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Especial proyectores. Las 20 preguntas fundamentales.

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Una nueva sección que de forma monográfica se dedicará a algún tema de esos que generan dudas y consultas.

Texto: Josep ARMENGOL

Estrenamos este mes una nueva sección que queremos sea lo más práctica posible para que nuestros lectores saquen el mayor provecho de ella, y que dedicaremos de forma monográfica a algún tema de esos que generan muchas dudas y consultas. Haciendo honor al nombre de la revista, CEC (Cine En Casa), era obligado empezar por la proyección, pues no existe otra forma de concebir el cine en casa que viéndolo en pantalla grande, pero grande de verdad, y eso implica usar un proyector (por lo menos hasta que los televisores de más de 100 pulgadas se hagan más populares de lo que son ahora, casi una rareza de laboratorio). El formato que nos ha parecido más práctico es de las las preguntas: intentaremos plantearnos todos los posibles interrogantes que a ustedes se les podrían plantear sobre el tema y darles las respuestas.

1. ¿Es necesaria una sala dedicada para usar un proyector?

En absoluto, en realidad es exactamente lo contrario: un televisor moderno de 40 o más pulgadas, aún siendo un modelo plano que podamos colgar en una pared como un cuadro, ocupa una cantidad notable de espacio y tiene ciertas exigencias (calor disipado, conexiones) que pueden complicar la logística doméstica.

Sin embargo las instalaciones con proyector suelen pasar muy desapercibidas: en un extremo de la sala, en el techo o en una estantería, estará discretamente ubicado el proyector; en el otro, una pantalla plegada aparecerá sólo como un objeto de apenas diez centímetros de grosor en el techo, si no está del todo oculto tras un falso techo. En esa pared puede haber ventanas, cuadros, lo que sea, y sólo cuando vayamos a usar el proyector desplegaremos la pantalla (o bajará sola si es automática) para disfrutar del espectáculo. Si decidimos dedicar una sala o pared a este uso, entonces podríamos usar una pantalla fija, en cuyo caso sí tendríamos comprometida esa superficie para este uso.

2. ¿No es posible usar un proyector sin instalación fija?

Es perfectamente posible, aunque no es lo ideal: un proyector es un aparato electrónico de precisión y las vibraciones y golpes pueden afectar a su rendimiento, así que la instalación fija (alejado de manos curiosas) es lo ideal. Pero no es obligatorio: podemos disfrutar perfectamente de un proyector colocándolo, cuando queramos ver una película o evento deportivo, en el suelo, sobre una mesita o en una estantería, en función de nuestra sala y necesidades.

3. ¿A qué distancia debe instalarse de la pantalla?

No todos los proyectores tiene ópticas con el mismo tiro ni las mismas posibilidades de zoom, pero en líneas generales podemos decir que para conseguir una pantalla de 100 pulgadas de diagonal podremos colocarlo a una distancia de entre tres y seis metros de la pantalla. Como ven, son muy versátiles y las excepciones son aquellos proyectores con menos margen de zoom, cada vez más raros.

4. ¿Es difícil conseguir una buena colocación?

Hubo un tiempo, en particular con proyectores de tecnología DLP, en que había que ser muy meticuloso y preciso para instalar el proyector y conseguir una imagen de geometrías correctas (sin distorsiones ni aberraciones), pero eso ya no es así y prácticamente todos los aparatos actuales permiten márgenes de regulación de sus lentes que facilitan enormemente la instalación o la elección del lugar donde ubicar el proyector. Sólo hay una exigencia que se mantiene, y es que el proyector debe situarse de forma que el eje de su óptica (la línea imaginaria que saldría por ahí) esté perfectamente perpendicular al plano de la pantalla, sobre todo en sentido horizontal (puesto que muchos proyectores permiten corregir cierta falta de perpendicularidad vertical, el llamado keystone, pero usarlo implica perder calidad).

5. ¿Qué cables necesitaré pasar hacia el proyector?

Realmente sólo hay dos imprescindibles: el de alimentación (obviamente) y un HDMI, que es la mejor forma de enviarle señal (y según el tipo de señales, la única). Si tenemos espacio podemos añadir un cable coaxial para la señal de vídeo compuesto (que es la de menor calidad posible, pero que cualquier aparato de vídeo antiguo dispone de ella) o tres de esos cables coaxiales para la señal de vídeo por componentes si tenemos algún aparato muy particular que la usa. Pero nuestro consejo es que olviden lo que no sea HDMI: los receptores actuales pueden recibir las otras señales de vídeo y convertirlas a HDMI, facilitándonos la vida para usar un solo cable de señal entre fuentes (o receptor) y proyector.

