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Pioneer A-A6MK2 y PD-D6MK2, Para gente sin prejuicios

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La Serie G-Clef de pioneer cuenta con el sello de calidad que implica la colaboración de los Air Studios de Londres en su diseño

Pioneer es un nombre que para mucha gente está asociado al cine en casa a través de sus buenos amplificadores A/V, de sus magníficos reproductores y, cómo no, a través de sus pantallas de plasma, que son hasta ahora las mejores que hemos podido ver. También muchos conocen la marca por sus productos de audio para el automóvil. Sin embargo, serán pocos -y algo veteranos- los que recuerden sus magníficas realizaciones en el mundo del estéreo puro y duro, del que se conservan no pocas unidades en perfecto orden de marcha con 20 o 25 años de servicio a sus espaldas, gracias a una calidad de construcción de las que ya casi no se ven. Tras muchos años volcada en el cine en casa y sin productos para el mundo estéreo, en el año 2007 Pioneer dio los primeros pasos para volver a tener presencia en el mundo de la alta fidelidad, lanzando una serie denominada G-Clef, clave de sol. Se componía de dos modelos de amplificador, dos reproductores SA-CD y un sintonizador de radio digital. Ahora, Pioneer ha actualizado estos aparatos presentando una segunda versión de los mismos, una mark two o MK2, como se denomina en inglés. La gama está compuesta por dos amplificadores y dos reproductores pensados para combinarse entre sí en dos conjuntos, de forma que el amplificador A-A9MK2 y el reproductor PD-D9MK2 serían los modelos “de referencia” de la marca y el amplificador A-6MK2 y el reproductor PD-D6MK2, las versiones más sencillas y asequibles. Finalmente, el sintonizador digital completaría la electrónica del conjunto estéreo. Desde su primer lanzamiento, la serie G-Clef de Pioneer cuenta con el sello de calidad que implica la colaboración de los Air Studios de Londres en su diseño. En este caso, nuestros invitados en este laboratorio serán el amplificador A-A6MK2 y su complemento el reproductor PD-D6MK2.

Las diferencias de los nuevos modelos respecto a los anteriores son varias. Comienzan con una mejora general de la calidad de construcción, que se criticó bastante en su primera versión y que se hace visible en detalles como los bornes de altavoz de mayor calidad, ahora además chapados en oro, y unos mandos a distancia totalmente nuevos. En el amplificador A-6MK2 vemos además un incremento de la potencia, ya que la primera versión ofrecía 45W para cargas de 8 Ohm entre 20Hz y 20kHz y 60W para cargas de 8 Ohm en iguales circunstancias. La nueva pasa a 60W entre 20Hz y 20kHz para cargas de 8 Ohm y 70W en las mismas condiciones para cargas de 4 Ohm. En el reproductor PD-D6MK2 encontramos mejoras en la fuente de alimentación.

REPRODUCTOR PD-D6MK2

El Pioneer PD-D6-J, antecesor de nuestro invitado, fue nombrado ganador del premio EISA 2007-2008 en su categoría, por lo que reemplazarlo se convierte en un reto importante. Por ello, el fabricante no ha querido correr grandes riesgos y presenta una versión claramente continuista, con un nuevo y muchísimo más refinado mando a distancia. En el interior, se mantiene una construcción cuidada, tratando de minimizar los recorridos de señal y con componentes de alta calidad que mejoran ahora la fuente de alimentación, al integrar condensadores de baja resistencia en serie y diodos de barrera Schottky. La conversión digital-analógica está encomendada a dos convertidores gemelos Burr-Brown de 192 kHz/24-bit y Pioneer aplica una vez más su Legato Link Conversion PRO, que cuadriplica la frecuencia de muestreo para minimizar la desviación de fase, además de expandir la longitud de las cadenas de datos de 16 a 24 bits mediante la tecnología Hi-Bit.

