Visualizadores superiores a 36"

Pioneer PDP-508XD, A ver quién lo supera

Sensor de luz

  • Si hay una marca que podía hacerme levantar y aplaudirle efusivamente sólo podía ser Pioneer. Su G8 tiene un negro brutal.
  • Precio: 4199 €
  • Valoración de los especialistas: 5
  • Texto: Ramon Sendra

Tras un par de meses, por fin hemos tenido la oportunidad de probar alguno de los modelos de última generación de Pioneer, los que nos impulsaron a titular “Pioneer ve su futuro negro” en la correspondiente noticia. Un titular agresivo, pero tremendamente claro, puesto que entre las numerosas mejoras de esta generación, la octava, destaca por encima de todo su renovado y profundo negro, capaz de ofrecer, en algunos modelos, unas relaciones de contraste brutales, sin tener que hablar del concepto “dinámico”. Un logro que, poco a poco, va diluyendo ese recuerdo de los televisores de tubo. Pero mientras no lleguen los modelos Full HD (lo harán pronto, seguramente mientras ustedes lean estas líneas), nos “conformamos” con este modelo de 50”, de 768 líneas de resolución, pero de resultados magníficos. Aún les queda algo por pulir, como luego veremos; pero sin duda, Pioneer sigue siendo una de las mejores marcas en visualización. De momento, creo que son los mejores en tecnología de plasma; y si tenemos en cuenta que nosotros creemos que el plasma es la mejor tecnología de visualización “popular” hoy en día... saquen ustedes sus propias conclusiones. Vamos a nuestro invitado.

El PDP-508XD refuerza la idea de la marca en visualización. Aun tratándose de un panel de 1.365 x 768 píxeles de resolución en 16:9, incorpora el resto de tecnologías de reciente desarrollo. Destaco, por ejemplo, sus 3 puertos HDMI, el puerto USB (permite reproducir música e imágenes, aunque no con secuencias de vídeo), la función PiP, la salida para subwoofer, el control de brillo inteligente (ya saben, una calibración que se realiza automáticamente en función de la luz ambiental) y, no menos importante, la calibración ISF C3, lo que es una excelente noticia para esos usuarios que buscan las mejores prestaciones en un televisor. Pero esta generación de televisores Kuro (negro, en japonés) destacan por su nivel de negros. Son tan profundos sin necesidad de procesados adicionales que, como mínimo para este modelo, les permiten conseguir una espectacular relación de contraste de 16.000:1 (y un brillo de 1.100 cd/m2). ¿Y qué significa? Pues no sólo la obtención de una mejoradísima escala de grises o la posibilidad de poder disfrutar de un negro “no azulado” ni “visible”, sino, incluso, conseguir una paleta cromática mucho más extensa. Donde antes dos colores levemente diferentes eran mostrados casi idénticos, ahora, con esta superior relación de contraste real, es fácil distinguirlos.



PROCESADO DE IMAGEN



Pioneer también ha renovado su procesado de imagen, que ahora llama Pure Drive 2HD, y entre otras, una de sus funciones es la de eliminar la mayor parte de los defectos de la señal de vídeo (desde el ruido hasta los artefactos producidos durante el desentrelazado o la conversión de analógico a digital). Todo lo que hace que, teniendo en cuenta la resolución nativa de la pantalla, la mayoría de veces no sea necesario el uso de un procesado externo.

Aun tratándose de un panel de 768 píxeles de resolución horizontal (lo que le convierte en un 720p o, como erróneamente muchos quieren etiquetarlos, un “HD Ready”), aplaudo efusivamente la compatibilidad de este televisor con señales 24p, lo que extiende el disfrute cinematográfico a todos los usuarios ávidos al cine en casa. Genial.

El diseño de nuestro invitado es el típico que Pioneer ha ido presentando en sus últimas realizaciones: un discreto pero atractivo marco negro donde sólo nos aparece el logotipo de la firma y el botón de encendido, al que se le acerca el LED correspondiente. Los pocos mandos están situados en un lateral y todas las conexiones en su panel posterior, a excepción de la USB y unas pocas más en uno de sus laterales. Como en la anterior generación, este 50” deberá complementarse, si se quiere, con una pareja de altavoces, que en este caso no hemos probado.

