Cajas tipo satélite

Sonus Faber CREMONA AUDITOR M, En la mejor tradición italiana

ACERCA DE SONUS FABER

  • Las CREMONA M son unas bellas, deliciosas y exquisitas cajas. en ese eje de coordenadas, compensarán con creces el dinero invertido en ellas.
  • Precio: 3300 €
  • Valoración de los especialistas: 6
  • Texto: Luis LLANA

Es probable que los lectores que nos siguen mes a mes desde comienzos del 2006 hasta la fecha, muestren su extrañeza por la total ausencia de artículos que versen sobre las cajas acústicas de Sonus Faber, un fabricante italiano que se ha ganado a pulso el prestigio de los melómanos de aquí y allá, cuyas propuestas son un compendio de armoniosa belleza, calidad de construcción y excepcionales aptitudes para reproducir la música. Ya les avanzo que, como amante de la música y aficionado al mejor equipamiento técnico para reproducirla –otra cosa es que mi bolsillo lo permita-, siento una especial atracción por las propuestas de Sonus Faber, hasta el punto de que en una sucesión de números prácticamente consecutivos durante el año 2005, en CEC les presenté -en unos casos por sugerencia de nuestra dirección, en otros por iniciativa de este colaborador-, desde las pequeñas y deliciosas Concertino Domus, hasta las magistrales e innovadoras Stradivari Homage.

Pero también hicimos escala en las fantásticas y bellísimas Amati Anniversario, que la firma italiana lanzó al mercado en 2005 para celebrar el quinto centenario del nacimiento del fabricante artesano de violines Andrea Amati (1505-1577), y finalmente nos detuvimos en las bellas y exquisitas Cremona, que encabezaban la serie del mismo nombre en aquella época, un modelo que anoté en mi agenda como absolutamente recomendable en el entorno de los 6.000 euros.

Como todas las anteriores eran cajas de tipo columna, la evolución natural de nuestra “pasarela” con modelos de Sonus Faber hubiera sido una caja de tipo monitor, y una buena representante la encontré en la Cremona Auditor, pero una serie de inconvenientes que no vienen al caso, impidieron que fuera posible. Como el tiempo no pasa en balde, el equipo que dirige Franco Serblin ha comenzado la renovación de la serie Cremona y la ha vestido de largo enriqueciéndola con nuevos modelos, entre los que destaca con luz propia la Cremona Elipsa, directamente inspirada en la espectacular geometría de la Stradivari Homage, la obra maestra de Sonus Faber, aunque con menor tamaño y con los parámetros constructivos de la serie Cremona, pero conceptualmente similar a su hermana mayor. Trataré de escucharla para ustedes. Directamente derivada de la citada Elipsa, la Auditor Elipsa es un monitor de dos vías muy versátil, claramente orientado a los canales de efectos de una instalación de cine en casa de alto nivel.

En el certamen High End 2007 celebrado en la ciudad alemana de Munich, Sonus Faber presentó las Cremona M y Cremona Auditor M, que llegan para sustituir a los anteriores modelos con el mismo nombre pero sin el sufijo M (de “modified” o “modificato” -en italianosi lo prefieren) por lo que, de la citada serie, sólo se mantienen invariables, de momento, los modelos Cremona Center y Cremona Subwoofer.

Ahora sí, por gentileza del distribuidor de Sonus Faber para toda nuestra geografía, la reconocida firma valenciana Sarte Audio Élite, ha llegado la ocasión propicia para que les podamos presentar la nueva Cremona Auditor M, un bonito y compacto monitor que hereda las mejores virtudes de su predecesor, al tiempo que se aprovecha de los últimos avances de Sonus Faber, que afectan al propio recinto acústico, al transductor para graves y medios, al filtro divisor de frecuencias y al cableado interno.

Mantiene la forma y dimensiones de su antecesora Cremona Auditor, con el típico e inconfundible gabinete muy Sonus Faber y su geometría en forma de “instrumento musical”, como califica el fabricante a sus producciones, en este caso con forma de laúd construido con una estructura multicapa de veinte láminas de madera de arce sólido, con una disposición y diseño que asegure la máxima cancelación de las vibraciones parásitas del recinto y las ondas estacionarias internas.

