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La mejor conexión digital ¿coaxial u óptica?

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Una de las discusiones típicas en esta afición trata sobre qué tipo de conexión digital para audio es mejor. Lee nuestra opinión en el siguiente artículo.

Texto: Alberto Gilabert

Una de las dudas más frecuentes de todo nuevo aficionado es elegir qué conexión de audio digital utilizar. Nos encontramos con un lector de DVD-Vídeo con salida coaxial S/PDIF y óptica EIAJ-TosLink, sin otra información adicional que ambas ofrecen “sonido digital”. Por suerte, la mayoría de los receptores de A/V y previo-procesadores disfrutan tanto de entradas coaxiales como ópticas, por lo que desaparece el problema práctico. Pero no dejamos de pensar qué supuestas diferencias hay entre ambos conectores, sino, ¿porqué están ahí?

En Internet es fácil encontrar varios discursos que defienden los pros y contras de cada solución. Algunas premisas utilizadas son de bastante dudosa veracidad, pero hay otras cuyos planteamientos hacen pensar a más de uno.

En el siguiente artículo definiremos qué significan ambas conexiones, cuales son sus ventajas e inconvenientes (si las hay), cuyo resultado, ya os avanzamos, resume la elección a casi un par de temas puramente prácticos.

En la mayoría de manuales de usuario se definen las salidas de audio digital sin otra información más que su nombre oficioso (para la coaxial se utiliza el acrónimo S/PDIF, para el óptico el EIAJ-TosLink). Apenas aparecen menciones que inviten al usuario elegir una u otra en función de algunos parámetros objetivos y/o medibles. De vez en cuando simplemente leemos algo como “recomendamos utilizar la conexión coaxial”. Sepamos antes qué significa S/PDIF y EIAJ-TosLink.



S/PDIF



El acrónimo significa Sony Philips Digital InterFace, y como es de suponer es un formato estandarizado desarrollado en conjunción por Sony y Philips. Este formato permite la transferencia de archivos de audio bajo dominio digital, por lo que se evita cualquier conversión digital a analógica y analógica a digital durante la transferencia de datos entre una fuente y un sistema de procesado. Todos los receptores de A/V y amplificadores, y a no ser que activemos el “source direct” (es decir, la elección de un camino de la señal que evite cualquier circuito de procesado), suelen realizar varias tareas de procesado de audio (por ejemplo, la gestión de los subgraves o DSP), y para ello una gran mayoría recurren a tecnología digital. Por lo tanto, es sensato utilizar un enlace entre fuente y receptor o procesador sin el concurso de un convertidor, ya que como sabemos, toda conversión añade distorsión a la señal, por imperceptible que sea.

El estándar S/PDIF aparece publicado en el Libro Rojo, que es el conjunto de especificaciones relacionadas con el CD-Audio. De hecho, un buen elenco de reproductores de CD-Audio (y sobretodo los transportes de CD), disfrutan de esta salida de audio digital (pocas veces, eso sí, incluyen además la salida óptica). Este protocolo demanda un cable apantallado de cobre con una impedancia de 75 ohmios, lo que abarata su coste. También por ello hablamos de “coaxial”, ya que es el mismo cable que se utiliza en conexiones de vídeo. El estándar asegura una transferencia adecuada en tiradas de hasta 10 o 15 metros (en función de la calidad del cable).

El S/PDIF es compatible con las cadenas de bits estándares IEC61937 (que incluye el audio multicanal en MPEG-2, AC3 -o Dolby Digital- y DTS). Al transmitir estas cadenas, los bits que normalmente transportan muestras de audio son reemplazados por bits de datos de la cadena original y encabezados de la señal S/PDIF. Por lo tanto, por el cable pasarán más datos que los que se recogen implícitamente en el disco CD o DVD. La información del encabezado es esencial, ya que además de corregir los posibles problemas durante la transmisión, añade información útil, como un bit que define si lo que se está transmitiendo son datos (MPEG-2, DTS, AC3, etc.) o audio. Este bit es importante, ya que evita que por error se amplifique el “sonido” digital de una cadena de bits DTS o Dolby Digital.



EIAJ-TosLink



La palabra es unión de dos acrónimos. El primero, EIAJ, significa Electronic Industries Association of Japan; mientras que TosLink es el diminutivo de Toshiba Link, indicando que el desarrollo fue promovido por Toshiba. Este es otro formato estandarizado para la transmisión de cadenas de bits mediante un enlace óptico. En vez de trasmitir una señal eléctrica, se utiliza un símil muy básico: o hay luz o no hay luz. A diferencia de lo que muchos piensan, el haz de luz se consigue mediante un simple LED de color rojo, en vez de un espectacular láser. Utiliza además un conector cuadrado con enlace de 3,5 mm y fibra óptica de 1 milímetro de grosor. Es muy fácil describir este formato: la versión óptica del S/PDIF.



