Cambridge Audio DacMagic, Navaja suiza digital
ANAGRAM TECHNOLOGIES
- Por un precio muy bueno, el Dacmagic nos asegura un sonido de calidad para cualquiera de nuestras fuentes: CD, DVD o incluso PC
- Precio: 369 €
- Valoración de los especialistas: 4
- Texto: Josep ARMENGOL
Cambridge Audio forma parte de los fabricantes británicos históricos, la marca cuenta ya con 40 años, y su especialidad siempre han sido los aparatos populares pero con tecnología tan avanzada como aquéllos más elitistas. Su primer convertidor digital-analógico data de los primeros años noventa, y aquel aparato también llamado DacMagic fue una de esas cajitas negras sorprendentes que, por muy poco dinero, era capaz de sacar un sonido inesperadamente agradable de los lectores básicos que por entonces sufrían los aficionados justos en recursos. Los tiempos han cambiado, la tecnología digital ha avanzado mucho y hoy en día no se puede decir lo mismo de los reproductores más básicos, pero no es menos cierto que todavía existe un mercado para un convertidor asequible que sea capaz de sacar mejor partido de un lector no dedicado o, no menos importante, de un ordenador o consola usados como servidor de música.
Por sólo 369 euros, este DacMagic del siglo XXI nos permitirá usar cualquier fuente digital (ya sea un CD antiguo, DVD, ordenador, consola, decodificador, etcétera) aprovechando dos ventajas clave: una tecnología digital disponible en aparatos de muy alta gama, gentileza de la suiza Anagram (ver recuadro), y salidas analógicas balanceadas para aquellos que dispongan de estas conexiones en sus amplificadores, algo que también es habitual sólo en equipos de altos vuelos.
Como vemos, pues, la filosofía de Cambridge Audio sigue siendo la misma: ofrecer al aficionado aparatos de precio asequible pero tecnología que no tiene nada que envidiar a los más avanzados.
ASÍ ES…
El DacMagic viene presentado en una compacta caja, menos de un palmo cuadrado y 5 cm de alto, que puede colocarse horizontal o vertical (incluye un estable soporte en goma dura para eso), con el transformador aparte y con un frontal muy limpio y una trasera bastante poblada. Delante tenemos el botón de encendido, uno para seleccionar fuente y otro para elegir tipo de filtro digital y la fase absoluta. Todo eso, más la frecuencia de muestreo de la señal de entrada, se señala con pequeños LEDs azules que le dan un toque muy elegante. Detrás hay una entrada USB, dos digitales dobles (coaxial y óptica), una salida digital también doble (es bypass), y las salidas analógicas tanto en RCA como en balanceado XLR.
Cuando se habla de un convertidor como éste lo primero que busca el aficionado avanzado es saber «quién» es el responsable del proceso de conversión de las señales digitales hacia la música analógica. Es decir, busca qué convertidor o convertidores lleva. Enseguida veremos que en este caso lo más importante no es eso, pero vamos a satisfacer esa curiosidad antes de nada.
Para su DacMagic Cambridge ha usado los Wolfson WM8740, DACs del tipo multi-bit SigmaDelta y capaces de procesar señales de hasta 24bit y 192kHz. A pesar de ser estéreo, se utilizan dos conversores, uno por canal en modo diferencial. Cada uno procesa la señal de su canal, y la salida doble (fase y contrafase de la onda decodificada) se combina en una sola para la salida RCA, mejorando la relación señal/ruido. Mientras, en los conectores XLR tenemos una señal auténticamente balanceada que, utilizada con amplificación que mantenga la integridad de esa señal, ofrecerá al final de la cadena, en las cajas, esa ventaja en pureza, separación de canales y precisión de escena sonora.
El propio fabricante de los convertidores declara una relación señal/ruido de 117dB y, sin embargo, Cambridge Audio, muy honestamente, se queda en 112dB en su ficha técnica, cuando es muy usual, sobre todo en esta gama de precio, que el fabricante del aparato pretenda hacernos creer que la fuente de alimentación o los circuitos presentes antes y después no empeoran ese número clave (la realidad es que siempre será peor la cifra del aparato entero que la del chip que equipa).
Un importante apunte sobre estos DAC de Wolfson es que sus características les permiten no utilizar su propio filtro digital interno si preferimos uno externo: precisamente por eso se han utilizado en este caso. Ahora vamos con lo más importante de este dispositivo, que precisamente no son los convertidores sino lo que procesa las señales digitales antes de que éstos las conviertan en analógicas: el filtro Anagram con sobremuestreo tipo ATF (Adaptive Time Filtering). En recuadro aparte detallamos los cómos y porqués de éste.
