Fujitsu LPF-D711, Un auténtico cine, el de verdad
¿1.080 LÍNEAS EN UN MUNDO 720p?
- Un proyector pensado para hacer realidad un auténtico cine en casa. 1.080 líneas de placer y realidad ficticia.
- Precio: 29500 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Ramon Sendra
Presentado en el CES de Las Vegas el mismo Día de Reyes, hemos tenido la oportunidad de probar a fondo este “regalo” que, como veremos seguidamente, otorga significado, poder y fundamento a nuestra afición.
El LPF-D711 es un proyector de muy alta gama que recurre a uno de los avances más significativos de Fujitsu en el campo del procesado de la imagen: el AVM-II o Advanced Video Movement-II. Éste es un procesador de vídeo digital capaz de escalar cualquier señal de vídeo a la resolución nativa demandada, en este caso, a 1.920x1.080 píxeles reales. Sí, 1.080p.
El proyector necesita una unidad externa que incluye parte de la electrónica de procesado, cuya referencia es LPF-QSD1WB. Ambos aparatos se unen a través de una conexión DVI estándar y, aunque Fujitsu recomienda no utilizar cables más largos de 2 m, recientemente hemos analizado con rotundo éxito una propuesta de Cinemateq capaz de garantizar la perfecta transmisión de las señales digitales hasta 150 m (analizamos este cable en mayo de 2005). De esta manera, toda la amalgama de cables provenientes del lector, receptor de televisión o satélite, etc., quedará oculta detrás de la unidad externa, facilitando la instalación del proyector con únicamente dos cables: el DVI y la toma IEC de corriente. Si todo está bien configurado, al encender la unidad externa también lo hace, automáticamente, el proyector.
El LPF-D711 utiliza tres paneles de 1.920x1.080 píxeles en 16:9 de tecnología LCD, que funcionan en conjunción con un sistema de matriz activa TFT de polisilicio y un conjunto de lentes de muy alta resolución y brillo, desarrolladas expresamente para este proyector. Entre sus prestaciones, facilitadas por el fabricante, encontramos una sorprendente relación de contraste 3.300:1 y una salida de brillo de 1.200 lm ANSI.
Volviendo al panel de conexiones, encontramos un buen elenco de alternativas, destacando una entrada DVI y otra HDMI. Lástima que sólo la HDMI incluye la desencriptación de señales HDPC, no así la DVI. En futuras actualizaciones sería conveniente resolver este problema.
De forma paralela, se incluyen suficientes entradas de vídeo por componentes, incluso en S-Video y vídeo compuesto, a la vez que sus correspondientes entradas de audio analógico y digital, lo que permitirá conmutar la señal de vídeo y audio sin necesidad de hacer lo propio en el receptor de A/V. Todo ello junto a un par de entradas RGB vía VGA, aunque no hay entradas SCART.
Evidentemente, a esta cota de precios hay algunas prestaciones que aquí no podemos considerar “extras”. Nuestro invitado no se olvida de motorizar el zoom, foco y desplazamiento de la lente (en horizontal y vertical). El tiro de la lente es quizá demasiado largo, pero no da lugar a cambio de la lente o la inclusión de un angular.
Parte importante del secreto de este Fujitsu es el tremendo procesado de vídeo. Acostumbrados al DCDi de Faroudja y a otros circuitos que poco a poco se han convertido en estándares, es fácil que a más de uno se le ponga la mosca en la nariz cuando, después de pagar casi 30.000 euros, vea que su proyector no disfruta de ninguna de estas prestaciones conocidas. Pero los ingenieros de la marca han realizado un magnífico trabajo en este aspecto, optando por soluciones propias y, sin duda, concentradas en el rendimiento optimizado para el proyector (aunque sus recientes paneles de plasma están equipados con el mismo circuito).
