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Imprescindibles: Memento

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Repaso a una de las películas que consideramos imprescindibles en nuestra "dvdteca".

Texto: redacción

Ésta es una cinta perfecta para demostrar que para hacer buen cine no se necesitan ni un presupuesto millonario, ni cantidad de efectos especiales, ni nombres de grandes estrellas en cartel. Memento es una obra maestra, y sin embargo, en aquella época, nadie conocía al británico Christopher Nolan, tan sólo había realizado una película, Following (1998), que pasó totalmente desapercibida, y el nombre de Guy Pearce apenas sonaba un poco, pero no mucho, gracias a su participación en Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (1994) y L.A. Confidential (1997). Si a esto unimos el escaso presupuesto de la película, y que fue rodada en el 2000 en tan sólo 25 días, resulta que hemos juntado muchas premisas para que gran cantidad de espectadores piensen que están ante un film de escaso interés. Es más, seguramente la carátula del DVD habrá echado para atrás a más de uno en su videoclub, porque ¿de qué puede ir una película cuyo cartel exhibe a un hombre tatuado frente a un espejo?

 

En Memento, sin embargo, no hay espacio para la mediocridad. El brillante guión es del propio director, y está basado en una historia corta de su hermano Jonathan. Las actuaciones, especialmente la de Guy Pearce, son soberbias. La banda sonora está compuesta por el poco conocido David Julyan, que crea una partitura musical correcta, sin buscar el protagonismo de la historia pero acompañando a ésta en cada momento. Y sobre todo, lo que más destaca en esta película junto con su impecable montaje, es la original y arriesgada estructura narrativa que presenta, en la que los hechos son contados partiendo del punto final y retrocediendo hasta el origen. Porque si Memento hubiese sido contada de otra forma, probablemente no estaríamos ahora hablando de ella.

Memento es un gran rompecabezas. Una cinta que nos obliga a estar bien atentos, porque al igual que el protagonista, hay muchos momentos en los que no sabemos qué es lo que ha pasado. Cada frase, cada fotograma, tiene su importancia, y más tarde o más temprano “encajará” dentro del puzzle. Un juego de falsas memorias y engaños en el que nos vemos sumergidos mientras nos preguntamos no por el futuro, por lo que sucederá a continuación, sino por el pasado, de manera que el “¿qué?” se convierte en el “¿por qué?”, y así Nolan nos mete en la piel del protagonista, porque al igual que él, nos encontramos sin memoria.

Desde la primera escena, que comienza con una foto polaroid que se va desvaneciendo, ya adivinamos que no estamos ante una película convencional. La fotografía es succionada por la cámara, un hombre muerto se levanta... el tiempo retrocede. A partir de entonces, pequeñas piezas de historia se superponen y avanzan cronológicamente en sentido inverso. Todo ello mezclado con escenas en blanco y negro en las que el protagonista mantiene unas conversaciones telefónicas, no sabemos con quién, que explican parte de su historia y frecuentemente hablan de un hombre que conoció en su pasado, y que como él, sufría de amnesia temporal, un hombre cuya vida se empeña en recordar y que mantiene fuertes paralelismos con la suya propia, pero ¿a qué tiempo pertenecen estas imágenes? Más piezas que el espectador debe encajar.

Esta impactante obra, de memorables e intensos diálogos, es además una reflexión sobre la memoria, sobre el poder que tienen nuestros recuerdos. Como dice su protagonista: “somos lo que recordamos”, y es por eso quizá, que pese a que durante toda la historia se aferre a los hechos desconfiando de su traicionera memoria, finalmente se quede con el recuerdo que más le conviene.

No deja de ser irónico que Nolan fuese capaz de crear esta joya del cine con tan escasos medios, y sin embargo su siguiente película, Insomnio, que contaba con un reparto de los llamados “de lujo” (Al Pacino, Robin Williams y Hilary Swank), y un presupuesto de muchas cifras, resultase una triste decepción. Y es que tener de todo, no siempre es bueno.



LA PELÍCULA

Christopher Nolan. Guy Pearce, Carrie Anne Moss, Joe Pantoliano, Jorja Fox.

Audio Castellano DD 5.1, inglés Dolby Surround.

Subtítulos Castellano.

Imagen Anamórfica, 2,35:1.

Distribuidora Columbia Tristar Home Video.



Leonard sufre una extraña enfermedad: es incapaz de crear nuevos recuerdos desde un trágico accidente, por lo que no puede acordarse de nada que haya hecho o dicho hace unos pocos minutos. Para organizar su vida lleva una rigurosa disciplina de hábitos diarios, y utiliza una cámara Polaroid para retratar a aquellos que va conociendo y no olvidar sus caras ni lo que piensa de ellos. Su objetivo es vengar el asesinato de su esposa, y a medida que va descubriendo pistas, se las tatúa en su cuerpo para no perderlas. Así, se despierta cada mañana y frente al espejo, observando sus tatuajes, revive la misma angustia y el mismo dolor por la pérdida de su mujer, como él mismo dice: “no me acuerdo de olvidarte”. Su enfermedad le hace víctima de engaños y estafas, amén de situarlo en complicadas situaciones como la genial escena de la persecución en la que se dice a sí mismo: “vale, ¿qué estoy haciendo?... persigo a ese tipo... no, él es quien me persigue”. Pero no desvelemos más los detalles del guión, que cada cual descubra en Memento los secretos que esconde.

El material extra, dispuesto en el menú en una forma muy original, consta de: Ficha Artística, Ficha Técnica, Premios, Filmografías, Tráiler y Galería fotográfica.

 

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