¿Cuál es mejor?



Está claro que el objetivo del S/PDIF es conseguir que la cadena de datos digitales a transmitir sea idéntica a la cadena de datos digitales recibidos. Como que el EIAJ-TosLink es complementario al S/PDIF, también tiene como objetivo cumplir la misma premisa. De hecho, en mayor medida esto siempre se consigue, teniendo como excepción los problemas de jitter (fluctuación temporal de la señal de audio digital que reduce la dinámica de audio, comprimiendo al escena sonora y elevando significativamente el nivel de ruido). ¿Evita la conexión TosLink este problema? No, ya que parte de la luz emitida vuelve a origen provocando leves problemas de jitter.

Así, sobre el papel, ¿es la única diferencia entre ambos el sistema de transmisión? Efectivamente, ya que sea por vía eléctrica u óptica la información digital es exactamente la misma.

Si cualquier conversión añade distorsión a la señal original, el uso de un convertidor eléctrico/óptico y óptico/eléctrico necesario en la conexión EIAJ-TosLink, ¿modifica la señal original? Si repasamos los pasos básicos de cualquier lector de CD o DVD, ¿admitimos que la cápsula de lectura ya de por sí modifica la calidad de la señal almacenada en el disco? Un láser recupera los bits de un disco y los convierte en una señal eléctrica. Al trabajar en digital, los datos se reducen a dos posibles valores: 0 y 1. Por lo tanto, mientras no haya un procesado de la señal, la conversión eléctrica a óptica (y viceversa) no tienen porqué ser un problema.

Hay quien afirma encontrar diferencias sensibles entre un enlace S/PDIF y otro EIAJ-TosLink. Nosotros lo hemos probado y no hemos encontrado ninguna diferencia apreciable. Hay quien lo justifica utilizando como pretexto la dificultad de algunos cables de cobre en transmitir a tiempo sonidos de diferentes frecuencias. Esto sería válido, quizá, en sonido analógico, pero no cuando lo que estamos transmitiendo son cadenas de bits escalonadas, siempre bajo una misma frecuencia y mismo rango dinámico (por ejemplo, 44.100 muestras por segundo con una dinámica entre 0 voltios para el valor 0, y 5 voltios para el valor 1; será una combinación exacta de ceros y unos lo que nos permitirá deducir una onda sonora de baja frecuencia u otra de alta frecuencia). De hecho, en esta última sentencia ya os hemos dicho qué conexión “suena” mejor: ambas.

Pero sí existen razonamientos lógicos, objetivos y prácticos que nos pueden inducir a utilizar una u otra conexión. Dolby Laboratories, por ejemplo, sentencia en su página electrónica que lo ideal es utilizar la conexión coaxial o eléctrica S/PDIF. Como ya hemos dicho, utiliza un conector cinch (o RCA), con un cable coaxial de 75 ohmios de impedancia (por lo tanto, no es el mismo cable que el que utilizamos para enlazar las salidas analógicas de un lector y receptor). Si el conector es bueno y el cable también, el único inconveniente achacable a este tipo de conexión tiene como protagonista los campos electromagnéticos indeseados. Eléctricamente, la señal que pasa a través del cable coaxial puede ser modificada si existe un campo electromagnético lo suficiente fuerte. En tal caso, los códigos para la solución de errores serían insuficientes, generando molestos ruidos (en ningún caso ecualizaciones varias, pérdidas de graves o agudos chillones).

El enlace óptico es totalmente inmune a los campos electromagnéticos, siendo adecuado en sitios contaminados. En contra, tienen bastante más. Si antes hemos comentado que el S/PDIF es fiable hasta distancias entre 10 y 15 metros, ahora es justo mencionar que para distancias superiores a los 2 metros el EIAJ-TosLink puede ser inservible (a causa de las reflexiones internas). Otro defecto importante es que una gran mayoría de fibras ópticas no permiten dobladuras de 90 grados, convirtiéndose en cables poco flexibles. En caso de rotura es muy posible que la luz no se transmita. Otro problema, quizá el más decisivo, es la baja calidad de los conectores y, paralelamente, los problemas relacionados con la suciedad: una simple mota de polvo (la acumulación con el paso del tiempo de mugre), puede ser la causa de que la luz del LED rojo no llegue a su destino.