El reproductor soporta los formatos CD-Audio, SACD, MP3 y WMA y es capaz de leer discos CR-R y CD-RW. En su frontal, de aluminio rígido, presenta un diseño limpio y minimalista con los mínimos controles y un pequeño display LED para visualizar la información del disco reproducido. El brillo de la pantalla puede ser reducido o incluso puede desconectarse la misma utilizando la función pure audio, que además desconecta también las salidas digitales del reproductor para eliminar toda posible interferencia en la reproducción del sonido más puro. La parte trasera nos presenta una conectividad estándar en este tipo de aparatos, con una salida RCA estéreo y dos salidas digitales, una eléctrica S/PDIF y otra óptica EIAJ-Toslink, además del clásico bus de control y la toma de corriente. Todos los terminales están chapados en oro.

AMPLIFICADOR A-A6MK2

Con un frontal de aluminio de cierto grosor y un chasis relativamente rígido, su peso de unos 10 kg nos revela durante la instalación que estamos ante una construcción de buena calidad para un amplificador de estas características. Su estética totalmente minimalista se complementa con la del reproductor y apenas cuenta con un selector de fuente, un control de volumen, la activación del modo Direct y una pantalla informativa de volumen y fuente. La activación del modo Direct desconecta la pantalla de visualización y la regulación de graves, agudos y balance para una escucha sin interferencias en la señal. Su parte trasera presenta la conectividad típica de un amplificador de estas características, con una entrada para un reproductor de CD-DA / SACD, una para el sintonizador digital de radio, una más auxiliar y una entrada para giradiscos dotados de cápsula MM. También incorpora un bucle de grabación analógico, una característica que en estos tiempos considero muy poco práctica. Tampoco encontramos una entrada directa a la sección de amplificación que permitiera integrarlo en un equipo A/V, una prestación que entiendo debe ser exigible a cualquier amplificador estéreo en estos tiempos.

Con una potencia de 60W para cargas de 8 Ohm entre 20Hz y 20kHz que se amplía a 70W para cargas de 4 Ohm, a priori parece adecuado para conectar a unas cajas de ataque relativamente sencillo y para salas de tamaño pequeño o mediano. En su interior, apreciamos una construcción doble monofónica clásica, en la que encontramos dos grandes transformadores convencionales, dos importantes disipadores de calor y un cableado y disposición que, siendo correctos, no llamarán la atención de los aficionados tanto como para deleitarse con la contemplación del interior de los equipos.

Una de las características novedosas de ambos aparatos es la aparición de nuevos mandos a distancia comparativamente mucho mejores que los de la primera generación de la serie G-Clef. Están construidos íntegramente en aluminio, y por su diseño sirven para controlar al menos las funciones básicas de otro de los componentes, como regular el volumen del amplificador desde el mando del reproductor, o parar la reproducción desde el del amplificador. Aunque la idea es buena, no elimina la necesidad de contar con ambos mandos encima de la mesa, porque en los dos casos faltan funciones específicas de cada aparato que el mando del otro no puede realizar. Ahí es donde empiezan los problemas, porque ambos mandos tienen la misma forma y tamaño, pero una disposición de teclados totalmente diferente. Así, según el que tengamos en la mano, tendremos diferente situación de los botones para funciones tan elementales como subir o bajar el volumen, detener o iniciar la reproducción del disco o cambiar la pista escuchada. Se echa de menos un mando único o un diseño más cuidado en el que encontremos volumen, play, pausa, etc. siempre en el mismo sitio.

PRUEBAS DE ESCUCHA

Conecté nuestros invitados a mis cajas habituales, unas B&W 804, que tienen una sensibilidad de 89dB (2,83V a 1m), una impedancia nominal de 8 Ohm y mínima de 3 Ohm, por lo que son relativamente fáciles de atacar, y aunque no son agradecidas a las electrónicas con garra, no necesitan una potencia nominal excesivamente generosa. A priori, las cifras indicadas por Pioneer para el A-A6MK2 son suficientes para moverlas con tranquilidad y lo cierto es que las pruebas me irían confirmando dicha adecuación.