6. ¿No dan problemas los cables HDMI muy largos?

Sí pueden darlos: verdaderamente cuesta distinguir entre cables de menor y mayor calidad cuando usamos tiradas de uno o dos metros, pero cuando necesitamos más de cinco o siete metros las diferencias entre ellos resultan obvias, hasta el punto de poder no llegar a sincronizar los aparatos y no tener ninguna imagen. El efecto más habitual con cables mediocres a partir de diez metros sin embargo es una especie de nieve y píxeles de colores distribuidos aleatoriamente en pantalla, además de breves interrupciones de la imagen. Con un cable de mejor calidad hemos llegado a ver conexiones de más de 20 metros funcionar a 1080p sin problemas.

7. ¿Qué hago si mi receptor es antiguo, no tiene HDMI y estoy satisfecho con él?

Los receptores modernos se han convertido en más que amplificadores, porque no sólo contienen circuitos de procesado de vídeo (para conmutar entre varias fuentes con HDMI y ofrecer menús gráficos en pantalla) sino incluso sirven como fuentes en red. Pero hay aparatos de generaciones previas perfectamente capaces de darnos mucha satisfacción en su función: la mejor solución puede ser optar por una conexión directa entre fuente y proyector, pues un lector Blu-ray actual es capaz de reproducir películas en el nuevo formato, DVD e incluso archivos de vídeo. El audio viajará con una conexión digital tradicional (óptica o coaxial) hacia el receptor, y lo único que nos perderemos será el matiz final en aquellas películas BD con formatos de alta resolución. Recuerden de todas formas que (por ejemplo) un DTS-HD Master Audio se enviará como DTS de alto bitrate (el mejor posible en un DVD) a través de esa conexión digital tradicional, y ésa ya es una calidad de sonido excelente.

8. ¿Es imprescindible montar una pantalla?

No, no lo es: muchos aficionados proyectan sobre una pared, aunque muchos de ellos preparan esa pared con alguna mezcla de pintura pensada para este fin. Algunos acabados domésticos (yeso pintado con témpera por ejemplo) parecen blancos pero realmente tienen desviaciones cromáticas que descubrimos cuando intentamos calibrarlo (pero que podemos corregir precisamente de esa forma). Y desde luego es preferible usar una pared lisa, sin acabado gotelé, sobre todo si vamos a tener una posición de visionado cercana...

9.¿Qué tipo de pantalla es mejor: manual, fija, eléctrica...?

No nos andaremos con rodeos: las mejores pantallas son las fijas porque son las únicas que pueden garantizar una superficie libre de arrugas a largo plazo. Una eléctrica tensionada está cerca de eso, una eléctrica normal ya tenderá a pandearse ligeramente en función del tamaño y calidad, y por último las manuales son las que antes empiezan a mostrar defectos de este tipo. Lógicamente una pantalla fija sólo es práctica en una sala dedicada (o en casas cuyos miembros, todos, sean muy aficionados).

10. ¿Es necesario calibrar el proyector?

No es necesario para empezar a disfrutarlo, pero es la única forma de sacarle todo el partido en nuestra sala: no es sólo una cuestión de saber con certeza que estamos viendo los colores correctos y tal como el director los quiso en esa película; la calibración permite más que eso: es disfrutar de toda la gama lumínica, de todo el contraste del que es capaz nuestro proyector. No tiene sentido dar muchas vueltas a una compra, comparando aparatos y sus fichas técnicas o pruebas en la revista, para instalarlo y no calibrarlo: un proyector de una gama inferior, bien calibrado, siempre ofrece mejor imagen que uno mejor (y más caro) sin calibrar. Déjenme subrayar que la calibración es para nuestra sala, nuestra pantalla y nuestras condiciones de luz ambiental habituales. Cuando algo de eso cambia, la calibración no sirve, y por eso es necesario hacerlo in situ y por eso también no existe ningún proyector calibrado en origen porque... ¿calibrado para qué pantalla? ¿con qué luz? Un simple disco de prueba les permitirá regular el nivel de blancos (contraste) y negros (brillo) de forma correcta para sus condiciones ambientales y ése es el mínimo ajuste exigible en la primera instalación. A partir de ahí... les recomiendo la lectura pausada del los sobresalientes artículos de mi compañero Javier Guerra en esta misma revista hace una temporada.