DISEÑO ELECTROACÚSTICO

Esta caja utiliza la reflexión de graves como principio de carga, con el puerto de sintonía instalado en el “panel” trasero –lo escribo entre comillas por lo original de su diseño, que se puede asemejar a cualquier otra cosa que no sea un panel, entendido como tal-, en configuración de dos vías, que se materializa con dos transductores. Todo apunta a que detrás del diseño del altavoz destinado para las bajas y medias frecuencias, de nuevo cuño, se encuentra el célebre constructor danés ScanSpeak, probablemente con especificaciones de Sonus Faber, con un cono de 150 mm fabricado con fibras de madera negra especialmente dispuestas para el control de rupturas, tapeta cóncava, un sistema motor de excitación simétrica Symmetric Drive, y una suspensión dinámica muy lineal. Por su parte, para las frecuencias agudas se mantiene el ya conocido tweeter de 25 mm con doble cúpula concéntrica de la serie Ring Radiator, todo un acierto del también fabricante danés Vifa, un magnífico altavoz del que no vamos a descubrir ahora sus excelentes virtudes. El diseño no plano del panel frontal evita las reflexiones parásitas en su superficie, con lo que colabora su recubrimiento de cuero.

De la gestión eléctrica de la Cremona Auditor M se encarga un filtro divisor de frecuencias no resonante, ejecutado con componentes de muy alta calidad en configuración de primer orden (pendiente de atenuación de 6 dB/octava), con corrección de fase optimizada para un correcto comportamiento temporal, con el punto de cruce establecido en 2.500 Hz. Son de agradecer las últimas tendencias hacia filtros divisores sencillos de primer orden, para evitar las rotaciones de fase eléctrica que generan los filtros de orden superior y sus desagradables desajustes temporales en el orden acústico, muy difíciles de corregir. La elección de buenos transductores hace el resto, minimizando el efecto de solapamiento de frecuencias en los puntos de cruce, originados por la suave pendiente de atenuación de estos filtros de primer orden. Cabe destacar el excelente cableado interno de las Cremona Auditor M, confiado a un modelo monofilar de Yter, fabricado con una aleación de plata y paladio.

Como ya es habitual en la casa, Sonus Faber no hace la menor concesión al bicableado de sus cajas y la conexión al amplificador la confía a dos excelentes y exclusivos bornes que admiten las clásicas terminaciones de cable desnudo, de buen grosor por cierto, horquillas y bananas. Otro clásico en el fabricante italiano es su original sistema de ocultación –más que de protección- de los transductores, con infinidad de fibras elásticas verticales, tensadas por dos soportes que se fijan al panel frontal mediante los típicos tetones. Esta “rejilla” confiere al conjunto de la caja un bonito efecto al tiempo que garantiza una excelente transparencia acústica, pero puede ser una fuerte tentación para algún tierno infante de la casa que descubra su particular home entertainment estirando y soltando “las gomitas”. En este sentido, supone un respiro encontrar dentro del embalaje unas fundas de tela de color rojizo con el logo de la firma serigrafiado, para proteger las cajas. Todo un detalle. Como es habitual en las creaciones de tipo monitor de Sonus Faber, nuestras Cremona Auditor M se pueden montar en unos soportes opcionales diseñados específicamente, con puntas de desacoplo regulables que permiten optimizar su inclinación, siguiendo los criterios de las cajas de columna del fabricante. Su precio, 700 € la pareja.

SONUS FABER DE PURA RAZA

En primera instancia, si nos fijamos en sus cifras de sensibilidad e impedancia, 88 dB y 4 ohmios nominales, respectivamente, parece que nos encontramos ante unas cajas que presentan cierta dificultad de ataque, al menos si me baso en lo que dice la teoría, y a buen seguro que la dificultad sería real con un complejo filtro divisor de orden superior, pero nada hay menos cierto con nuestras protagonistas, lo que verifiqué conectándolas a un pequeño amplificador integrado estéreo Rotel RA-931, de 30 W por canal, destinado a sonorizar la reducida estancia desde la que escribo estas líneas. Con el potenciómetro de volumen en la posición horaria de “las diez”, el nivel de presión sonora es muy realista y todavía le queda al amplificador un buen margen de maniobra, lo que compruebo subiendo el nivel hasta un límite razonable, para evitar a toda costa un intempestivo clipping que pu diera dañar las cajas.

Con esa limitación, podría haber continuado perfectamente con el pequeño y delicioso Rotel, pero en atención a ustedes realicé las pruebas de audición con mi sistema de estéreo habitual, un lector de CD-DA Marantz SA11-S1 y el combinado de preamplificador y etapa de potencia de la serie Michi de Rotel, con el que las Cremona Auditor M demuestran un excelente equilibrio tímbrico, neutralidad y exquisita musicalidad, con un sonido preciso, muy transparente y analítico en su justa medida. No tuve ninguna dificultad en su colocación para obtener una escena sonora amplia, más de lo que cabría esperar de un pequeño monitor, con una precisa localización de los instrumentos y voces, muy sueltos y detallados. El celebrado transductor de agudos de Vifa muestra una vez más sus virtudes, mejor si cabe por el excelente trabajo de filtraje que han realizado los ingenieros de Sonus Faber, con una exquisita reproducción de las cuerdas y sus armónicos, y un agudo y extremo agudo que son un portento de finura, naturalidad y delicadeza.

