Cajas acústicas

Epos Encore 50, Clasicismo con un punto de innovación

  • Con estas cajas, Epos ha dado un paso importante para ganarse un hueco entre los grandes fabricantes.
  • Precio: 5995 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Alberto AHIJADO

Epos siempre ha sido una marca que me llamó la atención por varias cuestiones. Siempre ha seguido un modelo de éxito que no ha cambiado. Siempre utilizó un ejemplar base, con una estructura muy, muy similar en todas sus realizaciones. A lo largo de sus 28 años de existencia su tendencia al cambio sobre unas líneas de trabajo muy marcadas ha sido muy pequeña. Siempre los mismos materiales y tipos de transductores (cúpulas metálicas) y predilección por los monitores. Nunca modelos de verdadera alta gama, ni riesgos en su producción, para bien o para mal.

Pero poco a poco se han tenido que adaptar a los nuevos tiempos, al “cine en casa” y a la demanda generalizada de cubrir cada vez más los dos extremos del espectro audible e inaudible (que sí perceptible). SACD y Home Cinema han provocado que esto se torne casi imprescindible (extremo agudo y extremo grave, respectivamente). Crear modelos que puedan cubrir esas expectativas es ya de obligado cumplimiento y Epos ha decidido ponerse las pilas, colocando en el mercado un modelo que cuadre con las exigentes expectativas de los potenciales compradores, ya no solo en cantidad, si no en calidad.

Con las Encore 50, Epos ha dado un paso firme más para afianzarse en el siempre cambiante segmento de la verdadera alta gama, lugar hasta ahora desconocido para ellos, con un modelo que mezcla sus recetas clásicas con un punto de innovación importante.

TODA UNA ENTRADA EN EL HIGH END

Analizar todo el esfuerzo realizado por los ingenieros de Epos para su primera caja de verdadera alta gama es un honor para mí. Como entrada, diré que el modelo impone, y que las soluciones técnicas y constructivas son muchas. Recinto impresionante, acabados de primera, peso demoledor, excelentes ingredientes y precio comedido para lo que en principio ofrecen. Analizarlas paso a paso creo que es la mejor forma de hacerlo, sin, espero, dejarme nada en el tintero…

El tweeter elegido para el buque insignia no incorpora grandes novedades respecto a sus predecesores utilizados en distintas generaciones. Como es costumbre en Epos (en 28 años de historia nunca ha utilizado cúpulas blandas en ningún modelo, salvo en las nuevas Epic), es un transductor de cúpula metálica de una pulgada fabricada en aluminio. La suspensión del mismo es de caucho, para intentar atenuar una zona de ruptura bastante caótica, y con un sonido muy molesto, típica en este tipo de transductores. El frontal es de material metálico no magnético. La bobina fabricada en cobre está enrollada en un soporte de Kapton, material muy ligero y que aguanta excelentemente las altas temperaturas que pueden llegar a alcanzarse en el entrehierro. Para que la bobina no se funda, literalmente, cuando trabajamos con muy altas potencias, la marca ha decidido añadir ferrofluido en el entrehierro. Con ello, también hacemos más lineal la curva de impedancia en la frecuencia de resonancia y teóricamente simplificamos el filtro divisor de frecuencias, aunque a costa de perder parte de la potencial respuesta impulsional.

Un detalle digno de mención es que el núcleo del imán de ferrita está perforado para poder dar salida a la onda trasera generada hacia una cámara debidamente amortiguada. Esta solución suele utilizarse en tweeters ya de considerable nivel. Con ello, bajamos la frecuencia de resonancia y extendemos su respuesta en frecuencia por la parte baja del espectro para realizar una unión más suave con el altavoz de medios. Esta característica (más usual y con mejores resultados en los de cúpula blanda), hace que el tweeter desarrolle un sonido menos tenso y afilado, reproduciendo voces con más claridad e instrumentos menos estridentes. A alto volumen el cambio es más notable, reproduciendo los contrastes dinámicos con más claridad.

