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Calibración de visualizadores. Parte II.

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En la primera entrega de esta serie de artículos sobre calibración de visualizadores, se desarrollaron aspectos relativos tanto al hardware como al software de calibración. En este segundo capítulo veremos otros aspectos del proceso que no han sido tratados en ocasiones anteriores y sobre los que es posible que ustedes tengan dudas.

Texto: Javier SAIZ

Uno de los elementos esenciales para completar una calibración mediante el uso de una sonda de medición son los patrones de referencia de escala de grises y de color. Éstos pueden generarse de dos maneras, bien por un dispositivo que los cree en tiempo real o bien mediante la reproducción de un disco o fichero de plantillas en nuestro lector DVD, BD, multimedia o HTPC.

En el mundo de la calibración profesional es habitual recurrir a unos dispositivos generadores de plantillas autónomos, que incluyen todos los patrones necesarios para realizar una calibración completa según todos los estándares existentes para cualquier combinación de resolución y frecuencia. Como ejemplos de este tipo de productos encontramos el Accupel HDG-4000 (www.acupel.com), de venta exclusiva en EEUU y cuyo precio oscila entre los 1.600 y los 1.800$, o el más modesto Calman DPG-1200, disponible por 1.200$ (http://www.spectracal.com/dpg.html). El objetivo perseguido en su empleo es doble: precisión y velocidad. Casi todos los equipos de esta categoría permiten su gestión remota desde el ordenador en el que se está ejecutando el software profesional de calibración, de forma que cuando éste necesita un patrón le envía a aquél la correspondiente orden para que lo genere de forma instantánea. De este modo, evitaremos tener que emplear el mando a distancia de un lector/reproductor, con su consiguiente ahorro de tiempo. De la misma forma que ganamos en velocidad y comodidad, se tiene la certeza de que la señal que se envía al visualizador es exactamente la que exige la norma, gracias a la calibración original a la que se someten durante su fabricación, empleando instrumental de altísima precisión. Sin embargo, en el uso de generadores de patrones no todo son bondades. Es conveniente recordar, tal y como les hemos explicado en anteriores ocasiones, la importancia de tener en cuenta la cadena completa de vídeo, desde el origen de la señal hasta que el visualizador la muestra. La razón es que la señal que recibe nuestro visualizador no tiene necesariamente que ser tan perfecta como la producida por el generador. Si utilizamos conexiones analógicas es muy posible que la señal emitida por la fuente no sea todo lo buena que debiera, y si además la hacemos pasar a través de un receptor audiovisual que no se limite únicamente a conmutar, se aumenta todavía más el riesgo de sufrir alteraciones posteriores por sucesivas conversiones o procesados. En el caso de señales digitales, la teoría nos dice que todas deberían ser iguales, pero la práctica nos demuestra que eso no siempre es cierto, por lo que, aunque en menor medida, nos encontramos con el mismo problema.

Como no todos nos podemos permitir un generador autónomo, lo habitual es recurrir a los discos de patrones que, además, como hemos visto en el párrafo anterior, tienen la ventaja de incluir nuestra propia fuente en la cadena. La oferta de este tipo de discos es bastante amplia y podemos disponer de algunos gratuitos, de excelente calidad y muy completos. También los hay de pago, que de forma añadida suelen incluir guías audiovisuales de calibración básica o plantillas no directamente relacionadas con la calibración, pero que a buen seguro nos ayudarán a configurar o evaluar nuestro visualizador.

De los discos gratuitos y ya mencionados por Javier Guerra en su Guía de Calibración, los más recomendables son: el AVSHD para HDTV (Rec. 709), el Tom Huffman para NTSC y el de HCFR o el de Merifon (http://merifon.altervista.org/TestDVD.html) para PAL. Entre los de pago, cabe destacar los excelentes GetGray (NTSC y PAL - http://www.calibrate.tv/), el Digital Video Essentials o el más reciente de Spears & Munsil que, si bien no es propiamente un disco de calibración, incluye un buen número de plantillas.

Una tercera fuente de patrones o plantillas son los procesadores de vídeo externos de alto nivel. Algunos nombres a tener en cuenta podrían ser los de Lumagen, DVDO o Pixel Magic Systems (Crystalio). De entre ellos, algunos pueden ser incluso gestionados desde el PC de calibración y hacer, por tanto, las veces de un generador de patrones “autónomo”.

A la hora de seleccionar el tipo de fuente de patrones, el primer criterio para su elección será, obviamente, el software de calibración que utilicemos, seguido de otros parámetros como nuestro presupuesto y el tipo de uso que le vayamos a dar a nuestro sistema (profesional o amateur).