El procesado incluye sofisticadas prestaciones como la eliminación de ruido digital, diseñada justamente para las señales de origen digital de baja relación de flujo, lo que permite que en complejas escenas de vídeo, como oceános enfurecidos o lluvias muy fuertes, no aparezcan molestos defectos de macroblock o ruido tipo “mosquito”. En este aspecto es sensacional. Debemos tener en cuenta que la resolución nativa del proyector es de 1.080 líneas, el doble de la resolución estándar de un DVD-Video, incluso 4 veces superior a la emisión de un canal televisivo (por cierto, en ambos casos el overscan era algo evidente). Pero también resulta efectivo con material nativo a 720p, ya que tampoco escapa de un escalado forzoso.
A PRUEBA
El modelo analizado era, durante la publicación de estas páginas, el único disponible en nuestro país. De hecho, este modelo estará de “gira” durante unas semanas por toda la geografía española, presentándose en las más exclusivas tiendas especializadas, como debe ser para un producto de estas características. En nuestro caso, volvimos a contar con la complicidad de la tienda especializada MACAM de Barcelona que, además, es la primera en tener en sus instalaciones este monstruo. Como fuente de lectura utilizamos el bien conocido Meridian G98. Como curiosidad para nuestros lectores, asociado al sistema encontramos una magnífica solución de McIntosh, que espero poder analizar profundamente en un próximo número para vuestro deleite. En cuanto a cajas acústicas, la opción pasó por las también conocidas Audiovector, con unos frontales S6 y laterales de la serie Mi.
Para la unión entre la unidad multimedia y el proyector prescindimos del “débil” cable DVI que se suministra con el equipo, y optamos por un cable de mayor fiabilidad (y longitud). También de aspecto endeble era el mando a distancia, sencillo y pequeño, aunque con todas las teclas necesarias mínimas para tomar control del sistema. En el caso del mando a distancia se supone que el cliente optará por un mando universal dedicado, haciendo prescindible este sencillo accesorio.
Aunque esta vez no pudimos contar con la ayuda del ColorFacts, sí apreciamos que con los valores de fábrica el comportamiento del Fujitsu ya era más que remarcable. Apenas modificamos levemente el nivel de brillo y contraste y, aunque probamos varias configuraciones alternativas de color y temperatura de color, nos quedamos con el ajuste por defecto.
Una de las opciones interesantes del proyector es su capacidad de gestionar la salida de luz (y por ende, brillo y contraste) en función de la luz ambiental de la sala. Esto resulta útil (y efectivo) cuando alguna vez no queremos dejar a oscuras la habitación, y nos ahorra tener que modificar una y otra vez el brillo y contraste del aparato. Otra opción que quizá justifica su buen color es la Natural Color Tunning, que realiza un ajuste automático de los colores para su reproducción natural en la imagen.
Utilizando como material videográfico algunas de las secuencias más difíciles de películas como El Pacto de los Lobos, Terminator 3 o Star Wars Episodio I, el resultado sorprende desde cualquier perspectiva. Aun siendo proyector de tecnología LCD, los negros son espectaculares, con una profundidad perfecta y una escala de grises que más quisieran conseguir otros competidores directos.
Incluso en escenas muy contrastadas (la persecución con la espectacular grúa en Terminator 3) se resuelve de manera magnífica, con unos negros profundos en las sombras y sin que los destellos y objetos más claros lleguen nunca a quemarse. El contraste es de lo mejor visto hasta ahora, y aunque no pude medir el valor, dudo que se aleje mucho de esos 3.300:1 anunciados. Tampoco percibí problema alguno de rejilla (o screendoor), y nada de artefactos “ocultos” como banding o arrastres de color. La carrena de vainas en Star Wars produce una auténtica sensación de vértigo (la pantalla tenía una base superior a los 2 m), sin arrastres de color ni difuminaciones esporádicas debido a una baja velocidad de respuesta. Sólo cuando hay dos objetos muy contrastados (una venta iluminada por detrás con los finos marcos de color negro) se percibe algún problema, debido quizá a la relativa “baja” resolución del material original.
