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Lincoln
Admirable, sí; heroico, también; pero no intachable. Texto: Fabio Huertas Que la figura de Abraham Lincoln, uno de los presidentes más importantes de la Historia de Estados Unidos, era atractiva para la gran pantalla ya lo sabíamos desde que David Wark Griffith reconstruyera su asesinato en El nacimiento de una nación (1915). Que la propuesta de rodar su historia recayera en Steven Spielberg, un señor que en Hollywood es conocido como “el rey Midas”, puede llevarnos a pensar que podíamos encontrarnos con una hagiografía colosal que no repare en gastos, una especie de Napoleón (Abel Gance, 1927) o Iván el Terrible (Sergei Eisenstein, 1945-1958) remozada en los más novedosos efectos especiales y sudada de grandes dosis de patriotismo yanqui. Pues no: prejuicios errados. En aras del respeto hacia el personaje, Spielberg se preocupa más por mostrar la personalidad antes que la acción truculenta y nos presenta una película intimista, donde la emoción se apoya en los diálogos antes que en explosiones o persecuciones; pero no por ello se reduce el presupuesto, que conste. Incluso huye de la sensiblería estridente cara al realizador en otras cintas como E.T. el extraterrestre (1982) o A.I. Inteligencia artificial (1999). Relato de vida que, aún con múltiples cualidades, queda lejos de La lista de Schindler (1993), tal vez porque en el caso que nos ocupa supla con excelente oficio lo que en aquella era, directamente, implicación emocional. Fiel al equipo técnico habitual con el que ha rodado decenas de sus películas (producción de Kathleen Kennedy, dirección de fotografía de Janusz Kaminski, música de John Williams, diseño de producción de Rick Carter, montaje de Michael Kahn…) recupera a Tony Kushner para el libreto –ya firmó también Munich, 2005-, adaptación literaria de una biografía del presidente Lincoln. La elección del director no es filmar diferentes periodos más o menos lineales de su vida–eso a lo que hoy día se le llama biopic- sino condensar la esencia humana del personaje recreando exclusivamente sus últimos cuatro meses de vida y mandato. Es decir, aquellos donde se puso fin a la Guerra de Secesión y se firmó la 13ª enmienda con la que se ponía fin a la esclavitud en EEUU. Con el fin de implicar emocionalmente al espectador, Spielberg entremezcla la historia política de este periodo, ya apasionante en sí, con los problemas familiares: una familia dolorida y un hijo que anhela enrolarse en la guerra con el fin de demostrar su valía personal frente a la larga sombra proyectada por su padre. Es decir, Spielberg busca en esta película que la “Gran Historia [sea] contada de manera íntima”. Presidente glorificado por sus decisiones y su legado en los libros de historia, Spielberg se puede permitir el lujo de mostrar un personaje humano, compungido y sufridor, en definitiva mortal, que no duda en recurrir a reprobables artimañas para conseguir sus ambiciones. Sin embargo, al final de la película el mito quede incólume debido al resultado de su tenacidad: abolir la esclavitud, aunque tenga que sobornar congresistas (“La medida más importante del siglo aprobada por una corrupción instigada y secundada por el hombre más puro de América”, según dice Thaddeus Stevens), conseguir que la medida sea irreversible negándose a aceptar una capitulación sudista, aunque la Guerra se alargue dos cruentos meses y varios millares de fallecidos más. Con esta película, el director se apunta a la máxima de Winston Churchill en el que “la democracia es el menos malo de los sistemas políticos”, aunque haga falta burlar la propia democracia para que esta misma pueda avanzar. Esta incongruencia que la película parece defender, hace suponer que los ciudadanos quedan a merced de la bondad (o maldad) de la persona que hayan elegido como sus representantes. El republicano Lincoln aparece como el perfecto estadista en el que los presidentes estadounidenses venideros deben reflejarse. Según se dice en los extras, Spielberg –que ha apoyado campañas a favor del Partido Demócrata- comienza a plantearse la realización de esta película en el año 2002: precisamente la época de la Patriot Act, la limitación de libertades, la defensa por parte del gobierno de Bush Jr del uso de la tortura para conseguir declaraciones, la utilización de Guantánamo para enclaustrar a sospechosos de terrorismo internacional, la invasión de Afganistán y la preparación de la guerra de Irak… es decir, un gobierno desquiciado que desea vengar mediante “Justicia Infinita” los horribles atentados del WTC, los primeros en suelo estadounidense desde el ataque a Peral Harbour. Con este panorama en mente, ¿intenta convencernos Spielberg de que el sistema democrático estadounidense funciona perfectamente bajo la presión de los lobbies, y que los problemas existentes dependen exclusivamente de las decisiones tomadas por quienes se sientan en los cuadros de mando? ¿Debe leerse Lincoln como una parábola ochocentista que defiende el orden social hoy existente? ¿Cómo situar a Lincoln al compararla con otras obras contemporáneas suyas como El capital (Constantin Costa-Gavras, 2012) o El ejercicio del poder (Pierre Schöller, 2011)? Paradójicamente, una parte de la sociedad estadounidense responde a Spielberg al coincidir