Si «delante» de los convertidores tenemos este exclusivo filtro digital, lo que viene «detrás» no es menos importante porque ya estamos tratando con señales analógicas. Cambridge usa una salida con filtrado analógico Bessel de segundo orden, y recordemos que las señales de los convertidores se procesan en balanceado hasta el final en esa salida y un paso antes en la RCA no balanceada. La alimentación de toda esta circuitería corre por cuenta de un transformador externo, pero la rectificación y regulación sí están cerca de los circuitos afectados.
Es inevitable echar un vistazo a la actual gama de reproductores CD de la casa para ver dónde queda «ubicado» este convertidor respecto a ellos. La sorpresa es que está en línea con el segundo más alto de la gama, el 740C: dotado de los mismos convertidores Wolfson y del mismo filtro digital Anagram (el 840C lleva otros convertidores DAC y un procesador más potente para subir hasta 382kHz) aquí tenemos salidas balanceadas (sólo disponibles en el 840C).
PRUEBA
Debo confesar que, de los posibles aparatos de los que puede disponer una revista como CEC, un convertidor D/A no era lo que más ilusión me hacía. Pero acepté gustoso el encargo porque últimamente se ha hablado mucho y muy bien de los reproductores de Cambridge Audio (especialmente de su más alto de gama, el 840C), gracias precisamente a la famosa tecnología Anagram de sobremuestreo, y probarlo en un aparato tan económico no dejaba de tener su morbo.
Instalé el DacMagic en el equipo principal (altavoces B&W 802D), conectando tanto sus salidas RCA como las balanceadas al previo, y alimentándolo con un CD de referencia (Meridian G08, también con salidas balanceadas), un DVD relativamente económico (Pioneer DV600) y el portátil en el que escribo habitualmente y donde llevo buena parte de mi colección musical. Por supuesto, siempre tuve en cuenta las diferencias de nivel entre fuentes o entre formatos (el balanceado siempre da unos 6dB más), igualando niveles al hacer comparaciones.
No me llevó mucho tiempo descubrir las virtudes del DacMagic, y también aquellas cosas en las que podría mejorar. Para empezar, complementando al DVD para escuchar discos compactos es todo un acierto, especialmente por su salida balanceada. Esta combinación batiría a un CD cuyo precio fuera la suma de los del convertidor y el reproductor universal. Aunque la salida no balanceada no llega a ese nivel de calidad, sí que cambia a mejor la presentación del DVD directamente, dando algo más de suavidad y un sonido más analógico, con los espacios entre músicos en la escena sonora más llenos. El enfrentamiento con un reproductor de mayor categoría es más desigual y el resultado es menos satisfactorio: el Meridian va un paso más allá en esas cualidades y es todavía más suave, más lleno, y sobre todo con un registro grave más presente, tanto en extensión como en impacto, lo que da más marcha a la música.
Pero el DacMagic es bueno y, de hecho, por su salida balanceada (claramente su mejor baza) es fácil apreciar cuánto mejor trabajo hace un lector que otro leyendo discos compactos. Y es que el G08 en este aspecto es ejemplar (y por eso sigue conmigo) aunque alguna trampa tiene, entre otras cosas, su salida digital trabaja a 88,2kHz (el DVD envía la señal de los CDs a sus 44’1kHz originales, claro). Permitir estas apreciaciones es sólo posible con mucha transparencia, algo en lo que este pequeño convertidor es excelente, como pude comprobar con mi equipo de auriculares, con los AKG K701 o sobre todo mis nuevos y reveladores Audio Technica W5000.
En cuanto a los diferentes filtros digitales que Cambridge Audio nos ofrece para que probemos con sólo dar a un botón, la verdad es que ahí las diferencias son sutilísimas y tal vez con más tiempo y mayor repertorio de discos, alguno con algún problema específico, puedan apreciarse mayores desigualdades. A mí apenas me pareció el «original» o Linear Phase, algo mejor, seguido del tercero o Steep (menos detallado) y con el Minimal Phase como menos favorable (algo menos suave). Pero, como digo, las diferencias que ya en este ámbito son siempre tan sutiles, en este caso concreto me resultaron difícilmente apreciables.
