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Proyectores y barras de sonido

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Últimamente, hemos encontrado en el mercado un amplio número de proyectores y barras de sonido. Los usuarios intentan adaptar sus equipos al entorno doméstico y no son pocas las ocasiones en las que encuentran dificultades para instalar un conjunto multicanal por componentes. Ante esta situación, los fabricantes de cajas buscaron soluciones para adaptarse a esa necesidad, y de ahí surgió la idea de los proyectores o barras de sonido.

Texto: Redacción

La idea de los proyectores de sonido se basa en incluir una serie de altavoces (de número y tipo variable, dependiendo de fabricante o modelo) en un solo dispositivo, de manera que pueda generar un sonido surround virtual sin necesidad de instalar un equipo completo en la sala. Hay que incidir especialmente en el concepto virtual y diferenciarlo de real. En este caso, jamás podemos pensar que un equipo de esta naturaleza va a ofrecer un rendimiento o calidad igual a la de un 5.1 de buena calidad y con una correcta ubicación. Por eso, en CEC, siguiendo el concepto que emplean la mayor parte de firmas, nos gusta calificarlo como una solución, pero en ningún caso equiparable a un multicanal real.

ORÍGENES

Tradicionalmente, Yamaha ha resultado uno de los fabricantes más innovadores en lo que se refiere al Home Cinema. En el caso de los proyectores de sonido en concreto, también fueron ellos los que dieron los primeros pasos. De hecho, en nuestra publicación, hace más de cuatro años (lo que en ámbitos tecnológicos es una eternidad), elaboramos un laboratorio del YSP-800, un equipo preparado para televisiones de 32”, que albergaba en su interior 21 altavoces de agudos y dos woofers. Este primer modelo sólo necesitaba de una fuente y un subwoofer para configurar un sistema completo, ya que incluía amplificación. Posteriormente, Yamaha ha continuado apostando por este tipo de productos, incorporando electrónica e incluso lectores DVD o Blu-ray. De forma paralela, muchos fabricantes se han ido incorporando a este mercado, con interesantes aportaciones tanto en herramientas de calibración como con la presencia de nuevos elementos, con el objetivo común de facilitar su instalación. Entre ellos, destacan Marantz, Polk Audio, Loewe, B&W, Denon, Monitor Audio e incluso, más recientemente, fabricantes más orientados a visualizadores como Samsung, Philips o Sony.

FUNCIONAMIENTO

Aunque hay distintos equipos que incluyen electrónica y fuentes en su interior, en esta sección nos vamos a centrar estrictamente en los aspectos acústicos de estos sistemas. Los proyectores albergan en su interior un número variable de altavoces, normalmente de agudos y graves, con distintas orientaciones que provocan ondas sonoras que al rebotar en las paredes producen al oyente la sensación de estar oyendo un 5.1. Dicha situación nos hace pensar en dos aspectos a tener en cuenta. El primero es que la variación en el punto de escucha implica cambios en la impresión psicoacústica del oyente. Eso puede comprometer su ubicación mucho más que en el caso de un multicanal real. Esa percepción puede incluso agudizarse en el caso de que sean varias las personas que van a efectuar la audición. El siguiente factor que hay que considerar es la forma de la sala, ya que las reflexiones de las que hablábamos antes variarán de modo sustancial en función del espacio donde situemos el proyector. Algunos constructores hablan del espacio ideal para este tipo de productos, buscando estancias cuadradas o rectangulares y huyendo de los espacios abiertos, más proclives a un 5.1 con canales separados. Dado que dependemos de las paredes de la habitación, no sólo influye su forma, sino también los materiales de los que están compuestas. Con esto queremos decir que un espacio con una gran cristalera perjudicará sensiblemente el sonido de un proyector, de la misma manera que lo haría con un sistema 5.1. Es un error pensar que no disponemos de una sala para multicanal, pero que puede ser apta para un proyector. En el caso de este tipo de productos, la forma del recinto es vital para poder aprovechar todo el potencial de que disponen. No obstante, las marcas son conscientes de esta situación y normalmente emplean sistemas de calibración automática (versiones simplificadas del Audyssey o similares) para facilitar la instalación al usuario. Como podemos imaginar, el consumidor de esta clase de dispositivos busca la sencillez, por lo que obligarlo a un trabajo de campo exhaustivo sobre la acústica de sala sería un contrasentido. Estos aparatos están orientados a estancias sencillas, normalmente salones, donde la presencia de cinco cajas y un subwoofer pueda suponer un problema. Cualquier ángulo diferente a los 90o puede ocasionar variaciones audibles en los oídos más exigentes. Las salas que tienen ángulos en “L” ofrecen una mayor complejidad, ya que las reflexiones se duplican. Los últimos modelos de la nipona Yamaha incorporan una versión simplificada del sistema YPAO que ya incluían sus receptores A/V de gama media y alta. El funcionamiento es muy similar. Hay que situar el micrófono en distintos puntos de la estancia donde colocaríamos las cajas y el sistema va ajustando los distintos parámetros. De todos modos, no podemos olvidar que jugamos con las reflexiones y no con una proyección de sonido directa. En este caso, el valor que puede tener en una instalación convencional cualquier tipo de obstáculo, como una mesa o un sofá, puede ver duplicados sus efectos por esta causa.