11. ¿Es cierto que los proyectores no sirven para “ver la tele”?

No, no es cierto: un proyector puede ofrecernos cualquier imagen que le enviemos, y la de un receptor TDT o de satélite es tan válida como cualquier otra. Lo que sí es cierto es que, con una pantalla de 100 pulgadas o más, tenemos un auténtico microscopio para la señal de vídeo: cuando esta señal era analógica o TDT de definición estándar, a ese tamaño lógicamente no era un placer para la vista como lo es la señal de las actuales emisoras en HD (cada cadena tiene por lo menos una). Y algunas retransmisiones, como las motos de MotoGP o el fútbol, cobran una nueva dimensión vistas en pantalla grande y en HD...

12. ¿Es conveniente pintar la habitación en un color oscuro?

Si vamos a tener una sala dedicada, sí, cuanto más oscura sea ésta menos reflejará la luz procedente de la pantalla (reflejada a su vez del proyector) y mayor contraste efectivo conseguiremos. Dicho al revés, una sala con paredes y techo blanco estará reflejando gran cantidad de luz, dejando una luz ambiental notable aunque estemos supuestamente a oscuras. Ahora bien, como siempre estamos sujetos a compromisos domésticos y los colores oscuros rara vez son bien apreciados, se puede usar algún tono ocre o azul, que ya refleja mucha menos luz que el blanco.

13. ¿Qué ocurre si hay un apagón mientras vemos la película?

Los proyectores utilizan potentes lámparas de cuarzo (en torno a 200W) que además de luz producen mucho calor, por eso usan ventiladores que fuerzan su refrigeración. Cuando los apagamos, la bombilla se apaga de forma progresiva y los ventiladores siguen funcionando para evitar una caída de temperatura brusca que podría perjudicar su cristal. Un apagón lógicamente impediría ese apagado óptimo y podría provocar directamente una rotura de lámpara (posiblemente al siguiente encendido), sin contar que como electrónica delicada que es, si al apagón le sigue un pico de tensión podría haber otro tipo de daños. Nuestro consejo es usar siempre los proyectores con un SAI. Puede ser del tipo informático (asequible), de potencia sobrada para este uso (mínimo 400W según proyector), de forma que si el apagón es breve podremos seguir con el visionado, y si parece alargarse podremos apagar correctamente el proyector.

14. ¿Qué tecnología es mejor, LCD, DLP o DiLA, y qué diferencias hay entre ellas?

Es complicado responder a esa pregunta: en principio la mejor tecnología es la DiLA, pues utiliza lo mejor de las otras dos, pero un proyector siempre es mucho más que sólo su panel básico. Los proyectores LCD usan tres paneles de ese material (de los colores rojo, azul y verde o RGB por sus siglas en inglés) que son atravesados por la luz de la lámpara y se tiñen de los colores que veremos proyectados; puesto que no es fácil conseguir un panel LCD totalmente opaco (ni transparente) sus negros pueden no ser perfectos y ofrecer contrastes poco destacados; además, los paneles LCD tienen espacios entre píxeles que veremos en forma de cuadrícula o rejilla en la pantalla. Los DLP funcionan justo al revés: sus paneles (los tres colores básicos habituales) están compuestos de muchos microespejos que reflejarán la luz de la lámpara; su contraste y nivel de negros será sobre el papel por ello mejor que un LCD, pero necesita una rueda de color (un filtro a la salida para proyectar los colores correctos) que puede provocar un efecto óptico de arco iris al que algunas personas son muy sensibles; los paneles apenas tienen espacios entre píxeles y el efecto rejilla en pantalla es muy reducido. Los DiLA usan paneles semireflectivos que funcionan de forma intermedia entre ambos sistemas tradicionales y parece que es la tecnología que va a imponerse, ya que aprovecha ventajas de ambos, aunque todavía está reservada a proyectores de gama media y alta.

15. ¿Cuáles son las cifras de un catálogo fiables o útiles?

¡Pocas! No se guíen nunca por las cifras de luminosidad o contraste de un catálogo, pues debido a la guerra de números entre marcas esas cifras suelen estar algo falseadas y, sobre todo, medidas en condiciones que serían imposibles para un visionado correcto, por ejemplo, con el contraste al máximo. Usen el catálogo para conocer la tecnología, dimensiones y peso del aparato, vean su manual para conocer mejor sus opciones de menús, y... sigan nuestra publicación para saber cuál es el rendimiento real de los aparatos.

