Pioneer S-A4SPT-PM, 100 años para una caja
- La característica principal de estas cajas es su madera de barrica de 100 años
cuidando whisky.
- Precio: 650 €
- Valoración de los especialistas: 4
- Texto: Ramon Sendra
Si hay un dispositivo de nuestra cadena audiovisual que poco ha cambiado con el paso del tiempo es, sin duda, la caja acústica. Desde los inicios se utilizan transductores de diseño similar (aunque, poco a poco, más sensibles, mejor acabados, etc.) y se instalan en recintos de madera o MDF formando un cubo más o menos rectangular. Las variaciones son pocas y las novedades destacadas, a veces, nada interesantes.
Pues Pioneer, esta vez, me acaba de sorprender. No por la calidad de uno de sus productos, sino por la originalidad del mismo. Con el complicado nombre de S-A4SPT-PM, la japonesa nos invita a probar unos monitores muy compactos cuyo mayor atractivo es su madera. En vez de haber recurrido al omnipresente MDF o al uso del mármol para conseguir un recinto lo más rígido posible, Pioneer ha optado por desballestar una serie de barricas de más de 100 años de historia que, durante ese tiempo, han sacompañado el envejecimiento de un whisky blanco de reconocido nombre. Tal y como lo leen. De momento, una original serie que poco pensaba vendría de la mano de una firma como Pioneer. Según ella, no sólo uno obtiene un producto exclusivo, sino, cito textualmente de la página electrónica del fabricante, “la madera ha absorbido el whisky, creando una calidad acústica rica y suave, sin precedentes en cualquier otra madera virgen”.
Las barricas proceden del destilador nipón Suntory, y se construyeron con madera de roble blanco, una de las más rígidas que conoce el hombre. Esto, junto al paso del tiempo “bañado” con wisky, le confiere una rigidez absoluta, ideal para el control de las vibraciones de cualquier recinto acústico. También tiene de especial que cada recinto utiliza una madera única, irrepetible y exclusiva, al fin y al cabo.
Tras 100 años de uso, los de Suntory desmontan sus barricas y las incineran. Pero Pioneer ha encontrado una manera de reciclar cada barrica al reutilizarla para la construcción de sus cajas “Pure Malt”. Para ello, desmontan cuidadosamente cada uno de los listones que conforman una barrica. Luego cortan y pulen los listones de manera individual para ensamblarlas de nuevo y construir cada caja. Esto hace, además, que este producto esté limitado en el tiempo, siempre a la espera de que Suntory decida jubilar sus barricas.
Nuestras invitadas ofrecen un diseño muy básico y simple. La caja es, evidentemente, de madera, rígida al tacto y bien construida. Además de sus dos altavoces (un woofer de 10 cm y un tweeter de cúpula de 2 cm), en la parte posterior encontramos dos sencillos bornes para la conexión de potencia y un puerto bass reflex. Como curiosidad, dichos bornes están colocados en la parte superior de la caja, por lo que pueden resultar algo incómodos. La sensibilidad de este Pioneer es de 84 dB, aunque lo conecté a un amplificador de válvulas MP-5 de Dared (13 W de potencia) y obtuve suficiente presión sonora sin necesidad de llegar a los límites de distorsión. La primera vez que las probé fue aprovechando el banco de pruebas que realicé en el número pasado con los otros dos aparatos de clara orientación audiófila también de Pioneer, su lector SA-CD PD-D6 y el integrado estéreo A-A9. La verdad es que estas cajas, con esa combinación, no me convencieron demasiado, pero como dejé la publicación de este banco para el número actual, tampoco le presté demasiada atención.
Ahora, conectadas al MP-5 de Dared, sin duda, los resultados son mucho mejores, como mínimo, equilibrados.
No creo que pueda saber hasta qué punto el uso de esta espectacular (por que, en definitiva, lo es) madera de barrica de 100 años ayuda terminantemente o no a la reproducción del sonido. Pero me encantó la respuesta en frecuencia que este pequeño recinto ofrece, aunque lo más se consigue con unos agudos muy bien definidios, capaces de generar una imagen estéreo tremenda. El equilibrio tonal es absoluto y para audiciones de carácter personal (no esperen que resulten efectivas en grandes salas) o en espacios medianos, seguro que convencerán a más de uno. En comparación con otros recintos de tamaño compacto similares, no sólo destaco esa respuesta en frecuencias aparentemente lineal, sino también, su excelente respuesta en altas frecuencias, que me permitió escuchar fácilmente algunos detalles, por ejemplo, como reverberaciones (artificiales o naturales) sin apenas tenerme que esforzar.
Quizá el punto débil de estas Pioneer sea que son críticas con las bajas frecuencias: sacan los colores a las malas masterizaciones con una facilidad tremenda. En tal caso hay cierto descontrol. Si, además, tratamos de escuchar un archivo de audio comprimido de mala calidad, el hiss llega a ser perceptible e inaguantable. La calidad exige calidad.
Estas cajas de Pioneer tienen dos cosas que las hacen características: su madera que ha estado 100 años bañándose en whisky y un sonido realmente convincente incluso teniendo en cuenta su compacto tamaño. Por un lado, una distinción constructiva que las hace diferentes; por otro, la capacidad de poder disfrutar de un sonido con una tonalidad bien equilibrada, con apenas problemas y una excelente capacidad de generar una escena musical definida. Juzguen ustedes qué aspecto les atrae más, pero no todo el mundo podrá alardear de tener en su casa unas cajas cuya madera pasó 100 años “bebiendo” whisky.
Pioneer S-A4SPT-PM, 100 años para una caja
Ficha técnica
Transductores: altavoz de medios de 10 cm y tweeter de cúpula de 2 cm. Recinto: Madera muy rígida Pure Malt. Impedancia: 6 ohmios. Respuesta en frecuencia: 60 Hz-40 kHz. Sensibilidad: 84 dB/W/m. Potencia recomendada: 100 W. Peso: 3,7 kg. Dimensiones: 154 x 246 x 213 mm.
Distribuye: Pioneer (937399900).
Precio: 650 €
