Sony VPL-HW15, Soberbio
SOPA DE LETRAS
- Negros profundos, colores naturales y una fabricación impecable: este Sony nos parece un ganador nato en su categoría.
- Precio: 2760 €
- Valoración de los especialistas: 5
- Texto: Josep ARMENGOL
Parece que es imposible moverse dentro del mundo de la tecnología de audio o vídeo sin encontrar un producto de Sony. A sus reproductores, consolas y amplificadores se añaden, por supuesto, su gama de televisores y, cómo no, sus proyectores. Recuerdo que cuando hace una década di “el” salto para disfrutar del cine en casa (sin un proyector y pantalla grande, cualquier otra cosa será siempre un sucedáneo) y sólo había -dentro de un presupuesto razonable- proyectores LCD, precisamente Sony ofrecía un modelo que destacaba por encima de los demás. No olvido la anécdota de que sólo a través de ese modelo era posible disfrutar de la película Bichos en DVD sin que las antenas de las hormigas parecieran “escalonadas”.
Sony pasó hace cierto tiempo de la tecnología LCD a la LcoS (SXRD en lenguaje de la marca, ver recuadro) y su catálogo ofrece ahora básicamente dos modelos: el alto de gama VPL-HW85 y el más sencillo VPL-HW15, protagonista de nuestra prueba de este mes, cuyo precio le coloca en una posición de ventaja en el competido segmento de los proyectores entre 2.000 y 3.000 euros. Un segmento en el que, curiosamente, anteriores modelos de Sony solían estar en la parte alta de precio, y ahora es justo al contrario.
CONSTRUCCIÓN
A cualquier aficionado que haya seguido esta gama de proyectores le resultará muy familiar este VPL-15 por fuera, ya que es virtualmente idéntico a su predecesor (VPL-HW10). La mayor parte de componentes se han mantenido, lo que es una buena noticia, porque el VPL-10 goza de una merecida popularidad, y las mejoras se han centrado en la electrónica y el panel, de forma que para una luminosidad declarada similar el contraste da un salto de 30.000:1 a 60.000:1.
Estos proyectores destacan por una carcasa de elegantes formas, que ya es fácilmente identificable por “un Sony” cuando lo vemos instalado, y que permite usar un ventilador de refrigeración de buen tamaño (así no necesita girar rápido para mover mucho aire y es silencioso), manteniendo una silueta discreta. Tengo que subrayar el buen diseño y construcción, y que gracias a eso no detectamos ni una mínima fuga de luz, algo que puede ser muy molesto en el ambiente oscuro de la proyección y que, en algún caso (con modelos incluso notablemente más caros), nos ha sorprendido negativamente. En realidad, este Sony respira “calidad” por todas partes. Quizás las ruedas de ajuste del desplazamiento de la lente sean la excepción, pero por lo demás da gusto tocarlo, instalarlo, usarlo. Y está bien pensado, por ejemplo, su soporte, además de fijarlo sólidamente, permite cambiar la lámpara o el filtro sin desmontarlo.
La instalación será sencilla, aunque el desplazamiento horizontal podría tener mayor margen y el vertical seguramente deberemos usarlo del todo ya que, al contrario de muchos otros modelos, los Sony disparan al centro de la pantalla. La posición de todas las conexiones en un lateral puede ser perfecta en algunos casos (en el mío lo es, además de fácil, quedan ocultos) pero complicarnos la vida en otros (las conexiones traseras son más “universales”).
El mando a distancia, por último, ha ganado mucho respecto del VPL-10 y es ahora como el de los hermanos mayores, con iluminación y acceso directo a los ajustes más importantes. En cuanto a los menús, son los ya clásicos de los proyectores Sony y, aunque algo particulares, muy completos y claros. Además de los ajustes básicos, permiten adentrarse en controles hasta permitir una calibración completa, e incluso más allá podemos incluso ajustar con precisión si tenemos algún panel desviado (ocurre a veces en el transporte y es muy raro poder ajustarlo fuera del servicio técnico). En resumen, pues, notas muy altas para este Sony en cuanto a construcción y diseño.
PRUEBA
La hora de la verdad en la prueba de un proyector llega, desde luego, cuando nos ponemos a ver escenas de películas que conocemos al dedillo, pero no menos importantes son las medidas. Por desgracia, en esta ocasión la logística y el tiempo se han aliado en nuestra contra y no les podemos ofrecer nuestra habitual batería de pruebas (mediciones antes y después del calibrado) y créanme que lo siento más que nadie porque, como veremos, las sensaciones que nos ha dejado este Sony son tan buenas que me gustaría tener la confirmación objetiva de que esas impresiones se corresponden con buenas cifras. Y es que, así como cuando probamos un altavoz o un amplificador o fuente de audio, la subjetividad debe tener una predominancia importante (no es infrecuente que nos guste más un aparato que mide “peor”), lo cierto es que en vídeo todos los parámetros están muy bien controlados y cuando las mediciones dicen que algo va a ser bueno, lo es.
