Cajas tipo satélite

Audiovector Serie Ki, Acertada renovación

LA MEJORA INDIVIDUAL

  • El conjunto de la serie K de Audiovector produce una excelente impresión.
  • Precio: 0 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Jorge Wuhrmann

Cuando un aficionado pretende asegurarse una cierta calidad musical, especialmente en audiciones en estéreo, no queda más remedio que dar un salto adelante en el presupuesto y olvidarnos de los equipos “todo en uno” y los constituidos a partir de un conjunto de satélites con un subwoofer. En función de las características y tamaño de nuestra sala podremos entonces optar por cajas de tipo columna o de monitor, que debidamente atacadas por un receptor integrado de A/V podrán darnos no sólo una experiencia impactante en sonido cinematográfico multicanal, como hacen los equipos antes citados, sino también un sonido estéreo satisfactorio. Y a pesar de lo que pueda parecer, esta proposición no necesariamente resulta prohibitiva para el bolsillo, ya que casi todas las marcas de cajas acústicas presentan una familia de productos que permiten acceder al a ese nivel de calidad a precios razonables. El fabricante danés Audiovector no podía ser una excepción. Habiendo disfrutado en CEC recientemente de sus realizaciones más ambiciosas (la serie M3i y, sobre todo, la S6 Avantgarde Arrete), teníamos mucho interés por tomar contacto con la nueva serie K que, sustituyendo a la exitosa serie C, acaba de salir al mercado.

La nueva serie K podría definirse en realidad como doble, puesto que por cada uno de sus modelos encontramos dos versiones, tanto en sus cajas tipo columna (K3), sus monitores (K1), sus canales centrales (K-C) como en sus subwoofers (K-SUB). En realidad esta duplicidad de versiones se explica en el concepto de “mejora individual”, uno de los factores diferenciadores de Audiovector que explicamos en el recuadro separado.

Se trata por tanto de dos niveles de calidad para casi todos los modelos de la serie K: el estándar y el “Super”. Externamente se mantienen siempre las medidas en ambas y se comparten también los mismos acabados, que consisten en laminados en madera clásicos en tres diferentes tonos, negro ve-teado y dos terminaciones más modernas en blanco y en plata. La única excepción a esta duplicidad la pone una sola versión de los versátiles mini monitores K-X, capaces de funcionar en modo monopolo o dipolo.

Toda la gama K comparte una serie de características comunes. Los recintos están construidos en DM con suficiente grosor y una buena rigidez, y rematados externamente con los laminados del color oportuno. Los transductores utilizados, iguales en toda la serie, son apantallados magnéticamente y sus membranas están construidas con una estructura entrelazada de fibras minerales de carbono con una impregnación plástica, una construcción que pretende garantizar la ligereza y rigidez. Todas presentan bornes de cromo rodio que permiten el bicableado o biamplificado pasivo. Como manda la globalización, los recintos se construyen en China, aunque el montaje final se efectúa en Dinamarca.

Los monitores modelo K-1 (480 euros) y K-1 Super (625 euros) están configurados en 2 vías con dos puertos bass reflex en la parte frontal, lo que los hace especialmente fáciles de colocar en habitaciones pequeñas sin necesitar excesivo espacio libre a su alrededor. El fabricante recomienda situarlos cerca de la pared trasera (unos 15-20 cm) y ofrece como complemento un soporte para los mismos, construido en aluminio y que puede rellenarse de arena, aunque cualquier soporte suficientemente sólido puede servir perfectamente para colocarlos en nuestra sala. Su sensibilidad de 87 dB es ligeramente más baja que la de las demás cajas de la gama (todas de 90 dB), presentando además una impedancia nominal de 4 ohmios, la mitad que sus hermanas. La versión K-1 tiene una respuesta de frecuencia de 57 Hz a 22 kHz, mientras que la versión K-1 Super la amplía por bajo hasta los 54 Hz. Como veremos más adelante en la prueba, a pesar de su aspecto extraordinariamente compacto, estos monitores sorprenden por sus prestaciones, con un sonido propio de cajas más grandes.

Las columnas de la serie K (K-3, con un PVP recomendado de 1.060 euros, y K-3 Super, 1.270 euros) son sus exponentes más llamativos, destacando su atractivo diseño y cuidados acabados. Se trata de unas estilizadas torres de 98 cm de alto con una anchura de tan sólo

14 cm. Están configuradas en dos vías, con dos conos de medios graves y un tweeter y su principio de funcionamiento no es el habitual bass reflex, sino el de “bocina plegada de cuarto de onda”. Se trata de una configuración del interior del recinto que, con un panel rígido, separa la pared trasera de la frontal en un ángulo ascendente, para a continuación permitir a la onda el descenso hacia la base de las cajas, lo que acelera y refuerza en las octavas inferiores. Una abertura entre el propio recinto y el soporte radia hacia el exterior esas ondas acústicas. Se trata pues de una adaptación del mismo principio que usan las cajas de referencia de la marca, las S6, a esta nueva serie. Como en el caso de las K-1, entre K-3 y K-3 Super encontramos a priori diferencias en la respuesta de frecuencia, siendo mejor la respuesta en graves del modelo super (40 Hz a 22 kHz frente 45 Hz a 22 kHz).

