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RoomPerfect: corrección acústica revolucionaria

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Ha llegado a nuestras manos el TDA 2200 de Lyngdorf, un integrado estéreo con una corrección acústica sin precedentes.

Texto: Ramon Sendra

Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos los aficionados a la alta fidelidad y al cine en casa es la acústica de nuestra sala. Luis Llana ya nos dio una ejemplar serie de artículos que versaban sobre ello y también estamos habituados a encontrarnos con equipos, sobre todo para aplicaciones de cine en casa, que incorporan sus sistemas de corrección acústica. Lyngdorf ha abierto un nuevo frente en este campo al presentar, incluido en su TDA 2200 (un amplificador de alta gama que analizo en este mismo número), el RoomPerfect, un novedoso sistema DSP capaz no sólo de corregir las "deficiencias" acústicas de nuestra sala sino, además y no menos importante, mantener casi intactas las características de sonido de nuestro equipo (básicamente la caja acústica). En las siguientes páginas daremos un repaso a la idea que hizo nacer este efectivo y, sin duda, revolucionario sistema.

La marca debe el nombre a Peter Lyngdorf, uno de los fundadores de marcas tan reconocidas como NAD, Snell Acoustics, Gryphon o TacT Audio. Con el tiempo, la marca ha conseguido un reconocido prestigio de sus productos. El TDA 2200 es su primer equipo que incorpora, como opción, el RoomPerfect, aunque pronto lo veremos en muchas más propuestas del mismo sello.

Puede parecer que la inclusión de este potente DSP se deba a la incapacidad por parte de los diseñadores de construir un amplificador “perfecto”. Pero la verdad es que es justo lo contrario. Es relativamente fácil diseñar muy buenos productos (sobre todo cuando no hay limitaciones en cuanto al precio final de venta), pero la mayoría de ellos están pensados para salas ideales, esas frías estancias en laboratorios que nadie, en la práctica, tiene en su hogar. De hecho ya hemos visto que gran parte de la responsabilidad de que el sonido de nuestro equipo no sea del todo perfecto es de la sala, de su acústica. Los ingenieros de Lyngdorf han calculado que, en la mayoría de los casos, la acústica incide hasta en un

70 % en la reproducción. Antes de seguir vale la pena recordar una de las máximas de la empresa: "desarrollamos en función de los hechos, no de los sentimientos".



El eterno problema



Los productos son diseñados para un tipo de sala “ideal” (o casi ideal). La realidad, en cambio, nos recuerda que en nuestro salón hay alfombras, estanterías, cristales, muebles, etc. Incluso muchos “vivimos” en estas salas. Si a ello le sumamos que sabemos que un altavoz está totalmente viciado por la acústica de la sala y por su colocación en la misma, es fácil entender que las diferencias entre la respuesta en frecuencia que presenta un equipo sobre el papel y las que podemos medir en nuestra sala suelen llegar a

+10/-20 dB. Los de Lyngdorf confirman que más que una excepción esto es una norma. Por lo tanto, gastarse el dinero en un equipo que mejora la respuesta en frecuencia en 0,2 dB, acercándose todavía más a la respuesta lineal ideal, puede parecer, a simple vista, una mala inversión. O dicho de otro modo, por mucha inversión que hagamos con equipos, cables, estabilizadores de potencia, etc., nunca conseguirán que la mejor respuesta en nuestro salón tenga variaciones menores entre +10/-20 dB. La sala es nuestro peor enemigo, pero los de Lyngdorf han decidido echarnos un cable.



Las otras soluciones




Puede parecer que lo que aquí presentamos no sea del todo nuevo. De hecho, hay decenas de equipos en el mercado que incorporan DSP que aspiran a corregir los defectos de la sala para mejorar la reproducción de audio. Pero la mayoría de estos sistemas están basados en mediciones en un único punto, el punto de escucha (o sweet point). Otros parecen más ambiciosos y afirman mediciones tridimensionales. Este tipo de sistemas son más precisos, pero también suelen presentar un problema: variaciones del micrófono durante la medición en apenas 10 cm suelen ofrecer desviaciones de entre 20 y 40 dB. Los más completos no miden el punto de escucha sino lo que se conoce como “impedancia acústica”, es decir, cómo los altavoces conviven en la sala. Aunque suelen ser más precisos en la reproducción de audio para toda la sala no consiguen una audición perfecta en el punto de escucha. Sí, se acercan al límite ideal, pero no del todo.