Una vez instalado, lo primero que llama la atención es el bajo nivel sonoro. Con la lámpara baja, hay que pegar el oído para apreciar el rumor del ventilador y si éste no es el proyector más silencioso que he probado, será el segundo (detrás del Mitsubishi HC7000). También apreciaremos enseguida que la luminosidad no es su fuerte, y por lo tanto tardaremos poco en pasar al modo normal o alto de lámpara, donde el ventilador sí es audible (aunque muy discreto también).
Los ajustes originales (modo Cine, Gamma 4 y lámpara alta) se mostraron sorprendentemente acertados (a falta, recordemos, de medición precisa), algo que me sorprende porque no es nada habitual. Incluso los valores de brillo y contraste, que dependen de la sala, pantalla y luz ambiente que tengamos, y que pueden ajustarse fácilmente con cualquier disco de patrones de prueba, estaban prácticamente clavados a lo que la estancia utilizada pedía. Dejé para empezar el iris fijo (modo manual y apertura intermedia, es decir “50”) para no tener interferencias al evaluarlo.
Mi evaluación enseguida se convirtió en un cúmulo de alabanzas en mi libreta de notas. La verdad es que, mirando en retrospectiva, me doy cuenta de que he probado prácticamente todos los proyectores de esta gama (entre los dos y tres mil euros) y sin duda éste es el que mejor sensación global me ha dejado. Para empezar, tiene una excelente nitidez, es fácil conseguir un enfoque preciso y con él apreciaremos muy bien detalles en primeros planos, pero sobre todo en panorámicas, imágenes muy precisas. Quizás un DLP pueda dar algo más, pero con la contrapartida de tener presente mucho más ruido en esos primeros planos (pieles) o en fondos ligeramente fuera de foco. Confieso que ese ruido es algo que me resulta intolerable y, en este Sony, brilla por su absoluta ausencia: perfecto. Sin embargo, la nitidez no es tampoco hiperrealista, un efecto que algunos aparatos con interpolación llegan a dar, que es objeto de debate y que confieso me atrajo en su momento… hasta que uno ve la misma escena, con casi la misma nitidez, pero con una imagen totalmente de cine, es decir, clara pero suave. Es, de alguna forma y si me permiten el paralelismo, como cuando un altavoz nos da mucho detalle en agudos pero lo hace sin ninguna agresividad (léase lo que disfruto de las 802D).
Ninguna queja en cuanto a colores tampoco, al contrario, en algunas escenas las pieles no creí que llegarían a verse tan naturales nunca. Sin ir más lejos, en “la” escena del capó del coche en Transformers, Megan Fox aparece muchas veces en tonos rojizos o anaranjados y este Sony la presentaba con tal naturalidad que… bueno, ustedes me entienden. Lo mismo con los colores de telas, pieles maquilladas o fondos naturales de La casa de las dagas voladoras: soberbio.
Ya he comentado que sí eché de menos algo más de luz; no es que la presentación sea oscura ni mucho menos, pero si necesitamos con frecuencia tener luz ambiente quizás este Sony sea menos idóneo. El contraste es bueno, el nivel de negros muy satisfactorio y más adelante, al activar el iris dinámico, me sorprendió su funcionamiento totalmente silencioso y difícil de apreciar sobre la pantalla (los hay tan evidentes que piden a gritos desactivarlos). La verdad es que tanto así como con el iris fijo, la prueba de las películas oscuras (Batman, Quinto Elemento) pasa de nuevo con nota altísima y habría que tener al lado sus rivales para decidir cuál ofrece mejores negros. Una escena concreta, también de Transformers, que me ha servido para diferenciar lo bueno de lo mejor en este aspecto: cuando Optimus Prime detiene el coche en el que John Turturro lleva detenidos a los protagonistas, y hablan, su traje aparece en la mayoría de proyectores como de color negro (o gris muy oscuro) liso, cuando realmente tiene unas finas rayas de un tono más claro (de hecho, todos los de la “agencia” son así). Descubrí este detalle con el Epson (TW5000) y el Sony lo muestra claramente también. Una nueva nota alta en su haber, y ya son unas cuantas.
Recuerdo nuevamente que a mis impresiones les falta la referencia de una batería de mediciones, y estoy seguro que algunos aspectos (subjetivos) mejorarían más con una calibración precisa, algo que siempre es necesario y que permite sacar el máximo partido del aparato.