Los canales centrales K-C (380 euros) y K-C Super (470 euros) presentan la típica configuración de dos vías bass reflex trasero, con el tweeter en el centro de los transductores de medios-graves en disposición horizontal. Como entre sus hermanas, K-C y K-C Super presentan diferentes respuestas de frecuencia, y así es la de la versión super la más amplia entre 44 Hz y 22 kHz. Los interesantes mini monitores K-X (525 euros) son una actualización de los C-X. Se trata de unas cajas de diseño muy plano y configuración de 2 vías bass reflex delantero, que pueden trabajar en modo monopolo o dipolo, por lo que resultan particularmente flexibles e interesantes para los canales de efectos y extraordinariamente fáciles de colocar en la sala colgadas de la pared. Como en el caso de las K-1, su sensibilidad e impedancia son ligeramente más bajas que en el resto de la serie y en este caso, sólo admiten monocableado. Finalmente, los subwoofers de esta familia de productos, con idéntico principio de funcionamiento de válvula acústica, presentan unas dimensiones bastante compactas. Con un interesante sistema de desacoplo respecto al suelo, montan unos potentes amplificadores internos de 300 W (K-SUB, 700 euros)) y 350 W (K-SUB Super, 950 euros), respectivamente.



Pruebas múltiples



Dada la variedad de cajas y amplitud de modelos de la serie K, resultaba bastante más sencillo hacer las pruebas en un distribuidor de Audiovector que en nuestra sala habitual. Para ello contamos con la inestimable colaboración del establecimiento madrileño Armonía Hi-Fi, cuyo responsable Ernesto Gulló, puso a nuestra disposición una de sus salas de escucha, así como toda la electrónica y cableado necesarios para los análisis. Desde aquí queremos agradecerle una vez más toda su ayuda, como también a Patrik Alvergaard, responsable de la importación de Audiovector en España, de cuya compañía pude también disfrutar, y que nos facilitó además toda clase de detalles sobre nuestras invitadas. Como electrónica contamos con integrado A/V Denon 3805 y como fuente un lector multiformato Denon DVD-3910.

Empezamos la prueba con los monitores K1 en audición estéreo. Tras situarlos sobre unos soportes metálicos y apenas a veinte centímetros de la pared posterior, pudimos escuchar una selección de CDs de pop, jazz y música clásica. Desde el primer momento resulta sorprendente la dinámica de estas pequeñas cajas, cuyo grave resulta mucho más profundo de lo que el tamaño de la caja podría sugerir. Con la extraordinaria dinámica del corte “Take the A train” del Tsuyoshi Yamamoto trío, las K-1 se muestran rapidísimas, con una extraordinaria facilidad para asumir el aluvión de música que les cae encima. Los agudos resultan bastante claros y presentes, sin resultar agresivos en ningún momento, con buena restitución de voces e instrumentos, como tuve ocasión de comprobar con las cuatro últimas canciones de Strauss, en versión de Lucía Popp. En todo caso puede echarse en falta una mayor definición de la zona media en las grabaciones de música clásica y un bajo algo más preciso en las de jazz, aspecto este último que quizá habríamos podido mejorar con unas unidades algo más rodadas (la serie acaba de salir al mercado) y una colocación algo más trabajada. En conjunto, no obstante, resultan unos monitores muy competentes y a un precio muy ajustado que sorprenden por producir un sonido tan “grande” desde una caja tan pequeña.

Para continuar colocamos en lugar de las pequeñas K-1 a sus hermanas mayores: las K-3. Tras una laboriosa colocación, se aprecia inmediatamente una gran mejoría de la escena sonora, con una imagen estéreo mucho más amplia, un grave más definido y que, en definitiva, transmite en mayor medida la emoción de la música. A pesar de su estilizada configuración, las K-3 consiguen una buena radiación lateral, lo que resulta en que el punto ideal de escucha (el sweet spot) no resulte estrecho y poco práctico. El contrabajo del “Honeysuckle Rose” del último disco de Jane Monheit resultó más profundo que con las K-1, aunque de nuevo la falta de rodaje que tenían las unidades probadas le restó cierta precisión al conjunto. En música clásica y con el difícil final del concierto para piano y orquesta número 3 de Rachmaninov (Volodos - Levine), se vuelve a manifestar la agilidad y rapidez antes escuchada, pero a la vez, una cierta timidez para las frecuencias medias tan características en las orquestas sinfónicas. En conjunto, el resultado es bueno, mostrando una mejoría muy interesante respecto a sus hermanos menores a la hora de representar la música a una escala más real.

Ya para terminar con las audiciones estéreo, conectamos las K-3 Super para comprobar si el concepto de mejora individual podía apreciarse entre los dos modelos de K-3. Y ciertamente se puede apreciar. Con una estética tan parecida entre ambas versiones (sólo el panel frontal reforzado distingue las K-3 de las K-3 Super externamente) resulta aún más chocante la constatación de que el sonido resulte diferente. Pero lo es.

