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Cinderella Man
Análisis de la película. El sueño americano sobre un ring. Texto: Mercedes González Pese a sus triunfos comerciales, Una mente maravillosa, Apolo 13 y Cocoon por citar sólo algunos, la crítica nunca ha considerado a Ron Howard como un realizador de talento pues, en general, sus producciones adolecen de falta de personalidad y esa genialidad que supera la barrera entre una correcta película y una obra maestra. Y eso ocurre con Cinderella Man, una cinta adecuada que no pasará a la historia del cine, pese a lo que su campaña de marketing nos ha intentado vender, y que muchos olvidarán a las pocas horas de haberla visto. Tras su estreno muchas voces apuntaron sus buenas posibilidades a las candidaturas de los Oscar que están ahora a punto de celebrarse, sin embargo Cinderella Man se ha quedado con tan sólo tres de las llamadas “menores” nominaciones: Mejor Maquillaje, Mejor Montaje y una muy merecida de Mejor Actor Secundario para Paul Giamatti. Al cierre de este número de la revista, ignoramos los resultados de estos premios, pues serán conocidos el 5 de marzo, pero en cualquier caso deseamos buena suerte a Giamatti, pues ciertamente su trabajo en esta película es una de las mejores cosas que la misma tiene. Cinderella man es la conmovedora, y maquillada, historia real de James J. Braddock, un boxeador irlandés cuyo apodo, el Hombre Cenicienta, proviene del esfuerzo de este púgil que, fracasado, resurge de sus propias cenizas y llega a convertirse en campeón del mundo después de haber sido retirado forzosamente del boxeo por su propia federación. Su trama comienza en el año 28, cuando Braddock tiene por delante una prometedora carrera en el mundo del boxeo, vive en una estupenda casa de New Jersey y es feliz con su mujer y tres hijos. Hasta que aparece el crac bursátil del 29 y se lleva consigo todos los ahorros de la familia. A partir de entonces Braddock se ve obligado a abandonar el ring y, sin trabajo, vive en una condiciones miserables hasta llegar al límite de recurrir a la caridad pública. Hasta que le llega una segunda oportunidad en forma de un combate que ningún boxeador quiere aceptar y él sabe bien aprovechar. Aunque aporta poco a todo lo que ya se ha visto en gran cantidad de producciones ambientadas en el mundo pugilístico, la cinta goza de un excelente diseño de producción y brillante recreación de los años 30, especialmente la pobreza y desesperanza que trajo la gran Depresión. Un guión equilibrado, pero excesivamente sentimental en algunos pasajes, y en el que se huele de lejos el aire de grandeza con el que Howard ha querido dotar al film, jugando con el gran reclamo para el público de su país: la siempre bien aceptada patriótica figura del hombre que se supera a sí mismo y sus circunstancias, y desde lo más hondo del pozo consigue alcanzar la cumbre, el sueño americano de toda la vida, vaya. Y es este tufo a moralina lo que más enturbia la cinta de Howard e impide llevarla más allá de un simple aceptable. Con respecto a su reparto, debo comentar las magníficas actuaciones de Russell Crowe y Paul Giamatti, cuyos duelos interpretativos constituyen lo más acertado del film, y el poco interesante trabajo de la sobrevalorada Renée Zellweger, una actriz que parece estar convencida de que a base de muecas y mohines puede captar mejor la atención del espectador. LA PELÍCULA. La imagen es magnífica aunque no perfecta debido a la aparición de algún pequeño grano en las escenas más oscuras. El excelente trabajo del director de fotografía, Salvatore Totino, no se ve en absoluto perjudicado con la transferencia que se ha hecho para este disco, antes bien, se aprecia perfectamente toda su brillantez. El nivel de detalle es muy grande incluso en las escenas más oscuras, como podemos comprobar, por ejemplo, en la secuencia a la luz de las velas en casa de Braddock. En cuanto al sonido, estamos ante una mezcla estupenda desde el principio hasta el final. No encontramos gran cantidad de efectos envolventes, pero la recreación auditiva en los combates de boxeo y la faena en los muelles están muy bien logradas. Se reproduce acertadamente la discreta y contenida partitura de Thomas Newman, cuyo trabajo en esta película guarda muchas similitudes con el que realizó para Camino a la perdición, como se puede escuchar primordialmente en los acordes iniciales del film, los mismos que se oyen en el menú principal del disco. Nada que objetar a la pista del doblaje en castellano, salvo que en alguna secuencia el sonido ambiental es más rico en la versión inglesa. El material adicional que podemos encontrar en este disco es el siguiente: Escenas eliminadas con los comentarios del director Ron Howard. Como explica el propio director, son seis escenas que por cuestiones de metraje, fundamentalmente, no se incluyeron en el montaje final. Asientos de Primera Fila. Esta sección será muy disfrutada por todos aquellos que sean aficionados al boxeo. El novelista Norman Mailer, el director Ron Howard, Brian Grazer, productor de la película, y Akiva Goldsman, el guionista, analizan las imágenes del auténtico combate entre James J. Braddock y Max Bear por el título mundial de los pesos pesados el 13 de junio de 1935. Después de visionar este pequeño reportaje, se aprecia mejor la brillante caracterización de los personajes en el film así como el combate final del mismo. Un material interesante aunque escaso. |
Ficha técnica y calificación Ron Howard. Russell Crowe, Renée Zellweger, Paul Giamatti, Bruce McGill, Ariel Waller, Paddy Considine, Patrick Louis.
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