CONCLUSIÓN
Este Sony no es sólo bonito de ver, agradable de usar o fácil de ajustar: las imágenes que proyecta son posiblemente las más naturales y “cinéfilas” de todos los aparatos de su nivel de precio y ha sido un auténtico placer poder disfrutarlo durante el tiempo de esta prueba. Estoy seguro de que nadie quedará decepcionado por su rendimiento y apostaría a que sería el elegido de muchos en un enfrentamiento lado a lado con sus principales rivales. Si tenemos en cuenta que además tiene ventaja en precio, algo poco habitual en la marca, entenderán que le demos nuestra total recomendación. Una excelente compra.
NOS GUSTA
- Excelente ajuste de fábrica.
- Tratamiento de vídeo sobresaliente y gran fluidez de movimientos.
- Calidad de fabricación por encima incluso de modelos de mayor precio.
- Versatilidad y facilidad de ajuste gracias a un menú completísimo.
- Nivel sonoro bajo.
MEJORABLE
- Más luminosidad para uso en ambientes con luz.
- Las conexiones en un lateral pueden favorecer algunas instalaciones pero complicar otras.
- Es bastante pesado (10 kg).
SOPA DE LETRAS
Si las marcas japonesas en general son muy amigas de las sopas de letras (usar siglas para describir su tecnología), Sony en particular lo es más que ninguna. Veamos qué “trucos” nos ofrece este proyector.
SXRD
Es la tecnología utilizada por Sony, que, frente a los paneles translúcidos (LCD) o reflectantes (DLP) promete lo mejor de ambos mundos, y en particular un “relleno” muy completo (minimiza la rejilla entre píxeles). Las siglas proceden del inglés: Silicon X-tal Reflective Display (“visualizador reflectante de cristal de silicio”), la forma de Sony de bautizar al LCoS (Liquid Crystal on Silicon).
Advanced Iris 3
Salvo que decidamos a través del menú dejar una abertura fija, este sistema gestiona la cantidad de luz proyectada en función del contenido de la escena. Es una evolución de sistemas anteriores que no sólo aporta una mejor gestión de la decisión, sino mayor velocidad de adaptación (muy importante) y mínimo ruido de funcionamiento.
Bravia Engine 2
Mientras la mayoría de fabricantes de proyectores apuesta por usar tecnología de otros a la hora de elegir el procesado de las imágenes, Sony confía en sus propios chips y software. Este sistema cuenta con ocho niveles de procesado en tiempo real, dedicado cada uno a un aspecto de la imagen. Lo cierto es que ofrece una fluidez con todo tipo de imágenes de entrada que demuestra la maestría de la marca en este aspecto. Incluye soporte del x.v.Colour para cuando sea necesario. Por cierto, “BRAVIA” también son siglas: Best Resolution Audio Visual Integrated Architecture (Arquitectura Integrada Audio Visual para la Mejor Resolución).
Lente ARC-F
Nuevas siglas, que vienen de All Range Crisp Focus (“foco preciso para todo el rango”) y se refieren a la calidad de las lentes utilizadas en la óptica, una parte fundamental de todo proyector, ya que por muy buena que sea la electrónica o el panel utilizado, la óptica determinará la regularidad del foco y la luminosidad en diferentes zonas de la pantalla.
Lámpara UHP
Eso sí es más común, pues es el tipo de lámpara más utilizado en proyección, con gas a alta presión (de ahí Ultra High Pressure o UHP) para permitir temperaturas más altas de filamento y una luz más blanca y pura.
Sony VPL-HW15, Soberbio
Ficha técnica
SISTEMA DE PROYECCIÓN 3 paneles SXRD de 0’61 pulgadas. RESOLUCIÓN NATIVA 1920x1080. RELACIÓN DE ASPECTO 16:9. LUMINOSIDAD 1.000 lm ANSI. LÁMPARA UHP de 200W. CONTRASTE 60.000:1. TAMAÑO DE IMAGEN 40” a 300” de diagonal. LENTE DE PROYECCIÓN 2’5 a 3’4 (foco manual). ZOOM manual 1’6x. DESPLAZAMIENTO DE LENTE MANUAL vertical (65%) y horizontal (25%). CONECTIVIDAD 2xHDMI, RS-232C, VGA, vídeo compuesto, S-Video, vídeo por componentes, trigger. CONSUMO ELÉCTRICO MÁXIMO 300W. NIVEL SONORO 22dB. DIMENSIONES 407 x 179 x 464 mm. PESO 10 kg. DISTRIBUYE Sony PSE (915365762).
Precio: 2760 €
