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La gran evasión

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La epopeya sobre una fuga heroica

Texto: Fabio Huertas

Hacia 1963, año en que esta película se realiza, la televisión ya había dejado de ser una amenaza mayor para el cine, y se había convertido en “la mayor aportación técnica al lenguaje cinematográfico del siglo XX”, en palabras de Néstor Almendros. Mientras que cámaras más manejables y la experimentación con el lenguaje van alumbrando los Nuevos Cines a lo largo y ancho del globo, Hollywood sigue siendo, completamente imbatible, la máquina imparable que da forma a los sueños de los espectadores del mundo entero. Es la potencia cinematográfica por excelencia a la hora de facturar ficción y, sobre todo, un cine de género que en esta época ya comenzaba a diluirse. Hollywood coleccionaba estrellas de reconocimiento mundial, y formaba y poseía a enormes profesionales, tanto propios como extranjeros, trabajando en sus instalaciones. Afanado hombre de industria, los libros de historia del cine no suelen hacer justicia con John Sturges, que suele quedar sepultado ante otros apellidos de relumbrón. Eso no significa, por el contrario, que sus películas hayan caído en el olvido. Sturges forjó sus armas en el western, y es autor de un buen puñado de títulos importantes, tales como Fort Bravo (1953), la ambientada en los años 1940 Conspiración de silencio (1955), su Duelo de titanes que retrotrae, al igual que Pasión de los fuertes (John Ford, 1946) a los sucesos de OK Corral; y su mayor éxito de taquilla, Los siete magníficos (1960), remake en el lejano oeste del memorable jidaijeki de Kurosawa (Los siete samuráis, 1954) y que tanto influirán en los spaghetti-western de Leone, ya en periodo crepuscular (y relectura italo-almeriense) del género.

 

Nadie por tanto como Sturges, un hombre formado en el mito y la narración epopéyica que tan bien encarna el cine del oeste, para dar forma a esta otra epopeya, una de las películas sobre fugas más apasionantes que se hayan filmado jamás. La huída de una serie de prisioneros de guerra en un campo de concentración nazi, principalmente soldados británicos (aunque algunos de los personajes protagonistas sean estadounidenses, cómo dudarlo, y los soldados rusos, aliados de los estadounidenses en la IIª Guerra Mundial, queden relegados a embrutecidos trabajadores forzados en una única escena). Basado en un libro de Paul Bruckhill, supone una reconstrucción ad líbitum de un heroico caso real. El ambicioso plan trazado por el jefe de escuadrón Roger Bushell (formidablemente interpretado por Richard Attemborough) consiste en sacar a 250 prisioneros por medio de tres túneles horizontales, y sirve para articular una narración donde los pequeños detalles encajan como piezas de puzzle en la trama. Los personajes están bien perfilados, y juntos constituyen una galería de lo más estimulante, amén de la alta interpretación de reconocidas estrellas: un Steve McQueen que se escapa del cautiverio con la misma facilidad con la que los nazis vuelven continuamente a apresarle (McQueen también se verá escapando poco después en La huida, Sam Peckinpah, 1972); un James Garner que siempre se las apaña para conseguir todo lo que los personajes/la trama necesita; Donald Pleasance como el falsificador que sufre miopía progresiva; un cavador Charles Bronson, que ya perfila su estereotipada imagen de tipo duro… En fin, interpretaciones magníficas en una película que primero presenta a estos personajes de sencilla empatía y el entorno al que se enfrentan, a continuación compartes su anhelo de libertad mientras excavan el muro, para terminar narrando la diversa suerte de cada aquellos que consiguen escapar en una serie de varias secuencias paralelas, todo ello filmado en un impoluto crescendo que atrapa al espectador.



Considerada pues película clásica del género bélico, debe destacarse que la presencia de la IIª Guerra Mundial aparece de manera tangencial: los personajes son prisioneros de guerra, sí; y también tiene lugar un ataque aéreo –que, por cierto, se escenifica por los sonidos, pero permanece fuera de cuadro-. Pero es el recinto cerrado que aprisiona –la cárcel cuadrangular- o los espacios todavía más pequeños (la celda gris donde van a parar continuamente los personajes de McQueen y Angus Lennie, o el túnel que genera claustrofobia a Charles Bronson) los que enmarcan este canto al tesón y a la perseverancia. Como la determinación es salir de la cárcel, no hay mayor conflicto bélico ni sufrimiento en trincheras, y los nazis se comportan primeramente como los carceleros que deben evitar la fuga, y en segundo lugar, como los policías que deben cazar a los fugitivos, más o menos como varias brigadas perseguirían a unos ladrones en una película de acción. Y puesto que el campo está controlado por la Luftwaffe y no por bestias pardas como eran la Gestapo o las SS, el director se permite mostrar a algunos nazis comprensivos: no solo el personaje de Werner es positivo por inocentón, incluso el jefe del campo, interpretado por Hannes Messemer, es un personaje paternalista que permite a los reclusos que realicen sus actividades ociosas e incluso celebren la patriótica fiesta del 4 de julio, con alcohol incluido. Una visión antagónica a la que siempre se ha mostrado de los campos de exterminio y de la shoah, y por tanto más difícil de creer. Quizá por este motivo este personaje es relegado de su cargo al final de la película, se supone que para ser castigado.



