Proyectores de vídeo

BenQ W1200, Cine asequible

  • El “pequeño” Benq (sólo en tamaño y precio) no sólo ofrece una calidad de imagen excelente, sino que si contamos con las herramientas (sonda) o las amistades apropiadas podemos optimizarlo más allá de lo que algunos modelos que multiplican su precio son capaces.
  • Precio: 1200 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Josep ARMENGOL

Cuando uno se plantea convertir el salón (u otra sala) de su casa en un “cine”, sin ninguna duda lo primero que debe hacer es plantearse instalar un proyector y su correspondiente pantalla: ni siquiera los televisores de más de 50 pulgadas pueden darnos el tamaño de imagen, la sensación de cine, de un proyector, así de claro.

Pero los proyectores no están extentos de contrapartidas: la imagen que ofrecen pierde mucho si el ambiente no está oscuro (en realidad ésa es otra similitud con el cine “de verdad”) y eso no sólo significa que tengamos poca luz ambiente, sino incluso paredes y techo de colores oscuros (poco reflectantes). Como ambas cosas suelen llevarse mal con el ambiente doméstico, salvo quienes tengan la suerte de contar con una sala dedicada deben contar con cierta duplicidad de visualizador: un televisor para el día a día (programas infantiles, deportivos, series, etcétera) y un proyector para las ocasiones más contadas.

Es decir, por más que si queremos “cine” es necesario comprar uno, el proyector suele ser un “extra”, y a la hora de hacer la lista de la compra, el precio puede ser determinante. La gama más activa del mercado es la de proyectores que están entre los 2.000 y 3.000 euros y eso, dadas las circunstancias económicas actuales, no queda al alcance de ninguna mayoría.

Llega la taiwanesa BenQ a nuestro rescate: especialistas en proyectores (y pantallas LCD), su argumento principal ha sido siempre el precio y gracias a ello muchos son los aficionados que han dado sus primeros pasos (en algunos casos primero y único porque no necesitan más) de la mano de los proyectores BenQ, que además en su apuesta por la tecnología DLP se han distinguido por su luminosidad y brillantes colores, perfecto pues para ser más compatibles con la vida doméstica “no especializada”.

Nuestro invitado, el recientemente presentado W1200, responde a la perfección a todo esto: es un brillante proyector DLP de alta definición que podemos adquirir sin comprometer el presupuesto doméstico.

Descripción

Con un tamaño relativamente contenido (sobre todo comparado con su hermano mayor el W6500, que probamos la temporada pasada) y un peso muy razonable apenas superior a los 3 kg, es un proyector perfectamente manejable, incluso “portable”: eso significa que, aparte de poderlo instalar permanentemente (es el modo recomendado de uso, siempre, de un proyector) sin tener que pensar mucho en la robustez de su soporte, no es descabellado pensar en usarlo sin instalación fija sencillamente colocado en una mesita baja, por ejemplo.

Esto no significa que este Benq sea sencillo de instalar, al contrario: es la única pega que le encuentro, ya que no dispone de ninguna “facilidad” porque tiene la lente fija (es frecuente que ésta pueda desplazarse horizontal y verticalmente) así que no sólo habrá que asegurarse de la perfecta perpendicularidad de su eje con la pantalla (esto es así en todos los proyectores) sino que también tendremos que colocarlo, a derecha/izquierda y arriba/abajo, perfectamente orientado hacia la pantalla que usemos. Algo entretenido, y dificultado por otro factor: la presencia de offset o desplazamiento vertical de base, es decir, que se proyecta la imagen algo por encima del plano de apoyo del aparato. Quizás todo esto suene complicado pero con un ejemplo se entiende: teniendo el W1200 a cuatro metros de mi pantalla de 120 pulgadas (unos 2'5m de base) necesitaba un zoom intermedio (ni el más abierto ni el más cerrado) para llenar dicha pantalla, pero la imagen quedaba unos 40 cm más alta que el proyector. Es decir, con éste en el suelo, la pantalla tenía que estar levantada 40 cm... o teniéndola como la tengo (es fija) a unos 60 cm del suelo, necesité calzar el proyector con 20 cm (varios libros resolvieron el problema).

Esto puede ser problemático en salas de techo no muy alto si queremos colgarlo, que es lo ideal, porque si usamos las mismas medidas la pantalla tendrá que estar a esos 40 cm del techo (y puede no ser tan alto para según qué tamaño de pantalla). A cambio permite usarlo de forma no permanente, sobre una mesita (o en el suelo) proyectando hacia una pantalla colgada del techo. Eviten la tentación de inclinarlo para recolocar la imagen, corrigiendo luego con el control de keystone el trapecio generado: ese control afecta a la resolución real que usaremos y es mejor dedicarle otro rato a dejarlo bien “cuadrado” que andar estropeando la imagen de entrada con algo así.