Una vez resuelto este punto y dependiendo del origen escogido, nos encontramos con varias posibilidades de tipos de plantilla: a pantalla completa (fields), en ventana (window) o APL (average picture level). La elección de uno u otro dependerá básicamente del visualizador a calibrar. El criterio general para los televisores será recurrir a los de pantalla completa para LCD (ya sean LED o CCFL) ó retroproyectores basados en LCD, LcOS/D-ILA y DLP. Para los televisores de plasma y los de tecnología CRT lo adecuado es utilizar los de tipo ventana. Si bien esta es la norma, la realidad puede ser distinta. Por ejemplo, en el caso de los LED Edge o de algunos modelos de plasma, nos encontramos con una función llamada “dimming” (atenuación) o “negro flotante” (floating black) que varía la intensidad de la iluminación en función del porcentaje de pantalla que no contiene imagen. El objetivo que se persigue es aumentar la profundidad del negro atenuando la iluminación del conjunto de la imagen, de forma que el contraste deje de ser estático, para pasar a ser dinámico. El problema que crea esta función es una importante alteración de la curva de gamma del panel, y si bien se consigue un negro más profundo, no es menos cierto que se logra a costa de sacrificar la parte alta de la escala de grises, al tiempo que hace mucho más impreciso y difícil el proceso de calibración. En algunos paneles es posible desactivar esta función en el menú de servicio, lo que desde un punto de vista de precisión sería muy deseable, pero conlleva el peligro de provocar un daño mayor si no se sabe con certeza lo que ha de hacerse, además de poder llegar a invalidar la garantía. En el caso de no poder o no querer desactivarlo, la opción recomendable es emplear las plantillas llamadas APL, que muestran una ventana central con el objetivo a medir, pero que en lugar de mantener el resto de la plantilla vacío (negro), presenta ventanas de distintos colores a diferentes intensidades para impedir que el circuito de detección de pantalla vacía entre en funcionamiento. Si se trata de un televisor de plasma es mejor recurrir a las que dispongan de un APL menor (low APL) para evitar castigar la fuente de alimentación del panel e incurrir en clipping. Si estamos frente a un LED, no habría problema en usar las de mayor APL (high APL) por su menor impacto sobre dicho componente. Mediante el empleo de estos patrones, en lugar de los de ventana, nos aseguramos un ajuste más estable sin las fluctuaciones generadas por la atenuación. En comparación con los patrones de campo completo recomendados para los LCD, aunque los patrones APL sólo aportan una mejora en el caso de medir el 0% de intensidad, éste valor es necesario para que el software calcule correctamente la curva de gamma, por lo que sigue siendo preferible su empleo frente a los de tipo Field.

Una vez tratados el hardware, el software y los patrones, el siguiente punto a desarrollar sería el inicio del proceso de calibración.

Cada tipo de televisor y sonda tiene sus peculiaridades, siendo en cada caso un proceso relativamente diferente. Los paneles LCD y especialmente los que emplean elementos LED como fuente de luz, pueden ser calibrados desde el primer momento, ya que la alteración de sus características con el uso es bastante moderada. No sucede lo mismo con los paneles de plasma, en los que es conveniente esperar a que tengan al menos 150 o 200 horas de uso antes de realizar una calibración, pues la variación es elevada a medida que las celdas se van “rodando” y el fósforo que contienen se estabiliza. Existen en internet discos de “rodaje” gratuitos mediante los cuales se puede realizar este proceso de forma mucho más homogénea, logrando una mayor uniformidad de desgaste sin dañar el panel. Para ello hay que seguir al pie de la letra las instrucciones del creador en cuanto a configuración de ajustes de nuestro panel y dejarlo funcionando de forma ininterrumpida el tiempo que deseemos.

Para que las mediciones que obtengamos sean lo más constantes posible es necesario dejar al televisor calentarse durante al menos 30 minutos, de forma que el panel y la electrónica se estabilicen térmicamente. De forma simultánea, se puede conectar la sonda al PC que vayamos a emplear y colocarla en la posición de medida para que también se estabilice en términos de temperatura. Incluso en los casos de sondas que poseen sistemas de compensación de la temperatura como las que comenté en el artículo anterior, no está de más pecar por exceso de prudencia.

La mayor parte, por no decir la totalidad, de las sondas no profesionales son de contacto, es decir, que se coloca su sensor directamente sobre la superficie del panel. Si nuestro televisor es un LCD y no dispone de capa de vidrio de protección, habrá que ser cuidadoso a la hora de fijar la sonda, de forma que no dañemos la superficie del panel por exceso de precisión. Si la sonda dispone de ventosas, conviene humedecerlas muy ligeramente para asegurar que quede correctamente adherida y se mantenga fija durante toda la sesión.

La ubicación de la sonda sobre el área del panel debería hacerse lo más centrada que sea posible, tanto vertical como horizontalmente, teniendo en cuenta la uniformidad del panel. En los televisores de plasma el centro exacto suele ser el mejor emplazamiento, pero en los basados en tecnología LCD puede que haya “manchas” que hagan necesario desplazarlo hasta una zona que buscaremos empleando una plantilla “field” del 0% de intensidad, si nuestro panel no apaga la iluminación en esta circunstancia. Si tenemos la mala suerte de disponer de uno de los que sí apagan del todo, como hacen algunos LED con atenuación local (local dimming ó Full LED), habría que recurrir a una plantilla del 0% pero de tipo low APL. En cualquiera de las situaciones se trata de buscar la zona en la que el negro sea más sólido, evitando las “manchas” gris oscuro.