Como de costumbre, comencé con diversos temas tranquilos, acústicos y con pocos instrumentos, para ir complicando las cosas poco a poco. El disco Come to find de Doug MacLeod fue un interesante primer contacto con el conjunto. La primera sensación que me encontré fue la de una escena sonora excelente, muy precisa y bien centrada, en la que resultaba muy sencillo situar los cuatro músicos que intervienen. Esta característica, unida a la naturalidad de los timbres de las voces e instrumentos, nos lleva a sumergirnos en la música hasta tener una sensación de gran cercanía con los intérpretes. Las mismas impresiones tuve con el disco Mi Buenos Aires querido, ese homenaje al tango que Daniel Barenboim grabó junto a Rodolfo Mederos y Héctor Console y que se ha convertido en uno de los discos más audiófilos. La compleja dinámica del piano se restituye con fuerza y viveza, casi como si tuviéramos el instrumento delante de nosotros. Aquí ya algunos pasajes con ritmo y dinámica complejos me fueron indicando que la electrónica no tendría problemas para empresas más ambiciosas como el concierto para violín y orquesta de Tchaikovsky interpretado por Anne Sophie Mutter y la orquesta Filarmónica de Viena bajo la dirección de André Previn (SACD DG 00289 474 8742). Tanto los transitorios de esta obra tan compleja como los pasajes de los tutti de la orquesta son reproducidos con honestidad y sin desmayos, aunque quizá la electrónica no llega a exprimir al máximo las posibilidades de las cajas. Con todo, una nota muy alta para una prueba difícil como una orquesta sinfónica completa. Finalmente, pude comprobar a través del alegre jazz moderno de Club des Belugas (Zoo Zizaro) y del último disco de Jamie Cullum (The pursuit) cómo con ritmos más vivos el conjunto de Pioneer se mueve como pez en el agua también, garantizando diversión sin límite a su propietario.

Mi conclusión es que el PD-D6MK2 y el A-A6MK2 constituyen un conjunto de gran calidad para disfrutar del audio en estéreo. Están a la misma altura que equipos de otras marcas de larga leyenda en la alta fidelidad, y precisamente el nombre Pioneer puede ser la única limitación que tenga este conjunto para competir con esos rivales de apellido ilustre. Sin duda, un equipo tan audiófilo como los que más para gente sin prejuicios.

NOS GUSTA

- Imagen estéreo perfecta.

- Musicalidad inmejorable.

- Diseño y construcción.

MEJORABLE

- Ergonomía de los mandos a distancia.

- Ausencia de entrada para integrarlo in equipo A/V.

- Entradas no re-denominables por el usuario.

Valoración de los especialistas: 5

Texto: Jorge WUHRMANN

 

 

Raül Centeno, Product Manager HBD

Marketing Department de Pioneer Electronics Iberica, S.A.



Se han creado para reproducir la música de la forma más próxima al sonido original. El sello de calidad de los AIR Studios es una muestra no sólo de que la ingeniería ha entrado a formar parte de estas unidades de audio, sino también de la excepcional y alta calidad de los procesos de artesanía aplicados y de la cuidada selección de sus componentes electrónicos.

Pioneer A-A6MK2 y PD-D6MK2, Para gente sin prejuicios

Ficha técnica

Amplificador integrado estéreo A-A6MK2

POTENCIA 60W a 8 Ohm, 70W a 4 Ohm. RESPUESTA EN FRECUENCIA 5Hz-100kHz (phono, de 20Hz a 20 kHz). RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 103 dB (Phono 80 dB). CONECTIVIDAD Entradas de línea 3 + Phono (MM) + 1 bucle de grabación. Salida para 1 par de cajas. DIMENSIONES 420 x 359 x 100 mm. PESO 10 Kg.



Lector de CD y SACD PD-D6MK2

FORMATOS SOPORTADOS CD-DA, SACD, WMA, MP3. RELACIÓN SEÑAL/RUIDO 118 dB (CD) y 110 dB (SACD). CONECTIVIDAD Salidas: 1 semi-balanceada RCA, 1 digital eléctrica (S/PDIF) 1 digital óptica (EIAJ-Toslink). DIMENSIONES 420 x 340 x 100 mm. PESO 4,5 Kg.



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