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TV de láser: otro futuro prometedor

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La visualización pasará pronto por el uso de los láser como fuentes de luz. Según sus creadores, como siempre, imágenes y colores perfectos.

Texto: Ramon Sendra

En el número especial de noviembre, les hablé de una tecnología que espera, a medio plazo, seducirnos en lo que a calidad de imagen se refiere. Era el SED, un desarrollo liderado por Canon y Toshiba, que recurría a la “vieja” tecnología de TRC para generar impresionantes imágenes en diagonales superiores. Siguiendo ese objetivo de conseguir televisores de muy alta calidad visual y largas diagonales, ahora tocaría hablar del láser, y unirlo a ese mismo objetivo. Así nos llega, no por sorpresa, una nueva propuesta de la mano de la japonesa Mitsubishi, que añade a la ya larga lista de tecnologías de visualización (cuenten: LCD, plasma, LCoS, TRC, SED...), el láser, un artilugio que, aunque nos es conocido desde hace muchísimos años, todavía sigue teniendo esa aura de ciencia ficción que a muchos nos seduce. Pero ¿nos seducirá ahora un televisor que lanza ráfagas láser para crear imágenes? Veamos qué nos proponen ahora estos japoneses.

Cuando comento que el uso del láser como elemento de visualización no nos es una sorpresa, lo digo porque ya hace tiempo que esta idea corre ríos de tinta por la red, y en varias ferias tecnológicas. Pero ahora Mitsubishi lanza la promesa de que no sólo ha madurado suficientemente sus desarrollos, sino que tiene la intención de empezar su comercialización a partir del 2007, según los más optimistas, aunque la japonesa empezó hablando del 2008. Esto coincide con las demandas, cada vez más crecientes por parte de los usuarios, de televisores de alta calidad y, sobre todo, mayor diagonal. Es en este punto donde las conocidas tecnologías como el LCD o el plasma, dominantes en estos momentos, ven incrementado su coste de manera considerable. Por un lado, el LCD resulta bastante costoso, por ejemplo, por encima de las 42”, justo donde el plasma se siente cómodo. Pero ya hemos visto que el plasma, subiendo más allá de las 50-55”, vuelve a ser un incordio en cuanto a precio. Sony y JVC parecían haber dado con una magnífica solución para aquellos que quisieran más de 50” en su salón, a precio contenido: los retroproyectores SXRD y D-ILA, respectivamente. Éstos ofrecen una muy buena calidad de imagen a un precio relativamente bajo, convirtiendo a los retroproyectores en algo más que un dispositivo de visualización muy económico. También en el número anterior, quisimos dar un nuevo empuje a esta tecnología, la de retroproyección, visto el enorme esfuerzo que algunos fabricantes confieren a la posibilidad de aunar alta calidad de imagen a gran pantalla, y con coste contenido.

Mitsubishi entiende que la retroproyección es, de momento, una de las únicas soluciones que permiten conseguir grandes diagonales a un coste energético y tecnológico aceptable. De hecho, la retroproyección, que no es más que un proyector que ilumina una pantalla, permite diagonales generosas, limitado sólo por el diseño físico del chasis, al que se le debe suponer una profundidad no superior a los 50 cm para que el usuario lo acepte en su hogar. Por ello, se utiliza un sofisticado juego de espejos que, mediante rebotes bien estudiados, facilitan reducir el “tiro” o retraso entre el proyector y la pantalla, a esos 50 cm en total máximos.

Donde Mitsubishi cree haber encontrado su Santo Grial es en la luz principal que crea la imagen.

En los retroproyectores y proyectores convencionales se utiliza una lámpara, normalmente de mercurio, cuya temperatura de color sea lo más cercano al blanco absoluto, en nuestro caso el archiconocido D65 o blanco de 6.500 K. Esta lámpara debe ofrecer una luz constante durante el máximo tiempo posible, sin cambios significativos de brillo y con la suficiente potencia para poder iluminar la pantalla deseada. En el caso de los poryectores de vídeo, el tamaño final de la pantalla es variable, en función del retraso, óptica, etc. Por ello, utilizan lámparas más caras (pero con mayores prestaciones) que en el caso de un retroproyector, cuya diagonal siempre es la misma (además, más pequeña).

Para conseguir toda la paleta de colores que una imagen necesita, es necesario filtrar esa luz blanca. Como sabemos, la mayoría de las veces basta con hacerlo con tres colores: rojo, verde y azul. Para ello, se utiliza o bien un conjunto de espejos dicroicos, que dividen en tres la luz para cada uno de los tres paneles que se necesitan (los LCD o DLP de tres paneles) o, como en el caso de los dispositivos de un único panel, se utiliza una rueda de color segmentada que filtra cada vez la luz en un color distinto, pero que a los ojos humanos, debido a su “falta de memoria”, parece una imagen en color.

El “invento” de Mitsubishi, sobre el papel, es tremendamente sencillo. En vez de utilizar una lámpara de color blanco, recurre a tres haces de color rojo, verde y azul; y para ello opta por el uso de tres láseres. Cada uno de ellos baña su correspondiente panel DLP (por lo que el arco iris desaparece de entre sus deficiencias), que, al unísono, crean una supuesta magnífica imagen en pantalla, a todo color.