El rango de frecuencias de la voces y sus armónicos está cubierto en su totalidad por el transductor de graves, y la “humanidad” y naturalidad con que se expresan es un buen exponente tanto de la calidad de este altavoz, como de la correcta sintonización del sistema bass reflex de la Cremona Auditor M, que le permite descender hasta frecuencias más allá de lo que se puede esperar del diámetro de su cono y tamaño del recinto, con un grave consistente, limpio y con buenas dosis de control en las frecuencias más bajas que es capaz de reproducir. Las Auditor M son capaces de llenar de música una sala amplia, con un buen nivel de presión sonora, excelente capacidad dinámica y respuesta a transitorios sin perder la compostura, incluso subiendo el potenciómetro de volumen un poco más allá de lo razonable.

Pero como todo monitor compacto, con la excepción de algunas propuestas de muy alta gama y precio, nuestras protagonistas no toleran bien las “salidas de tiesto” ni brutalidades varias, con tendencia a cierto descontrol en bajas frecuencias, sin que la escena sonora ni sus otras bondades se vean afectadas, ya saben, con registros del tipo Arcadi Volodos desmelenado con su Rachmaninov 3 y cosas por el estilo. Una de las citadas excepciones se encuentra en el catálogo de Sonus Faber con el modelo Guarneri Memento, un fantástico y bellísimo monitor que aguanta incluso a Iron Maiden o a AC/DC en clave heavy metal a todo trapo, sin despeinarse; eso sí, por la suma de 8.000 euros la pareja. Las Cremona Auditor M son unas bellas, deliciosas y exquisitas cajas, muy polivalentes para disfrutar a placer con todo tipo de música en plan “civilizado”, como hacemos la mayoría de los mortales, es decir, sin que los vecinos tengan que llamar a la policía. En esas coordenadas, compensará con creces el dinero invertido en ellas.


ACERCA DE SONUS FABER

En atención a los nuevos lectores de CEC, comentaré de nuevo que en el año 1980, un grupo de melómanos con el carismático Franco Serblin al frente, diseñó y fabricó con diversos tipos de madera, diez unidades de una curiosa caja acústica de geometría variable denominada Proyecto Snail, que supuso la primera etapa en la historia de Sonus Faber. En 1984 lanzaron al mercado la pequeña Minima, diminuta en dimensiones pero con un excepcional equilibrio tonal que a día de hoy todavía significa una referencia para Sonus Faber. En 1987 apareció la Electa Amator con la que Sonus Faber obtuvo el reconocimiento mundial, ratificado años más tarde, en 1991, con la formidable Extrema, un espectacular monitor de dos vías que presentaba una gran dificultad de ataque. Pero cuando se la asociaba a una electrónica de potencia adecuada, era una síntesis “extrema” de poderío, refinamiento musical y una referencia obligada para muchos aficionados de la época. Electa Amator y Extrema fueron dos modelos emblemáticos y toda una leyenda en la historia de la genuina alta fidelidad. En 1993 llegó la Guarneri y su diseño basado en un laúd, idea conceptual que Sonus Faber mantiene en su actual producción. La primera pareja de Guarneri fue elegida por el Museo de Cremona para sonorizar su Sala de los Violines. De la gestión empresarial de Sonus Faber, con sede en Vicenza, en la región del Véneto italiano, se encarga su presidente Cesare Bevilacqua desde 1989, mientras que Franco Serblin es presidente honorario y diseñador de todos los productos de la firma.

Sonus Faber CREMONA AUDITOR M, En la mejor tradición italiana

Ficha técnica

RESPUESTA EN FRECUENCIA 50 Hz-30.000 Hz. SENSIBILIDAD 88 dB SPL (2.83 V/1 m). IMPEDANCIA NOMINAL 4 ohmios. AMPLIFICADOR RECOMENDADO 40-150 W RMS. DIMENSIONES 202 x 365 x 353 mm. PESO NETO 18,4 kg pareja.DIMENSIONES SOPORTES OPCIONALES 415 x 310 x 710 mm. PESO NETO 22,6 kg pareja. DISTRIBUYE Sarte Audio Élite (963510798).

Precio: 3300 €