RoomPerfect



Los ingenieros de Lyngdorf empezaron cargándose una de las premisas que, hasta ahora, parecían ser intocables: “la respuesta ideal es lineal y sin reflexiones”. Puede ser que lo ideal sea esto, pero sin duda no hay sistema alguno que consiga en un punto de escucha dicha respuesta. Es suficiente con ver las respuestas en frecuencia de algunas de las salas que mayor prestigio acústico han conseguido: ninguna se acerca a ese ideal teórico. Pero lo que para muchos puede parecer aberrante para otros, los ingenieros de sonido y acústica, es extremadamente bueno.

Los que hayan podido entrar en una sala anecoica habrán experimentado esa agobiante sensación de silencio absoluto, artificial. Ni nuestra voz nos parece la nuestra. Es un ambiente irreal, innatural. En nuestra vida no hay sonidos “directos”, sino la mezcla más o menos controlada de una energía principal y todo un séquito de "rebotes" en diferentes direcciones e intensidades. Los ingenieros de sonido para conciertos saben que en espacios abiertos será necesario, por ejemplo, reforzar muchísimo los graves, cuando no es así en espacios cerrados, como teatros o salas de conciertos pequeñas. Qué decir de nuestro cerebro, que espera constantemente toda esa información "secundaria" para definir la posición y tridimensionalidad del sonido. Por lo tanto, el reto no es eliminar todas las reflexiones de la sala y conseguir una respuesta lineal (lo que, además, nos ofrecería un sonido muy brillante), sino adaptarse a la sala. Ésta es, sin duda, la gran diferencia de Lyngdorf respecto al resto de sus competidores. Visto de otra manera, el objetivo es preservar la identidad de cada uno de los altavoces que han sido diseñados con este fin. Una caja B&W debe sonar B&W, una Linn como si de Linn se tratara, lo mismo con Audiovector, Klipsch, etc. Y todo ello sin tener en cuenta el tipo de sala y la colocación de la caja acústica en ella.

La idea es buena, en el aspecto en que compramos unas cajas acústicas determinadas porque nos gustan, por su sonido. El RoomPerfect tiene como objetivo corregir el sonido que se va a amplificar para que desaparezcan los problemas acústicos de la sala, a la vez que mantiene intactas las características sonoras de las cajas que hemos adquirido. Otros sistemas, la mayoría, lo que mejor consiguen es que todas las cajas, al final, suenen iguales.

La influencia que ejerce la sala se puede definir en la aparición de picos y valles en la respuesta en frecuencia del equipo. Algunas de estas variaciones pueden corregirse, otras no: éstas no se corrigen puesto que hacerlo supondría una deficiente audición. El sistema debe detectar las variaciones indeseadas y corregir sólo aquellas que puedan corregirse.

El sistema ideado por Lyngdorf se basa en una primera medición tridimensional, pero en un sistema inédito para la gran mayoría de aficionados. Se basa en saber combinar las diferentes mediciones puntuales para conocer lo que el espectador debería escuchar, a la vez que reconoce la incidencia de la sala en el sonido tridimensional. De esta manera, es muy posible que, una vez realizado el proceso, desde casi cualquier punto de la sala percibamos una brutal mejora del sonido. Todo ello lo realiza intentando aplicar el mínimo de filtros posibles, lo que redunda directamente en evitar nuevos problemas de fase y retardo. Todo un reto que justifica el tiempo y dinero que la marca ha invertido en este sistema.



Colocación de las cajas



Se puede pensar que parte del éxito reside en la perfecta colocación de las cajas. Tampoco es así. En las pruebas que yo mismo realicé con este equipo observé que variaciones evidentes de la posición de las cajas, es decir, colocando la pareja invitada en sitios donde casi nadie se atrevería a colocarlas, el trabajo del RoomPerfect es notorio. Pero lo que esta sección quiere explicar es si hay diferencias notables colocando las cajas cerca o lejos de la pared posterior. Tradicionalmente hemos recibido (y anunciado) la necesidad de respetar cierta distancia entre la caja acústica y la pared posterior, en aras de conseguir una respuesta en frecuencia mejor. Pero Lyngdorf, cuando se aplica el RoomPerfect, recomienda todo lo contrario. Y en cierta manera tienen su razón. Al separar las cajas de la pared y teniendo en cuenta el carácter omnidireccional de las frecuencias bajas casi en cualquier caja acústica, podemos reconocer que cuanto mayor sea la distancia menos impulso ejercerá un transitorio grave al punto de escucha. Eso es así porque las diferencias temporales entre el sonido directo y reflejado de esas frecuencias graves le restan energía. Las reflexiones laterales pueden ser bien controladas por nuestro cerebro, pero dada la gran longitud de onda de éstas, muchas veces nos dará la sensación de que nos llegan directamente de la escena frontal.

