Proyectores de vídeo

Mitsubishi HC3, Un pequeño entre nosotros

  • Proyector de vídeo
  • Precio: 1905 €
  • Valoración de los especialistas: 4
  • Texto: Román Aix

A veces parece que nos olvidemos de marcas conocidas, como es el caso de Mitsubishi, cuyo catálogo no merece pasar desapercibido. De hecho, esta marca lidera gran parte del mercado de la proyección profesional y es fácil suponer que, de vez en cuando, apuesta por el cada vez menos incipiente mercado doméstico. Así presentamos la entrada de este compacto proyector de vídeo, el HC3, diseñado para ofrecer solución tanto en ambientes profesionales (presentaciones) como en nuestro hogar, justificándose por un lado su alto brillo (permite proyecciones en ambientes iluminados) o su relación de aspecto panorámico 16:9, ideal para disfrutar de una gran mayoría de películas en DVD-Vídeo. Muchas veces hemos criticado desde estas páginas este binomio entre uso profesional y doméstico, y aunque como veremos este HC3 tampoco escapa a ello, sí es verdad que la solución aquí presentada nos permite calificar a este proyector con algo más que un simple correcto. A favor tiene, y sólo para empezar, su compacto tamaño y peso liviano; en contra, su alto brillo, su nivel de negros y la ausencia de un conector SCART. Pero vayamos paso a paso.



MUY COMPACTO



Dejando de lado su rendimiento como proyector en presentaciones, la única ventaja a su compacto tamaño es su facilidad de colocación o, incluso, su transporte a segundas residencias. La colocación del panel de conexiones en su parte lateral y el ventilador en la parte frontal incluso permiten colocarlo contra la pared sin que esto sea un problema para el correcto refrigerado de la lámpara.

Suponiendo que el interés era ahorrar costes, la resolución de sus tres paneles LCD en 16:9 sólo alcanza una resolución de 960x540 píxeles, que aunque es suficiente para el disfrute de películas en DVD-Vídeo y programas de televisión, deja de lado algunas aplicaciones más ambiciosas como los recientes formatos de alta definición. Un pro y un contra que no es el único de nuestro invitado. Aun así, su relación en 16:9 resulta tremendamente atractiva para su uso en vídeo, algo hasta ahora poco frecuente en proyectores destinados a un doble uso.

Para permitir proyecciones en la oficina, los ingenieros de Mitsubishi habrán pensado en un alto brillo, algo palpable en sus 1.300 lúmenes ANSI. Este dato no sería problema si no lo relacionáramos con los escasos 500:1 de relación de contraste. Esto hará, como veremos, que aunque el blanco sea brillante, el negro también lo sea; y aunque la escala de grises sea fluida y continua, se perciba claramente una cierta ausencia de profundidad en los colores y negros.

En cuanto a conexiones, habiendo descartado la inclusión de una toma SCART, mencionar la toma D-Sub, que hará las delicias a quienes quieran asociar este HC3 a un ordenador personal, pero también a quienes dispongan de un reproductor de DVD-Vídeo u otra fuente con salida de vídeo por componentes. De serie se suministra un adaptador Y/Pb/Pr D-Sub. No hay toma de vídeo digital, algo que de seguro encarecería su precio.

El menú de configuración es muy completo, permitiendo el ajuste de muchísimos parámetros, incluyendo ajustes de gamma, temperatura de color, nivel de RGB, brillo, contraste, lámpara, etc. Todo ello mediante un menú en pantalla gráfico muy bien dispuesto y en nuestro idioma.

Se dispone de una corrección digital del efecto trapecio o keystone tanto en el plano vertical como en el horizontal y de un accionamiento manual para ajustar el zoom y el enfoque. Gracias a una distancia focal sensiblemente corta nos será fácil conseguir un tamaño de pantalla grande sin un retraso exagerado. Visto el alto brillo de este proyector, la opción de una pantalla de gran diagonal no parece descabellada.



LAS PRUEBAS



Para la calibración del HC3 me serví del útil y más reciente Video Essentials de Joe Kane. Mediante él, puedo afirmar que el nivel de blancos es muy positivo, no así su negro más profundo (algo típico de la tecnología LCD). Aun así, la escala de grises entre ese negro grisáceo y el brillante blanco se muestra bastante coherente y lineal. Utilizando imágenes en blanco y negro, punto negativo al detectar un desagradable borde de color verde que resigue claramente dos de los tres cuadrantes de la imagen. Si visionamos una película en blanco y negro observaremos claramente esa fina línea verde (de apenas un píxel), algo muy difícil de detectar en proyecciones a color.

Antes de evaluar más a fondo su imagen, debo ser justo y hacer constar en acta que este HC3 no es un proyector demasiado silencioso. El ventilador es audible cuando el nivel de presión sonora (o, en definitivas cuentas, volumen) es bajo. En secuencias silenciosas, y teniendo en cuenta que posiblemente colocaremos el proyector cerca de nosotros, será bastante perceptible su ruido. No así cuando probé secuencias mucho más ruidosas. Su compacto tamaño seguro que provoca este defecto, como también el fuerte calor que se desprende desde su salida frontal. Aun así, esto no debe suponer ningún problema en cuanto difícilmente obstaculizaremos esa vía de escape.

Entrando en materia, el pobre nivel de negros de este Mitsubishi incide sensiblemente en la reproducción de los colores. Aunque éstos se reproduzcan bastante bien, les falta la profundidad y extensión que ofrecen, por ejemplo, proyectores de tecnología DLP o incluso otros proyectores LCD menos brillantes. ¿Sería adecuado el uso de un filtro? Pues seguramente sí. Aun así, los detalles y matices son reproducidos bastante bien. Es obvio que no detectaremos ni un ápice del molesto efecto arco-iris, y en lo que a screendoor se refiere, sólo es perceptible en diagonales exageradas, cuando estamos muy cerca de la pantalla o en movimientos extremadamente rápidos.

Todo el elenco de circuitos de procesado de vídeo (curiosamente bajo el ápice de 3D), muestran su poderío en imágenes videográficas. De hecho, ante la ausencia de posterización pero ante la aparición de un leve y casi indetectable halo que recorre todas las figuras, hay pocos defectos graves a comentar, más bien al contrario. La ventaja de este proyector es que en ambientes levemente iluminados la experiencia visual apenas decrece. Bastante correcto el papel de su desentrelazado, el cual apenas muestra evidencias de errores o malos procesados.

Cuando precio o espacio son elementos de decisión intocables, cuando además deseamos una imagen de gran diagonal, poderla configurar a nuestro gusto (o configurarla al 100%) y conseguir una imagen bastante decente, el HC3 se convierte en un serio candidato. Mitsubishi acierta en una solución relativamente económica donde prestaciones y precio consiguen olvidar algunos pequeños defectos, como su alto brillo, la ausencia de SCART y DVI o su nivel de negros muy justo. Por lo demás, bien logrado.


Mitsubishi HC3, Un pequeño entre nosotros

Ficha técnica

3x LCD de 0,7" de 960x540 píxeles.

500:1.

1.300 lúmenes ANSI.

PAL, PAL M y N, NTSC, NTSC 4.43, SECAM, PAL-60.

2 W mono en altavoz ovoide de 16 ohmios.

F2,0-2,3, f = 23-27 mm; zoom manual (1,20:1), foco manual.

180 W NHS; 2.500 horas de vida útil.

S-Vídeo vía DIN5; VGA, RGB y Y/Pb/Pr vía D-Sub; vídeo compuesto vía RCA .

275x70x261 mm.

2,7 kg.

Precio: 1905 €