En este caso, la cámara posterior tiene forma de campana distribuyendo la presión interna de forma más uniforme.

La cúpula está protegida ante eventuales golpes por una rejilla metálica, que hace las veces de dispersor.

Para la complicada reproducción de los medios (el oído humano es más sensible a esta gama de frecuencias que a cualquier otra, con sus pros y sus contras), Epos ha creado un nuevo transductor que comparte filosofía y materiales con el dúo de woofers que luego describiré. El diámetro de este altavoz es de 15,8 cm ( diámetro efectivo de 11,5 cm ). Su membrana, según la marca, está fabricada con una mezcla de fibras de Kevlar, carbono y pulpa de papel. Cada tipo de material aporta unas características al compuesto: rigidez y ligereza el Kevlar y el carbono, y amortiguación interna y zona de ruptura suave, la pulpa de celulosa. Dependiendo de las cantidades elegidas, obtendremos unas características diferentes.

Después de examinar a conciencia el altavoz, intuyo que la marca ha decidido que predomine la cantidad de pulpa en su composición. La membrana no es excesivamente rígida, pero el amortiguamiento interno es mayor que en otros transductores de medios, primando la realización de un filtraje eléctrico menos abrupto y aportando un sonido suave, sin una zona caótica en el límite de reproducción para el que está diseñado este altavoz.

El corte eléctrico del mismo lo han efectuado a 3,2 kHz, debiendo llegar a esa zona (bastante alta en mi opinión), con un comportamiento pistónico bueno y acumulando la menor energía cinética posible. Si queremos que las voces se reproduzcan sin asperezas, algo en lo que siempre han destacado todos los modelos de la producción de Epos, esto anterior tiene que realizarse de forma muy cuidadosa.

El imán elegido es de ferrita e incluye un anillo extra (también ferrita), con el fin de modificar varios parámetros (Qts y Qes), además de compensar el campo magnético del imán. El tamaño de este último no es impresionante pero cumple perfectamente su función, al ser la membrana bastante ligera. Un detalle de alta gama es que en el entrehierro se incluye un anillo de cobre que cortocircuita el campo magnético en el mismo, haciendo más lineal y reducida la inductancia de la bobina y aminorando la distorsión armónica por intermodulación.

El chasis es no magnético, no resonante, y la membrana se une a éste por unas suspensiones (tela tratada en araña y butílica en el exterior), capaces realizar grandes elongaciones.

La bobina permite amplios desplazamientos sin distorsión (debido en parte al anillo mencionado), y proporciona una baja compresión dinámica al conjunto gracias a la doble ventilación de la misma a través del imán y el soporte.

La carga de este altavoz es por recinto cerrado de ocho litros (compartido con el tweeter), e incluye refuerzos internos.

Para esta novedad, Epos ha elegido cubrir la parte baja del espectro con una pareja de woofers de dimensiones comedidas, 22 cm según catálogo, pero de un diámetro efectivo de 17,5 cm. Las razones de utilizar una par de woofers en lugar de uno de grandes dimensiones son diversas. Una es de tipo estético, que hace que el recinto sea más estilizado. En cuanto a las razones técnicas, la primera sería la agilidad de respuesta del sistema. Mover dos masas pequeñas adecuadamente es mucho más fácil que mover una mayor, además de no necesitar “grandes” recursos para hacerlo. Por otro lado, la membrana de un transductor pequeño, a igualdad de condiciones que la de uno mayor, no necesita ser tan rígida, ya que es más difícil que se curve a medida que se acerca a la suspensión, con la consiguiente superior linealidad en su respuesta en frecuencia y respuesta transitoria.

En definitiva, hacer que un woofer de grandes dimensiones responda ante las exigencias musicales como uno pequeño (claro está que su presión sonora será menor) es harto difícil y caro si se quiere hacer con buena calidad (imán sobredimensionado, membrana ultra rígida, chasis reforzado, bobina muy ligera…etc.).

