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Apostando al límite
Una despistada historia demasiado convencional Texto: Raúl Fernández Brandon Lang (Matthew McConaughey) fue un jugador de fútbtol americano, un excelente quarterback, muy prometedor hasta que una lesión en la rodilla lo apartó definitivamente del sistema. Pero su empeño para volver era tal que poco le importaba seguir trabajando en el mísero cubículo de esa empresa de 902. Hasta que la suerte llamó, inesperadamente, a su puerta. Era Abrams (Al Pacino) que apuesta por él como el mejor quarterback del momento. Y no para jugar, sino para elegir los mejores jugadores para el mercado de las apuestas. Pero para ello deberá convencerle, llevarle a Nueva York, seducirlo con una nueva y mejor vida. Entra en el mundo de la televisión, es famoso, se hace llamar John Anthony. Lo tiene todo: un coche deportivo, una chica, es la envidia de sus más cercanos contrincantes y de sus colegas. Pero no le acompaña la suerte y pierde todo su encanto. Del éxito a la estafa. Una cinta algo insulsa, tan tópica en su contenido que pocas veces parece dar giros inesperados. Incluso su moral gris, a caballo entre lo legal y lo reprochable, hace algo más tenue un guión que pudiera haber sido bastante más brillante. En cambio, doy por hecho que lo que se quería conseguir era contar una historia y entretener, nada más, sin discursos morales que queden perpretuados en la mente del espectador. Cine de palomitas. Y buenas que son. Le salva, como decía, esa intención de únicamente pasar el rato. No entra en ningún momento a analizar el porqué de las cosas ni tan siquiera juzgarlas, teniendo en cuenta que en muchos estados norteamericanos las apuestas están prohibidas. La cámara opta por estar un paso por detrás de los protagonistas y observar qué hacen. Por suerte la película muestra un ritmo bastante frenético, que choca con una constante sensación de cansancio. Un puñado menos de minutos bastarían para arreglar esta sensación. El tópico anunciado hace que, casi desde el principio, sepamos que nuestro protagonista caerá en desgracia, y que nuestro interés sólo sea reconocer cuándo. Quizá así sí cobra cierta importancia la elección de los actores, que en cierto modo añaden ese punto de interés que hace algo más atractiva la película. Al guión le falta un hilo más coherente, una mejor conjugación y mejorar el sinsentido que ahora ofrece. El director, Caruso, el mismo que hizo su trabajo en Vidas ajenas, tampoco goza de un currículum muy conocido, ni creo que tampoco lo consiga visto el “éxito” de esta cinta. En su historial seguramente encontraríamos bastantes videoclips, algo que la película esboza sobradamente. También parece que ha sucumbido a los encantos de Al Pacino, al dotarle de mucho más espacio del que el guión debería darle (y a quien no le hace falta). En cambio, esto nos ofrece alguna que otra pequeña joya interpretativa de este monstruo de la gran pantalla. Lo mismo con Rene Russo, desaprovechada totalmente, seguro que por culpa de un personaje nada bien definido. LA PELÍCULA. Vale la pena comentar que la distribuidora nos ha cedido para el análisis una copia de trabajo, es decir, una versión no definitiva previa a su lanzamiento en las tiendas. Carece de extras por lo que ni tan siquiera puntúo. La imagen es simplemente correcta, sin defectos en el granulado de la imagen aun sabiendo que podría mejorar muchísimo más la definición al trabajar, en la mayoría de los casos, en ambientes diurnos. Algún desenfoque “demasiado” provocado, más bien fruto de la realización que no de la digitalización. Pero hay otros errores notables, como los cambios de “brillo” sin justificación incluso en un mismo plano. Personalmente creo que al sonido le falta muchísimo. Hay escenas donde el silencio (el más puro) sólo está roto por los diálogos, focalizados en el canal central y con un doblaje muy tópico de voces en primer plano y nula creatividad. Hubiera sido interesante descubrir el ambiente sonoro de algunos espacios, como el piso de la segunda planta o el Nueva York que nuestro protagonista descubre por primera vez. Claro está que el guión palomitero en el que se basa la historia tampoco debe ofrecer demasiadas licencias en este aspecto. Las músicas, a veces, a niveles correctos, otras a un volumen demasiado alto. |
Ficha técnica y calificación Audio: Castellano, inglés e italiano en Dolby Digital 5.1.
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