La entrada USB, por su parte, funcionó sin problema y como uno espera: el ordenador reconoce enseguida un C-Media USB Headphone Set (curioso, será el chip que ha usado Cambridge Audio…), que tanto Vista como XP reconocen como un Generic Audio USB y que por lo tanto es totalmente plug and play. En unos segundos, tendremos la música de nuestro disco duro en los altavoces de nuestro equipo.
CONCLUSIÓN
Gracias a esta «navaja suiza digital» podremos dar un salto en la calidad de reproducción de nuestros discos compactos o archivos musicales en formatos con o sin compresión (ordenador), con un solo aparato. Yo destacaría la presencia de esa salida balanceada, no sólo nos permitirá aprovechar ese formato de conexión si disponemos de él en nuestro amplificador, sino que con ella es como ese salto en calidad es más notable. Recordemos una vez más que por esos 369 euros Cambridge Audio nos está ofreciendo un nivel de conversión igual o superior al de su propio reproductor 740C, que cuesta 899 €… Recomendado.
Pedro Núñez, de Pro-Tech.
Es una genialidad que va a permitir que la música comprimida se aproxime a la calidad Hi-Fi. Es el medio natural para que los usuarios de este formato de audio puedan disfrutar de una máxima calidad acústica.
ANAGRAM TECHNOLOGIES
Esta empresa suiza es la responsable de la tecnología dentro de este convertidor, y de un buen número de reproductores o convertidores de marcas de muy alta gama (Mimetism, Manley, Audio Aero, Audiomeca…), y es toda una apuesta por parte de Cambridge Audio, aunque una apuesta segura. Es sencillo: antes de pasar a los convertidores, la señal digital es procesada por un chip DSP de Texas Instruments, dotado del software de Anagram para aplicarle un sobremuestreo, desde los 16 bit y 44’1 kHz en el caso de un CD hasta 24 bit y 192kHz (la salida es siempre ésa) que irá a los convertidores.
Pero dada la abundancia actual de chips que incluyen además de la conversión alguna forma de sobremuestreo, ¿para qué complicarse la vida montando otro chip de procesado aparte y pagando la licencia de Anagram? La explicación de los propios suizos es que los chips disponibles hacen un sobremuestreo muy simple que no elimina, incluso puede aumentar, errores, ya que se basa en el sample and hold, es decir, que para los valores a interpolar (o «adivinar») siguientes al último conocido mantienen ese mismo valor. Su sobremuestreo utiliza otra técnica, el Adaptive Time Filtering o ATF, que sí va interpolando de forma no lineal una curva teniendo en cuenta más información anterior a la de la última muestra conocida. Esa curva será una aproximación más precisa de la real que la anterior, y además tiene ventajas añadidas cuando existen imprecisiones en el eje temporal (el famoso jitter), ya que reduce esos errores en lugar de amplificarlos. Al final tenemos una señal digital que puede ir más allá que otros sobremuestreos (hasta 384kHz, aunque el DacMagic no llegue tan lejos), con menor jitter y menor distorsión añadida, y con un algoritmo que puede ejecutarse en un chip de procesado DSP asequible.
Además, podemos elegir qué tipo de filtrado digital (previo a la conversión) preferimos entres tres, igualmente válidos pero con sutiles diferencias técnicas entre ellos. El primero u original Linear Phase da una respuesta lineal a todas las frecuencias, el segundo o Minimum Phase busca precisamente que los cambios de fase a su salida sean mínimos, aplicando diferentes respuestas a cada frecuencia, y por último, el Steep Filter es una variación del primero con mucha mayor atenuación de las frecuencias ultrasónicas, que paga su precio en una respuesta ligeramente atenuada en los agudos más altos (anuncia 2dB de caída en 20kHz).
Cambridge Audio DacMagic, Navaja suiza digital
Ficha técnica
ENTRADAS DIGITALES 2 coaxiales u ópticas (a elegir cada una) con frecuencias de 32, 44’1, 48, 88’2 o 96 kHz. 1 USB (compatible PC sin drivers). SALIDAS DIGITALES coaxial y óptica (bypass). SALIDAS ANALÓGICAS RCA y XLR balanceada. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO -112dB. RESPUESTA EN FRECUENCIA 20Hz-20kHz (+-0’1dB) (con filtro “steep” deshabilitado). DISTORSIÓN ARMÓNICA TOTAL >0’001% (24bit). DIMENSIONES 215 x 52 x 191 mm. PESO 1,3 Kg. DISTRIBUYE Pro-Tech (902430410).
Precio: 369 €