Otra razón técnica importante es que a medida que añadimos varios woofers al recinto, su respuesta polar es más directiva, con lo que habrá menos interferencias con el suelo. Los woofers de las Encore 50, además, están posicionados bastante distanciados entre sí, y a una altura “considerable”, por lo que no se ha elegido su ubicación en el panel frontal a la ligera.

Por ello (razón estética y razones técnicas), Epos ha escogido la utilización de dos woofers en lugar de uno solo de 12 o 15 pulgadas.

Volviendo a estos, y después de examinarlos bien, creo que no son de extremo high-end (hay que tener en cuenta el precio de venta de las Encore), pero están más que bien, con buenas soluciones técnicas y materiales buscados. Su estructura es muy parecida a la del altavoz de medios (en la misma línea), pero con diferencias apreciables. La membrana es infinitamente más rígida (mayor composición de carbono y Kevlar que de pulpa).

La ventilación de la bobina es por tres puntos (la propia membrana por debajo de la tapa antipolvo, chasis y parte trasera del imán). Además de realizar funciones de refrigeración, esta estructura tiene una gran repercusión sobre el comportamiento dinámico del conjunto, al hacer que el cono se mueva más libremente, puesto que no existe cámara cerrada detrás de la bobina.

El imán (de ferrita) está sobredimensionado y tiene la pieza polar extendida para permitir al conjunto móvil realizar grandes desplazamientos (+- 8 mm, más que bueno para un diámetro efectivo de un ocho pulgadas).

EL RECINTO

El punto realmente fuerte y revolucionario para lo que había fabricado Epos hasta la fecha creo que lo marca el recinto utilizado. De entrada diré que el peso de cada caja asciende a la friolera de 45 kilos netos, por lo que, en principio, algo realmente bueno entraña. Sus dimensiones, sin ser espectaculares, sí son más que respetables.

Con sus 123 cm de altura, se presenta como un recinto relativamente estilizado y de forma clásica. Su estructura está formada por dos subrecintos, con un grosor total de 30 mm en todos sus paneles. Para la parte exterior se han utilizado paneles de aglomerado de alta densidad (MDF), con un grosor de 16 mm y exquisito chapado. Para la parte interna y los múltiples refuerzos presentes en todas sus cámaras, se han empleado paneles de madera multicapa de 14 mm. Internamente, consta de tres cámaras independientes. Medios y agudos en una cámara de ocho litros, graves en cámara de 43 y otra ubicada en la base de la caja, destinada a albergar el filtro divisor de frecuencias y panel de conexiones.

La carga del altavoz de medios es por recinto cerrado, y la de los woofers es por bass-réflex, ésta con la peculiaridad de incorporar un tubo resonante acampanado en sus dos extremos y formado por dos materiales (madera y plástico).

La base que sustenta este impresionante recinto incorpora un sistema de puntas de desacoplo muy elaborado y de gran flexibilidad de utilización. Los mecanizados de las mismas son de excelente calidad.

Pensando en los compradores, y en el peso de cada caja, la firma ha tenido el detalle de diseñar y suministrar con cada pareja de Encore lo que ellos llaman un “skateboard” para facilitar la maniobras de ubicación de cada caja y su posterior ajuste fino.

EL FILTRO DIVISOR

Para poner a punto el filtraje, verdadero cerebro de toda caja acústica, se han servido de recetas clásicas implementadas con componentes de excelente calidad y pensando en todo momento en lo que puede perjudicar y beneficiar al mismo. El filtro se compone de tres excelentes placas impresas, con pistas de gran grosor, y material base de fibra de vidrio. La primera va soldada directamente a los maravillosos bornes de conexión (aceptan cable pelado de gran grosor y bananas). La segunda placa alberga los filtros de medios y agudos y la tercera, el filtraje de los woofers.

