resaltados están en concordancia con el Concepto de Diseño Balanceado de Rotel, léase fuente de alimentación sobredimensionada, componentes seleccionados, trayectos circuitales reducidos a su mínima expresión, calidad de construcción, facilidad de uso y cuidado en el aspecto visual. Todo ello da como resultado esa reproducción del sonido sin alteraciones y sin pérdida de detalles que le permite formar parte de cualquier configuración estereofónica de auténtica gama alta.

Rotel RC-1082, Con un toque de nostalgia

Ficha técnica

DISTORSIÓN ARMÓNICA TOTAL 20 Hz-20 kHz < 0.004%. DISTORSIÓN POR INTERMODULACIÓN 60 Hz:7 kHz, 4:1< 0.004% a 1V de salida. SENSIBILIDAD E IMPEDANCIA DE ENTRADA Fono MC, 0,25 mV/100 Ohms; Fono MM, 2,5 mV/47 kOhms; Línea: 150 mV/18 kOhms. SATURACIÓN DE LA ENTRADA DE FONO MC/MM: 1,6 mV/16 mV. SOBRECARGA DE LA ENTRADA DE FONO MC/MM: 16 mV/160 mV. SENSIBILIDAD/IMPEDANCIA DE SALIDA 1 V/100 Ohms. RESPUESTA EN FRECUENCIA Fono: 20-20.000 Hz ± 0,2 dB; línea: 4-100.000 Hz ± 0,5 dB; RELACIÓN SEÑAL/RUIDO NORMA IHF PONDERACIÓN A Fono MC/MM, 70 dB/75 dB; línea, 100 dB. CONSUMO 15 W. CONSUMO EN MODO DE ESPERA 2,5 W. DIMENSIONES 432 x 92 x 344 mm. PESO 7,5 kg. DISTRIBUYE B&W Group España (935894722).