Pero mientras todo esto sucede, lo mejor que el espectador puede hacer es reclinarse en su confortable sillón y dejarse llevar. Tendrá espectáculo, emoción, intriga y una historia bien narrada. ¿Qué más se puede pedir para evadirse de la realidad durante las tres horas en que nuestros héroes luchan por evadirse de su cautiverio?



SONIDO: Aunque no haya sido citada en la crítica principal, debe destacarse el buen hacer de Elmer Bernstein, que crea una banda sonora muy bien utilizada para enfatizar el tono en cada escena, amén de la pegadiza melodía que suena en los títulos de crédito y que ya forma parte del imaginario popular. Por su parte, el montaje de sonido en su versión original inglés –el autor de estas reseñas siempre aconsejará que las películas se visionen en el idioma en que han sido concebidas- está perfectamente logrado en la copia a fin de “revivir la experiencia cinematográfica original”, según se lee en la contraportada del Blu Ray.



DOBLAJE: Si la banda de sonido en inglés es envolvente, y mezclado expresamente para una alta calidad, en varios de los demás idiomas se ha realizado una mezcla en 5.1. A destacar la presencia de dos doblajes en nuestro idioma: el doblaje para Latinoamérica (que aparece en los menús como “Español) y el doblaje para España (que aparece como “Castellano”), en mono y en 5.1 respectivamente.



IMAGEN: La remasterización digital que se ha llevado a cabo, muestra el cuidado que se llevó a cabo con la iluminación: tonos cálidos en los exteriores y ocres en los interiores, además de la iluminación con velas para el túnel y las escenas nocturnas (resolviendo la escapada con apenas un foco para simular la luna llena). La película se muestra sin pixelar y con gran nitidez.



EXTRAS: En primer lugar, no existe un menú previo a la película, que arranca directamente al introducir el Blu Ray en el reproductor y vuelve a comenzar cuando finaliza. Se accede al menú de extras –una simple barra con las opciones sobreimpresionadas en la película- a través del mando. Los extras son bastante completos: en primer lugar, existe un audiocomentario de toda la película narrado por John Sturges y parte del equipo y el reparto, que no está subtitulado. También incluye numerosos documentales en 4:3 (lo que me hace suponer que fueron elaborados para televisión). Uno de ellos, narrado por Burt Reynolds, mezcla imágenes de la película con otras de la IIª Guerra Mundial y los campos de prisioneros, y añade los testimonios de miembros del equipo, veteranos de guerra, y el autor de un libro sobre La Gran Evasión. Este documental aparece dividido en varios fragmentos: uno sobre cómo los hechos reales inspiraron la película, otro sobre cómo trataban los alemanes a los soldados aliados que tomaban como rehenes, otro sobre cómo se preparó la fuga y otro sobre el repercusión de la película tras su estreno. A esto hay que añadir el documental “The Untold Story”, dirigido por Steven Clearke para Granada Televisión (no confundir con la TV movie que se rodó como secuela, con título similar: The Great Escape II: The Untold Story, Jud Taylor y Paul Wendcot, 1988, protagonizada por Christopher Reeve y también con la presencia de Donald Pleasence), así como varias entrevistas extendidas de este documental. También incluye otro pequeño documental sobre la biografía del personaje de Steve McQueen en la vida real, narrado por James Collum, y el tráiler original de la película. Es decir, más de dos horas y media de contenido extra –además del citado audiocomentario-, lo que resulta francamente generoso.

FICHA TÉCNICA

AUDIO: 5.1 DTS (Inglés 5.1 DTS HD-MA) IDIOMAS: Inglés, Español, Francés, Italiano, Alemán, Castellano, Polaco, Audiocomentario. SUBTÍTULOS: Inglés, Español, Francés, Portugués, Italiano, Alemán, Castellano, Mandarín, Cantonés, Checo, Holandés, Griego, Coreano, Polaco, Hindi. IMAGEN: 2,35:1 1080 p. DIRECTOR: John Sturges. REPARTO: Steve McQueen, James Garner, Richard Attenborough, James Donald, Charles Bronson, Donald Pleasence, James Coburn, Hannes Messener, David McCallum... DISTRIBUIDORA: 20th Century Fox Home Entertainment.



Calificación:

 

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