El tamaño relativamente compacto del proyector hace que tenga un sistema de refrigeración con dos ventiladores (entrada y salida de aire) que son bastante ruidosos, el otro punto negativo de este Benq: en modo económico (lámpara baja) sólo molestan en escenas tranquilas, pero en modo normal hacen demasiado ruido. Ah, los ajustes de zoom y foco son manuales, pero no esperábamos otra cosa con este precio y tampoco es algo que necesite regulación continua.

Las conexiones disponibles son “todas” incluyendo como cosas destacables dos entradas HDMI, una salida (además de entrada) VGA y dos entradas de... ¡audio! Sí, pese a su compacto tamaño el W1200 trae dos altavoces amplificados y aunque no hice mucho caso de esa posibilidad me llevé una buena sorpresa al probarlos terminando ya este laboratorio. No son desde luego sustitutos de un equipo de sonido mínimamente digno, pero es que hay por ahí equipos muy indignos, incluyendo los altavoces que llevan muchos televisores (la búsqueda del mínimo espesor es incompatible con un buen sonido). Para tener puestos programas de televisión con un TDT, incluso para retransmisiones deportivas, es perfectamente suficiente, aunque nos obligará a instalar otro cable (una de las entradas tiene conectores RCA, la otra un jack tipo auriculares), y el efecto digital SRS expansivo (desconectable) parece ayudar en estos usos, digamos, poco críticos.

El mando a distancia, totalmente iluminado, es completo y lo mejor es que con él accederemos a los menús y que estos son de lo más completo que he visto. Son perfectos, pues si seleccionamos los “modos” predeterminados (dinámico, estándar y cine) casi no deja tocar nada, pero usando los modos de usuario (tres, basados en los anteriores) se abre un mundo ante nosotros: por supuesto brillo, contraste, color, nitidez, etcétera estarán accesibles para los primeros e imprescindibles ajustes (que deberían estar disponibles en los originales aunque no es así), pero más allá podemos entrar en menús para retocar la colorimetría, gamma, temperatura de color, gestionar los colores primarios y secundarios... “todo” lo necesario para una calibración perfecta (con sonda por supuesto). Incluso más, ya que también tiene menú ISF para que un profesional certificado por dicho instituto nos lo deje calibrado (y protegido) a la perfección. Hay proyectores del triple de precio que no tienen tanta capacidad de ajuste: bravo, Benq.

Prueba

Aunque nos ha faltado disponer del equipo de calibración (sonda y programa) y de entrada no nos gustó mucho la colorimetría original, es bastante sencillo conseguir una imagen ya bastante cercana a la óptima a base de dejar la lámpara baja, brillo y contraste (niveles de negro y blanco respectivamente) en su punto para nuestra sala, pantalla e iluminación habitual (recuerden que ése es siempre el paso con cualquier visualizador), y retocar el balance de blancos subiendo el rojo (por lo menos nuestra unidad venía con una temperatura de color gélida aún en el reglaje más alto). Siguiendo nuestra costumbre, más que nada porque todavía tenemos que encontrar un proyector en el que esos ajustes “ayuden” siempre (sobre todo cuando se trata de evaluar lo que da de sí el panel y la óptica), dejamos la nitidez a cero, la “claridad” al mínimo y el “Brilliant color” desactivado.

Los proyectores DLP (y los Benq que hemos probado en particular) son susceptibles a generar ruido digital en el vídeo cuando se usan esos ajustes o ayudas, y lo cierto es que no los necesitan porque por construcción (excelente panel DLP de Texas Instruments) y óptica suelen ofrecer una buena nitidez. Empecé a probar este W1200 precisamente buscando ese efecto y me encontré con la sorpresa de una imagen muy nítida y carente de ruido (sin activar esos procesos, en caso contrario sí aparece el clásico hormigueo en fondos).

El W1200 es un proyector bastante luminoso pero sobre todo con colores muy vivos, con una imagen muy dinámica, que hace honor a la reputación de los proyectores DLP. Como sabrán estos utilizan millones de micro-espejos y por tanto son capaces de maximizar el aprovechamiento de la luz, o la ausencia de ésta, frente a los sistemas LCD (que dejan pasar la luz a través de sus panees de color) o los DiLA que están a medio camino de ambos. Sinceramente desde que tuve aquél DLP que comentaba más arriba me costó mucho encontrar algo capaz de satisfacerme en este sentido y es algo que ocurre a muchos usuarios de proyectores con esta tecnología, y Benq en particular le sabe sacar muy buen provecho. Lo sabemos por aquél añorado W5000 (una revolución en su momento), o por los más modernos W6000 y W6500, y este asequible W1200 nos recuerda a esas máquinas a los pocos segundos de ver las imágenes que proyecta en escenas vistas tantísimas ocasiones... Esa viveza de colores y dinámica de luz (aunque la luminosidad en valor absoluto no sea muy alta) permiten incluso tolerar condiciones menos óptimas (luz ambiente o paredes claras) con menos pérdida de calidad subjetiva de la que sufren otros proyectores, lo que convierten a este W1200, junto con su precio, en un aparato muy recomendable como primer paso en este mundo del (auténtico) cine en casa.

