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Ajustar el DVD: El audio

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Aprende a ajustar los parámetros básicos de tu lector de DVD-Video.

Texto: Alberto Gilabert

En el número pasado aprendimos a ajustar y configurar nuestro reproductor de DVD-Video en su aspecto visual (es decir, la señal de vídeo). Ahora es el turno de la parte sonora. Ya avanzamos en su momento que una mala configuración (ya sea por omisión o por desconocimiento) implica rebajar las prestaciones del aparato, lo que puede arrebatarle cualquier deseada o conseguida relación calidad/precio. Es necesario hacerlo bien.

En el apartado de audio hay una importante ventaja y es la conexión digital. Gracias a ella se puede simplificar toda la amalgama de cables en analógico que puede suponer querer disfrutar del sonido envolvente multicanal de las películas.

De hecho, con un receptor de A/V convencional será necesario un único cable para enlazar con la fuente, ¡menos cables de los que utilizábamos antes con el CD-Audio! (y esto tiene su importancia).

Paradojas de la tecnología que nos rodea, si queremos disfrutar de los dos últimos formatos de audio multicanal “musical” (SA-CD y DVD-Audio), en un 90% de los casos sólo podremos hacerlo mediante enlace analógico.

En el siguiente artículo te enseñamos cómo realizar y ajustar bien el apartado de audio de tu reproductor de DVD-Video, indicándote además el porqué de cada aspecto para que no te quede ninguna duda.

Algunos lectores de CD-Audio de media o alta gama para uso doméstico ya incorporan salidas de audio digital en S/PDIF y EIAJ-TosLink (lo que conocemos también por coaxial y óptica, respectivamente). El motivo de esta conexión es sencillo de entender: si los datos almacenados en el soporte lo están en digital, ¿por qué no mantener esa integridad hasta lo más lejos posible? Las transmisiones analógicas están supeditadas a padecer problemas sobre todo a causa de campos electromagnéticos. Éstos, invisibles a nuestros ojos, son responsables, por ejemplo, de que un ciclomotor añada una molesta “nieve” a la recepción de la televisión analógica. La cantidad de cables (y por tanto circulación de corriente, que es el “motor” que genera estos campos) que hay en los paneles posteriores de nuestros equipos es responsable en parte de estos defectos. Pero la señal digital tiene la ventaja que por naturaleza puede ser enviada y recibida totalmente idéntica, incluso en situaciones no deseadas, algunas hasta tal punto que nunca serán posibles en nuestros hogares. Aunque en realidad se esté trasmitiendo una señal que fluctúa con el paso del tiempo de una manera continua (es decir, “analógica”), la construcción y el diseño de la misma permite esta posibilidad. Explicado más claro: la conexión digital resulta a la práctica más limpia, segura e inalterable. Pero hay otra ventaja importante. El sonido no es “digital”, pero sí puede almacenarse bajo dominio digital. Al hacerlo se abren nuevas posibilidades y recursos, entre ellos “digitalizar” en una sola señal lo que en analógico serían seis señales. Es así en el caso del Dolby Digital y DTS, los dos sistemas de compresión de audio digital multicanal más utilizados en películas. Una cadena Dolby Digital o DTS (es decir, 1 señal digital) puede equivaler a seis o más cadenas de audio analógico.

Los reproductores de DVD-Video actuales heredan esas dos salidas de audio digital EIAJ-TosLink (la óptica) y S/PDIF (la eléctrica). Mediante un único cable se podrán transmitir todos los contenidos de audio estandarizados de cualquier soporte compatible: Dolby Digital, PCM, DTS, MPEG, MP3, etc. De esta manera, si nos centramos únicamente en los lectores de DVD-Video, al conectarlos vía digital los convertimos en auténticos transportes: leen y transportan la señal al receptor de A/V o previo-procesador. Evidentemente, estos dos últimos aparatos deben equipar los correspondientes descodificadores y convertidores D/A.

Algunos reproductores de DVD-Video disfrutan de descodificadores de Dolby Digital (todos tienen convertidores D/A para señales estéreo PCM o para las versiones estéreo analógicas del Dolby Digital y/o DTS). Para utilizar estos descodificadores deberemos recurrir a la conexión multicanal analógica: 6 o más cables del reproductor al receptor de A/V. A no ser que los descodificadores y, sobre todo, convertidores D/A del reproductor sean superiores al del receptor o previo, lo práctico es mantener la conexión digital.

De hecho, el único escenario donde aún se recomienda utilizar la conexión analógica es cuando el lector de DVD-Video o CD-Audio dedicado equipa una electrónica específica para señales estéreo, con convertidores D/A superiores al de la mayoría de receptores o circuitos DSP que modifican la señal resultante.



SA-CD Y DVD-AUDIO



Pero hay una excepción tremendamente ilógica. SA-CD (Super Audio CD) y DVD-Audio son dos formatos de audio estéreo o multicanal pensados para música. Son posteriores al DVD-Video, podríamos decir que de muy reciente creación. En una época donde todo es digital (ambos se apoyan en soportes digitales), incomprensiblemente no tienen un estándar de comunicación digital asociado (o como mínimo a fecha de hoy). Aunque hay fabricantes que hartos de esta ilógica y poco práctica ausencia han decidido utilizar sus propios protocolos (como es el caso de Meridian) o utilizar sistemas válidos aunque no aprobados (i.Link, HDMI, ...), la gran mayoría nos vemos obligados a recurrir justamente a la solución que hasta ahora hemos querido evitar: la conexión multicanal analógica.