SIN FISURAS
Absolutamente nada de dientes de sierra en los objetos en resolución estándar, lo que indica un muy buen escalado. Al principio noté, en unos subtítulos, cierta tendencia a ello, aunque una de las funciones propias de este proyector es resaltar justamente los subtítulos, para que éstos aparezcan en pantalla sin que suponga un problema visual. Con la lámpara a pleno rendimiento (eso sí, a cambio de “sólo” 2.000 h de vida útil), es perceptible el ruido del ventilador (que echa el calor por su cara frontal), y aunque opté por el modo ECO simplemente porque la configuración y ajuste así lo pedía, dicho ruido es apenas audible. Colocando el proyector en el techo dudo que alguien lo oiga.
Finalmente, la prueba de fuego, para ello recurrimos a auténtico material en alta definición, el que está emitiendo Canal+ Francia a través del mismo satélite que el bien conocido HD1/Euro1080. El resultado es mucho más que sorprendente.
Las imágenes cobran una profundidad inimaginable, lo que consigue que los objetos tengan una tridimensionalidad sobrecogedora. Fluidez en los movimientos y realismo en los personajes, con una rapidez en la visualización de las imágenes perfecta. No detecté ni un solo error. Sólo quería quedármelo.
Quien suscribe estas líneas no sabría si colocar el Fujitsu por encima o por debajo del Qualia 004, pero ambos confirman que la alta definición en 1.080 líneas es todo un lujo, incluso sin el concurso de paneles DLP.
Centrándonos en nuestro invitado, puede parecer que casi 30.000 euros para un proyector son una barbaridad, pero si tienen la oportunidad acérquense allí donde el LPF-D711 esté instalado y entiendan qué es tener una “ventana” en su casa. Sin duda, este Fujitsu es de lo mejor que hemos analizado en estas páginas en lo que a proyectores de vídeo se refiere, y se merece sin problema alguno nuestra máxima distinción, siendo además el primero que lo consigue.
¿1.080 LÍNEAS EN UN MUNDO 720p?
Ésta será una de las preguntas que muchos se formularán cuando vean los 29.500 euros de PVP de nuestro invitado y los 2.000 que cuestan actualmente algunos proyectores 720p nativos. ¿Tanta diferencia hay? Les invito a que vean un 1.080p y decidan por sí mismos.
Pero también habrá quien se pregunte si tienen sentido las 1.080 líneas cuando todo apunta a un máximo de 720. La verdad es que esto es así a corto plazo, ya que hay canales de televisión vía satélite que ya han prometido 1.080i/p, y en otros continentes más avanzados en este aspecto que el nuestro no tienen problema en emitir en esta resolución incluso un programa culinario.
Además, cuanta más definición de imagen queremos, más píxeles necesitamos, aunque para ello debemos utilizar potentes procesadores de vídeo capaces de escalar, sin aparentes problemas finales, cualquier tipo de imagen. Ésta es la función del AVM-II que Fujitsu ha desarrollado por sí mismo, y cuyos resultados analizamos en estas páginas con un resultado más que sorprendente.
Fujitsu LPF-D711, Un auténtico cine, el de verdad
Ficha técnica
Proyector LPF-D711WB
Brillo: 1.200 lm ANSI. Tipo: LCD con 3 paneles en 16:9 de 1,3” de diagonal y 1.920x1.080 píxeles de resolución cada uno. Lentes: Motorizadas, D=1,8-2,1. Lámpara: 250 W PVIP, estimada 2.000 horas de vida útil. Distancia de proyección: 10-13,1 m. Consumo: 380 W. Conexiones: DVI. Dimensiones: 160x498x426 mm. Peso: 12 kg. Accesorios: Mando a distancia, pilas, 4 filtros de aire, cable de alimentación IEC, cable DVI, manual, antivibradores.
Unidad multimedia LPF-QSD1W
Consumo: 17,5 W. Conexiones: HDMI, vídeo compuesto, S-Video, vídeo por componentes, D-SUB 15 pin, RS-232, audio analógico y digital. Dimensiones: 95x430x350 mm. Peso: 5 kg.
Distribuidor: Tecno Sakura.
Precio: 29500 €
