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Alta Fidelidad
 
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FICHA TÉCNICA
AMPLIFICACIÓN RECOMENDADA 25 – 200W. IMPEDANCIA NOMINAL 8 Ohmios. SENSIBILIDAD 90 dB. RESPUESTA EN FRECUENCIA 30 Hz – 24kHz. DIMENSIONES 925 x 200 x 335 mm..PESO 20 Kg. DISTRIBUYE Reydis (951441010).


Nota: La ficha técnica no es vinculante. El precio y el distribuidor sólo son válidos en la fecha de redacción del artículo. Se utiliza como referencia el precio de venta al público (PVP) facilitado por el fabricante/distribuidor.
Castle Knight 5
El retorno del caballero

Por Fernando DE LA FUENTE


Hace muchos años (aproximadamente unos 30) era muy difícil encontrar en España cajas de cierta calidad y completar un equipo de alta fidelidad decente era realmente complicado. Se podían ver modelos de Pioneer, JBL, algunos fabricantes con iniciativa de nuestro país…y una marca inglesa de la que todo el mundo hablaba maravillas. Se llamaba Castle. En aquella época, era el referente absoluto de todo lo que representaba el sonido de gama alta. Se llegó incluso a hablar de “Sonido Castle”, término que se ha vuelto a acuñar con este relanzamiento, ya que desde IAG se ha dicho que se iba a respetar dicha condición.

Ha pasado el tiempo, Castle desapareció de la circulación ante el aluvión de firmas de calidad que llegó y ha permanecido en el ostracismo durante unos años. Ahora IAG ha recuperado la marca y cuando Juan Pablo, gerente de Reydis, su distribuidor en España, me dijo que si quería probar las nuevas y flamantes Knight 5, no pude evitar recordar aquellos momentos tan duros para los amantes del sonido de gama alta. El abanico de productos que tenemos para elegir ahora es enorme y podemos testear todos los equipos en cualquier establecimiento especializado. Sin duda, el panorama ha mejorado mucho en nuestro país, pero hay que seguir luchando, para continuar progresando.

Una vez superado el ataque de nostalgia, nos centramos en nuestras invitadas. Se trata del tope de gama de la nueva serie Knight de la firma inglesa (a pesar de pertenecer a la china IAG, vamos a denominarlas como inglesas, ya que el diseño se hace en el Reino Unido).

DISEÑO Y CONFIGURACIÓN

Exteriormente, las cajas tienen un diseño bastante tradicional con líneas rectas. Poseen una configuración de dos vías muy especial. Las especificaciones de fábrica las catalogan como floor t-line, es decir unos altavoces de línea de transmisión (ver recuadro adjunto), aunque en realidad yo las definiría como una nueva forma de fabricar cajas de este tipo. Las Knight 5 llevan la tecnología TPT (Twin-Pipe Technology) patentada por Castle, que mejora el rendimiento en graves de las columnas, empleando el volumen interno del gabinete, ampliando la respuesta de los tonos más graves y evitando los problemas propios de los bafles con puertos bass-reflex, o mejor dicho, las complicaciones que siempre supone el correcto funcionamiento de éstos, basándonos en su ubicación y diseño. De hecho, nuestras invitadas, según indica el manual, pueden bajar hasta la nada despreciable cifra de 30 Hz.

Está formada por un tweeter de 25 mm y dos transductores de graves de 150 mm con cono de fibra. En la parte inferior, encontramos un hueco, como suele ser habitual en las cajas de línea de transmisión (aunque en ocasiones, está en la parte trasera) que a los menos entendidos en la materia puede sorprender. Los bornes, preparados para bicableado, son de una aceptable calidad y admiten spades y bananas, además de cable pelado. Se pueden emplear sobre puntas de desacoplo, plataforma o directamente sobre el suelo, dependiendo de la superficie.

Como suele ser habitual en IAG, han priorizado la relación entre calidad y precio y eso se nota en pequeños detalles, como los ya mencionados bornes o la calidad del barnizado, que siendo buena, no resulta extraordinaria.

A PRUEBA

Las cajas me llegaron completamente nuevas, por lo que tuve que dejarlas funcionando unas 72 horas para que el sonido fuera el adecuado para poder hacer una valoración correcta. Pero nada más empezar a sonar, me sorprendió la suavidad de la música, cuando suele ser al contrario. Normalmente, unas cajas sin rodar suelen resultar algo metálicas y con los graves atenuados.

Para efectuar este Laboratorio, he utilizado el ya habitual Marantz PM7003 y un lector CD NAD C545BEE, con cableado, tanto de interconexión, como de altavoces a cargo de VandenHul. Al no tener que pensar en las ondas que pueden generar los puertos bass-reflex, la ubicación es bastante sencilla, ya que no hay que controlar tanto las distancias respecto a las paredes laterales o traseras. Sin embargo, todas las cajas sin excepciones, siempre necesitan algo de aire para entregar todo lo que tienen. Y las Knight 5 no son menos. Dado que en la sala disponía de suelo enmoquetado, coloqué las cajas sin plataforma ni puntas de desacoplo. Después de algunas pruebas, me pareció que ahí obtuve el mejor sonido. También se consiguen mejores resultados (siempre dependiendo de la estancia) orientando las cajas unos 30o hacia el punto de escucha, ya que así se consigue ampliar la sweet spot (que podríamos traducir como la zona de escucha idónea). En configuración estrictamente frontal, noté que dicho área menguaba considerablemente.