Utilizando los patrones en HD DVD del reciente DVE pude comprobar por mí mismo el excelente rendimiento de este panel G8 de Pioneer. Aunque es necesario configurar bastantes parámetros de su menú para conseguir una imagen mejorada (seguramente debido al amplio abanico de opciones que ofrece), el resultado es espectacular. La escala de grises es perfecta, de lo mejor que he visto en plasma, LCD (obviamente) e incluso DLP o D-ILA. Es tan profundo el negro que me resultaba imposible saber, si no fuera por el chivato del LED, si el televisor estaba o no encendido. Aunque el desarrollo en los primeros grises todavía podría mejorar un poco (sólo un poco), el resultado general convence sobremanera. En una escala que roza la perfección absoluta me encontré con un blanco controlado, preciso y, espero que no parezca redundante, blanco. La paleta de colores es muy rica, sin paliativos. No percibí una sobresaturación de ningún color, más bien al contrario, una resolución que no tiene demasiados precedentes. Muy buena respuesta ante imágenes de altas frecuencias sin la percepción de artefactos producidos durante el escalado, por otra parte, siempre necesario.



VÍDEO SD



Excelente rendimiento del sintonizador analógico, en especial, y del digital. Facilita la sintonización de los canales así como su gestión. Calidad de imagen más que decente para una pantalla de 50”, aunque, como ocurre cuando alimentamos a nuestro invitado con señales SD a través de sus SCART, detectaba (e incluso me molestaban en cierto modo) algunos dientes de sierra que aparecían, debido a un desentrelazado algo mediocre. Es el único punto criticable negativamente (o constructivamente, como deseen) que contaré de este Pioneer. Y es así, puesto que una vez reajustadas mínimamente las configuraciones, es posible reducir (aunque no eliminar) este defecto. Velocidad, color y dinámica son elementos que no suponen problemas con este televisor (insisto, tengan en cuenta que se trata de un 50” e imágenes de resolución estándar).



VÍDEO HD



Donde nuestro invitado se muestra exultante es con imágenes en alta definición. Empecé probándolo con King Kong y la última de James Bond y me sorprendieron varios aspectos. Por un lado, la fluidez que el 24p consigue (y que este Pioneer reproduce) mejora sensiblemente el divertimiento audiovisual. Ahora me será imposible disfrutar con refrescos que no sean compatibles 24p. Pioneer opta por repetir hasta tres veces el fotograma cinematográfico digitalizado para conseguir la fluidez del cine sin que el espectador detecte el parpadeo. Por lo tanto, la frecuencia de visualización es de 72 Hz. Evidentemente, la imagen, en mi caso a 1.080p, debe escalarse hacia abajo, en este caso a 768; y lo hace de una manera muy cristalina. Aun siendo un panel de 50” no aprecié artefacto alguno, sino una fluidez y una definición en pantalla más que deseable. Los movimientos siempre son suaves, sin la aparición de arrastres ni cuando hay escenas difíciles, como las oscuras.

El escalado a 768p (la resolución nativa de este panel) de imágenes de un DVD-Video (suelen ser mejores que las que recibimos vía DVB-T, incluso) tampoco ofrece problemas, a excepción del detectado problema en el desentrelazado. Utilizando un DV7600 de Marantz y dejando que éste realizase el desentrelazado, podía evitar el problema mencionado (aunque, insisto, leve y siendo yo crítico), volvía a encontrarme con una imagen tremendamente atractiva.

En escenas oscuras, muy oscuras, volvía a detectar ese primer gris incómodo. Con los patrones del DVE no creía que el primer gris fuera tan crítico, pero con imágenes de vídeo, aun consiguiendo un profundísimo negro, notaba una falta de resolución en esa primerísima zona. Quizá es algo subjetivo, puesto que las mejoras observadas con este Pioneer son muchas en comparación con el resto de televisores que he ido probando.