Lo primero a tener en cuenta es la intención de la marca de producir “cero interferencias” entre circuitos. Para ello, ha colocado las placas de medios-agudos y graves en distintos planos. Con ello se intenta que los campos magnéticos de las bobinas utilizadas interfieran lo menos posible entre ellos. En el caso de la placa de medios-agudos (mismo plano) se han orientado las bobinas (cuatro en total) de forma que ningún plano coincida. De esta forma, las especificaciones del filtro “sobre el papel” se pueden implementar sin riesgo de que todo se vaya al traste a causa de un cambio en los valores calculados por un mal diseño final.

Otro detalle que ha tenido la marca es contaminar lo menos posible la función del filtro, ya que está ubicado en un recinto totalmente aislado de los altavoces. Con ello, las bobinas no se verán afectadas por los imanes permanentes de los altavoces ni por las modulaciones producidas por las bobinas en movimiento de los mismos.

Otro parámetro del que los ingenieros han querido inmunizar al filtro es el de las vibraciones. Para ello, las dos placas de filtraje están “suspendidas” sobre anillos de goma. Tanto los condensadores como, sobre todo, las bobinas, se ven afectados en sus valores nominales si se les hace vibrar. A mayor presión sonora, más vibraciones del recinto, y más se pueden alterar potencialmente estos valores, emborronando lamentablemente el mensaje sonoro.

Un detalle muy de la producción de los 70 y 80 es que tanto medios y agudos se pueden atenuar y “amplificar” (o mejor dicho, atenuar menos). Para ello, el fabricante ha dispuesto una red de atenuación a base de resistencias no inductivas debidamente refrigeradas por un buen disipador térmico, puenteables por debajo del recinto (en la base… mala colocación si queremos hacer modificaciones con las cajas ya estables).

Algo relativamente innovador para los tiempos que corren (o fuera de época, según lo veamos) es que esto anterior se haga en un altavoz de medios que trabaja a partir de 300 Hz. Perfecta la implementación y flexibilidad de ajuste a la sala y/o gustos musicales de los propietarios, más teniendo en cuenta las limitaciones inherentes de los filtrajes pasivos…

Y con respecto a este último punto, llega el momento de comentar la verdadera innovación para este fabricante: el paso a un funcionamiento con filtraje activo.

La marca está preparando en sus laboratorios un crossover activo, operando íntegramente en el dominio digital a través de DSP. Las Encore 50 ya lo tienen previsto en su funcionamiento, por lo que simplemente habrá que puentear internamente el filtro pasivo (muy sencillo de hacer, de verdad) para disfrutar de toda la flexibilidad y operatividad que nos ofrece un sistema de este tipo.

Yo mismo dispongo de un sistema similar y puedo decir que las diferencias son enormes… Insospechadas para alguien que no esté familiarizado con esta clase de funcionamiento. Si poseyera unas Encore, no me quisiese desprender de ellas, y mi intención fuera llegar a un nivel más alto de reproducción sonora, no me pensaría ni un minuto (siempre que el precio resultase razonable, claro) el hacerme con el crossover que pronto nos ofrecerán. Bajo mi punto de vista, será un cambio de galaxia por muchas razones.

No es que esto sea algo nuevo. En el campo profesional está a la orden del día, y debido al bajo precio de los DSP´s , muchos subwoofers de alta calidad para el mercado “casero” los llevan integrados en sus previos. Pero para un fabricante inglés (con la excepción de Linn y Meridian), sí es una novedad.

PRUEBA DE ESCUCHA

Instalar estas cajas en la sala de audición no es tarea fácil, más si no se cuenta con la ayuda de otra persona. Por un lado, primero hay que armar la base con el sistema de puntas, que luego acoplaremos a las cajas. Esto es sencillo, aunque hay que poner atención a las instrucciones dadas por el fabricante. Lo que sí es más tedioso es mover estos pesados recintos hasta dar con la posición idónea en la sala. A pesar de contar con la ayuda del “skateboard” que nos proporciona la marca, dos personas se hacen necesarias si queremos operar con seguridad.