Para las primeras pruebas, utilicé el maravilloso Back on top de Van Morrison, una soberbia grabación en la que aparecen una gran variedad de instrumentos e incluso un pequeño conjunto de cuerdas, ideal para probar cajas. No voy a negar que, después de tantos años, yo también buscaba el sonido Castle y lo encontré… a medias. Básicamente, se basaba en dos principios de los que el fabricante presumía con orgullo: neutralidad y detalle. El segundo de ellos sigue siendo excelente, repleto de matices y con un alto nivel de transparencia. Pero la neutralidad ya no es la que era, como tampoco lo es el posicionamiento actual de Castle respecto al pasado. Las cajas tienen algo de brillo y una mínima cantidad de color, que se aleja de la linealidad extrema que yo llegué a escuchar en otros modelos de Castle. Con un producto fabricado y diseñado para comercializarse a precios accesibles, las necesarias concesiones pasan factura en forma de la siempre indeseable coloración del sonido. Resumiendo, la escucha me dejó la impresión de que la firma inglesa ha hecho un pequeño intento por popularizar las cajas, haciéndolas aptas para oídos más profanos o que prefieren otro tipo de altavoces. La mayor sorpresa sin embargo llega con estas Castle a través de su fantástica respuesta de los tonos graves: extensa, detallada, profunda y sin ningún tipo de exceso. En ese aspecto, la mejora ha sido espectacular, porque incluso en cambios de dinámica muy acusados en la voz del viejo león de Belfast, la respuesta de los bajos fue rapidísima. No percibí distorsión ni emborronamiento, aún trabajando a considerable presión sonora.

La escena es amplia y la localización instrumental es buena, aunque si nos movemos un poco, notaremos diferencias ostensibles en el sonido, lo que revela un “punto dulce” algo reducido.

Continué con la maravillosa versión de Marta Argerich de los Conciertos para piano 1º y 3º de Tchaikovsky y Rachamaninov respectivamente para Philips. El piano de la artista argentina me resultó transparente y muy detallado, pero me gustó mucho más el sonido compacto y amplio de la orquesta, con una dinámica apabullante. Nuevamente, lo mejor fueron los bajos y, en este caso concreto, percibí un ligero predominio de los tonos medios, aunque no excesivo. Creo que el tweeter está un peldaño por debajo de los tonos graves, ya que en escucha detallada resultan un poco oscuros, o tal vez la configuración en línea de transmisión, favorece los graves (seguro) y perjudica a los tonos más altos (poco probable). Tal vez, con un transductor de agudos algo mejor, el rendimiento hubiera sido extraordinario, pero de este modo, las cajas me dejan la impresión de estar ligeramente desequilibradas.

Aprovechando que tenía el Electrocompaniet ECI 5 MKII en la sala de pruebas, decidí continuar el análisis con dicho amplificador, para ver si observaba aspectos o matices que me hubieran pasado desapercibidos. En este caso, lo que obtuve fue una mayor amplitud en la escena sonora, que se aumentó considerablemente y una localización instrumental mucho más precisa.

CONCLUSIÓN

Para mí ha sido una alegría comprobar que Castle ha vuelto y espero que para quedarse. También me ha agradado mucho que la nueva serie Knight tenga modelos de línea de transmisión. Centrándonos en el Knight 5 en concreto, lo más destacable con mucho ha sido la magnífica respuesta de los graves, el buen nivel de detalle y la transparencia. Sin olvidar la ya mencionada coloración, hay que subrayar la extraordinaria relación entre calidad y precio que ofrecen. Es muy difícil encontrar unos bafles de este nivel por 1.000 € (999, para ser exactos). Menos aún cuando son unas cajas de línea de transmisión. No suelo hacer afirmaciones categóricas, pero me atrevería a decir que no hay prácticamente ninguna caja en el mercado con dicha configuración con ese importe. Podemos cuestionar las políticas de IAG al reposicionar una marca clásica del máximo nivel en el segmento de los precios populares a costa de las concesiones lógicas en estos casos. Pero la verdad es que IAG ha añadido un competidor más en ese área del mercado en que se encuentra una calidad de un peldaño superior. Estas Castle son una forma magnífica de empezar a cultivar esta afición, disfrutando de nuestras grabaciones favoritas sin inversiones excesivas. Y, en este sentido, es de agradecer la política de IAG de lanzar productos de estas características y precios al mercado.

NOS GUSTA

Relación entre calidad y precio.

Respuesta en graves.

Nivel de detalle.

MEJORABLE

Equilibrio.

Transductor de agudos.

Ligera coloración.



LÍNEA DE TRANSMISIÓN

El principio de esta configuración se basa en la propiedad de que en los tubos no hay resonancia, pero en este caso, la onda generada por la parte posterior sí se usa para algo. Contribuye a reforzar las bajas frecuencias poniendo en fase a las ondas trasera y delantera del diafragma. En el caso de estas cajas, llevaban un pequeño bloque de espuma para atenuar los graves, que en mis pruebas estaban perfectamente ajustados. No obstante, y dependiendo de los gustos de cada oyente, la cantidad de espuma se puede incrementar, disminuyendo de esta forma el volumen interior del gabinete y consecuentemente la respuesta en graves. Prácticamente, como un traje a medida.
 
CEC núm.84
12/2010

999 euros