Para que entiendan el nivel de negro de nuestro invitado, quisiera volver a explicar la estrategia que utilizó Pioneer en la presentación a la prensa de esta nueva generación: en una sala totalmente a oscuras dio entrada a dos televisores de plasma, uno parecía encendido (le delataba el pobre nivel de negros de la G7) y el otro nos pareció apagado (oscuro total). La sorpresa fue que al momento ambos televisores mostraron imágenes. No, no estaba apagado.

Recientemente, en el encuentro de distribuidores que Pioneer realizó en Boltaña a mediados de julio, tuvimos la oportunidad de poder encarar un modelo G7 con otro G8. La diferencia de negro es evidente, incluso con la mejora de la colorimetría. La mejora dinámica de la imagen seguramente es la que ha impulsado mi anterior comentario o crítica al primer gris. Si me fío del DVE, ese gris existe; pero quizá no esperaba tanto dinamismo entre el blanco y el negro. Por otro lado, la tasa de brillo anunciada ayuda enormemente a mejorar la dinámica visual, hasta extremos seguramente nunca vistos en un televisor.



EN RESUMEN



El PDP-508XD viene equipado con todo lo que un aficionado y usuario al cine en casa y a la televisión en general puede esperar. Excelente conectividad y sensacionales prestaciones en imagen. Eso sí, es un modelo caro, lo que coincide con la nueva estrategia de la marca: evitar las tediosas batallas de precios a cambio de no reducir nada en sus televisores. Muy buen diseño estético y una imagen en pantalla sensacional. Quedaría por solventar algo del procesado de la imagen, que evitase la aparición de algunos dientes de sierra causados por el desentrelazado, aunque estoy convencido de que Pioneer sabrá solucionarlo. Ya hemos visto otros televisores más económicos capaces de hacer esto sensiblemente mejor.

Pero en líneas generales este 50” se convierte en una de las mejores elecciones, a la espera de poder probar y disfrutar de la versión de 1.080 líneas. Como mínimo, este 768p es compatible con señales 24p.

Raúl Centeno, Pioneer Electronics Ibérica.



El Proyecto Kuro, cuyo significado es negro en japonés, está ideado como el paraguas bajo el cual ofrecer productos de altas prestaciones para consumidores muy exigentes.

El PDP-508XD proporcionará un nivel de negro significativamente más profundo que finalmente nos comporta colores más ricos y detallados. Paralelamente, las imágenes se reproducirán con una plasticidad, nitidez y contraste sin precedentes.

Después de 10 años de experiencia y con nuestra octava generación de TV de plasma, ratificamos que esta tecnología es la idónea para televisores de gran formato y confiamos en sus buenas perspectivas de futuro.


Sensor de luz

Pioneer se apunta al carro de los sensores de luz que, en función de la luz ambiental, modifican algunos parámetros de su configuración. Como siempre, nosotros no recomendamos utilizarlo o, si es el caso, no para el disfrute de películas, y menos aún, de alta definición. Pero puede ser útil, por ejemplo, en nuestros largos atardeceres, cuando poco nos importa cómo vemos la imagen (proviene del sintonizador) y tenemos suficiente con que el propio televisor vaya ajustando poco a poco e imperceptiblemente algunos valores para mantener a raya la dinámica de la imagen. Como este Pioneer permite memorizar los ajustes para cada entrada, bien podremos ajustar a la perfección (ISF) las destinadas al disfrute audiovisual y HD.

Pioneer PDP-508XD, A ver quién lo supera

Ficha técnica

RESOLUCIÓN 1.366 x 768 píxeles. BRILLO 1.100 cd/m2. RELACIÓN DE CONTRASTE 16.000:1. SINTONIZADOR Digital y analógico. PUERTO USB Compatible JPEG, MP3. CONECTIVIDAD 3 x HDMI (v 1.3), vídeo por componentes, S-Video, RCA AV, 3 x SCART, CI slot, PC. SALIDA DE AUDIO AMPLIFICADO 2 canales de 17 W sobre 6 ohmios. CONSUMO 364 W. DIMENSIONES 1.224 x 717 x 115 mm. PESO 34,5 kg.

DISTRIBUYE Pioneer (937399900).

Precio: 4199 €