Y esa nitidez extraordinaria... El modesto Benq nos permitirá apreciar detalles con los que otros aparatos tienen dificultades: según qué experiencia tengan es posible que con el W1200 aprecien de verdad por primera vez la alta definición en toda su extensión y calidad. De veras que es muy bueno en esto.

Vamos con dos cosas que nos han gustado menos: la primera, directamente relacionada con la tecnología DLP, es su talón de Aquiles, el llamado efecto arco-iris. El W1200 lleva una rueda de color (mecanismo imprescindible en estos proyectores de panel reflectante) de seis segmentos que gira rápido (7200rpm) pero no es difícil apreciar dicho efecto en zonas de alto contraste, incluso con subtítulos (blancos sobre fondo oscuro)... Por lo menos yo sí lo aprecio, confieso que buscándolo, pero hay personas más y menos sensibles a este efecto y creo importante hacerlo notar.

La otra cuestión que me ha dejado extrañado es la sensibilidad a la fuente a la hora de sincronizarse: con algunas el 1080p24 funcionaba fluido, con otras necesitaba 23'976 o sufría pequeños saltos. Es más, al activar el frame interpolation aparecían artefactos en uno y otro caso, ocasionalmente, y además se perdía ligeramente la sincronización con el audio (un problema si el receptor no permite retrasarlo ligeramente). Sospecho que todo esto se superará con una actualización de firmware (nuestra unidad traía el 1.02) porque así ha ocurrido con problemas similares (incluso más graves) en el pasado: no es algo sin solución, vaya. Por cierto que, aún al mínimo, la interpolación de fotogramas es bastante agresiva y ofrece ese aspecto hiper-realista con el que parece que estemos viendo un documental en HD-TV de la película, en lugar del film en sí, algo que a algunos gusta, a otros en según qué casos, y otros no lo quieren ni ver (yo soy de los que “según cuándo”).

Conclusión

Esta prueba ha resultado una agradable sorpresa: el “pequeño” Benq (sólo en tamaño y precio) no sólo ofrece una calidad de imagen excelente, sino que si contamos con las herramientas (sonda) o las amistades apropiadas podemos optimizarlo más allá de lo que algunos modelos que multiplican su precio son capaces. Nos obligará a trabajar más que otros a la hora de instalarlo, sin movilidad de lente y con su offset, y en escenas silenciosas sus poco discretos ventiladores llamarán la atención, pero el nivel de imagen que nos permitirá disfrutar es un notable salto respecto de lo que hasta ahora había en esta gama y nos acerca mucho a los “mayores”. Un proyector muy recomendable como primer paso, o como reemplazo de un modelo con algunos años de antigüedad: en ambos casos sus imágenes con colores vivos y una nitidez extraordinaria nos sorprenderán muy gratamente.

Nos gusta

-Extraordinaria nitidez y viveza de colores.

-Buena luminosidad y correcto nivel de negros.

-Grandes posibilidades de ajuste, incluído el menú ISF.

-Excelente relación calidad de imagen/precio.

-Altavoces integrados útiles ocasionalmente.

Puede mejorar

-Mayor versatilidad de instalación (la lente es fija).

-Ventiladores ruidosos.

-Sincronización (especialmente con interpolación activada).


BenQ W1200, Cine asequible

Ficha técnica

Sistema de proyección: chip DLP de 0'65 pulgadas con resolución nativa de 1980x1080 puntos. Relación de aspecto 16:9. Luminosidad 1.800 lm ANSI. Contraste 5.000:1. Zoom manual 1’5 (proyecta de 1'4 a 2'1); ajuste de foco manual. Conexiones: 2x HDMI (1.3), RS-232C, USB, mini D-sub (entrada y salida), vídeo compuesto, S-Video, vídeo por componentes, audio L/R (RCA), audio entrada/salida (jack 3'5m). Altavoces incorporados, 2x10W. Ruido del ventilador: 27dB (22dB modo Eco). Lámpara 230W, vida 2.500 horas (4.000 horas en modo Económico). Consumo máximo 290W. Dimensiones: 338 x 139 x 259 mm. Peso: 3'6 kg. Accesorios incluidos: cable alimentación, mando a distancia retro iluminado, CD-ROM con manual completo. Web: benq.es

Precio: 1200 €