B&W Signature Diamond, Refinamiento y delicadeza
SUPERTWEETERS Y SUPERAGUDOS
- La sección oval del gabinete es de una tremenda eficacia para solventar algunos de los problemas acústicos inherentes a las cajas de diseño convencional.
- Precio: 16000 €
- Valoración de los especialistas: 6
- Texto: Luis Llana
No creo que necesite presentación el conocido fabricante británico de cajas acústicas B&W (Bowers & Wilkins), pero lo que quizá ignoren algunos lectores es la práctica de celebrar a lo grande sus aniversarios más relevantes, lanzando un nuevo modelo de caja en serie limitada con un diseño muy exclusivo e innovador, que incluye la mejor tecnología disponible en casa. De este modo vieron la luz los modelos Silver Signature y Signature 30, con motivo de los 25 y 30 años, respectivamente, de existencia de B&W. En la misma línea, con motivo del fasto de su 40º aniversario ha diseñado un modelo con claras alusiones al diamante, cuyo nombre de pila es Signature Diamond. Y aunque los diamantes se reservan para los sexagésimos aniversarios, no sería un producto B&W si no se adelantara a su tiempo, nos comenta el fabricante con cierto tono de broma.
Los padres de la criatura son dos veteranos ingenieros que colaboran asiduamente con B&W: Kenneth Grange, que tiene en su haber cosas tan dispares como las maquinillas de afeitar Wilkinson Sword, los trenes Intercity 125 de la British Rail, o algunas plumas de Parker, es el responsable de su diseño, como lo fue de otros modelos emblemáticos de la firma; por su parte, John Dibb se ha encargado de todo lo relacionado con la electroacústica de la Signature Diamond y de otros productos estrella de la compañía, como los citados Silver Signature y Signature 30, entre otros. Comenzó su carrera profesional en la industria aeroespacial, pero sintió un especial interés por la reproducción musical y ya lleva 20 años al servicio de B&W. Ambos han colaborado estrechamente en la creación de la Signature Diamond, apoyados por la mejor tecnología puesta a punto por otros de ingenieros de la firma británica.
El resultado es una caja acústica muy exclusiva, con una construcción y acabados simplemente perfectos en producción muy limitada, que se ofrece a un precio elevado como no puede ser de otra manera en un producto tan especial, si tomamos como referente a una caja acústica de dos vías de alta gama, aunque según B&W se trata de la mejor caja acústica de estas características existente en el mercado mundial. La peculiar estética de la Signature Diamond rompe muchos patrones establecidos, y les confieso que cuando la dirección de CEC me encomendó escucharla para ustedes y vi su foto, su estética no me hizo tirar cohetes.
Pero cuando la observé en la sala en la que realicé la escucha, y comprobé lo excepcional de su fastuoso acabado, con un tacto casi de pecado, tuve que rendirme a la evidencia y reconocer que me encontraba ante una auténtica escultura, ante una verdadera obra de arte. El proceso final de acabado es lento y laborioso a lo largo de varios días, entre aplicaciones, secado al aire y pulido de varias capas de preparación y lacado, hasta la obtención de ese brillante y bellísimo acabado Wakame, el color de un alga con un tono y un veteado muy especiales, en las unidades probadas. B&W también la ofrece en color blanco.
El diseño y arquitectura del gabinete no es fruto de la casualidad ni una ocurrencia genial de Kenneth Grange, sino algo perfectamente calculado que se revela de una tremenda eficacia para solventar algunos de los problemas acústicos inherentes a las cajas de diseño convencional. Su sección en planta oval se obtiene a partir de planchas de MDF dobladas y adheridas con una potente prensa hidráulica en la factoria de Agerbaek (Dinamarca), obteniendo un gabinete muy robusto e inerte que carece de superficies planas y paralelas. Esta forma oval en el eje vertical es una excelente solución que ayuda a cancelar los modos propios (ondas estacionarias) de su interior, y la eficacia de la estructura celular interna antirresonante Matrix hace el resto, un invento presente en todos los modelos de más alta gama de B&W, desde que fuera puesta a punto para el mítico modelo Matrix 801.
Por otro lado, al carecer de las esquinas de toda caja convencional, las difracciones de las ondas sonoras quedan reducidas a la mínima expresión, con lo que colabora la posición avanzada del transductor de frecuencias bajas y medias instalado sobre un saliente de su mismo diámetro, sin nada a su alrededor que le moleste. El resultado es una escena sonora muy elocuente y abierta, sin que para ello sea crucial una exacta ubicación de las cajas respecto del punto de escucha, como han demostrado las pruebas de audición. Una novedad en una caja B&W es el receptáculo para la carga del transductor de agudos esculpido en mármol, un producto absolutamente muerto desde el punto de vista acústico, para el que la firma británica ha seleccionado dos bellas calidades de mármol: el italiano Grigio Carnico y el negro belga, con el valor añadido de que cada receptáculo es una pieza única por razones evidentes. Las ventajas de este material en la construcción de una caja acústica quedaron patentes en la audicón que realicé para ustedes en el número 43 de CEC de unas cajas fabricadas íntegramente con mármol.