BARRAS DE SONIDO Y PROYECTORES

Si bien comúnmente son términos que se suelen asociar a un mismo producto, hay algunas diferencias que hacen que podamos hablar de cosas distintas.

Ya hemos comentado antes el funcionamiento de un proyector de sonido, pero no hemos hablado apenas de las barras, cuyo origen es ligeramente distinto.

Conforme se han ido reduciendo los grosores de las televisiones, especialmente gracias a las tecnologías LED, el espacio dedicado a los altavoces ha disminuido drásticamente, para ajustarse a ese hueco. Eso ha repercutido en la calidad del sonido por cuestiones estrictamente físicas. Respecto a los altavoces de graves, ese grosor es una limitación que afecta a su rendimiento. Por eso, la solución que han buscado algunos fabricantes de visualizadores es crear una barra de sonido como complemento de audio al TV. En este caso, la orientación de los altavoces suele ser frontal y no se pretende generar un entorno multicanal, aunque algunos modelos sí buscan una sensación envolvente.

SITUACIÓN Y UBICACIÓN

En un entorno acústico no muy complicado, se le debe dar un tratamiento similar al de un canal central: un posicionamiento frontal a la altura de los oídos. Sin embargo, algunos fabricantes han diseñado sus modelos para situarlos bajo la TV, lo que complica algo la situación, o incluso con un soporte mural. Una solución alternativa es buscar una orientación con un ángulo que se adapte al punto de escucha. Otro aspecto que hay que tener en consideración es la incorporación de un subwoofer. Muchos modelos incluyen altavoces de este tipo en su interior, pero en muchos casos, la presencia de los tonos más graves se queda algo corta. El tratamiento será exactamente igual al de un multicanal tradicional. Además, la mayor parte de los sistemas de calibración, cuentan con la posibilidad de hacerlo también con dicho elemento. Lógicamente, los proyectores están diseñados para un determinado tipo de estancias. No podemos esperar que un equipo de esta naturaleza cubra las necesidades acústicas de una habitación de 50 m2. Debemos evitar las diagonales y buscar un recinto simétrico en todos sus ángulos. También cabe decir que jugamos con rebotes de haces de sonido en las paredes, por lo que los materiales de éstas van a intervenir directamente en el resultado final. No es lo mismo una pared desnuda que un pesado cortinaje, que apagará algo el resultado final. Por ello, los modelos más recientes, incluyen la opción de memorizar distintas configuraciones personalizadas (por ejemplo, con unos paneles en las ventanas o con una mesa extra en la estancia) que simplifican las variaciones que podamos tener en la sala de escucha.

COMPLEMENTOS

Si bien en su origen, su planteamiento fue el de sustituir a un conjunto de cajas multicanal, este tipo de dispositivos se han ido adaptando a la rápida evolución que ha sufrido el mercado, respondiendo a las necesidades del consumidor. Actualmente, encontramos conexiones HDMI, decodificadores Dolby True HD y DTS HD MA, lectores Blu-ray y por supuesto amplificación. En realidad, se han convertido en lo que siempre se ha llamado equipos integrados o todo en uno, llevando dichas expresiones hasta el extremo. La presencia de soportes de pared para estos sistemas también ha hecho que la importancia del diseño y la estética aumenten considerablemente, añadiéndose al criterio audiovisual inicial. Lógicamente, también el precio se ha incrementado bastante, pero eso ha permitido que cada consumidor encuentre un producto que responda perfectamente a sus necesidades.

CONCLUSIÓN

La evolución de los proyectores de sonido ha ido creciendo como un traje a la medida del consumidor. Al comenzar este artículo hemos hablado de solución, y el funcionamiento de este tipo de equipos hoy en día es exactamente ése. Ofrecer alternativas para todos, con sus diferentes gustos en los distintos entornos a los que ajustarse. Por eso, el que sin duda era el aspecto más flojo de esto sistemas, que era su capacidad de adaptación a distintas salas, ha sido el que más y mejor ha evolucionado en los últimos tiempos.