La transparencia general, la rapidez y la dinámica que había podido apreciar hasta entonces y que, ciertamente, son el rasgo de familia de esta serie K de Audiovector, no sólo se mantenían, sino que se podría decir que incluso se veían acentuadas. Pero a la vez, con una clara mejora en la gama media y en la precisión y extensión de los graves. El mismo pasaje antes descrito del concierto de Rachmaninov resultaba ahora mucho más emocional y aún más dinámico, también el contrabajo sonaba más dulce y controlado y las voces femeninas (tanto Jane Monheit como la soprano Lucia Popp) más cálidas. Toda la banda de frecuencias se encuentra más homogénea, el sonido resulta más natural. Sin duda, a la vista de los resultados, la diferencia de precio entre las K-3 y su versión Super merece la pena pagarla euro por euro, bien de entrada o bien como producto de una actualización posterior. Y es que hay que destacar que las K-3 Super se presentan como uno de los productos más interesantes que he podido escuchar en su banda de precios.

Finalmente, tras ya más de 3 horas de audiciones, conectamos junto a las K-3 Super, la caja central K-C y dos K-1 como canales de efectos, un subwoofer K-Sub y un proyector Yamaha para efectuar una prueba con sonido multicanal. Tanto los diálogos como la música de Moulin Rouge, el Unplugged de Eric Clapton o diversos cortes seleccionados de Matrix, Master and Commander o el Episodio I, resultaron igualmente interesantes con fuerte dinámica y gran espectacularidad. El canal central cumple con buena nota con unos diálogos claros y una interesante respuesta de graves, los K-1 resultan un complemento ideal para los canales de efectos y el K-Sub se presenta como muy contundente y controlado.

Lástima que no quedase tiempo para haber probado las K-X, el K-C Super, haber profundizado más en el subwoofer de manera individual o simplemente poder realizar otras combinaciones de esta nueva, eficaz y sorprendente serie K.

Aunque me remito a las calificaciones individuales para cada uno de los productos probados, el conjunto de la nueva serie K me ha producido una excelente impresión. Son cajas tremendamente ágiles y dinámicas, poco exigentes con la electrónica de ataque y, en el caso de las K-3 Super, con una extraordinaria musicalidad. Con los precios de venta fijados, el aficionado puede acceder a ese peldaño de calidad que hará que disfrute por igual de la música y del cine. Sin duda merecen una pausada audición.


LA MEJORA INDIVIDUAL

El concepto de mejora individual es una constante en toda la gama de productos de Audiovector, y ahora se ha incorporado también a la serie K (su antecesora la serie C no lo tenía). Con este concepto, cada modelo puede ser mejorado hasta el siguiente nivel a partir de las unidades que en su momento adquirió el cliente. En la serie K tenemos sólo dos niveles, pero en la serie Mi o en la serie S6 hay más. La idea es que comprando el producto más básico podamos llegar al más sofisticado simplemente pagando la diferencia, en vez de comprar una caja totalmente nueva. En las series Mi y S6 los cambios afectan tanto a filtros como a uno o más transductores. En el caso de la serie K, las diferencias entre la versión estándar y la Super no son de transductores, sino que se sitúan únicamente en el filtro pasivo, los materiales de amortiguación usados dentro del recinto y el panel frontal reforzado para mayor rigidez del conjunto.

Audiovector Serie Ki, Acertada renovación

Ficha técnica

K-1

Vías: 2. Principio de funcionamiento: Bass-reflex. Sensibilidad: 87 dB/W/m. Impedancia nominal:

4 ohmios. Potencia admisible: 120 W. Respuesta en frecuencia: 57 Hz a 22 kHz. Dimensiones: 140x260x220 mm. Peso: 8 kg/par.

K-3

Vías: 2. Principio de funcionamiento: Bocina plegada. Sensibilidad:

90 dB/W/m. Impedancia nominal: 8 ohmios. Potencia admisible: 200 W. Respuesta en frecuencia: 45 Hz a 22 kHz. Dimensiones: 140x980x250 mm. Peso: 24 kg/par.

K-3 SUPER

Vías: 2. Principio de funcionamiento: Bocina plegada. Sensibilidad:

90 dB/W/m. Impedancia nominal: 8 ohmios. Potencia admisible: 200 W. Respuesta en frecuencia: 40 Hz a 22 kHz. Dimensiones: 140x980x250 mm. Peso: 26 kg/par.

K-C

Vías: 2. Principio de funcionamiento: Bass-reflex. Sensibilidad:

90 dB/W/m. Impedancia nominal: 8 ohmios. Potencia admisible: 200 W. Respuesta en frecuencia: 44 Hz a 22 kHz. Dimensiones: 450x160x260 mm. Peso: 8,2 kg/par.

K-SUB

Altavoz: 10”. Principio de funcionamiento: Válvula acústica. Amplificador integrado: 300 W. Respuesta en frecuencia: 22-180 Hz. Dimensiones: 340x370x380 mm. Peso: 18 kg.

Distribuye: CorPaw (info@corpaw.com).

Precio: 0 €