el estreno con las protestas de Occupy Wall Street, movimiento que pone en solfa unas estructuras podridas que, al fin y al cabo, beneficia a una poderosa oligarquía en detrimento de la gran mayoría –el 99%-. Un tanto lo mismo puede decirse sobre la postura que la película toma sobre los negros: filme abiertamente antirracista, la lucha por la conquista de los derechos civiles de la población negra tiene lugar en el Congreso (donde por encima de los debates, las decisiones dependen de corruptelas). ¿Se está pidiendo al ciudadano que abandone la toma de conciencia social –más allá de ciertos comentarios como los dos soldados de la primera escena- y la presión como clase y se abandone ante un representante paternalista que comprenda la situación, y a su vez posea una red clientelar lo suficientemente poderosa para llevar sus intereses a cabo? Defender una postura así en el actual presente regresivo sería para echarse a temblar. Y sin embargo, la película bracea sin hundirse ni llegar tampoco a puerto alguno: hagiografía de un presidente tan ambicioso como vulnerable, tan poderoso como mortal; defensa de la democracia mediante la asunción de todos los defectos de esta; construye la emoción y emotividad de discursos políticos –lo que a buen seguro alejará a bastante público potencial, es decir, a los seguidores de Indiana Jones-. Una perfeccionista reconstrucción histórica que apabulla por su minuciosidad –sin duda, lo mejor de la película-, un manojo de personajes bastante bien perfilados y unas interpretaciones más que sobresalientes en los casos de Tommy Lee Jones y Daniel Day-Lewis –tanto el Óscar a Day-Lewis como al diseño de producción son bien merecidos- pero al servicio de un mensaje incómodo por su ambigüedad, Lincoln se muestra tan humana e imperfecta como su personaje protagonista. No es la obra maestra de Steven Spielberg ni será su película más recordada, pero posee demasiados aciertos en su puesta en escena como para que merezca ser relegada al olvido. SONIDO: El preciosismo en la puesta en escena también alcanza el montaje de sonido, ya que tal y como se explica en los extras, se llevó a cabo una reconstrucción del paisaje sonoro que podía escuchar Lincoln: grabando relojes de época (incluyendo varios que habían pertenecido al propio Lincoln) o las campanas de Washington; o unas canciones parecidas a las que el personaje pudo haber escuchado en su momento. Por su parte, John Williams aporta una banda sonora nada estridente, que refuerza los momentos de mayor dramatismo de manera muy sutil, ya que tal es su utilización por parte del director al empastarla con los sonidos de ambiente o con las conversaciones mediante suaves fades in, por lo que cabe hablar de una banda de sonido equilibrada. Por lo tanto, la utilización del 7.1 en esta película se presta al servicio de crear el ambiente y envolver e introducir al espectador en la historia más que de impactarle. DOBLAJE: La película se encuentra doblada en 5 idiomas (castellano, francés, alemán, italiano y ruso), en 5.1 en todos los casos, perdiendo los dos canales adicionales (7.1) aportados por el audio en su versión original. IMAGEN: Janusz Kaminski se decanta en esta película por crear un mundo de tonos azulados, así como una fotografía predominantemente oscura de reminiscencias pictóricas. En los extras afirma haberse inspirado asimismo en la fuerza de los daguerrotipos de mediados del s. XIX, con el fin de hacer imágenes muy plásticas que queden nítidamente en la retina del espectador. Efectivo profesional, arropado por un gran cineasta, su propósito queda conseguido, es claramente palpable en la nitidez del Blu Ray. EXTRAS: La película incluye un making of de 75 minutos de duración, que se encuentra troceado en seis partes : en la primera se habla acerca de cómo se puso en marcha el proyecto; en la segunda los actores explican cómo entraron en sus respectivos personajes, en la tercera sobre cómo se rodaron los exteriores e interiores naturales en Richmond (Victoria), una cuarta centrada en vestuario, decoración, atrezo y maquillaje, una quinta donde se explica, ya sí, el rodaje; y una última centrada en la posproducción: montaje, música y mezcla de sonido (el DVD que acompaña el Blu Ray solo incluye el primer y el cuarto fragmento). El documental se nutre de testimonio de prácticamente todo el equipo: director, productora, guionista, autora del libro que inspira la película, actores –protagonistas, secundarios e incluso pequeñas partes- y todos los jefes de equipo imaginables. También se incluye el tráiler para salas, e incluso la posibilidad de bookmarks para poder recuperar el visionado desde donde tú decidas con independencia de los propios capítulos. |
FICHA TÉCNICA AUDIO: 5.1 DTS (Inglés 7.1 DTS) IDIOMAS: Inglés, Francés, Castellano, Alemán, Italiano, Ruso. SUBTÍTULOS: Inglés, Francés, Castellano, Danés, Holandés, Finés, Alemán, Italiano, Noruego, Ruso, Sueco, Árabe, Estonio, Letón, Lituano, Chino, Turco, Ucraniano, Sin Subtítulos IMAGEN: 2,40:1 1080 p. DIRECTOR: Steven Spielberg. REPARTO: Daniel Day-Lewis, Sally Field, David Strathairn, Joseph Gordon-Levitt, James Spader, Hal Holbrook, Tommy Lee Jones, Gulliver McGrath... DISTRIBUIDORA: 20th Century Fox Home Entertainment.
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