Al acercar la caja acústica a la pared reducimos casi en la totalidad estas ondas reflejadas, casi llegando al mismo tiempo que las ondas primarias. Lyngdorf recomienda esta posición ya que el RoomPerfect será capaz (y lo es) de compensar este aumento aparentemente descontrolado de las ondas graves (ya que nos llegará la energía de la radiación directa y de la reflejada casi al mismo tiempo, doblando la percepción de las frecuencias graves). Al reducir la necesidad de entregar más corriente para mover el cono de graves, el amplificador consigue mayor rendimiento, al tener que utilizar menos potencia para generar la misma sensación con los graves. Sensación, además, que mejora en contundencia al “evaporarse” los defectos que restan ataque a los transitorios graves. Mejor todavía: ya que el altavoz de graves “bombea” menos aire, los defectos que éstos producen en la sala disminuyen sensiblemente (los picos y valles que propaga la sala ahora son de menor incidencia).



La medición




Al rehacer el objetivo y técnica de corrección de sala, Lyngdorf necesitaba también idear un nuevo sistema de medición y, por tanto, nuevas señales test. Las señales test o de medición tradicionales no permiten una medición eficaz tanto de la relación señal/ruido como de la resolución en frecuencia a la vez; o una u otra. La mayoría de sistemas consiguen un perfecto control de las altas frecuencias con una medición única pero larga, a la vez que pierde eficacia con la relación S/R, debido al bajo número de muestras por tiempo. Pero utilizando varios tonos puros se necesitan largos análisis (5,5 s para la señal test de baja frecuencia), consiguiendo tanto una buena resolución para las altas frecuencias como obteniendo una excelente relación S/R, ya que se recogen muchas muestras para todo el espectro sonoro, lo que en cambio indica un tiempo de medición larguísimo. Lyngdorf opta por una solución intermedia. Sus estudios y experiencia le han inducido a realizar mediciones acústicas cada 1/12 de octava, es decir, no menos de 121 tonos puros para cubrir el rango de 20 Hz a

20 kHz (hay quien utiliza el 1/3 de octava). Los primeros 50 tonos (de 20 a 350 Hz) corresponden a la medición de bajas frecuencias, dejando los otros 71 para las altas. Los primeros 50 ocupan un total de 25 s para cada caja acústica, mientras que los 71 restantes apenas toman 5 s de la medición, debido a los bajos niveles de ruido de fondo a altas frecuencias.



Fácil uso




Otra de las premisas iniciales que los ingenieros de la marca tuvieron clara desde el principio es que, independientemente del grado de precisión del sistema, cualquier usuario debería hacerlo funcionar sin problema. De hecho, la prueba que realizo en este mismo número del TDA 2200 me sirvió no sólo para comprobar la tremenda eficacia del sistema sino, además, su fácil operatividad.

En la discreta y sencilla pantalla LCD monocolor del aparato aparecen, aunque de momento en inglés, las instrucciones básicas necesarias para el procesado. Evidentemente hace falta el concurso de un micrófono de medición que se suministra cuando se adquiere el TDA 2200 con la opción RoomPerfect. Sólo es necesario colocar en varios puntos dicho micrófono (entre ellos el punto de escucha) y seguir las sencillas instrucciones. De hecho, lo habitual es que, durante la primera medición, nos indique la necesidad de subir o bajar el nivel de volumen. Luego sólo nos pedirá un nuevo punto de medición hasta que el sistema consiga la información necesaria para obtener una calibración mínima. A partir de este punto (normalmente a la 3.ª ó 4.ª prueba) se nos indicará en % el conocimiento de la sala y en un valor similar el porcentaje de corrección aplicado. Podrá parecer que cuanto mayor sea el índice de corrección peor es el equipo, aunque no es así. Ese valor más bien indica la “calidad acústica” de la sala, pero siempre en función de las cajas acústicas y su colocación. Quienes quieran saber qué resultados arrojó el RoomPerfect tienen dos artículos relacionados en esta misma revista.