VENTAJAS DEL LÁSER



La lámpara de proyección (o retroproyección, es lo mismo) es el responsable directo del consumo máximo del aparato, un consumo que encima no fluctúa con el tiempo (siempre es el mismo). A veces, las tasas alcanzan los 300 o más vatios, debido a la mayor o menor cantidad de brillo que necesitan. En cambio, el láser a baja potencia tiene un consumo casi hirrisorio, tan bajo (hasta un tercio menos), que lo convierte en una ventaja. Además, desaparecen bastantes de los dispositivos físicos que la lámpara necesita por definición, como el sistema de refrigeración forzada, el chasis anti-fugas de luz, etc. El láser no necesita de tantos extras, lo que se traduce en un aparato todavía más ligero. Los retros, asimismo, suelen ser muchísimo menos pesados que los LCD o plasma (supuestamente, también los SED) de misma diagonal, aunque es un tema poco importante, puesto que la mayoría de las veces nadie se preocupa de mover el aparato más allá de su instalación.

Los más cinéfilos agradecerán los profundos negros que estos televisores podrán conseguir, ya que cuando es necesario un negro, no hay ningún inconveniente en que el haz láser se apague. ¿Hay mejor negro?

Con lo anterior, podemos introducir otra enorme ventaja de los televisores láser en comparación con cualquier otro retroproyector basado en lámpara: al encenderlo todas las características de brillo ya se han conseguido. Mientras que las lámparas necesitan cierto tiempo para calentarse y ofrecer lo máximo de ellas, el láser siempre funciona de manera idéntica desde el principio. Basta encender el televisor y conseguir la imagen deseada, sin necesidad de tener que esperar varios minutos.

Pero no todas las ventajas “prácticas” quedan aquí. Hay una que, sen teoría, le otorga una importancia notable.

Esta tecnología desarrollada por Mitsubishi ofrece un significativo paso adelante en el rendimiento del color, tanto en su saturación e intensidad como en el rango dinámico que consigue. En comparación, incluso al mejor visualizador actual, y siempre según su fabricante, el uso del láser permite ampliar notablemente la profundidad de color, y conseguir una paleta de colores nunca vista con otras tecnologías. De hecho, mediante el láser Mitsubishi se excede en 1,3 veces el espectro de color de cualquier televisor LCD.

Para ello, se aprovecha de los estándares de espacio de color extendidos que se utilizan en aplicaciones de vídeo (xvYCC), junto al más reciente procesador de color de la compañía, ya en su segunda generación, que permite conseguir una precisión en la reproducción del color todavía mejor. Esto significa que un televisor láser consigue, por ejemplo, muchísimos más rojos que un LCD, una imagen que casi se acerca al ideal teórico.

Seguimos con otras ventajas. El haz láser no sólo permite que, con el control de su longitud de onda, podamos conseguir un color determinado casi de por vida, sino que tengamos bajo control su diámetro. A diferencia de la luz convencional, que se esparce en varias direcciones, el láser puede conseguir un enfoque casi “infinito”, con independencia de la distancia que exista entre la fuente y la pantalla. Aunque esto no suele ser un problema en el caso de los retroproyectores, sí que ayuda en conseguir una imagen tremendamente bien perfilada. Igualmente, el prototipo que la compañía presentó al mercado norteamericano, en abril de este 2006, ofrecía un aspecto muy moderno, de líneas estilizadas que no sólo contemplaba la mínima profundidad posible, sino un chasis muy fino que hacía toda la pantalla visible, es decir, un marco casi invisible, y un diseño que lo acerca a la pantalla de proyección.



ESTADO ACTUAL



El revuelo de esta tecnología empezó de la mano del New York Times, que tuvo acceso a una demostración en exclusiva, justo días antes a que la compañía nipona presentara su prototipo, en una feria de electrónica de consumo, pocos días después. Mitsubishi apostaba en aquel momento por el mercado americano, deseoso de televisores de gran diagonal. Desde entonces, la firma poco ha hablado de ello, dejando en el aire no sólo su definitiva comercialización, sino también la confirmación de sus planes. Mientras tanto, hace pocos días, y siguiendo fuentes del rotativo Sydney Morning Herald, se presentaba otro prototipo, esta vez, de la compañía australiana Arasor que, junto a Novalux, ambas desconocidas por muchos, también promovía grandes pantallas basadas en la tecnología láser. Arasor presentará su ingenio en el CES próximo, que se realizará, como siempre, a principios de enero en tierras americanas. La entrada en escena de Arasor, en cambio, ha generado bastante polémica desde que esta compañía ha afirmado que hasta ocho compañías de reconocido nombre harán su propio debut, en lo que a televisores láser se refiere, en el CES venidero, ya que participan en este consorcio, cuyo objetivo es conseguir un televisor mejor y más barato tanto en coste final como en coste de producción. Incluso Mitsubishi, que mostró interés en esta tecnología, ratifica no saber absolutamente nada de los planes de Arasor, quienes, además, afirmaban que en el desarrollo de su tecnología, habían participado ingenieros de la marca nipona. Que hasta ocho fabricantes “de los grandes” apuesten por el láser, es algo sorprendente, incluso cuando en la lista de candidatos aparecen compañías cuyas apuestas en visualziación pasan por el LCD o plasma, pero que nunca han anunciado interés en otra nueva. Parece el mayor secreto jamás guardado, algo que parece poco probable en un mundo tan conectado como el actual. Y eso, ante las expectativas crecientes de una tecnología que parece prometer la panacea.