A nivel electroacústico, la Signature Diamond es un diseño dos vías basado en el principio de reflexión de graves, con el puerto de sintonía delantero en la base de la caja, y su superficie repleta de pequeños hoyuelos que emulan los de una bola de golf y su facilidad para deslizarse por el aire lo que, extrapolado al puerto Flowport, un diseño de B&W, se traduce en una reducción de las tuburlencias y ruidos del flujo de aire en esa crítica zona. El transductor para las frecuencias bajas y medias de 18 cm está construido con el conocido cono de Kevlar que B&W utiliza desde los años 70, con algunas modificaciones de geometría desde entonces. Se trata de un material muy resistente –inicialmente diseñado para chalecos antibalas– con diminutos cuadraditos en su superficie que tienen la propiedad de dispersar las ondas estacionarias que se puedan formar en el cono, lo que minimiza la coloración del sonido.
El transductor de agudos está basado en una cúpula de diamante de 25 mm que B&W instala en los modelos de la serie 800 con el sufijo D (de diamante) en su nomenclatura, y se obtiene con la tecnología Chemical Vapour Deposition, depositando partículas de diamante puro sobre un sustrato a temperaturas superiores a los 2.000 grados. Finalizado el proceso de vaporización, se retira el sustrato y queda libre una capa de diamante puro con la que se obtiene, según B&W, una superior linealidad en la curva de respuesta en la zona alta del espectro, más allá del rango audible. Este transductor se monta mediante la tecnología Nautilus de B&W en el citado receptáculo de mármol, que se comporta como un tubo de profundidad infinita, como un agujero negro que absorbe las ondas no deseadas que radia la parte posterior del transductor. Ya les avanzo que la cosa va en serio, según las pruebas de escucha.
Una bobina inductora sin núcleo, un condensador y una resistencia, todos de alta calidad, son los componentes de un filtro divisor muy sencillo de primer orden, es decir, con una pendiente de atenuación de 12 dB/octava. Se encuentra instalado en la base de la caja, con los terminales de los componentes soldados directamente a los cuatro bornes de conexión, montados en la base casi a ras de suelo, por lo que sólo admiten cables terminados con horquillas. Esta insólita ubicación obliga a tumbar la caja para conectar los cables, una operación que por suerte sólo hay que realizar una vez, puesto que 25 kg de caja, relativamente pequeña y manejable, pueden ser muchos, sobre todo al llegar a ciertas edades.
Los 88 dB de sensibilidad y 8 ohmios de impedancia nominal no tienen por qué suponer problema alguno para la eléctronica de calidad que se debe asociar a las Signature Diamond, pero si la amplificación de potencia son dos monofónicas CA-M400 de la canadiense Classé, de 400 W cada una, nos olvidamos del asunto por si quedaba alguna duda, aunque nuestras invitadas no necesitan algo tan contundente. Un lector de CD-DA CDP-102 y un preamplificador SSP-300, ambos también de Classé, completaron la electrónica que, para esta prueba, dispuso Global TV, un establecimiento altamente especializado en alta fidelidad y sistemas audiovisuales, ubicado en una zona residencial de las afueras de Madrid.