Resumiendo. Utilizaremos siempre el enlace digital, a no ser que nuestro receptor, amplificador o previo no descodifique las señales Dolby Digital y/o DTS (cosa rara hoy en día), o que el convertidor D/A para las señales PCM (es decir, CD-Audio) del lector o sus circuitos y filtros asociados, sean superiores o diferentes (a mejor) que los que equipan los receptores, amplificadores o previos. En el 90% de los casos, apostaremos pues por el digital.



UNOS Y CEROS



Una conexión digital es mucho más que la simple transmisión de una (o varias) señales de audio. Se trata de la adición aposta de diferentes datos adicionales destinados a asegurar que lo que se envía es justamente lo que se recibe, y en caso contrario, buscar una solución de compromiso. No es el tema principal de este artículo, pero vale la pena recordar que no se trata de la simple transmisión de señales de audio (aunque toda esa información “navegue” a través de un sólo cable).

Hay dos maneras estandarizadas de enviar los datos de un lector a un receptor o previo: S/PDIF o EIAJ-TosLink. Ambos son estándares acordados e internacionales.

El S/PDIF utiliza cable coaxial de 75 ohmios de impedancia con conectores cinch (popularmente conocidos como RCA). No son exactamente los mismos cables “rojo y blanco” que hemos utilizado hasta la fecha para unir el lector de CD-Audio y el amplificador, pues son de impedancia diferente. Aún así, si utilizamos éstos el equipo funciona.

El EIAJ-TosLink utiliza en vez de impulsos eléctricos haces de luz para la transmisión de la señal (por eso su nombre “óptico”). Tiene la ventaja que es realmente inmune a los campos electromagnéticos, pero resulta un poco más frágil en cuanto a uso. Utilizan un conector especial que los hace característicos.

Sobre cuál de los dos estándares es el más adecuado, ya lo discutimos en números anteriores y terminamos por no dar vencedor alguno: ambos cumplen y bien su función.



CONFIGURACIÓN



En la mayoría de los casos (a excepción de los lectores multi-formato) es suficiente con dejar el reproductor en sus valores de fábrica. Pero hay datos interesantes de conocer. Previo al Dolby Digital (y al DTS) el formato multicanal que aspiraba a ser estándar era el MPEG. Aunque es casi anecdótico encontrarlo en algún que otro disco en DVD-Video, por especificaciones debe seguir siendo compatible en los lectores. Por eso aparece siempre la opción “MPEG Audio”. Este último dato se ofrece como curiosidad.

La salida digital debe transportar los datos Dolby Digital, DTS y PCM (todos los lectores leen PCM y Dolby Digital, pero no deben hacerlo con DTS; vale la pena verificar esta compatibilidad). Algunos permiten que el chorro de datos de una cadena PCM (de un CD-Audio, por ejemplo) se ofrezca a 44,1 kHz (en su modo estándar) o a 48 o más. Algunos verán ventajas en esta opción.

Además de configurar los idiomas del menú, subtítulos y banda sonora (se pueden ajustar por defecto a “castellano” y no tener que ir seleccionándolo cada vez que insertamos un disco), poco más será necesario.

Si se dispone de un lector compatible SA-CD y/o DVD-Audio aparecerá una nueva opción que permitirá configurar, como si de un receptor se tratara, los 5.1 canales “analógicos”. En función de las prestaciones del lector, podremos elegir entre canales “large” o “small” (es decir, cajas acústicas de rango total o tipo monitor o satélites), la frecuencia de corte para el subwoofer o la distancia al punto de escucha ideal. Todos estos ajustes sólo afectan la salida analógica multicanal, no la digital (a excepción de algunos modelos, la gran mayoría no ofrecen señal digital SA-CD y/o DVD-Audio, normalmente suele ser una “copia” hacia abajo, en el caso del SA-CD, la capa CD-Audio). La mayoría de lectores multi-formato además incluyen descodificadores Dolby Digital y/o DTS, aunque recomendamos utilizar si es posible el enlace digital para estas señales y sólo recurrir a las salidas multicanal analógicas cuando se utilicen soportes SA-CD o DVD-Audio.

En el futuro se espera que la conexión HDMI estandarice también la transmisión de audio multicanal digital (incluyendo DSD y DVD-Audio), lo que facilitará aún más todas las conexiones: 1 solo cable para vídeo de alta calidad y audio multicanal digital.

El sonido del DVD directo al televisor

Hay quien ha comprado un lector de DVD-Video pero aún espera invertir en el receptor y las cajas. Sólo tiene como equipo de “altavoces” los del televisor (con algo de suerte, estéreo). Todos los reproductores de DVD-Video tienen un circuito que convierte las señales digitales multicanal Dolby Digital en una cadena analógica estéreo convencional. Esta señal se ofrece en la salida de “line out” (dos conectores cinch o RCA) y en el conjunto de señales del conector SCART (por eso siempre tenemos que “mutear” la televisión).

Esa señal estéreo es una mezcla hacia a bajo, y normalmente se ofrece de dos maneras: estéreo convencional o Dolby Surround. Esta última esconde la información del canal central y los canales laterales en la pareja L y R. En un televisor estéreo equipado con algún procesador de esos tipo Dolby Virtual se aconseja configurar esta opción de señal estéreo, pues los efectos serán algo más creíbles.

Algunos reproductores de DVD-Video incluso disfrutan de procesadores de audio que regeneran la cadena Dolby Digital original en una mezcla analógica estéreo híbrida que provocará una sensación más o menos envolvente, que aunque a veces es demasiado artificiosa, suele ofrecer unos resultados un poco más espectaculares.