16. ¿Son buenos los iris automáticos?

Cuando un proyector es muy luminoso, suele ofrecer un mal nivel de negros (son poco oscuros), y al contrario, un proyector con buenos negros suele ser poco luminoso. Una forma de compaginar ambas cualidades es usar un iris dinámico, es decir, una apertura variable de la óptica de proyección. La tecnología ha permitido conseguir mecanismos tan rápidos que el ojo no puede detectar sus movimientos: si la escena es muy luminosa abren para conseguir mayor luminosidad, y al contrario, en escenas de tinieblas cierran para maximizar el contraste y los detalles en zonas oscuras. Sin embargo, aún cuando el procesado digital sea muy bueno y el mecanismo muy rápido, escenas de claroscuros pueden plantear problemas y hacer que percibamos cambios de luz que nos molesten: en general aún no hemos probado un iris automático que nos convenza al cien por cien y no nos parece que sea un factor fundamental para decidir una compra.

17. ¿Necesitamos un proyector especial para 3D?

Sí, es necesario entre otras cosas porque el proyector tendrá que controlar las obligatorias gafas. Pero para poder proyectar en tres dimensiones, es decir imágenes estereofónicas (diferentes para cada ojo), un proyector debe ser también capaz de proyectar imágenes al doble de velocidad de lo habitual (para que cada ojo perciba su fotograma a la velocidad normal, o superior, nunca inferior). Si usted piensa disfrutar de este efecto, debe buscar un proyector diseñado para este fin.

18. ¿Qué menú o controles se necesitan para una calibración a fondo?

Para poder calibrar un proyector, además de los controles básicos que todos tienen (contraste, brillo) es necesario poder acceder a un sistema de gestión del color o CMS (Colour Management System). Ahí podremos ajustar en todo detalle los ajustes individuales de cada panel: la calibración consiste en el uso de una sonda colorimétrica (que mide colores con precisión, pues el ojo nos engañaría siempre) conectada a un ordenador, con patrones de prueba (colores puros en diferentes intensidades) y la ayuda de un programa dedicado que toma las lecturas de la sonda. Poco a poco se van ajustando los valores de cada color (el menú avanzado permite ese acceso directo) para acercar las curvas de colores originales a las óptimas en nuestra instalación.

19. ¿Qué significa “certificado ISF”?

ISF es la Imaging Science Foundation y se dedica desde 1994 a mejorar la calidad de la reproducción de imágenes digitales. Cuando un producto lleva esa etiqueta significa que además de contar con los menús y ajustes necesarios para su calibración siguiendo los estándares del Insituto, se ha comprobado que con ellos es posible hacerlo y además cuenta con memorias fijas para los dos modos de calibración (Día y Noche) de forma que una vez calibrado el usuario sabe que tiene esas referencias fijadas para su uso.

20. ¿Es importante contar con chips de procesado de vídeo a la última?

Todos los proyectores, hagan mayor o menor alarde de ello, llevan desde hace mucho tiempo procesadores digitales de imagen: los precisan para convertir la señal entrante, cualquiera que sea, en la señal digital que necesitan sus paneles, la llamada resolución nativa y que actualmente son casi siempre los ya populares 1980 x 1080 píxeles de la mejor señal de vídeo en alta resolución. Puede darse el caso (muy común) de que tengamos un procesador de vídeo por triplicado en nuestro equipo: en el reproductor Blu-ray, en el receptor y en el propio proyector. Si la película es nativa 1080p24, el Blu-ray enviará esa señal pura y el receptor la dejará pasar también sin cambios (salvo que hagamos un ajuste diferente) mientras que el proyector puede que aplique algún procesado antes de enviarla a sus paneles (también puede depender de nuestros ajustes). Al reproducir un DVD, curiosamente, la cosa se complica: su señal nativa (576 líneas entrelazadas, o 576i) en algún momento deberá sufrir un sobremuestreo (a 1080 líneas) y también un desentrelazado (de “i” a “p”). Puede hacerlo todo el reproductor, o parte él y otra parte el receptor, o todo el receptor, o ninguno de los dos y que sea el procesador del proyector el encargado. ¿Cuál es mejor? ¡Depende! En general es lógico pensar que el procesador del proyector será el mejor optimizado para su propio panel, pero es posible que un procesador de generación más reciente (o mejor programado) en el reproductor o el receptor consiga un resultado mejor. La solución: perder una tarde probando todas las opciones.