Una vez ubiqué las cajas en el punto que más casaba en la sala, después de varias pruebas, por supuesto, preparé toda mi artillería pesada para extraer lo mejor de si mismas. Probé con fuentes, etapas, previos e integrados de alto nivel. La mejor configuración fue atacarlas multiamplificándolas con una etapa Sherwood Newcastle, aparentemente de menor nivel que estas inglesas. Sorpresas te da la vida.

Como previo utilicé un Parasound Halo Jc-2 y como fuente, un reproductor de CD Naim.

Lo primero que destaca de estas inglesas es que, a pesar de sus 4 ohmios de impedancia nominal, no son excesivamente difíciles de atacar. Con una amplificación bien dotada, pero sin obligadas exageraciones en cuanto a capacidad en corriente se refiere, el equipo proporciona un mensaje sonoro de muy alta calidad. Enseguida nos damos cuenta de que tenemos instaladas unas cajas de un nivel ya considerable, al digerir sin complicaciones vatios y más vatios sin descomponerse. El mensaje musical se muestra tal y como es, sin añadir ni quitar nada.

Sí que diría que son exigentes con las tomas de sonido. Cuando estas dejan mucho que desear o hay algún desequilibrio en las mismas (más de lo que nos pensamos) estas cajas nos lo presentarán tal y como se grabaron. No tienden a uniformizar el mensaje sonoro, como otras, sino que desentrañan, para bien o para mal, todo lo contenido en las grabaciones que pasan por ellas.

Cuando elegimos una grabación a la altura de las circunstancias, los agudos son finos, los medios son claros y sin estridencias, y el extremo grave es portentoso. Respecto a este último es difícil que se descontrole. El depurado recinto y el gran control de los transductores tienen mucho que ver. Cuando llega la hora de proporcionar graves plenos y viscerales (caso de la reproducción de películas de acción) estas inglesas innovadoras lo hacen sin problemas, sin hacer que tiemble la sala por completo. Bajan bastante sin desequilibrios.

Una exigencia de estas cajas para poder expresarse como es debido: necesitan bastantes metros cuadrados. Son altas y a pesar de la flexibilidad que nos proporciona el juego de puntas, necesitamos ganar distancia respecto a ellas.

El tweeter se muestra algo directivo en muchas ocasiones, y si no lo situamos en un plano cercano al de nuestros oídos nos perderemos parte del extremo agudo, en gran medida responsable de la tridimensionalidad de la reproducción sonora.

CONCLUSIÓN

Sí señor. Buena entrada en el siempre exigente segmento de la alta gama. Con estas cajas, Epos ha dado un paso importante para ganarse un hueco entre los grandes fabricantes. La relativa facilidad para atacarlas, una flexibilidad de operación superior a la media, un sonido equilibrado y una excelente relación calidad precio, hacen de estas cajas realmente deseables para los que estén en disposición de gastarse casi el millón de las antiguas pesetas que cuestan.

NOS GUSTA

Relativamente fáciles de atacar a pesar de sus 4 ohmios de impedancia nominal

Construcción general y soluciones técnicas empleadas

Flexibilidad operativa superior a la media

Fácil evolución en concepto y calidad

MEJORABLE

Necesidad de disponer de una sala de al menos 30-35 metros cuadrados para expresar lo mejor de sí mismas

Sonido a veces un poco directivo si no se las posiciona bien en la sala de audición


Epos Encore 50, Clasicismo con un punto de innovación

Ficha técnica

Configuración: 3 vías Bass Reflex con crossover ajustable

Respuesta de frecuencia: 28 Hz-30Khz a -6 db

Impedancia: 4 ohmios

Sensibilidad: 89 db

Amplificación requerida: 500 vatios máximo, 100 vatios mínima.

Altavoces: 2 x 22 cm woofer, 1x15,8 cm medios y 1 x 2,5 cm tweeter

Crossover: Configurable para medios y agudos, y evolucionable a multiamplificación pasiva y activa.

Dimensiones: 26,5 cm x 38,5 cm x 123 cm

Peso: 45 kilos cada unidad

DISTRIBUYE Anda Audio S.L. (966737321)

Precio: 5995 €