Su atento técnico Flavio conectó las Signature Diamond –con algunas horas de rodaje–, las ubicó “a ojo” para un primer contacto y me lanzó la indicación habitual: “mira a ver qué tal”. Y allí estaba mi adorada Jacintha, con su cálida voz perfectamente focalizada, por detrás de las cajas. ¿Pura casualidad? Eso pensé, pero no. Cambié la orientación de las cajas, las separé y las junté un poco, con la intención de comprobar qué sucedía, y para mi sorpresa allí seguía la chica de Singapur, inamovible de su sitio. Según he comentado en la descripción del gabinete, es el resultado de su excepcional diseño desde el punto de vista acústico, capacitado para neutralizar cualquier cortapisa a la dimensión de la escena sonora. Por lo demás, suavidad y exquisita delicadeza en el contexto de una gama de frecuencias muy homogénea debido a su excelente equilibrio tonal, son las señas de identidad de las Signature Diamond, con un agudo que supera –en mi opinión– al de sus hermanas de la serie 800 con idéntico transductor, sin duda por la radical solución adoptada para su receptáculo. Un agudo detallado y limpio, pero delicado en extremo, como a un servidor siempre le ha gustado esta zona del espectro, aunque ya conocen mi opinión acerca de la subjetividad de una prueba de escucha. O dicho de otra manera, un agudo sin las frecuentes sobreactuaciones por una mal entendida extensión en agudos de los registros en alta definición, léase SA-CD o del DVD-Audio, del que ya nadie habla. La zona de frecuencias bajas no es especialmente extensa en términos absolutos, pero es muy bella y consistente, dotada de una excelente linealidad –una constante en toda la gama de frecuencias– por lo que se tiene la sensación de que los graves son más que suficientes. Otra cosa sería hablar de subgrave, algo impensable en una caja de su tamaño. El comportamiento de las Signature Diamond con música barroca o de jazz –por citar dos ejemplos–, a un nivel de presión sonora razonable, es puro refinamiento y delicadeza, incluso con el potenciómetro de volumen girado más a la derecha para escuchar a las grandes masas sinfónicas a un nivel sonoro más realista, con una excelente dinámica y rapidez de respuesta. Pero “protestan” con salvajadas varias del tipo Rachmaninov 3 por Volodos, a todo trapo. No es lo suyo ni están diseñadas para ello, téngase en cuenta su tamaño; unos fastuosos monitores “de suelo”, en mi opinión.
Para concluir, se trata de unas cajas con un diseño muy exclusivo, fabulosa fabricación en serie muy limitada y precio elevado, orientadas por tanto a un aficionado muy específico, pero los 16.000 euros que cuestan pueden pesar a muchos usuarios medios, que se dejarán tentar por soluciones más generalistas. No obstante, su calidad a todos los niveles las hace acreedoras de nuestra mejor valoración.
Sin duda alguna, la Signature Diamond representa algo más que la celebración de un aniversario muy señalado. Bowers & Wilkins lleva ya más de 40 años dedicada a la innovación electroacústica y el desarrollo de cajas acústicas que, desde el primer momento, han formado parte de la vanguardia tecnológica. Para corroborarlo, nada mejor que esta singular columna que representa un enfoque radical y personal –de John Dibb, su creador- tanto en términos de diseño industrial como de selección de materiales y refinamientos tecnológicos exclusivos. El resultado es la mejor caja acústica de dos vías jamás creada por Bowers & Wilkins y un auténtico referente para su competidores.
SUPERTWEETERS Y SUPERAGUDOS
Con el lanzamiento de los formatos de audio en alta resolución SA-CD y DVD-Audio, hicieron su aparición los entonces llamados supertweeters en las cajas acústicas de alta gama de la práctica totalidad de fabricantes, capaces de alcanzar frecuencias muy superiores a las de nuestro límite auditivo. Unos transductores que en las frecuencias límite para el oído humano se encuentran en su salsa, con la sensación subjetiva de una excelente linealidad, aunque en algunos casos resultan demasiado analíticos, expresándose con tal limpieza quirúrgica que restan emoción a la música. Para que se formen una idea de lo que digo, basta escuchar el sonido de las cuerdas de los violines en un concierto en directo, en un auditorio, bastante más suave que la mal entendida brillantez que, en mi opinión, exhiben esos violines en algunas cajas. No obstante, parece que las aguas vuelven a su cauce, y cada vez me encuentro con más cajas de alta gama con el problema resuelto. Y el registro agudo de las Signature Diamond es un ejemplo a seguir.
B&W Signature Diamond, Refinamiento y delicadeza
Ficha técnica
RANGO DE FRECUENCIAS -6 dB a 32 Hz y 33 kHz. RESPUESTA EN FRECUENCIA 40 Hz–28 kHz ±3 dB. SENSIBILIDAD 88 dB (2,83 V, 1 m). DISTORSIÓN ARMÓNICA Segundo y tercer armónicos (90 dB, 1 m), <1% 80 Hz–100 kHz, <0,5% 110 Hz–100 kHz. IMPEDANCIA NOMINAL 8 ohmios, mínima 4,6 ohmios. FRECUENCIA DE CORTE 3,8 kHz. AMPLIFICADOR RECOMENDADO 50 W–120 W a 8 ohmios. MÁXIMA IMPEDANCIA DEL CABLE RECOMENDADO 0,1 ohmios. DIMENSIONES 930 x 230 x 375 mm. PESO 25 kg. ACABADOS DEL GABINETE blanco y wakame. TWEETER mármol grigio carnico y negro belga.
DISTRIBUYE B&W España (935894722).
Precio: 16000 €
